El Censo 2024, que comenzó el sábado 9 de marzo con el despliegue de mas de 24 mil censistas que estarán en terreno hasta principios de junio, ha enfrentado una fuerte campaña en contra en redes sociales, con alertas y llamados a no responder esta medición.

Así, se han generado muchas dudas y temores de la población respecto al proceso, especialmente por la confidencialidad de los datos que se entregan y la seguridad personal, pues en el cuestionario hay preguntas como el nombre completo de los integrantes del hogar, entre otros datos sensibles.

En el programa «Mirada Líbero» la economista y jefa de proyecto del Censo 2024, Macarena Alvarado, junto al economista y Director del Centro Encuestas y Estudios Longitudinales de la UC, David Bravo, quien además es parte del comité técnico asesor del Censo, aclararon algunos de los principales mitos al respecto.

Alvarado: «No hay institución pública ni privada que reciba información nominada del INE»

Una de las principales dudas de la ciudadanía es qué pasa con los datos que se entregan y la privacidad con la que se manejan por parte del Instituto Nacional de Estadísticas.

Frente a esto, la jefa del Censo explicó que el proceso «está protegido por una ley, no es voluntad. Y esa ley es muy explícita respecto al resguardo de la información, respecto a la confidencialidad. También, la gente que está trabajando está sujeta a esta normativa de confidencialidad. El INE nunca ha compartido información nominada con ninguna institución. Y cuando decimos ninguna, es ninguna. No hay institución pública ni privada que reciba información nominada por parte del Instituto Nacional de Estadística. Eso ha sido así por años, y sigue siendo así».

Además, sostuvo que «la información sólo se ocupa para fines agregados y es para fines estadísticos. Su objetivo es insumar las correctas políticas públicas de los próximos años», advirtiendo que la información «no está sujeta a ninguna entrega de beneficios ni pérdida de beneficios. Y tampoco, por supuesto, pérdida ni entrega de derechos o deberes».

En la misma línea, David Bravo sostuvo que «el INE tiene toda su credibilidad y toda su capacidad para asegurar que los datos que se recogen de cada uno de los hogares, de las viviendas, en verdad son confidenciales y no son compartidos con otras instituciones públicas en su carácter nominado», y que «están todos los resguardos para que efectivamente eso ocurra, y hay aspectos de tecnología que se están aplicando, que hacen incluso más seguro el trabajo que en la época en la que se manejaban papeles, por ejemplo, que siempre estaba el riesgo de pérdida de documentos».

Bravo sobre polémica pregunta del nombre: «Lo que está detrás es recolectar la información del modo adecuado»

Una de las principales razones por las que se ha llamado a no contestar el Censo 2024, es la que sostiene que por primera vez se estaría pidiendo el nombre completo de todos los integrantes del hogar, actualmente en la pregunta 16, lo que ha sido negado por los expertos.

Al respecto, la jefa del Censo de este año respondió que «es súper importante esta pregunta de nombre y apellido para poder aplicar correctamente el cuestionario«. Explicó que «las preguntas de nombre y apellido están en el cuestionario del Censo desde 1952 al menos. O sea, esto no es una novedad. Es parte propia de los operativos censales, porque es importante para responder correctamente en el flujo de la entrevista».

Además, el Director del Centro Encuestas y Estudios Longitudinales de la UC aclaró que «no se pide el rut y no se ha pedido anteriormente» y que «las personas responden mencionando el nombre de los integrantes, en la confianza del secreto estadístico. Para efecto de que las personas respondan bien, se pide el nombre completo».

Y sostuvo que «lo que está detrás es recolectar la información del modo adecuado. No hay que mirar por debajo del agua en esto. Nosotros dependemos de la calidad de los datos del Censo. O sea, para que un Censo funcione bien, necesitamos que también la recolección sea de calidad».

Alvarado: «A ciertos lugares vamos acompañados por personas de las mismas comunidades, para acceder a esos territorios»

Otra de las dudas gira en torno a la seguridad del proceso, tanto de los censistas como de quienes temen abrirles las puertas para responder los cuestionarios. Alvarado explicó que «todos los censistas van a estar claramente identificados, tenemos una credencial con un código QR para verificar su identidad, a ciertos lugares vamos más acompañados, quizás por personas de las mismas comunidades, que permitan darle tranquilidad a su propia comunidad sobre el censo y también, por supuesto, al equipo, para acceder a esos territorios».

Por su parte, Bravo afirmó que «el Censo que estamos haciendo, que es un Censo de derecho, precisamente lo que permite es enfrentar esos casos más complejos, donde hay comunidades con las que hay que dialogar, no depender de cómo esté el tiempo, el clima en un día determinado, permite enfrentar contingencias. Pero nada sustituye a la colaboración de la población».

La jefa del Censo agregó que «este operativo censal lo estamos preparando desde el año 2019, y tiene un tamaño y un despliegue a lo largo del país que es bien sustantivo y que requiere también la colaboración de los distintos organismos del Estado». Y dijo que «esta primera semana ha sido una semana de puesta en marcha, y está funcionando de acuerdo a cómo lo tenemos planificado».

Jefa del Censo: «En las preguntas de parentesco no se hace ningún tipo de distinción entre un hijo biológico o un hijo adoptivo»

Por último, al ser consultada por la carta al director publicada en El Mercurio titulada “Hijos no reconocidos por el Estado”, en la que Montserrat Garachena Viladecas dice que «estoy adolorida e indignada al constatar que la condición de madre de mis hijos adoptivos no es reconocida por el Estado de Chile», la jefa del Censo respondió que «nos dolió mucho el sentir de la persona que escribe la carta. Porque en ningún caso es un objetivo del operativo censal generar ese tipo de emociones ni de molestias, por supuesto. Ni de afectación ni a ella ni a toda su familia».

Explicó que «esas preguntas se realizan únicamente con un objetivo de construir la proyección de población y el crecimiento demográfico. No con un objetivo de relación de parentesco. Las preguntas de parentesco son otras preguntas que están al inicio del cuestionario, y en esas no se hace ningún tipo de distinción entre un hijo biológico o un hijo adoptivo«.

Por su parte, Bravo explicó que «hoy día tenemos una situación que hay que considerar que es el fuerte envejecimiento de la población. Sabemos que se está teniendo cada vez menos hijos, y que nos va a afectar mucho la población en los próximos años. Y por eso es que esa es una pregunta que se le hace a todas las mujeres del hogar. Es básicamente para saber cuántos hijos nacieron vivos».

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