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Publicado el 29 de octubre, 2019

La historia íntima del cambio de gabinete: El Presidente siempre quiso a Blumel

Autor:

Mariela Herrera

El Jefe de Estado estudió hasta -casi literalmente- último minuto varias fórmulas para desmantelar y reconstruir sus equipos político y económico. Pero al final se inclinó por designar en el puesto clave a su hombre de mayor confianza, algo que tenía en mente desde un principio. Pero también se barajaron para Interior nombres como Evelyn Matthei y Claudio Alvarado.

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Mariela Herrera

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Doce horas antes del cambio de gabinete, el domingo en la noche, cuando el Presidente Sebastián Piñera se fue a dormir, parecía que los dos protagonistas del nuevo equipo de gobierno serían Claudio Alvarado y Rosanna Costa. El primero figuraba como el futuro ministro de Interior, y la segunda, como titular de Hacienda.

Esto es un reflejo de las múltiples fórmulas que el Mandatario revisó y que terminó de zanjar minutos antes del mediodía de ayer.

Los posibles escenarios que se manejaron desde el comienzo de la crisis, y particularmente desde el sábado y el domingo -en La Moneda y luego en la casa del Jefe de Estado junto a Andrés Chadwick, Gonzalo Blumel, Cecilia Pérez y Cristián Larroulet- fueron múltiples y con diversas derivadas.

Una de ellas era lograr un gabinete de unidad nacional. Para ello, incluso, se habló con figuras de la centroizquierda, pero se descartó ante los posibles nuevos focos de conflicto que eso podía traer en el bloque opositor. Esto, además de la negativa de la oposición de llevar a cabo un pacto más formal para ese esquema.

La otra fórmula era recurrir a figuras de Chile Vamos del Congreso. En ese escenario, los principales nombres que se evaluaron fueron los del senador Andrés Allamand (RN), el diputado y presidente de RN, Mario Desbordes, y el diputado Jaime Bellolio (UDI).

Y un esquema que también se exploró fue el de incorporar figuras desde los municipios. Así fue como la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei fue parte de las cartas que se barajaron.

Mientras las fórmulas cambiaban a medida que el Mandatario solicitaba nombres y diferentes esquemas a su entorno, desde un comienzo existían al menos tres certezas: Debía ser un cambio de gabinete profundo que incluyera la salida de los secretarios de Interior, de la Secretaría General de Gobierno, de Hacienda y de Economía. Algo que finalmente se llevó a cabo con la llegada de Gonzalo Blumel, Karla Rubilar, Ignacio Briones y Lucas Palacios a esas respectivas carteras.

La otra apuesta segura era optar por un cambio generacional. De hecho, los ministros que protagonizaron el cambio promedian 42 años de edad. Además, se debía mirar la meritocracia y la capacidad de comunicar.

Sobre esa matriz fue que el Presidente quiso trabajar y fue donde se hicieron todos los movimientos. Por ejemplo, para Interior se manejaron una docena de nombres, como Blumel, Allamand, Desbordes, Matthei, Alvarado y Felipe Ward. Aunque este último aclaró ayer que fue llamado solo para ocupar el cargo de Segpres.

En el caso del subsecretario Alvarado, si bien no cumplía con factores como el cambio generacional, es una figura política de regiones -proviene de Chiloé-, con años de experiencia en el Congreso y con capacidad de lograr acuerdos.

Pero para el Mandatario, era Blumel la prioridad. El ahora ex Segpres es muy valorado por el Presidente. Fue él quien redactó el programa de gobierno y su vocación de servicio público -desde que se desempeñó en la comuna de Futrono- siempre es destacada por el Jefe de Estado. De hecho, lo hizo ayer en su discurso luego de la ceremonia en el salón Montt Varas. 

Además, tras la multitudinaria movilización del viernes que congregó a más de un millón 200 mil personas, el Mandatario terminó de convencerse que el cambio en su equipo debía ser estructural. Pero, de igual forma, necesitaba a alguien de su confianza que liderara los “nuevos tiempos”, como el mismo Presidente ha definido esta etapa que comienza. Jugaba también a favor de Blumel su edad (41 años), sus puentes con la oposición y su buena capacidad de comunicación.

Pero el ahora jefe de Interior se resistía a la idea de dejar la Secretaría General de la Presidencia donde había tenido un buen desempeño. Incluso en esa postura contaba con el apoyo de su partido, Evópoli.

Fue de este modo, tras analizar diversas fórmulas que no convencían al Mandatario, que terminó de cerrar la conformación de su equipo con Blumel liderándolo. Es decir, el Presidente Piñera reafirmó que su primera opción era la correcta.

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