Apóyanos este 2022

La discusión constitucional está desplegada y muchos hablan de la necesidad de un nuevo Estado. Así, mientras algunos hablan de uno más moderno y eficiente, otros de uno más grande y robusto. Pero de nada sirve la discusión constitucional –teórica y conceptual- si olvidamos la discusión más concreta y territorial: la municipal.

Hoy tenemos un problema a nivel municipal del cual no se ha hablado lo suficiente. Porque, si bien la figuración farandulera de nuestros alcaldes en los medios de televisión les ha permitido ganar popularidad y conocimiento, esta ha eclipsado y ha ocultado debajo de la alfombra los gravísimos problemas de ineficiencia y falta de probidad que tenemos en nuestro sistema municipal.

Ya el año 2015 la Comisión Engel, dentro de sus propuestas contra la corrupción, dedicó todo un capítulo a la probidad en los municipios, advirtiendo que existe «un grave desequilibrio en cuanto a transparencia, rendición de cuentas y fiscalización frente al nivel central«. Los últimos escándalos de fraude en licitaciones de luminarias o de vínculos con el narcotráfico son sólo los casos más mediáticos y conocidos. Pero para nadie es sorpresa las graves lógicas clientelares y de tráfico de influencias que día a día se ven en nuestros municipios, al punto de transformarse en algo normalizado, como si fuese parte del paisaje en ese nivel de la administración pública.

La ineficiencia y despilfarro de recursos a nivel municipal también es un tema sobre el que poco se refieren los matinales cada vez que entrevistan a algún alcalde. Así, mientras nuestros alcaldes recorren los distintos canales de televisión pidiéndole más recursos al gobierno central, un estudio de la Universidad Diego Portales -luego de analizar 324 municipios entre los años 2008 y 2018- estimó que estos podrían proveer los mismo servicios que proveen hoy con un 53% a 61% menos de recursos. Es decir, ¡con menos de la mitad de los recursos que administran hoy!

Tienen razón nuestros candidatos a constituyentes cuando señalan que no tendremos una sociedad más justa sin un Estado más justo y eficiente. Pero la verdad es que no tendremos un Estado ni más justo ni más eficiente sin municipios más probos, justos y transparentes. Estos son la puerta de entrada, y la bajada territorial de las políticas públicas y servicios del Estado.

Si queremos un nuevo Estado, necesitamos tener nuevos Municipios.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta

La discusión constitucional está desplegada y muchos hablan de la necesidad de un nuevo Estado. Así, mientras algunos hablan de uno más moderno y eficiente, otros de uno más grande y robusto. Pero de nada sirve la discusión constitucional –teórica y conceptual- si olvidamos la discusión más concreta y territorial: la municipal.

Hoy tenemos un problema a nivel municipal del cual no se ha hablado lo suficiente. Porque, si bien la figuración farandulera de nuestros alcaldes en los medios de televisión les ha permitido ganar popularidad y conocimiento, esta ha eclipsado y ha ocultado debajo de la alfombra los gravísimos problemas de ineficiencia y falta de probidad que tenemos en nuestro sistema municipal.

Ya el año 2015 la Comisión Engel, dentro de sus propuestas contra la corrupción, dedicó todo un capítulo a la probidad en los municipios, advirtiendo que existe «un grave desequilibrio en cuanto a transparencia, rendición de cuentas y fiscalización frente al nivel central«. Los últimos escándalos de fraude en licitaciones de luminarias o de vínculos con el narcotráfico son sólo los casos más mediáticos y conocidos. Pero para nadie es sorpresa las graves lógicas clientelares y de tráfico de influencias que día a día se ven en nuestros municipios, al punto de transformarse en algo normalizado, como si fuese parte del paisaje en ese nivel de la administración pública.

La ineficiencia y despilfarro de recursos a nivel municipal también es un tema sobre el que poco se refieren los matinales cada vez que entrevistan a algún alcalde. Así, mientras nuestros alcaldes recorren los distintos canales de televisión pidiéndole más recursos al gobierno central, un estudio de la Universidad Diego Portales -luego de analizar 324 municipios entre los años 2008 y 2018- estimó que estos podrían proveer los mismo servicios que proveen hoy con un 53% a 61% menos de recursos. Es decir, ¡con menos de la mitad de los recursos que administran hoy!

Tienen razón nuestros candidatos a constituyentes cuando señalan que no tendremos una sociedad más justa sin un Estado más justo y eficiente. Pero la verdad es que no tendremos un Estado ni más justo ni más eficiente sin municipios más probos, justos y transparentes. Estos son la puerta de entrada, y la bajada territorial de las políticas públicas y servicios del Estado.

Si queremos un nuevo Estado, necesitamos tener nuevos Municipios.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta