Esta semana los partidos finalmente inscribieron los candidatos y pactos parlamentarios. Para el oficialismo, sin embargo, se trató de una negociación que buscaba más que solo definir candidatos.
A poco menos de siete meses de que termine el Gobierno, el Presidente Gabrie Boric le habría puestos el acelerador a la tarea de dejar creada una coalición de centroizquierda, lo que apuesta sea uno de sus principales legados.
El mandato de Boric al FA
Las conversaciones y el resultado de las negociaciones parlamentarias, aseguran en el oficialismo, estuvieron cruzadas por este mandato de darle forma a una nueva alianza progresista.
El Mandatario le habría encargado especialmente esta misión al Frente Amplio, haciéndole ver que había que dejar de lado la lucha partidaria por la hegemonía de la izquierda y buscar ampliar los cimientos de una nueva coalición. Esto implicaba hacer concesiones a la ex Concertación, especialmente a la Democracia Cristiana, que no ha sido parte de su administración.
La DC llegó a la negociación parlamentaria en un complejo momento. Con un bancada disminuida y el partido dividido. De hecho, se jugará en la elección de noviembre la subsistencia como partido.
Pese a eso, se le entregaron 31 cupos para competir en la Cámara de Diputados, quedando como el tercer partido después del FA y el PS.
A diferencia de otras negociaciones, cuentan en el oficialismo, esta vez había claridad de que se debía dejar una señal clara de unidad y evitar cuestionamientos posteriores. El PPD, en tanto, se quedó con 29 cupos y el Partido Radical con 21.
Terminar como un líder social demócrata
En el sector se analiza que esta será una elección compleja, donde el FA podría tener un impacto importante debido al Caso Fundaciones y donde probablemente se pierda la presidencial.
De ahí, señalan fuentes del gobierno y del entorno del Presidente, que para Boric sería clave terminar su mandato con una alianza o una fuerza progresista que lo lleve más allá del Frente Amplio y la izquierda que lideró la Convención Constitucional.
El objetivo sería acercarse a la centroizquierda y cambiar la imagen del líder universitario y del Frente Amplio, por el de un líder socialdemócrata, dejando abierta la puerta para un retorno a La Moneda en el futuro.
El impacto de la salida de Marcel
En lo que queda, dicen, para el Presidente será clave mantenerse alejado de las confrontaciones electorales y contener las expectativas de su sector especialmente en materia económica y de presupuesto, donde la apuesta sería mostrar responsabilidad hasta el último día.
Una tarea que se vio golpeada por la renuncia esta semana del ministro de Hacienda, Mario Marcel.
«El equipo económico tiene cambios importantes, pero me interesa dejar muy en claro una cuestión: nuestro gobierno va a seguir avanzando en dirección de la responsabilidad fiscal porque las reglas trascienden los ciclos políticos y dan estabilidad de largo plazo al país», dijo el Mandatario.
El enojo de Boric con Mulet
Aunque en el oficialismo sacan resultado alegres de la negociación parlamentaria y reconocen que una lista única de todo el sector era difícil, el Presidente Boric no habría quedado conforme.
Y es que la lista por fuera de la Federación Regionalista Verde Social (FREVS), de Jaime Mulet, junto a Acción Humanista (AH), llevó a que el Mandatario diera un golpe de timón.
Esta semana, además de la salida de Marcel, el Presidente le pidió la renuncia al ministro de Agricultura Esteban Valenzuela, único representante en el gobierno de la Federación Regionalista Verde Social.
La decisión, resaltan en el entorno del Mandatario, da cuenta de la relevancia que tiene para el Presidente sellar esta coalición de centroizquierda, la que buscaba tener su puntapié inicial en una lista que uniera a todo el oficialismo.

Si eso es lo que está detrás de todo, claramente no es una elaboración de Boric, debe ser una idea de los que mueven los hilos; el PC, con sus soldados del FA, y el PS.