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Publicado el 15 de noviembre, 2018

La arenga con que el diputado Boric se comprometió a defender el “legado” del FPMR Autónomo: la vía armada

Autor:

Bastián Garcés

En enero, el dirigente del Movimiento Autonomista entregó su apoyo al ex frentista Mauricio Hernández Norambuena -quien cumple 30 años de prisión en Brasil por secuestro de un empresario-. En la ocasión, el legislador reivindicó el rol del grupo armado, que en 1987 -un año antes del plebiscito- optó por la vía violenta, realizando secuestros y asesinatos incluso tras el retorno de la democracia.
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Bastián Garcés

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El legado del Frente (Patriótico Manuel Rodríguez), tanto del Frente como el Frente Autónomo posteriormente, es algo que tenemos que defender en la historia“, señaló el diputado del Movimiento Autonomista, Gabriel Boric, durante una manifestación que realizaron, afuera del Congreso Nacional en Valparaíso, simpatizantes del ex frentista Mauricio Hernández Norambuena -también conocido como “Comandante Ramiro”-, el 3 de enero de este año.

En el registro, dado a conocer por Radio Bío Bío, se aprecia cómo el dirigente del Frente Amplio presenta sus “respetos” a Hernández Norambuena -quien cumple una condena de 30 años de prisión en Brasil por el secuestro del empresario Washington Olivetto-, reconoce que ha realizado solicitudes para facilitar su extradición y se compromete en “la lucha por la historia y por la memoria“.

Los que creen que la dictadura se acabó solo con un lápiz y un papel, le están vendiendo una gran mentira a Chile“, dijo el legislador sobre el rol del FPMR, durante el acto a favor del ex frentista que fue condenado a dos cadenas perpetuas en Chile por el asesinato del senador UDI Jaime Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards, penas que quedaron inconclusas en 1996 tras la fuga del “Comandante Ramiro”, junto a otros frentistas, de la Cárcel de Alta Seguridad.

Esta muestra de apoyo, el diputado autonomista la realizó meses antes de sostener una reunión, en Paris, con otro ex integrante del FPMR: Ricardo Palma Salamanca. El encuentro se llevó a cabo en momentos en que Chile solicitaba la extradición del ex frentista, para que siguiera cumpliendo las condenas por su participación en la muerte de Guzmán y el plagio de Edwards. Proceso que truncó la decisión de la Oficina Francesa de Protección a los Refugiados y Apátridas de concederle asilo político a Palma Salamanca, en Francia.

Tanto el Hernández como Palma pertenecieron al ala más dura de la organización armada y que, en 1987, junto a otros frentistas crearon el Frente Patriótico Manuel Rodríguez Autónomo (FPMR-A) que tenía como objetivo llevar a cabo la Guerra Patriótica Nacional.

Se separaban, de este modo, del Partido Comunista que buscaba, a fines de los 80, desmovilizar al FPMR. De hecho, en estos días, dirigentes del PC, como Guillermo Teillier y Karol Cariola han mantenido distancia con el grupo en el momento de dar sus declarciones, en medio de la polémica sobre Palma Salamanca. Así, el diputado Boric, del Frente Amplio, se ha situado, con sus acciones, incluso más a la izquierda del comunismo.

El secuestro del Coronel Carreño y el fracaso de la Guerra Patriótica Nacional

A mediados de 1987, el FPMR-A realizó su primer acto público: el secuestro del teniente coronel Carlos Carreño, quien en ese entonces era subdirector de la Fábrica de Maestranzas y Armamentos del Ejército (FAMAE). El plagio que se llevó a cabo durante 1 de septiembre de ese año, tenía por objetivo, según lo han reconocido ex frentistas, era obtener notoriedad mediática al grupo que se había separado del PC y el Frente Patriótico original.

Bautizada como “Operación Príncipe“, el plagio del subdirector de la Famae fue encabezado por Raúl Pellegrín, apodado como Comandante José Miguel, además buscaba el intercambio del coronel Carreño por presos políticos y materiales de construcción para ser repartidos en diversas poblaciones. Con ello, han explicado años después, la idea era buscar simpatía de la lucha armada en los sectores más populares.

Finalmente, el militar fue liberado 92 días después, el 3 de diciembre de 1987 en Sao Paulo, Brasil. el hecho fue el inicio de una serie de operaciones que buscaron desestabilizar los últimos días del régimen militar y los primeros años de la democracia.

Un año después, días después del triunfo de No en el plebiscito de 1988, el Frente Autónomo intentó llevar a cabo su política de la Guerra Nacional Patriótica, el 21 de octubre, a través de la ocupación de los poblados de Aguas Grandes en el norte, de La Mora en la V Región, y de Pichipellahuén y Los Queñes en el sur del país. Tal operación fue desmantelada, luego, por los uniformados.

Años después el Comandante Ramiro señalaría que tras el triunfo del No, la Guerra Patriótica Nacional ya no era para que “la dictadura salga porque si fuese así, sería lo mismo que negociar con ella para que salga, sino que tenía que ver con la derrota político-militar de la dictadura, se basaba en una guerra de todo el pueblo“.

La campaña “No a la impunidad” del Frente Autónomo

Tras el fracaso de la Guerra Patriótica Nacional, el FPMR-A inició otra campaña: “No a la impunidad”. Esta fue explicada, en 2014, por Hernández Norambuena como una política “porque era una de las cuestiones que veíamos más sentida de la población”. En 2014, desde la prisión en Brasil, el dirigente del Frente dio una entrevista en Ahora TV, un canal comunitario, definido como popular, en la que explicó las estrategias y los “blancos” que incluía.

Según dice el mismo “comandante Ramiro”, estos eran integrantes de las FF.AA. y civiles. Entre los primeros, menciona a Carlos Arredondo, Sergio Arellano Stark, Miguel Krassnoff. Y los civiles Jaime Guzmán, Sergio Fernández o Ambrosio Rodríguez. El objetivo, relata, era que “sectores populares dispuestos a luchar comenzaran a exigir castigo a los culpables, porque ya se estaba en el camino de la justicia en la medida de lo posible. Y nosotros ir estimulando y mostrando que se puede hacer justicia por la propia mano”.

Entre 1989 y 1990, el Frente Autónomo realizó tres “ajusticiamientos”. Según se lee en una investigación de Ciper, el primero de ellos, lo llevaron a cabo el 9 de junio de 1989.  Dieciocho impactos de bala terminaron con la vida de  del comandante de la Fach Roberto Fuentes Morrison, y en el que Ricardo Palma Salamanca y Raúl Escobar Poblete, -el Comandante Emilio-, fueron parte de los seis fusileros que perpetraron la acción.

Diez meses después, en mayo de 1990, los frentistas volvieron a cobrar “justicia”, esta vez el “sentenciado” fue el fundador del OS-7 de Carabineros, el coronel Luis Fontaine Manríquez. Esta vez, el acto fue realizado solo por dos subversivos, quienes disfrazados de escolares dispararon contra el taxi en el que viajaba el oficial, en compañía de su secretaria. Al igual que Fuentes, Fontaine recibió dieciocho impactos de bala que terminaron con su vida, los que fueron percutidos, nuevamente, por el Comandante Emilio y “El Negro”.

En octubre de ese mismo año, el Frente Autónomo cobró una nueva víctima: el sargento segundo del Ejército (S) Víctor Valenzuela Montecinos, quien en 1986 fue uno de los escoltas de Augusto Pinochet durante el atentado realizado por el FPMR. Escobar Poblete y Palma Salamanca, solo necesitaron siete balas para matar al sargento segundo.

A principios de ese mismo año, en marzo los subversivos intentaron realizar otro “ajusticiamiento”, el objetivo fue el ex integrante de la Junta Militar, el general (R) Gustavo Leigh. Diez días después de que Patricio Aylwin asumiera como Presidente de la República, dos individuos ingresaron a la oficina del uniformado y le dispararon cinco veces a quemarropa. No obstante, el Leigh sobrevivió al intento de homicidio, aunque perdió un ojo.

Aunque, el mayor golpe del Frente Autónomo sucedió 1 de abril de 1991: el asesinato del senador y fundador de la Unión Demócrata Independiente, Jaime Guzmán. La acción fue llevada a cabo en las afueras del Campus Oriente de la Universidad Católica, donde los frentistas balearon el auto en el que el fundador del gremialismo salía de la casa de estudios, donde impartía clases.

Ese mismo año, pero en septiembre, los frentistas secuestraron a Cristián Edwards, hijo del empresario y dueño de El Mercurio, Agustín Edwards Eastman. El plagio se extendió por cerca de 5 meses y concluyó tras el pagó de un rescate de un millón de dólares de la época, uno de los que participó en el acto fue Palma Salamanca, quien fue detenido semanas después junto a otros implicados en el caso.

En 1993, Palma Salamanca, fue condenado a cadena perpetua por el secuestro de Cristián Edwards. Además fue hallado culpable de ser el autor material del asesinato de Guzmán y fue sentenciado a presidio perpetuo, al igual que el “comandante Emilio”, quien también fue condenado a cadena perpetua por ser autor intelectual del asesinato del fundador de la UDI.

No obstante, los frentistas se fugaron en 1996 de la Cárcel de Alta Seguridad, dejando su pena inconclusa, y cambiando los atentados políticos por el crimen organizado. De hecho, actualmente Hernández Norambuena y Escobar Poblete se encuentran encarcelados por cometer secuestros, en Brasil y México, respectivamente. Palma Salamanca, fue cómplice del Comandante Emilio en tierras aztecas, en donde participó en los plagios del ex candidato presidencial Diego Fernández de Cevallos y de la francesa americana Nancy Michelle Kendall.

“Quiero expresarle todos mis respetos a Ramiro, a la lucha como familia que ustedes están dando por la dignidad y ya hemos firmados algunas solicitudes para que vuelva a Chile. Y pueden contar con todo nuestro apoyo como parlamentario”, agregó en su arenga el diputado Boric a comienzos de enero.

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