Luego de que el exministro de Justicia del primer gobierno de Michelle Bachelet, Isidro Solís, junto al ex presidente del Partido Radical, Carlos Maldonado, explicaran públicamente su postura por el Rechazo, de cara al plebiscito del 4 de septiembre, la noche de este miércoles la colectividad emitió una dura respuesta, rechazando estas declaraciones, y llamando a los militantes del partido que están a favor del Rechazo “a guardar silencio o renunciar”.

Esto, pese a que 25 exautoridades y figuras emblemáticas del Partido Radical (entre ellos, expresidentes de partido, exparlamentarios, exrectores, exministros y exsubsecretarios) enviaran una carta anunciando su opción y los motivos que les llevan a votar Rechazo.

En un nuevo «Especial Mirada Líbero» el histórico militante radical Isidro Solís, quien también ha sido abogado de la Presidenta Bachelet y de su familia, explica su opción por el Rechazo, tras la «cancelación» del Partido Radical.

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«En la cultura del Partido Radical es una carta curiosa, porque a diferencia de muchos partidos, esta es una organización que se desarrolla sobre la base de la tolerancia, el libre pensamiento, el racionalismo y la discusión de los temas. No tenemos una tradición estalinista en la cual se impongan las versiones oficiales y a la gente se le mande a callar», explica Solís.

«Es difícil que traten de imponerme pautas de comportamiento que yo no comparto»

«Yo estoy acostumbrado a debatir, a discutir, a que me den razones o a que impugnen las que yo doy, pero con argumentos… esto no es un regimiento, el Partido Radical nunca ha sido así», sostiene.

Relata que llegó al PR «siendo niño, a los 16 años, en 1970 durante la campaña de Salvador Allende. Es difícil que alguien trate de imponerme formas o pautas de comportamiento que yo no comparto. Mi postura se basa en reflexión, en principios y en algo que he tratado de hacer toda la vida».

Agrega: «Yo me voy a morir radical, me he transformado poco a poco en un arquetipo de lo que piensa un radical. No necesito un carnet ni un pase o certificado de antecedente de ninguna persona para sentir que estoy cumpliendo con mis principios«.

Sobre la opción de renunciar al partido, señala: «No lo voy a hacer. Si me van a expulsar, que por lo menos tengan la valentía de poner su firma en las decisiones que tomen. Yo me siento Radical, y lo que estoy haciendo hoy es absolutamente consecuente con los idearios, valores y con el programa del partido en el cual milito. Se me está pidiendo fidelidad a personas, y yo soy fiel a las ideas, y no a las personas. No voy a cambiar».

«En la política que hacen las nuevas generaciones las razones han sido sustituidas por la descalificación», dice sobre las críticas que ha recibido desde un sector de su partido.

«Si se aprueba esta propuesta se van a generar enfrentamientos entre chilenos»

Sobre sus razones para votar Rechazo, el exministro de Justicia explica: «Mi crítica a la institucionalidad jurídica que se diseña en esta Constitución es muy profunda, porque se toman decisiones de constituir estatutos paralelos, de destrozar la unidad jurídica del país, al reconocer sistemas judiciales indígenas que olvidan principios centrales para la democracia, como es la igualdad ante la ley».

Además, señala que «se generan elementos disociativos en que se sobreponen los derechos de los ciudadanos, que si se aprueba, va a generar enfrentamientos entre chilenos y conflictos que no tienen fácil solución, y que lo más probable es que deriven en una violencia que la sociedad no va a poder controlar. El diseño de sistemas de justicia es irresponsable».

«Desde el punto de vista jurídico esto es un aberración, y le hace tan mal a Chile, que yo no estoy disponible»

«¿Vamos a tener partes del territorio de Chile en donde algunas conductas sean delitos y en otras no? ¿Vamos a tener chilenos que por algunas conductas van a ser condenados, y otros declarados inocentes? ¿Vamos a tener ciudadanos chilenos que van a poder elegir la jurisdicción que les convenga? Desde el punto de vista jurídico eso es un aberración, una brutalidad, y le hace tan mal a Chile, que yo no estoy disponible«, subraya.

Y advierte: «Para mí, la norma más peligrosa de todas es la que se consagra en el artículo 79 número 4 de la actual propuesta constitucional«. En ella se lee: «Conforme con la Constitución y la ley, los pueblos y naciones indígenas tienen derecho a utilizar los recursos que tradicionalmente han usado u ocupado, que se encuentran en sus territorios y sean indispensables para su existencia colectiva».

«¿Sabes qué va a pasar con esto? Que al día siguiente Héctor Llaitul va a llegar a todos los predios forestales a cortar la madera, porque va a tener derecho constitucional para ir a buscarla. Esto es la constitucionalización del robo de la madera»

«Yo no estoy preocupado por las forestales, no. Estoy preocupado por los pequeños productores de esas regiones, con pequeñas instalaciones agrícolas, y que el día de mañana pierden toda certeza respecto a su derecho a utilizar los bienes que hoy tienen«, enfatiza.

«Intervención» del Poder Judicial

Respecto al Consejo de Justicia que se crea en la propuesta de Constitución, Solís sostiene que en este tema hay más experiencia internacional «y se ha discutido en Chile desde hace muchos años la posibilidad de separar lo que son las facultades administrativas de las facultades jurisdiccionales de la Corte Suprema. Yo soy partidario de que en algún momento se separen (…) pero en los países donde funciona, funciona mal. Invito a la gente a mirar esos sistemas. En Argentina es un desastre».

Agrega, además, que «hay cosas inexplicables. El Consejo de la magistratura que nos van a aplicar a nosotros tiene la integración de dos representantes de pueblos originarios, ¿qué sentido tiene que en una jurisdicción que no se les va a aplicar tengan la facultad de pronunciarse? Si esa imposición no tiene el sentido de intervenir el Poder Judicial, que alguien me explique cuál es el sentido«.

«Me gustaría que otra vez hubiera un plebiscito que les preguntara a los chilenos si quieren cambiar o no la Constitución»

Respecto a su diferencia de postura con la expresidenta Bachelet, quien apoya el Apruebo, Solís sostiene que «ella es una ciudadana muy distinguida de este país, y uno tiene que reconocerle su papel, pero eso no significa que todos tengamos que seguir las decisiones que ella tiene. Yo le reconozco la pureza de intenciones. Desde su punto de vista va a votar por opciones que ella cree, pero yo tengo derecho a formar mi juicio y a votar de acuerdo a lo que yo creo que es bueno».

Ante un eventual triunfo del Rechazo, el exministro señala: «Me gustaría que otra vez hubiera un plebiscito que les preguntara a los chilenos si quieren cambiar o no la Constitución, y yo voy a votar que la quiero cambiar».

«Tengo el temor que después de las indecentes performances de constitucionales la desilusión sea muy grande»

Sobre las alternativas de cómo elaborar un nuevo texto, plantea: «Quiero que le pregunten a los chilenos si quieren una Constitución hecha por el Congreso, por comisiones de expertos o convencionales. Y yo voy a votar para que sea una convención integralmente electa… pero sin engaños, sin los falsos escenarios con los cuales se presentaron supuestos independientes que no lo eran, sin la confusión que provocó el momento en que se eligió esta Convención».

Pero se muestra preocupado: «Tengo temor de que después de las indecentes performances hechas por muchos constitucionales la desilusión sea tan grande, que esa mayoría que eligió la más grande de las democracias esté tan deprimida que no logremos imponer que sea una Convención Constitucional electa».

Y sobre el papel que el cabe a su sector en este proceso, dice: «No me cabe duda que la centroizquierda se va a volver a encontrar en torno a su eje (…). La centroizquierda como alternativa responsable se va a reconstruir, y en ese momento nos vamos a reencontrar».

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