En un nuevo capítulo de «Mirada Crítica», de El Líbero, Marcela Cubillos encendió las alarmas frente a lo que considera una peligrosa normalización de la violencia política, tras el asesinato del líder conservador estadounidense, Charlie Kirk.
Así, en su columna publicada esta semana, advirtió que hay sectores que, aunque declaran que “un asesinato nunca es justificable”, terminan culpando a la víctima, por lo que pensaba o decía.
“Lo odiosas que le pueden parecer a algunos las ideas de Charlie Kirk es tan irrelevante en su asesinato como el largo de la falda de una mujer en una violación”, sostuvo, estableciendo un paralelo entre la justificación de un crimen sexual y la relativización de un crimen político.
«Lo que es tan evidente frente a una violación, hay quienes se niegan a verlo frente a un asesinato (…). Hay sectores a los que les sale muy fácil ver lo brutal de la argumentación en el ejemplo de violación, pero no en el asesinato de un ‘ultraderechista’, como se le ha calificado», explicó.
De este modo, la exministra de Educación advirtió sobre el peligro de relativizar la violencia cuando las víctimas son catalogadas como “incómodas” o “ultraderechistas”.
Cubillos apuntó directamente al uso del término “nazi” como una herramienta no solo descalificatoria, sino operativa, que está utilizando la izquierda a nivel mundial: “No es solo una ofensa, sino un llamado a la acción. Si a alguien lo están llamando ‘nazi’, se da una licencia para matarlo, que exculpa por anticipado al agresor”.
Cabe destacar que durante la actual campaña presidencial, las juventudes comunistas han publicado en sus redes sociales imágenes de muñecos de José Antonio Kast y Johannes Kaiser colgados boca abajo y vestidos con símbolos nazi. Asimismo, adherentes de Jeannette Jara insultaron a Kast hace un mes en la antesala de un debate presidencial, tratándolo de fascista y nazi (ver video).

La exconvencional acusó que «hablar de Kirk como si fuera culpable de su muerte, es matarlo por segunda vez», y dijo que «a él no lo asesinaron sus palabras ni sus ideas, si no la violencia que se dirigía contra él, por sus palabras y por sus ideas. Es esa violencia la que engendra violencia, y que además ofrece una coartada moral de inocencia a los agresores».
Además, Cubillos hizo un paralelo con el asesinato del fundador de la UDI y senador Jaime Guzmán en 1991. “Los mismos que en silencio preparaban las balas, llevaban años disparándole, tratándolo de asesino, es decir, preparando el ambiente y el blindaje moral de quienes lo mataron”, sostuvo.
Para ella, el verdadero trasfondo del caso Kirk es la defensa de la libertad de expresión. “A Charlie Kirk lo mataron defendiendo la libertad de expresión, un derecho que él quería para sí, pero también para quienes no pensaban como él. Y lo mata alguien que solo quiere la libertad de expresión para sí mismo».
«La tolerancia se practica precisamente entre las ideas que rechazamos, las que nos violentan, las que son incómodas. Criticar y confrontar posiciones es legítimo y deseable en una democracia, y nadie merece morir por ellas… Qué brutal estar recordando esto, pero hay que decirlo. Después del asesinato de Kirk, o de Miguel Uribe en Colombia, parece que el mundo actual nos exige volver a repetirlo una y otra vez», advirtió la exministra.
«No puede ser que la opinión sobre nuestras ideas, discursos o tono nos transforme en ‘asesinables’ o ‘silenciables‘», agregó.
Patricio Hales: «La lucha por la dignidad debe ser asumida incluso para aquellos que violaron nuestros derechos humanos»
Además, en este programa Cubillos entrevistó al exdiputado Patricio Hales, sobre el proyecto que permite a los condenados mayores de 80 años, o que padecen una enfermedad incurable, terminar de cumplir la condena en reclusión domiciliaria total.
«Yo no estoy hablando de un proyecto de perdón… podría yo perdonar, pero esa es otra discusión (…). Este es un beneficio carcelario, o una conmutación de la pena», explicó Hales.
Así, sostuvo que «yo defiendo el derecho a la dignidad… La lucha por la dignidad debe ser asumida incluso para aquellos que violaron nuestros derechos humanos (…). Es un acto civilizatorio, que le haría bien a Chile, sería una acto histórico, nos miraríamos de una manera distinta».
Pero, aclaró que «no estoy de acuerdo que se suspenda la pena, se trata de que jurídicamente siga condenado, pero es distinto para el que tiene alzheimer o una situación en la que no sabe dónde está».
«Para mí es mas cómodo hacer esta defensa de la dignidad de quienes nos violaron los derechos humanos, porque en 2009 fue mi última candidatura (…). No estoy buscando votos, es mas fácil para mí que para otros».

Como en la gran mayoría de sus declaraciones, la exdiputada y exministra de Estado tiene toda la razón. Los fanáticos asesinos, que actúan por afiebradas «razones» ideológicas, siempre preparan el terreno para cometer sus crímenes, con acusaciones y declaraciones descalificadoras contra quienes no piensan como ellos, y los superan en elocuencia, razones e inteligencia. El asesinato de Kirk en EEUU, antecedió al del candidato presidencial Uribe en Colombia y recuerda en Chile al cobarde magnicidio del senador Jaime Guzmán Errázuriz, el político y académico criollo más brillante de los últimos sesenta años.