El 16 de noviembre vence el plazo para que los ministros que quieran competir en la próxima elección parlamentaria renuncien a sus cargos. El Presidente Gabriel Boric, sin embargo, descartó hace algunos días la posibilidad un cambio de gabinete.
Faltando cuatro días, en La Moneda y en el oficialismo siguen mirando la cuenta regresiva, aunque entre los propios ministros ya parece estar instalada la idea de que, aunque tengan aspiraciones electorales, deberán mantenerse en sus cargos.
Y es que en los partidos hay un acuerdo de cuadrarse con la decisión del Mandatario, sin embargo la decisión no dejó conforme a todos. Si bien en el FA y el Socialismo Democrático consideran que la decisión salvó a sus ministros cuestionados por el caso Monsalve -Antonia Orellana y Carolina Tohá-, en el Partido Comunista creen que se vieron perjudicados.
La crítica en la interna PC
La razón de la incomodidad del Partido Comunista tiene que ver con que una definición de la tienda siempre ha sido intentar capitalizar electoralmente la popularidad de las figuras que pasan por los gobiernos y de esta forma tener mayores chances de tener un plantilla parlamentaria competitiva.
Para esos fines, en el PC tenían dos apuestas: el ministro de Educación, Nicolás Cataldo, y la ministra del Trabajo, Jeannette Jara.
El tema fue discutido en el último pleno del comité central, que se realizó en los días posteriores a la elección municipal del 26 y 27 de octubre.
En la instancia se planteó que la posición del partido era que al menos uno o dos ministros de la tienda debían salir antes del 16 noviembre. Sin embargo, la decisión del Presidente de mantener el gabinete estaba cerrando esa opción.
También se habría planteado que la tienda estaría pagando los costos del caso Monsalve, ya que la decisión del gobierno apuntaba a no dejar caer a la ministra del Interior y a la ministra de la Mujer ante las presiones de la oposición.
«El PC siempre planteó públicamente que cualquiera de quienes estén en su condición de encabezar tareas de gobierno -tienen visibilidad, tienen experiencia, tienen una capacidad de colaborar en las tareas de Estado-, vienen a fortalecer y a enriquecer una propuesta parlamentaria para el día de mañana. Sin embargo con dos compañeros y dos compañeras a cargo de ministerios, con dos compañeras en el comité político, dijimos que la centralidad es la tarea de gobierno», explicó el domingo en Radio Nuevo Mundo el presidente del PC, Lautaro Carmona, dando a entender que claudicaban en su idea original.
El factor Vallejo y la lealtad con el gobierno
Pese a la incomodidad interna que existe en el PC, en la directiva se decidió que nadie debe salir a reprochar públicamente la decisión del Presidente, y que si Jara y Cataldo no pueden ser candidatos es un costo que se deberá pagar.
Razones hay varias. En el último pleno Carmona habría explicado que la inminente salida de Camila Vallejo por su prenatal podía dejar fuera al partido del comité político. Si a eso se suma la renuncia de Jara, el partido podía quedar en una situación compleja al interior del gobierno.
Asimismo, exigir la salida de los ministros o cuestionar la decisión del Presidente podría dejarlos en un mal pie frente a la coalición o ser acusados de deslealtad, lo que podría complicar el futuro de la alianza de izquierda y generar efectos en las próximas negociaciones parlamentarias.
Al partido, aseguran, podrían cobrarle esta decisión, especialmente desde el FA y el Socialismo Democrático, quienes apuestan por mantener sus ministros en el gabinete.
De ahí que en el partido se optara por no criticar la decisión del Mandatario y apuntar a la lealtad del partido con el gobierno. «Sería deshonesto decir que uno no tiene intereses para, en algún minuto, llegar al Congreso, pero otra cosa es que este sea el momento. Uno no tiene la oportunidad de hacer algo tan significativo como ser ministro de Educación toda la vida», dijo Cataldo ayer en T13 Radio.
Jara presidenciable
Otro factor que en el PC creen pueden aprovechar con la decisión del Presidente de no cambiar el gabinete, es que la ministra Jara tendrá la oportunidad de amarrar un acuerdo en materia de pensiones.
La reforma se encuentra actualmente en el Senado en segundo trámite constitucional y, según los plazos del gobierno, debería ser despachada en enero de 2025.
Si bien se estaría muy lejos de abrochar la idea original del Ejecutivo, aunque se logre un acuerdo en que se destine un punto de la cotización adicional para reparto, la ministra del Trabajo podría experimentar un alza en las encuestas y erigirse como uno de los liderazgos presidenciales del sector, en un momento en que el oficialismo carece de opciones.
La opción de tener una carta presidencial competitiva, creen, podría ayudar al partido en su afán parlamentario. De ahí se desprende que en la tienda buscaran sin éxito levantar a la ex Presidenta Michelle Bachelet hace algunos meses.
En la encuesta Cadem correspondiente a la semana del 20 de octubre, Jara se ubicó como la segunda ministra mejor evaluado del gabinete, con un 56% de valoración positiva, superada sólo por el ministro del Deporte, Jaime Pizarro.
El año pasado la ministra también llegó a estar entre los ministros mejor evaluados, empujada principalmente por la aprobación de las 40 horas.
