Publicado el 07 de mayo, 2020

Ignacio Walker: «Yo haría una alianza desde el laguismo hasta Evópoli»

Autor:

Sofía Del Río

El ex senador DC asegura que «abogar por la unidad de la oposición es completamente ficticio, artificial, en la medida en que existen varias oposiciones». Sostiene que la Democracia Cristiana tiene que recuperar el electorado de centro y de los sectores moderados. Y acusa que el partido vive un  «bullying político de parte de los partidos de izquierda». Sobre la crisis por la pandemia, señala: «Lo que hay que hacer es cerrar filas con la autoridad sanitaria, con la autoridad política».

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Sofía Del Río

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«Esta no es la hora de la unidad de la oposición, sino de la diferenciación. Aquello que aparece como un problema (la falta de unidad de la oposición) puede convertirse en una virtud. Hay que sincerar las posiciones». De esta manera comienza la columna que escribieron en El Mercurio el ex ministro de Interior, Jorge Burgos y el ex canciller Ignacio Walker, dos históricos y referentes de la DC.

Este mensaje se produce luego de que un sector de la izquierda abogara por la unidad del sector y tras los dichos del ex Presidente Ricardo Lagos quien señaló que «la oposición no está dando el ancho». Palabras que recoge Ignacio Walker en conversación con El Líbero.

-¿A raíz de qué nace la idea de publicar esta columna junto al ex ministro Jorge Burgos?

-En toda esta discusión sobre cuántas oposiciones hay y qué rol está llamada a jugar la oposición o las oposiciones, y la crítica del Presidente Ricardo Lagos a que la actual oposición no está a la altura o no da el ancho, y las dificultades que ha tenido mi partido, la Democracia Cristiana, para enfrentar una suerte de «bullying político» de parte de una buena parte de los partidos de izquierda, nos llevó a escribir una columna con un objetivo muy preciso: sincerar las cosas, así de fácil. Asumir que ésta es la realidad, y que no hay drama en ella, y que lo peor es pretender en ese contexto abogar por «la unidad de la oposición», porque eso es completamente ficticio, artificial, en la medida en que existen varias oposiciones.

-¿Cómo clasificaría a la oposición específicamente?

-Francisco Vidal habla de las «cinco oposiciones». La DC; la Convergencia Socialista que es el PS, el PPD y el PR; el PC y la Alianza Regionalista Verde; el Frente Amplio, y alguna más. Entonces además de ser artificial plantear cualquier tipo de unidad de la oposición, es enteramente contraproducente, porque la unidad de la oposición significa una izquierdización de la oposición.  Eso es regalarle el voto de los sectores centro, moderados, a la derecha porque, obligada la Democracia Cristiana a dejarse llevar por esa oleada de izquierdización, se desperfila, y pierde su ascendente sobre el mundo de centro, moderado, independiente, sectores medios y, por lo tanto, terminamos en aras de la unidad de la oposición, subsidiando a la derecha. De hecho, el Presidente Piñera, la derecha, fue elegida con un 55% del electorado, porque la izquierdización que se produjo en la Nueva Mayoría -gobierno del cual yo fui parte y socio fundador- demostró que la pretendida unidad de la llamada centroizquierda no existe. Y ese es otro tema, ¿cuál es la centroizquierda hoy día? no existe. La Democracia Cristiana está siendo víctima del bullying político, crecientemente presionada, tensionada, y eso es malo para todos, no solo para la DC. 

La unidad de la oposición significa una izquierdización de la oposición».

-¿Eso tiene relación con lo que dijo el diputado del FA Vlado Mirosevic respecto que la oposición no puede contar con los votos de la DC?

-Pero si no es que no cuenten con los votos de la DC, ¿por qué iban a contar con los votos de la DC? Hay que respetarse, cada uno en su espacio, si no es solo el Frente Amplio, es el PC, el PS, el PPD, el PR, la DC, la Alianza Regionalista Verde.

-¿Hace un par de años sí se podría decir que actuaban como bloque opositor?

-Durante del ex gobierno del Presidente Piñera, yo era presidente del partido durante esos cuatro años, fuimos generando condiciones para actuar conjuntamente como oposición y de hecho, al final terminamos formando la Nueva Mayoría entre los partidos que éramos oposición al gobierno de Piñera, como ocurre en cualquier democracia. Pero eso mostró también sus propias tensiones en el gobierno, no fue fácil.

-¿Usted cree que «el camino propio» que estaba planteando la mesa de Fuad Chahin se ha perdido?

-Nadie ha planteado un camino propio, nosotros tampoco, Fuad Chahin tampoco. Esto no es camino propio, es otra forma de plantear un proceso de convergencia, una convergencia desde la coherencia, no desde el pegoteo, no desde el chantaje, no desde el bullying, no desde la unidad por la unidad. Entonces la convergencia sustantiva, como la que tuvo la Concertación, esa fue convergencia sustantiva, supone que cada uno se reconozca en su propio espacio político, en su propio electorado, a partir de lo que es y no de lo que no es, y desde ahí vamos construyendo procesos de acercamiento, de convergencia. A nuestro juicio, en el caso de la DC tiene que apuntar más bien a la convergencia entre socialcristianismo, socialdemocracia, y social liberalismo, en el cual yo metería a sectores como Andrés Velasco y Evópoli.

La Democracia Cristiana está siendo víctima del bullying político, crecientemente presionada, tensionada, y eso es malo para todos, no solo para la DC».

-¿Y cuáles serían los objetivos a corto plazo, según usted, para la mesa encabezada por Chahin?

-En el corto plazo lo que hay que hacer es cerrar filas con la autoridad sanitaria, con la autoridad política, porque no estamos solo en una zona de catástrofe desde el punto de vista constitucional, sino que en una pandemia mundial que requiere unidad ante la adversidad.

-En ese sentido, ¿cómo ha visto el rol de la oposición en esta pandemia?

-Siempre puede ser mejor, creo que en el plano legislativo ha habido intento por aprobar proyectos de ley, pero todo muy lento, todo muy fragmentario. Por ejemplo, ¿cómo es posible que todavía no exista un acuerdo sobre la reforma previsional, que es la gran reforma, cómo es posible que no exista, cuando ya el Presidente Piñera se compró la propuesta de la Presidenta Bachelet, de pasar hasta incluso a un 16%, con un fondo público? Hay ministros como Ignacio Briones, María José Zaldívar, varios sectoriales, que han hecho un intento muy serio, y es el gobierno el que la lleva porque tiene toda la iniciativa legislativa. Pero creo que el tema de la oposición ha sido muy lento. Llevamos 6 años discutiendo la rebaja de la dieta parlamentaria, eso ya nadie lo entiende.

Lo que hay que hacer es cerrar filas con la autoridad sanitaria, con la autoridad política».

-¿Y respecto al rol de la senadora Yasna Provoste que ha presentado en estos días iniciativas con sectores del FA y con el senador Alejandro Navarro?

-Siempre ha habido un sector de izquierda, y siempre ha habido una cierta tendencia hacia la centro derecha, esa es la historia de la DC. Nadie puede dudar que Yasna Provoste ha sido y es demócrata, y el partido tendrá que asumir sus tensiones internas que siempre las ha habido en 80 años de historias. Las tradicionales fueron entre Radomiro Tomic y Eduardo Frei, después entre Patricio Aylwin y Gabriel Valdés. Esta es una historia muy larga, los partidos tienen tensiones internas.

-¿Cómo cree que la DC tiene que enfrentar el panorama electoral que se avecina con todas estas oposiciones?

La DC no tiene ninguna vocación de camino propio, por lo tanto, evidentemente que estamos buscando formas de converger, pero esto tiene que ser de menos a más. Desde nuestro mundo que es el de centro, los sectores medios, moderados, hacia una perspectiva más amplia.  Siempre me ha gustado la convergencia entre la DC y socialismo democrático, eso fue la Concertación. Ahora yo le añadiría el social liberalismo, como el que representa Andrés Velasco, Hernán Larraín Matte, Evópoli. Por lo tanto, si de mí dependiera, yo haría una alianza desde el laguismo hasta Evópoli y Andrés Velasco. Quien mucho abarca, poco aprieta en materia de alianzas electorales.

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