El secretario general de Revolución Democrática (RD), Sebastián Depolo, mismo que se hizo conocido por asegurar en noviembre pasado que le meterían “inestabilidad al país” para hacer transformaciones importantes, hoy vive una situación incierta en cuanto a su nombramiento como embajador de Chile en Brasil. 

A 50 días desde que trascendió su nominación por parte del Presidente Gabriel Boric, las autoridades brasileñas no le han entregado el beneplácito que necesita para asumir. Una decisión que en los últimos períodos presidenciales había quedado zanjada antes de que terminara abril y previo a que se cumplieran los dos primeros meses de administración, plazo que termina hoy 11 de mayo. 

Tres diplomáticos consultadas por El Líbero aseguran que todo indica que Brasil no dará el consentimiento para Depolo, pero conforme a la práctica, no entregarán expresamente una negativa, sino que dilatarán la decisión. Es más, fuentes de prensa ligadas al Ministerio de Relaciones Exteriores (Itamaraty) de Brasil aseguran que desde la cancillería de ese país dicen que se van a “tomar su tiempo” y que el asunto no estaría en la agenda urgente. 

A partir de esos antecedentes, ex embajadores aseguran que el Gobierno debe enviar nuevas propuestas al Presidente Jair Bolsonaro, quien tiene la última palabra en este tema. La otra alternativa, para evitar “afectar la relación bilateral” con el principal socio comercial de Chile en la región, sería que Depolo decline el cargo ofrecido. 

Cualquiera de esas opciones dejaría al dirigente de RD sin la carta credencial que le debería entregar el propio Bolsonaro en el Palacio de Planalto. Justamente el Mandatario a quien Depolo ha criticado en varias ocasiones en el pasado, cuestionamientos que trascendieron también en la prensa brasileña y que habrían molestado al Jefe de Estado y su entorno.

Demora inusual en el “agreement” a Depolo

De acuerdo con Jorge Tarud, ex embajador de Chile ante Arabia Saudita, Australia y China entre 1990 y 2001, “lo de Brasil es un motivo de preocupación”, ya que, aunque existen códigos en los tiempos para conferir los beneplácitos, sostiene que “50 días es muy largo para América Latina”.

“Si la respuesta tarda demasiado tiempo al país que presenta ese embajador no le queda otra que retirar la petición de beneplácito y nombrar a otro”, advierte.

Tarud, quien presidió la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara en tres ocasiones, afirma que se puede seguir esperando, aunque señala que “hay que fijarse bien en la designación de embajadores”. “Si criticas fuertemente al presidente de Brasil yo no creo que esté muy contento en darle el beneplácito”, añade.

A pesar de que el beneplácito no tiene plazo fijo, los nombramientos anteriores en Brasil han sido aprobados con rapidez.

En 2018 el ex Presidente Piñera nombró a Fernando Schmidt, quien asumió por segunda vez como representante en Brasil y su beneplácito llegó solo minutos después de que el Mandatario realizara la solicitud. 

El 18 de marzo de 2014 –siete días después de que Michelle Bachelet asumiera como Presidenta– Brasil le otorgó el agreement a Jaime Gazmuri para desempeñarse como embajador. 

El año 2010, en el primer gobierno de Sebastián Piñera, la solicitud demoró más días debido a que el Mandatario había escogido a Octavio Errázuriz, sin embargo, se retractaron antes de enviar la solicitud a Brasil. De todas maneras, al 20 de abril Jorge Montero Figueroa ya había sido ratificado como representante diplomático en ese país. 

En noviembre de 2012 Montero fue enviado como embajador a Israel por lo que en su reemplazo asumió Fernando Schmidt, quien recibió el beneplácito de Dilma Rousseff en menos de 10 días. 

Los motivos que explican las dudas de Brasil

No solo serían las críticas de Depolo a Bolsonaro las que provocarían la resistencia de ese gobierno para darle el beneplácito; sino la distancia en general con la nueva administración frenteamplista y la filtración del nombramiento. 

“Bolsonaro es peor que Trump” y “lo que vemos en el Brasil de Bolsonaro es el inicio del fascismo” han sido algunas de las palabras de Depolo contra el Jefe de Estado brasileño. 

En marzo de 2019 el excandidato a senador aseguró –durante una visita de Bolsonaro a Chile para participar en el Encuentro de Presidentes de América del Sur– que “la presencia de Bolsonaro en Chile es realmente indignante. Sus mensajes de odio no son tolerables, él no es un demócrata”. De recibir el beneplácito, Depolo tendría que posar junto a Bolsonaro en una fotografía oficial, que, según los antecedentes, podría no ocurrir.

Consciente de la crítica del gobierno frenteamplista a su gestión, Bolsonaro no asistió al cambio de mando en Chile, aunque no detalló sus razones. Además, el mandatario brasileño demoró cuatro días en saludar formalmente al Presidente Boric, vez que aseguró que el resultado de la elección fue porque “prácticamente la mitad de la población se abstuvo”. 

Otra razón, según las mismas fuentes relacionadas con Itamaraty, sería que la filtración del nombre de Depolo para representar a Chile en Brasil generó molestias dentro del gobierno, ya que rompe con la “formalidad” y la “tradición diplomática”. 

Todo indica que la relación entre ambos gobiernos no será estrecha. Desde Brasil afirman que los acercamientos podrían mantenerse congelados hasta las próximas elecciones presidenciales; cuando se sepa si el próximo presidente será nuevamente Jair Bolsonaro o el expresidente de izquierda Lula da Silva, quien lanzó su candidatura este sábado. 

Principal socio comercial de Chile en la región sin representante 

Los diplomáticos advierten que la preocupación en la tardanza del beneplácito se basa en que ese país es nuestro principal socio comercial en la región. Aseguran que es clave mantener las buenas relaciones mediante los embajadores.

Brasil representa el 4,2% de nuestras exportaciones al mundo y un 33% de nuestros envíos a América Latina. Las operaciones con este país sumaron US$3.074 millones en 2020, según el informe de junio de 2021 de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales. 

A nivel mundial Brasil se posiciona como el tercer socio comercial de Chile, detrás de China y Estados Unidos. Esto evidencia la importancia de esa economía en nuestro comercio exterior. 

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