Una mesa de trabajo conjunta con el gobierno fue la petición que hizo el obispo Emiliano Soto, representante protocolar de las Iglesias Evangélicas de Chile, para solucionar los problemas que enfrenta actualmente el país.
Esto, tras una declaración de ocho puntos, titulada «Un llamado a la paz», que Soto suscribió junto a representantes de otras 10 confesiones religiosas, y que fue publicada este miércoles 13 de marzo, en la que realizaron un crudo diagnóstico de la situación en Chile, alertando un “grave deterioro” de las relaciones cívicas, además de la inseguridad y la corrupción. Además, hicieron un llamado a construir un acuerdo nacional para resolver los problemas sociales, económicos y políticos.
En la carta, advierten que “el deprecio por la vida, el atropello a la propiedad privada y a las leyes se ha convertido en algo habitual” y que “la expansión de la droga y del crimen organizado, no conocido en Chile, está destruyendo los elementos esenciales de la vida ciudadana y de nuestros barrios, familias y juventud”.
También abordan la “incapacidad de los actores políticos para llegar a acuerdos sobre temas esenciales, como las pensiones», entre otros temas.
Además de Soto, el texto está firmado por el arzobispo de Santiago, Fernando Chomalí -quien lideró la iniciativa-; el arzobispo Ortodoxo de Chile, Sergio Abad; el arzobispo primado de la Iglesia Anglicana, Héctor Zavala; el presidente de la Plataforma Evangélica Nacional, Héctor Cancino; el obispo presidente de la Unión de Iglesias Pentecostales, Sergio Velozo; el obispo director de la Comisión Legal Evangélica, Francisco Javier Rivera; el obispo vicepresidente de la Mesa Ampliada UNE-Chile, Eduardo Cid; el rabino presidente de la Comunidad Judía de Chile, Eduardo Waigortin; el rabino presidente de la Confraternidad Judeo-Cristiana de Chile, Samuel Szeinhendler; y el presidente del Centro de Cultura Islámica de Chile, Fuad Musa.
En entrevista con Mirada Líbero, el obispo Soto compartió su visión sobre el tema.
«El objetivo de la declaración es despertar a los actores del país y poder conversar»
«Esta declaración se hizo con una diversidad de entidades religiosas, desde la Iglesia Católica, y muchas otras, con el objetivo de poder despertar a los actores del país y poder conversar«, explicó Soto.
Agregó que «cada vez que van ocurriendo hechos extremos o situaciones en las cuales la situación lo amerita, las iglesias hemos estado colocando el punto y la mirada profética, de poder ver una realidad de sociedad, decir lo que está ocurriendo, y también, dar una salida».
«Queremos decir a la autoridades, al Presidente y ministros que puedan canalizar nuestra inquietud y crear una mesa de trabajo»
En esa línea, el representante protocolar de las Iglesias Evangélicas de Chile sostuvo que «queremos decir a las autoridades, al Presidente y ministros que puedan canalizar nuestra inquietud y crear una mesa de trabajo para escuchar esta mirada y perspectiva de los segmentos religiosos».
«También a los legisladores, al Senado, al Congreso Nacional, a la Cámara de Diputados, que puedan buscar los acuerdos necesarios, pues una palabra orientadora nos hace bien a todos», agrego.
El obispo afirmó que se debe trabajar en buscar la paz en el debate nacional. «Chile necesita que el camino en el cual estamos avanzando, sea corregido específicamente en el tema de insertar los valores que los chilenos necesitamos, ya estamos en esto, y lógicamente hay un valor que es el encabezamiento de esta declaración, y es la paz», dijo.
«Se está colocando una palabra de alerta, de prevención, para que ojalá se tomen las medidas necesarias en esta división»
«Nosotros sabemos de las quejas que las personas están transmitiendo, esta delincuencia exacerbada que existe en los barrios del país, los pronunciamientos de varios alcaldes con respecto a la militarización de las comunas (…). Tal vez ha venido afectando al país la inclusión de una diversidad de nacionalidades que han llegado a Chile, y no ordenadamente, sino que han saltado las fronteras», afirmó.
Asimismo, para explicar el deterioro del país, sostuvo que «lamentablemente aparecieron elementos de corrupción al interior de instancias públicas y también privadas, y todo esto nos hace levantar la voz. De esta manera, se está colocando una palabra de alerta, de prevención, para que ojalá se tomen las medidas necesarias en esta división».
«Le hemos propuesto al Ministerio del Interior que las iglesias sean puntos blancos»
Soto, como representante de Iglesias Evangélicas afirmó que «aquí estamos, una vez más, levantando la voz para ver de qué manera podemos colaborar en esto. Porque también es importante la voz de mucha gente que practica la fe, que tiene el mejor deseo para poder ayudar a que estas cosas no ocurran».
Así, dijo que «le hemos propuesto al Ministerio del Interior que las iglesias sean puntos blancos, iglesias acogedoras, que en un momento dado, en medio de tanta población donde hay tantas iglesias, tanto católicas, judías, o anglicanas, pueda haber un acogimiento de personas que puedan ser asaltadas en la esquina, ayudar en el contacto con carabineros, con las policías, con seguridad ciudadana«.

Evidentemente que el crudo diagnóstico de las iglesias difiere del «estamos mejor que antes» y, por otra parte, el gobierno baila al ritmo de los que todavía comulgan con el materialismo dialéctico, razón por la cual este llamado no tiene alta probabilidad de ser acogido en froa que resulte útil. Seguramente el presidente se acordará de Stalin (¿sabrá de él) y preguntará: ¿cuántas divisiones (electores) tienen las iglesias?