El precio de los combustibles, el aumento de la inflación y la disminución en la demanda de exportaciones son solo parte de las consecuencias económicas que ha dejado la invasión de Rusia a Ucrania. Aún no se avizora una solución para este conflicto internacional que ha traído consecuencias a Latinoamérica: se ha extendido por más de tres meses, y está lejos de contribuir a la prosperidad de los mercados.

A pesar de que ningún país de Latinoamérica tiene una relación económica estrecha ni con Rusia ni Ucrania, la situación ha causado problemas. En particular, en las importaciones y exportaciones, así como en algunos sectores productivos de la región. Esto, ya que ambas naciones generan grandes cantidades de petróleo, gas, cereales y fertilizantes. 

Con un considerable gasto fiscal, el gobierno ha optado por inyectar recursos al Mecanismo de Estabilización de Precios de Combustibles (Mepco) para mitigar el impacto de las alzas.

El precio de la energía en Chile

Si bien Chile no tiene un intercambio comercial y financiero directo con las naciones en conflicto, sí ha presentado un aumento de precios de la energía y los alimentos. El valor monetario de las bencinas es quizá uno de los cambios que más ha afectado a la ciudadanía.

Desde el comienzo de la invasión, el 24 de febrero de 2022, el diésel registra un alza acumulada de 38%. En suma, las gasolinas de 93 y 97 octanos aumentaron 47% y 51%, respectivamente, de acuerdo con datos del Ministerio de Hacienda.

Un impacto tal que incentivó al Gobierno a tomar acciones. Presentó ante el Congreso un proyecto de ley que duplica hasta llevar a US$3.000 millones los recursos disponibles para activar el uso del Mepco. Lo anterior considerando que esta administración ya había aumentado los recursos del mecanismo en marzo, desde US$750 millones hasta US$1.500 millones.

Al ingresar el proyecto, Hacienda justificó su necesidad argumentando que los productos derivados del crudo no han bajado de precio. Por el contrario, se encuentran en su máximo nivel desde el inicio del conflicto bélico. ¿La razón? «Un déficit en la capacidad de refinación por las sanciones impuestas a Rusia, el cierre temporal de ciudades chinas por los brotes de Covid-19 y la menor capacidad de refinación de Estados Unidos por el cierre de plantas durante la pandemia».

Hacienda advirtió que el límite de los US$1.500 millones con los que actualmente cuenta el Mepco se alcanzaría durante la primera quincena de junio. De ser así el mecanismo dejaría de funcionar en el plazo de una semana, esto implicaría que a la semana subsiguiente habría un alza de entre $400 a $500 por litro para las gasolinas y el diésel.

De ser aprobada, la medida entraría entraría en vigencia a partir del 1 de junio. Actualmente se encuentra en el primer trámite constitucional en la Cámara de Diputados.

¿Y los alimentos?

Con un precio que ronda los $2.000 por kilo, el precio del pan ha sido el reflejo de la alteración en la producción de trigo. Entre Rusia y Ucrania concentran el 30% de la producción mundial del cereal.

En conversación con El Líbero, la economista jefe de Dominus Capital, Michèle Labbé, afirma que parte de la producción de granos “está perdida por un buen tiempo”. Lo mismo ocurrió con el petróleo que disminuyó su oferta debido a las sanciones aplicadas a Rusia por EEUU y la Unión Europea. La última, acordó esta semana dejar de importar petróleo desde Rusia. 

“En el caso de los granos tenemos algunas plantaciones, especialmente en Ucrania, que están destruidas por la guerra. No es algo que se vaya a poder reestablecer en el corto plazo. Ahí tienes alzas de precios más bien a mediano plazo”, profundiza. Y es que tanto Rusia como Ucrania eran conocidos como «el granero de Europa», ya que además de aportar en torno al 29% de las exportaciones globales de trigo; ambos también representan 19% de las exportaciones de maíz, según JP Morgan.

A esto se suman los problemas en la logística y con el suministro de fertilizantes que también pueden influir en el alza del precio de los productos agrícolas y alimentos en Latinoamérica. Tal como plantea Labbé, esto se debería al rol de Rusia como importador de fertilizantes. Asimismo, “dado a que hay una zona de guerra, donde los navíos comerciales tienen más problemas para moverse, eso ha generado problemas de logística alrededor del mundo”.

El efecto en Latinoamérica

En Latinoamérica, Ecuador, por ejemplo, vio disminuida su exportación de plátanos, ya que los países en conflicto compraban casi la cuarta parte de su producción. En Brasil, en tanto, los efectos se concentraron en la producción agrícola de soya, tras la disminución de importación de fertilizantes. Además, de que Rusia y China son sus principales proveedores.

Según el Observatorio de Complejidad Económica, en 2021 Rusia exportó US $11.000 millones a la región, mientras que Latinoamérica les vendió un total de US $8.500 millones, principalmente entre carnes, pescados, frutas y verduras.

Labbé asegura que, tal como indican los informes del Banco Mundial y del Fondo Monetario, la guerra ha producido una una corrección a la baja en el crecimiento mundial.

A pesar de que esta es mucho mayor en los países de Europa debido a su cercanía y a que tienen mayor comercio con la zona afectada, también produce una caída en las expectativas de crecimiento de los países de Latinoamérica.

La economista subraya que en la región los países están sufriendo una mayor inflación producto de las alzas tanto en los precios de las energías y de los alimentos. «En general lo que vamos a tener es que el efecto de la guerra genera un efecto de ralentización en todos los países de Latinoamérica. Pero a aquellos que venden petróleo les afecta menos en el sentido que los ingresos igual les suben levemente por el precio del barril», detalla.

“Schok” de inflación

En Chile la inflación no afloja y al menos así lo detallan las estimaciones que prevén una mantención en su alza. Según la última Encuesta de Operadores Financieros (EOF) dada a conocer por el Banco Central, el IPC de mayo se incrementaría en un 1,1%. Una cifra superior al 0,8% que se había pronosticado en el sondeo anterior. Para junio, habría una moderación a 0,8% que subiría a 0,9% en julio.

El Coordinador del Área Macroeconómica de Clapes UC, Hermann González, asegura que el escenario internacional desencadena un aumento de precios internos y mayor inflación. Tendría directa relación con el alza de las tasas de interés. 

Entre las principales afecciones, el economista asegura que el conflicto provocó un shock inflacionario y un aumento de la inflación adicional al que ya existía en Chile. Asimismo, detalla que el menor crecimiento mundial, especialmente en Europa “también nos afecta por la vía de una menor demanda por nuestros productos de exportación”.

En esta línea, también identifica la volatilidad financiera que genera la incertidumbre. “El hecho de que no sepamos cómo va a seguir el conflicto, sumado a otra cuota de incertidumbre que hay en este momento en el mundo genera mayor volatilidad, mayores incertidumbres financieras y eso también es algo que también afecta a Chile”, dice. 

Sobre la posibilidad de que se profundice esta situación financiera, González asegura que podría modificarse si el conflicto escala, “que haya una participación de otros países, que se agrave el conflicto”.

En caso de que la guerra se mantenga en su estado actual, –que es realmente un problema para el resto del mundo– “es algo que empieza a ser internalizado y empieza a formar parte de los distintos riesgos que enfrenta la economía mundial”.

Las otras razones

El conflicto armado europeo no ha sido el único episodio trascendental que ha marcado la economía internacional y nacional. Michèle Labbé, identifica tres fuentes por las que el país y Latinoamérica ha sido afectado económicamente, dos internas y una externa. Esta última, además del actual conflicto bélico, está asociada a la pandemia y los problemas logísticos generados en China. 

Según plantea la economista, las otras fuentes se deben al impacto de las acciones políticas: “En Chile el tipo de cambio se ha elevado en forma muy importante producto de la incertidumbre que genera la Convención Constitucional y el plebiscito»

«¿Qué significa? que si no no hubiera plebiscito el tipo de cambio, dada las condiciones actuales, estaría $150 o $200 más abajo. Por lo tanto, ahí tienes una inflación que se traduce a precio transable solo por efecto riesgo e incertidumbre política”, afirma. 

Asimismo, Labbé destaca el impacto de la entrega de subsidios IFE, “absolutamente por sobre lo necesario”. Esto, sumado a los retiros  de fondos previsionales que generaron un incremento en la demanda interna y “llevaron a que los precios de los bienes no transables, –o sea esos bienes que no tienen nada que ver con tipo de cambio– también se levanten de forma importante en Chile”. 

“El año pasado, en abril la inflación de no transables era de 2% y hoy es de 7,8%. O sea, el corte de pelo ha subido eso y solo tiene que ver con el incremento con la liquidez que hay en el país”. 

La tensión entre dos potencias

Las amenazas de conflictos desatan las dudas sobre una nueva caída en la economía. A este escenario se suma la advertencia de EE.UU de intervenir militarmente si China anexaba a Taiwan “por la fuerza”.

Diferencias sobre la autonomía del territorio que han tensionado su relación desde hace años, pero que se han incrementado durante el último tiempo.

“Estados Unidos se ha comprometido a apoyar la postura de ‘una sola China’, pero eso no significa que China tenga la jurisdicción de usar la fuerza para tomar Taiwán”, dijo el mandatario norteamericano Joe Biden

Aunque para Hermann González esto no forma parte del escenario base de las proyecciones vigentes, donde ni los analistas ni el mercado estén trabajando con un pronóstico de guerra que involucre a China y Estados Unidos, “naturalmente estamos hablando de los principales socios comerciales de Chile y de dos potencias mundiales. Por lo tanto en la eventualidad de un conflicto como ese los impactos serían muy superiores a lo que hemos visto ahora con Rusia y Ucrania”.

En esta línea, Labbé asegura que, al igual que lo que pasa en Ucrania, cualquier conflicto entre países que tienen una oferta o una demanda importante en el mundo sobre algunos productos “nos va a pegar a nosotros directa o indirectamente”. 

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