La farmacéutica Pfizer y BioNTech apostó por una innovadora tecnología para combatir el coronavirus: ARN mensajero. Su fórmula, empleada por primera vez en la historia, ahora resulta triunfadora entre decenas de otras vacunas anticovid en el mundo. Un éxito notorio en Israel, país que exclusivamente inmunizó con estas dosis y que, actualmente, se prepara para retornar a la normalidad.
Su eficacia alcanza el 92% para prevenir los casos más graves de Covid-19, según una investigación de la organización israelí Clalit Health Service. Su acierto es tal que, recientemente, la Comisión Europea confió su estrategia de inmunización a Pfizer y BioNTech, que acordó una entrega de 50 millones de dosis más en el segundo trimestre; destronando a otros laboratorios como AstraZeneca, Moderna y Janssen (Johnson & Johnson) para proveer las próximas dosis. El propio jefe del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China, Gao Fu, admitió que la eficacia de las vacunas anticovid-19 de su nación «no es muy alta» comparada con aquellas de ARN mensajero, por lo tanto esa es una razón para evaluar mezclar varias dosis o, incluso, fabricar con la nueva tecnología.
A statement from Pfizer: pic.twitter.com/KRuH6hEOMK
— Pfizer Inc. (@pfizer) April 13, 2021
Chile es uno de los pocos países de Sudamérica que cuenta con un porcentaje significativo de BNT162B2 (nombre del producto de Pfizer y BioNtech). Un 9,9% de los 7,6 millones de inoculados en el país recibió esta vacuna desde la llegada de los primeros cargamentos, el 24 de diciembre de 2020. Al resto, un 90,1% de los inyectados, se administró CoronaVac, creada por el laboratorio chino Sinovac y con una metodología ya conocida, por ser el mismo modo de fabricación de la dosis contra la influenza: un virus inactivado. Precisamente, esta es la gran diferencia con aquellas producidas por Pfizer, que cuenta con cuatro tipos ARN distintos basados en la proteína Spike que permite mayores modificaciones.
«Las vacunas que estamos usando en Chile son efectivas», dijo Rafael Araos, asesor del Ministerio de Salud, hace unos días.
Ayer, el experto presentó el primer informe sobre CoronaVac, que demostró una efectividad del 67% para prevenir síntomas del virus SARS-CoV-2, un 85% para evitar la hospitalización y un 89% para esquivar el ingreso a las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), y de 80% para no morir por la enfermedad. No alcanza los niveles de BNT162B2, pero igual resulta efectiva en el combate del virus.
EN VIVO | 1er Reporte del estudio «Efectividad de la vacuna CoronaVac con virus inactivado contra SARS-CoV-2 en Chile». #EstudioCoronaVac https://t.co/20T2w9Vmlc
— Ministerio de Salud (@ministeriosalud) April 16, 2021
El resultado fue valorado por científicos como una buena noticia. «El 80% es un número significativo», dice Araos, quien aclaró que, al ser un estudio «observacional de gran escala», no podría indicar el alcance de la vacuna para neutralizar a las nuevas variantes.
Las variantes, el acertijo de la pandemia
La principal amenaza está en la aparición de las nuevas cepas, lo cual empuja a los laboratorios a adecuar sus vacunas para una mejor protección. En el caso de Pfizer están evaluando alternativas para frenar su propagación. Su director ejecutivo, Albert Bourla, dejó entrever la posibilidad de que la inoculación contra el coronavirus sea periódica como en el caso de la influenza. «Un escenario probable es que se necesite una tercera dosis, entre seis y 12 meses y luego, a partir de ahí, habrá una revacunación anual, pero todo eso debe confirmarse. Y nuevamente, las variantes jugarán un papel clave», dijo a CNBC.
En el caso de Sinovac, mayoritariamente administrada en Chile, todavía no hay certeza de su efectividad frente a las nuevas variantes. Araos no se aventura a indicar si está surtiendo efecto sobre las variantes circulantes en el país. «Estos resultados son positivos si no tenemos variantes y también sí la tenemos, porque en el fondo está sobre ese período que nosotros pensamos que pudieron ingresar en el país. No puedo responder con exactitud esa pregunta por el diseño del estudio, pero uno puede especular con esas dos direcciones», explicó.
Sobre la posibilidad de una tercera dosis de refuerzo o contra estas cepas asegura: «Es una pregunta que uno siempre se puede plantear: ¿Vamos a necesitar o no una tercera dosis? Por ahora es una especulación. Vamos a ir viendo cómo evoluciona la efectividad en el tiempo. Si, por ejemplo, vemos que hay una caída importante en seis meses o más de la efectividad pudiéramos plantearnos una tercera inyección, intercambiar vacunas, entre otras alternativas».
El infectólogo Carlos Pérez, decano de la Facultad de Medicina y Ciencia de la Universidad de San Sebastián, comentó que existen estudios que evidencian que CoronaVac sí podría generar anticuerpos que actúan en contra de la variante P.1, originada en Manaos (Brasil), y en circulación en Chile. «Es una buena noticia, porque es la vacuna que se está administrando en mayor número a nuestro país, y yo llamaría a la tranquilidad, porque también se están tomando resguardos», aseguró a El Líbero a finales de marzo.
Muchas recetas para un mismo mal
Hay tres métodos principales para diseñar una vacuna, los cuales se distinguen en función de si en ellos se emplean virus íntegros (inactivadas), solo los fragmentos del agente patógeno que inducen una respuesta del sistema inmunitario (atenuadas), o el material genético que contiene las instrucciones para fabricar proteínas específicas y no todo el virus (basadas en vectores víricos). Desde que el coronavirus se propagó por el mundo los laboratorios comenzaron una frenética carrera por desarrollar, con distintos métodos, sus vacunas, y hasta hoy cada uno tiene en reserva sus propias recetas.
En febrero, la Organización Mundial de la Salud pidió a las farmacéuticas compartir las licencias de sus vacunas para combatir la pandemia. Su director, Tedros Adhanom Gebreyesus, expuso que el número de inoculados contra Covid-19 en el mundo, alrededor de 120 millones, alcanzó a la cifra de infectados con el SARS-CoV-2, lo cual calificó como una buena noticia «si no fuera porque más de tres cuartas partes de las personas vacunadas viven en 10 países ricos que suponen el 60% del PIB mundial en conjunto» y frente a eso están «unos 130 países, donde viven 2.500 millones de personas» que todavía no inician sus campañas.
Chile destaca por ser una de las naciones con una de las mejores campañas a nivel mundial, gracias a la apuesta temprana del Gobierno por adquirir vacunas y distribuirlas masivamente. El Instituto de Salud Pública autorizó vacunas de los laboratorios de Pfizer, Sinovac, AstraZeneca y CanSino; aunque las dos últimas todavía no llegan por distintos motivos.
En el caso de la vacuna de CanSino, un consorcio chino-canadiense, requiere de una sola dosis para ser efectiva, y utiliza como plataforma de canalización la proteína S a un adenovirus 5 (Ad5) no replicante. Su eficacia es de 91% para evitar cuadros graves de Covid-19 y de un 65% para prevenir síntomas del virus. Está previsto que el primer cargamento de esta vacuna llegue en mayo, según confirmó el subsecretario de Relaciones Económicas Internacionales, Rodrigo Yáñez, a El Líbero. En cambio, otra autorizada que aún no arriba al país es la de AstraZeneca, la cual está comprometida para este mes y que este año ha estado envuelta en varias controversias por su efectividad y hasta capacidad de distribución.
Dinamarca recientemente descartó su uso debido a su supuesta relación con la aparición de trombos, mientras que la canciller alemana Ángela Merkel recibió la primera dosis de esta vacuna ayer en una muestra de confianza. «Me alegro de haber recibido hoy la primera dosis de AstraZeneca. Agradezco a todos los que participan en este campaña de vacunación», dijo.
Esta fue una de las vacunas más prometedoras a nivel mundial el año pasado. Es de un vector viral recombinante y su efectividad es de 79% contra la infección sintomática de covid-19 y 100% para prevenir casos graves. No obstante, existen otras en uso en el mundo como las de Moderna, Janssen (Johnson & Johnson), la Sputnik V, elaborada por Gamaleya; la BBIBP-CorV de Sinopharm; Covishield, elaborada por el Instituto de suero de la India; La vacuna EpiVacCorona de FBRI; Covaxin de Bharat Biotech; RBD-Dimer de Anhui Zhifei Longcom; y KoviVac de Chumakov Center
Entre las más promisorias está Moderna, también basada con ARN mensajero y que, a diferencia de Pfizer, no requiere de cadena de ultrafrío para su almacenamiento. Con una sola dosis ya protege hasta un 80%, aunque se aconseja inyectar dos para llegar hasta un 94%. Al igual que Pfizer, este laboratorio comenzará a probar su vacuna en niños y adolescentes.
Lea el estudio de CoronaVac:
