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Publicado el 06 de enero, 2019

Ignacio Walker sobre penalización del negacionismo: «Se quiere reprimir una opinión que, por muy execrable que sea, es el ejercicio de la libertad de expresión»

Autor:

Javiera Barrueto

El ex senador DC critica la indicación impulsada por la diputada comunista Carmen Hertz y sostiene que es «un doble estándar en materia de derechos humanos», ya que no se rechaza los crímenes de lesa humanidad en países como Cuba y Venezuela. Y agrega: «Espero que los diputados democratacristianos voten en contra de esta indicación represiva».

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Javiera Barrueto

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«Las ideas se combaten con ideas. El negacionismo nos dice que las ideas se combaten con cárcel, al igual que el artículo 8 de la Constitución de Pinochet, que pretendió combatir el marxismo con represión. Voto contra el negacionismo». Con esa frase el ex senador y ex presidente de la Democracia Cristiana, Ignacio Walker, manifestó su molestia en Twitter sobre la indicación impulsada por la presidenta de la comisión de Derechos Humanos, Carmen Hertz (PC), que castiga el negacionismo de los crímenes cometidos durante el gobierno de Augusto Pinochet.

Palabras de las que rápidamente se hizo eco la parlamentaria comunista: «Todos los países decentes que han vivido en su seno la opresión sancionan la negación del genocidio o crímenes de lesa humanidad. No usemos falacias de contra argumentos». Así el debate entre ambos se extendió en varios comentarios.

En entrevista con El Líbero, Ignacio Walker dice estar de acuerdo con el proyecto que sanciona la incitación al odio y a la discriminación contra personas. Sin embargo, es crítico de la indicación desarrollada por Hertz. Incluso, compara la iniciativa con la «ley maldita» de 1948. Y apunta a un «doble estándar», pues nada establece en materia de delitos sobre crímenes de lesa humanidad en países como Venezuela y Cuba.

-¿Considera que la indicación que busca sancionar a quienes justifiquen, aprueben o nieguen la violación a los DD.HH entre el 73 y el 90, podría buscar establecer una verdad absoluta?

-El negacionismo es execrable, es decir, merece una severa condena porque negar por ejemplo la violación a los derechos humanos en el Chile de Pinochet, existiendo tanta evidencia al respecto, me parece realmente inaceptable. La pregunta no es si legitimar o no legitimar el negacionismo, sino que si lo que conviene es criminalizar el negacionismo. Eso es un error, es una mala solución legal porque al final al criminalizar el negacionismo -que es la expresión de una opinión o de un juicio- es victimizar a las personas que lo hacen. Hay otras formas que están en el ámbito de la educación, la cultura, de los espacios públicos, que en el fondo es el debate democrático y que son mucho más efectivas. El Museo de la Memoria es mucho más efectivo que la criminalización del negacionismo porque queda una conciencia acerca de cómo se violaron los DD.HH.

Es una mala solución legal porque, al final, criminalizar el negacionismo -que es la expresión de una opinión o de un juicio- es victimizar a las personas que lo hacen».

-Se ha dicho que atenta también contra libertades básicas como la libertad de expresión…

-Eso es evidente porque es un delito de opinión, es un delito que se basa en emitir un juicio. Se aplica respecto de una persona que niega las violaciones a los derechos humanos bajo la dictadura de Pinochet. Por lo tanto, puede tender a criminalizar una opinión y eso atenta contra la libertad de expresión, que no es un derecho absoluto porque reconoce la honra de las personas, para eso están los delitos de injuria y de calumnia. El negacionismo merece una severa condena, pero no hasta el punto de criminalizar esa conducta, lo que puede terminar siendo contraproducente.

-¿La indicación que impulsa la diputada Carmen Hertz constituye una censura?

Esta es una reedición de la Ley Maldita, la Ley de Defensa de la Democracia, que se aplicó el año 1948 principalmente al Partido Comunista. Es una reedición del artículo 8 del texto original de la Constitución de Pinochet que proscribía a los partidos marxistas, es decir, sancionaba a las opiniones, las ideas. Estableciendo una censura, una represión. Por lo tanto, aquí se quiere reprimir una opinión o un juicio que, por muy execrable que sea tratándose de las violaciones a los derechos humanos, es el ejercicio de la libertad de expresión. Prefiero el debate democrático a terminar metiendo en la cárcel a quienes nieguen las violaciones a los derechos humanos bajo la dictadura de Pinochet.

Es una reedición del artículo 8 del texto original de la Constitución de Pinochet que proscribía a los partidos marxistas, es decir, sancionaba a las opiniones, las ideas».

-El diputado Francisco Undurraga (Evópoli), en una carta en El Mercurio, también sostuvo como paradójico que quienes impulsaban la legislación fueran los mismo afectados por la «Ley Maldita» y ahora la diputada comunista es la que impulsa la indicación. ¿Considera usted que es irónico?

-Es irónico en doble sentido, porque a ellos apuntaba la Ley de 1948 y el artículo 8 de la Constitución original de Pinochet. Y segundo sentido, es que nada se dice respecto del negacionismo y las violaciones a los derechos humanos en países como en Cuba o Venezuela. Es un doble estándar en materia de derechos humanos. No quiero estigmatizar a nadie por estas iniciativas, se trate o no de miembros del Partido Comunista. Creo que es una mala solución legal.

-Usted dice que es un doble estándar que no se condene la violación a los derechos humanos en Cuba o en Venezuela. ¿Debería partirse juzgando esos delitos?

-No soy partidario de empatar, agrego el argumento del doble estándar, pero no es el argumento central. El argumento central es que criminalizar el negacionismo es un atentado contra la libertad de expresión que victimiza a los supuestos «victimarios» o «hechores» o «delincuentes». E impide sobre todo el debate porque lo que permite la opinión de ese juicio es que haya un debate y siempre habrá un debate en Chile, y es sano que así sea, sobre las violaciones a los derechos humanos en dictadura. Muchos preferimos que eso se haga con las reglas del juego democrático y no con la represión y sus típicas formas autoritarias.

«Espero que los diputados democratacristianos voten en contra de esta indicación represiva»

-Desde la bancada de la DC el diputado Miguel Ángel Calisto busca reponer un texto que sancione el negacionismo internacional.

-Esa es una alternativa que han planteado algunos diputados de la Democracia Cristiana, que por supuesto es algo que lo hace más presentable. Pero insisto aquí hay que votar en contra de la indicación, no el proyecto, porque instigar al odio o la violencia a mí me parece de tal gravedad que sí puede constituir un delito. Este proyecto originalmente se trata de eso, pero agregar como indicación un acto de represión y de censura me parece inapropiado.

-¿Pero penalizar el negacionismo internacional significa también un acto de censura?

No estoy por ningún negacionismo, pero no creo que sea una solución adecuada criminalizar el negacionismos. Eso me parece mal. Espero que los diputados democratacristianos voten en contra de esta indicación represiva.

-La legislación chilena aborda este tema en distintos cuerpos legales donde se castiga la figura del odio como la Ley sobre Libertades de Opinión e Información y Ejercicio del Periodismo, y la Ley Zamudio. ¿Esas leyes son suficientes?

Se puede perfeccionar y complementar esas leyes con una descripción más general porque esas están referidas a la libertad de información, a la discriminación en materia de identidad sexual, pero este es un tipo más general de castigar a quienes instiguen al odio o a la violencia. Me parece que eso supera todo límite de lo tolerable y, por lo tanto, el derecho penal tiene un rol que cumplir, pero no en este caso de criminalización del negacionismo.

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