En la víspera del año nuevo, la familia del matrimonio Castro Aravena vivió uno de los episodios más difíciles. Durante la madrugada recibieron un llamado avisando que la casa donde vivía Francisco Castro Beltrán junto a su esposa Sylvia Aravena Escalona estaba totalmente incendiada.
Los hijos se trasladaron rápidamente al lugar, sin embargo, no encontraron más que escombros y a los equipos de emergencia. “Nos llamaron por teléfono y llegamos alrededor de las siete de la mañana, cuando ya estaba todo consumado. Los bomberos nos dijeron que solamente había un cuerpo, y posteriormente nos indican que hay otro cuerpo que está en las mismas condiciones que el anterior”, relata Patricio Castro (47), el menor de los tres hijos de Francisco, recordando los primeros minutos tras la trágica noticia.
Así fue cómo confirmó el fallecimiento de su padre de 78 años, y de la esposa de este, de 71.
Familia asegura intencionalidad: “Al entrar a la casa había sangre”
Aunque las autoridades informaron de forma preliminar que este incendio no habría tenido intervención de terceros, la familia del matrimonio fallecido desde el primer minuto aseguró que existía intencionalidad. Patricio Castro cuenta que hace pocas semanas su padre había sido amenazado por un vecino del sector Lolenco de Angol, lugar donde residían, sin embargo, por temor, no hizo la denuncia respectiva.
“Bomberos, en primer lugar, nos informó que esto fue un incendio casual, pero nosotros no estamos de acuerdo por cosas bien simples, por ejemplo, ellos tenían dos perritos y dormían dentro de la casa. No es lógico que los perros estuvieran fuera de la casa. Segundo, al entrar a la casa había sangre. Tercero, había un zapato que es de la señora de mi papá, que estaba en la entrada de la casa y se veía como algo que estaba arrastrado, entonces, sobre esas cosas, uno debe pensar que esto no fue casual, fue un homicidio”.
Durante este martes, hubo un vuelco en el caso, cuando el fiscal César Schibar confirmó que lo están investigando bajo el delito de homicidio. Además, sostuvo que la autopsia realizada arrojó que ambos fallecidos fueron heridos con un arma blanca, coincidiendo con lo indicado por Castro quien aseguró haber visto sangre en la entrada de la vivienda.
“Lo que podemos señalar respecto a un pre-informe de autopsia, que ya está en conocimiento por parte de las víctimas, es que a lo menos existió la intervención como medio de comisión de arma blanca, que habría provocado la muerte”, expresó el titular de la Fiscalía de Alta Complejidad del Ministerio Público.
Ya habían sido amenazados
Francisco, víctima fatal del incendio, había sido amenazado por uno de los vecinos del lugar. Patricio Castro asegura que su padre “tenía miedo de denunciar (…) la gente tiene mucho miedo de hablar”.
“El vecino, el que vive al lado de mi papá, los amenazó hace unas semanas. La persona que los amenazó se tomó un terreno ahí. Es una persona de Santiago, que no sé el nombre, le dicen ‘Macizo’”, explica, aunque manifiesta que desconoce si ese mismo sujeto está involucrado en el ataque que sufrieron sus padres.
Por otro lado, relata que antes de la pandemia, su padre denunció el robo de 15 animales, los cuales no volvieron a aparecer. “Una madrugada despertaron y los animales no estaban. Eran 15 animales que se habían robado. Mi padre denunció pero no hubo resultados. Los resultados se ven muy lento y las represalias más rápidas”, dice.
Demanda contra el Estado
La familia de las víctimas fatales asegura que el Estado “no se ha hecho cargo de la seguridad en la zona”. Por ejemplo, recuerdan el ataque que sufrió Sergio González junto a su señora en septiembre del 2023, quienes fueron baleados por desconocidos mientras escapaban de su casa que estaba siendo quemada en Angol.
“Ese ataque ocurrió a dos kilómetros de la casa, ellos eran nuestros vecinos. El problema es que el Estado, sabiendo todo esto, no se hizo cargo de colocar contingente policial y militar para hacer un control de vehículos”, dice Castro.
El familiar de los fallecidos indica que en el sector de Lolenco, donde ocurrieron ambos hechos “pasan vehículos robados, pasan vehículos sin patentes, no hay control. Aquí lamentablemente el Estado no se hizo cargo y nosotros sentimos el pesar de eso, sabiendo lo que había pasado hace un poquito más de tres meses como en el caso de Sergio González que está todavía dando vueltas. No hay una respuesta del Gobierno para decir ‘oye, acá pasa algo, vamos a colocar un control de contingencia militar para que empiecen a hacer control de vehículos y control de identidades’”.
Asimismo, asegura que la situación de inseguridad y delincuencia va “de mal en peor”, por ende, como familia han determinado “dar a conocer esto a la luz pública”, con el objeto de buscar justicia y además, demandar al Estado de Chile. “Nosotros nos vamos a ir en contra del Estado por un tema de derechos que tiene uno como ciudadano, que es la seguridad”, expresa.
Una muerte que revive el caso Luchsinger-Mackay
La muerte de este matrimonio de adultos mayores revive lo ocurrido hace 11 años con el matrimonio Luchsinger-Mackay, quienes fueron asesinados un 4 de enero de 2013.
Además, porque este caso se reactivó ayer cuando la Corte de Apelaciones de Temuco acogió un recurso de amparo presentado por la defensa de Celestino Córdova y ordenó tramitar su libertad condicional. El abogado de la familia Luchsinger-Mackay, Carlos Tenorio, dijo a El Líbero que van a apelar la decisión y que la Justicia lo trata con “guantes de terciopelo”.
El diputado Miguel Mellado, afirmó: «Seguiré apoyando a la familia y pido que se investigue a fondo si fue un asesinato, sería igual que el caso Luchsinger-Mackay, o si fue un caso fortuito, porque aquí hay que aclarar todo hasta las últimas consecuencias y estar con la familia».
Bajo la misma línea, la senadora Carmen Gloria Aravena expresó que «de comprobarse que la muerte de este matrimonio en Angol se debió a un macabro asesinato, como se está investigando, estaríamos frente a un hecho tan grave como el que le ocurrió al matrimonio Luchsinger-Mackay años atrás. Aquí no se puede descartar ninguna hipótesis, incluido que detrás de este suceso estén las orgánicas radicales, ya que existían denuncias de amenazas previas a esta pareja».
Ambos coinciden en que este hecho se debe investigar “a fondo” para esclarecer las circunstancias de este homicidio, determinando quienes estarían detrás de “este alevoso crimen, que no puede quedar impune”. Sobre todo, cuando 11 años después quien está condenado a 18 años de presidio por su calidad de coautor del delito que terminó con la muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay podría terminar su pena en libertad condicional.

