Publicado el 31 de agosto, 2019

Harald Beyer y proyecto del PC sobre reducción de jornada laboral: «Todos en el fondo saben que es inconstitucional»

Autor:

Pilar Molina

El ex ministro de Educación y actual rector de la Universidad Adolfo Ibáñez considera que el actual debate responde a una «estrategia» donde se busca «causar un costo político al gobierno». Alerta que el proyecto de reducción de jornada más la reforma previsional «tienen un costo laboral muy importante». Valora las medidas de reactivación económica anunciadas por el Ejecutivo porque «cambian el estado de ánimo». Y cree que es posible lograr acuerdos para modernización tributaria: «Así como la DC es más cooperadora en la Cámara, en el Senado es más cooperador el PPD». 

Autor:

Pilar Molina

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Vivió en carne propio una acusación constitucional cuando ejercía como ministro de Educación en el primer gobierno del Presidente Sebastián Piñera. Y tal como se lo pensó entonces, Harald Beyer, actual rector de la Universidad Adolfo Ibáñez, hoy dice «estas acusaciones constitucionales no ayudan a un ambiente de cooperación».

En entrevista realizada por la periodista Pilar Molina en La Mirada Líbero en Agricultura, el economista y ex director del CEP aborda el escenario económico actual, el estado de las reformas y critica «el estado de crispación» de la política.

-¿Cómo es su visión de lo que está pasando en materia económica? ¿Ve inminente una recesión, considerando la guerra comercial entre EE.UU. y China?  ¿O la tormenta va a amainar? 

-Veo una desaceleración económica importante, pero no una recesión mundial, tampoco una situación tan catastrófica como la del 2008-2009. Pero sí va habrá una desaceleración importante en el mundo. 

 -Pero que no va a terminar en recesión.

-No, no creo que haya una gran recesión. Puede que haya un trimestre negativo en el mundo, pero no veo una situación catastrófica. 

 -Usted ve más el vaso medio lleno. 

-Sí. Hay buenos indicadores, dentro de toda esta maraña de situaciones que estamos viviendo y de esta guerra comercial que indudablemente, para países como Chile que son muy abiertos, les provoca un efecto más grande que a otros países. 

El gobierno no aparece tan fuerte como podría haber estado. Pero a la oposición no le reditúa políticamente. Esto es como un juego de suma negativa».

-Esto golpea al gobierno. ¿Los tiempos mejores no llegaron como dice la oposición? 

-Creo que hay un compás de espera. El gobierno ha sido castigado, no solamente por razones económicas, sino que también por una incapacidad de darle coherencia a su agenda. Eso genera confusión, pero hay un compás de espera porque no hay ningún signo de que la oposición este teniendo algún rédito de esta situación.

 -¿Entonces la oposición está peor? 

-Exacto. Y tampoco se ve una tendencia que sugiera que la oposición podría mejorar en su situación actual. 

-Pero sí beneficia a la oposición que estos tiempos mejores no llegaran… 

-Por supuesto. La beneficia en el sentido que el gobierno no aparece tan fuerte como podría haber estado. Pero no le reditúa políticamente. Esto es como un juego de suma negativa. Cae el apoyo del gobierno, pero también cae el apoyo de la oposición. Yo creo que eso obedece a otras razones. 

-¿Cree que las medidas de reactivación económica que anunció el gobierno esta semana, que suma tres mil millones de dólares unido al paquete de junio, va a cambiar en algo los ánimos?

-Sí y por una razón que es relativamente simple. El gobierno durante el primer semestre estuvo «compitiendo» con los analistas para ver quién predecía mejor el desempeño económico y esa no es la tarea de un gobierno. La tarea de un gobierno es arremangarse las mangas y tratar de articular una agenda potente, coherente, que permita genera crecimiento. Creo que el gobierno se convenció de que tenía que hacer eso y está en distintos campos llevando adelante iniciativas que si bien, ninguna de ellas por sí misma es de un gran impacto, producen la sensación de que se van moviendo las cosas, que se están proponiendo ideas y eso indudablemente que cambia el estado de ánimo. 

-¿Considera que si se llega a legislar la reforma tributaria, que ya se aprobó en la Cámara y ahora viene el Senado, cambiaría en algo los ánimos o eso es también una pretensión del gobierno?

-La posibilidad de legislar en Chile asuntos de esta trascendencia cambia los ánimos. En un momento dio la impresión de que no se podía legislar nada relevante. 

-Hasta aquí todavía no está legislada. 

-No está legislada, pero es muy difícil que se pueda parar hoy en día en el Senado. No va a salir el proyecto igual como entró al Senado, pero dado que se aprobó en la Cámara de Diputados, creo que el Senado no puede restarse de avanzar en esta materia. 

Yo creo que no se van a aprobar ninguno de los dos (proyectos de reducción de jornada laboral). Esta agenda va a ir quedando desplazada por otros asuntos». 

-¿Y vale la pena acceder a la transacción que están proponiendo hoy día, como el senador Lagos Weber, que es no avanzar en integración a cambio de bajar los impuestos a las empresas?

-Depende de cuánto se bajen los impuestos a las empresas. Por un punto no, dos puntos tampoco. Hay que entender que esto es como el primer round. Por lo tanto, igual que en una pelea de boxeo, los púgiles se están estudiando, aquí el gobierno y la oposición se están estudiando y están planteando estrategias, pero no creo que nada de lo que se ha dicho hasta hora sea demasiado relevante para definir la suerte de esta reforma. 

-Los impuestos en Chile a las empresas, que son de los más altos del mundo, han subido 10 puntos porcentuales desde el primer gobierno de Piñera. 

-Ese impacto se ha sentido en la inversión. Si uno mira el promedio de la inversión, durante el primer gobierno del Presidente Piñera fue del orden del 25% del PIB. Algún efecto hubo del terremoto, pero no solamente fue el terremoto, cayó al 20% en la administración de la Presidenta Bachelet. Y hoy día está en torno a 22. Se recuperó algo pero muy lejos todavía del 25 y si uno no vuelve al 25 es muy difícil que Chile pueda tener un impulso desde el lado de la acumulación de capital, que apoya al crecimiento. 

-O sea, lo que usted plantea es que lo que está comprometido es la capacidad de crecimiento en el largo plazo.  

-A Chile se olvidó un poquito, que ha sido siempre mi cuestionamiento, de que crecer no es automático. Se requieren constantes reformas para avanzar y esas constantes reformas han sido bien difíciles de llevarlas adelante. 

Es claramente inconstitucional. Hasta donde yo sé nadie ha dicho lo contrario, de que el proyecto de reducción de la jornada, por lo que significa, es de iniciativa exclusiva del Ejecutivo».

-Mucho se le criticó al gobierno anterior sobre la forma en que legislaba, pero hoy día estamos en la misma crítica sobre cómo se está legislando. Por ejemplo, el gobierno de repente cambió el proyecto que buscaba reducir la jornada laboral luego de que salió el proyecto de Camila Vallejo. Pero se dice que no hay estudios, se contradicen las cifras…

-Estas son parte de las estrategias políticas. Yo creo que no se va a aprobar ninguno de los dos. Esa es mi predicción, por distintas razones. Esta agenda va a ir quedando desplazada por otros asuntos. Todos sabemos que es imposible legislar la reforma previsional y rebajar bruscamente las horas de trabajo. Porque el aumento del costo laboral que las dos reformas es muy importante y, por lo tanto, esto va a impactar en los salarios hacia la baja y si no puede impactar en los salarios, va a impactar en desempleo.

-Pero la oposición está lanzada en ese tema. Incluso el Frente Amplio más el apoyo del Partido Comunista piensan ponerlo en la tabla el lunes…

-Bueno, pero eso es parte de la estrategia política que ellos están siguiendo. 

 -¿Están pasando cosas que antes no pasaban, como por ejemplo que no se respetan las prioridades legislativas? Porque quien define las urgencias es el Ejecutivo

-Eso es cierto y eso es parte de la crispación política que estamos viviendo. En la medida en que la institucionalidad del país es relativamente fuerte puede resistir todos estos arrebatos, por así decirlo, de distintos parlamentarios, de distintas figuras políticas y hay instrumentos que permiten ir controlando esto en el mediano y largo plazo. 

 -¿Qué es lo que permite controlar esto? 

-Es claramente inconstitucional. Hasta donde yo sé nadie ha dicho lo contrario, de que el proyecto de reducción de la jornada, por lo que significa, es de iniciativa exclusiva del Ejecutivo. Todos esconden un poquito esto, pero todos en el fondo saben que es inconstitucional. Hay una forma de causarle un costo político al gobierno porque esto se va a parar eventualmente en el Tribunal Constitucional. Aunque creo que esto podría no aprobarse en la Cámara y si se aprueba en la Cámara, va a ir al Senado y ahí se irá diluyendo.

-¿Debiera soltar el gobierno la reforma tributaria, si en algún minuto el precio que pide la oposición para darle uno o tres votos y aprobarla es muy alto?

-El costo para el gobierno es alto, habiéndola aprobado en la Cámara de Diputados. 

-¿Es más alto para el gobierno que para la oposición?

-Sí, porque la ha planteado como una reforma emblemática. No era tan emblemática, pero la ha planteado así. Entonces, dicho eso, y atendido el hecho de que ya se aprobó en la Cámara, es muy costoso no votarla ahora, pero igual creo que hay espacio de negociación. 

-¿Cuánto tiempo hay para negociar? Ahora viene la discusión presupuestaria. Además, el próximo año empieza el tema electoral. 

-Todavía hay tiempo. Hay unas  conversaciones que están ocurriendo y esas conversaciones deberán generar en algún momento humo blanco. También para la oposición no aprobar esto y mostrarse inflexible, tiene un costo. No puedes obstaculizar todo el tiempo a un gobierno en reformas, tienes que negociar. La oposición en algún momento como ocurrió en la Cámara se va a abrir a negociar. 

-Digamos que algunos DC…

-Y algunos del PPD probablemente. Así como la DC es, por así decirlo, más cooperadora en la Cámara, en el Senado es más cooperador el PPD que la DC. Hay espacio para negociar y buscar acuerdos creo yo. 

Aumento de recursos para la gratuidad: «Es un gran error seguir avanzando en ese camino» 

-¿Ni un peso más para la gratuidad en educación superior que se está comiendo todos los recursos destinados a educación? 

-Es un gran error seguir avanzando en ese camino.

-¿Aunque presionen los rectores que el Estado tiene que hacerse cargo del alargamiento de las carreras?

-Hay un mecanismo, a través del cual, se puede resolver este problema, que es un nuevo crédito contingente al ingreso. Que no se ha aprobado, pero producto de un acuerdo podría avanzarse en esa dirección. O lo otro que podría hacer al país, es un acuerdo más interesante, que es eliminar el artículo transitorio que establece que los deciles 7, 8, 9 y 10 pueden ser en algún momento, cuando aumente la carga tributaria, beneficiarios de la gratuidad. Y a cambio de eso darle un año adicional de gratuidad a los estudiantes del 60% más vulnerable. 

-¿Según los resultados que tenemos ahora significaría que este otro año entrarían más personas a la gratuidad?

No porque todavía la carga tributaria no ha llegado a cumplir el límite mínimo que se requiere para avanzar al séptimo decil, pero podría pasar en cinco, cuatro años más. Pero como eso es así, inmoviliza todo el sistema. Porque esa espada de Damocles que está ahí significa muchos recursos para el Estado y el Estado no tiene tantos recursos para gastar. 

«El sistema escolar está muy influido por el sistema de admisión de las universidades que controlan los propios rectores»

-Muchos de los que aprobaron la acusación constitucional contra usted y lo dejaron cinco años fuera del sector público, le dijeron que «no era nada personal». Todos decían que era injusto, pero lo aprobaron igual. 

Muchos me dijeron que no era nada personal, que era un acto político, yo entiendo esas cosas, pero creo que la democracia requiere un juego que tenga algo de cooperación. Estas acusaciones constitucionales creo que no ayudan a cooperar. Yo pagué un poco el costo de la acusación que había sufrido la actual senadora Yasna Provoste, pero ese capítulo debe cerrarse. 

-Estamos en pleno Sistema de Admisión Escolar. Está ahora poniéndose en práctica y es una de las razones por las que se está acusando constitucionalmente a la ministra Marcela Cubillos. ¿Estás de acuerdo con este sistema?

-Estoy de acuerdo con que exista un sistema donde los padres elijan el colegio en el que quieren enviar a sus hijos. Esto ha generado mucha controversia porque en algunos colegios hay exceso de demanda y la pregunta es cómo se asignan los cupos a los colegios, entonces se hace aleatoriamente lo que genera una cierta molestia, pero creo que es un sistema más justo que lo que había antes. 

-¿Cree que es injusto como dice este gobierno, y la ministra en particular, que el mérito no está contemplado cuando se asignan esos cupos?

-Creo que eso fue un error. En su momento defendí este sistema, pero siempre dije que había que reservarse la posibilidad de que siguieran existiendo liceos como el Instituto Nacional o como el Carmela Carvajal, que pudiesen seleccionar por su trayectoria académica a los estudiantes. Es un error hacer desaparecer eso como hace esta legislación. 

-O sea, hace desaparecer el mérito. 

-La aptitud académica diría yo más que el mérito. Y eso tienen una razón de ser muy importante. Los sistemas educacionales tienen que premiar la distinción y cuando hay niños y niñas que son excepcionalmente aptos académicamente hay que tratar de ofrecerles una exigencia mucho mayor que al estudiante promedio, y eso lo logra este tipo de liceos que son valiosos en un sistema educacional. Se ha dicho que esto está correlacionado con el capital cultural de los padres, pero no hay ninguna evidencia de que eso sea así. De hecho, el 47% de los niños que iban al Instituto Nacional recibían alimentación escolar, porque eran vulnerables o eran considerados vulnerables para los efectos de esa asignación. 

-Después se llega a la universidad, donde hoy día el problema que dicen que tienen los rectores es que los alumnos vulnerables llegan con muy pocos conocimientos y por eso se alargan las carreras y los tienen que nivelar. 

Esta es la paradoja de esta discusión porque el sistema escolar está muy influido por el sistema de admisión de las universidades que controlan los propios rectores. Porque es un sistema de admisión muy pobre, en términos de las habilidades que piden. Entonces obliga a los colegios a pasar un contenido detrás de otro, pero sin profundizar y sin tener una experiencia de aprendizaje profundo. No se trata de lo que le van a preguntar en la prueba, sino que cómo está diseñada la prueba. Que está sobre la base de muchos contenidos y los colegios y los liceos lo que hacen, entonces, es pasar estos contenidos como pildoritas, sin tener la posibilidad de que tengan un aprendizaje profundo. Pensemos en Francia, Inglaterra o Alemania. Un niño o un joven puede estar viendo en historia por ejemplo, en un trimestre, solo la Revolución Francesa, leyendo distintos autores, contrastando opiniones, escribiendo ensayos. Tiene un aprendizaje profundo. En cambio, en Chile podría ser perfectamente que vea toda la historia universal en un año viendo pildoritas, sin tener la posibilidad de un aprendizaje profundo y eso es generado en gran parte por el propio sistema de admisión que controlan los rectores. Hay una paradoja muy grande en esto. 

«La DC necesitan reforzar su identidad, si no van a desparecer»

-¿Qué opina de la carrera presidencial? ¿Los caballos que están hoy día corriendo son los que van a llegar a la papeleta con Joaquín Lavín liderando?

Lavín tiene hoy día claramente la primera opción, pero me parece que la política es muy fluida. Todo puede pasar en tiempos muy rápidos. Va a haber una elección de gobernadores, que es por primera vez en la historia de Chile, y la elección municipal también va a generar nuevas situaciones políticas. Por lo tanto, el escenario puede cambiar fuertemente. 

-Usted es experto en analizar tendencias. ¿Se va a unir la Nueva Mayoría al Frente Amplio para tener fuerza electoralmente?

-Sí, yo creo que van a pactar administrativamente como sea. 

-Administrativamente, no políticamente. ¿Se van a sumar incluso con la Democracia Cristiana?

-Sí, es muy costoso no hacerlo para sus pretensiones políticas. 

-¿Hasta cuándo puede durar esta posición de la Democracia Cristiana que ‘está y no está’? Igual que lo hizo en el gobierno de la ex Nueva Mayoría. Critica a los de izquierda, el Frente Amplio, el Partido Comunista, al Partido Socialista que estaba cada vez más de izquierda…

-No tiene otra opción la Democracia Cristiana si quiere seguir siendo un actor relevante. 

En algún momento nadie hablaba de la Democracia Cristiana pero ahora se han convertido en un actor relevante y eso les permite proyectar su imagen».

-Pero si se quiere mantener en el medio también podría pactar en algunos lugares con la derecha y en otros con la izquierda. 

Claro. Claramente se definen como oposición y han votado con el gobierno en algunos proyectos y en otros han votado en contra. Creo que ellos necesitan reforzar su identidad, si no van a desparecer. Como han desaparecido en otros lugares del mundo y ellos están siguiendo una estrategia para tratar de recuperar su identidad. 

-¿Lo han hecho bien? Finalmente, hoy día tiene más identidad la DC de la que tenían…

-Ellos han recuperado autoestima y algo de identidad también porque ya la gente habla de la Democracia Cristiana. En algún momento nadie hablaba de la Democracia Cristiana pero ahora se han convertido en un actor relevante y eso les permite proyectar su imagen. Ahora, cómo van a administrar este capital que han adquirido, no sé. Hoy día han conseguido un pequeño capital, lo tienen que administrar bien. Eso es algo que ellos tendrán que evaluar exactamente cuál es la estrategia más adecuada. 

*Entrevista radial transcrita, editada y adaptada para periodismo escrito. Acá puedes ver la versión completa:

 

 

 

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