Un 83% de los habitantes se siente «muy orgulloso» o «bastante orgulloso» de ser chilenos, según la encuesta Black & White. Un 63% considera que lo que nos define como chilenos es la solidaridad, seguido por el sentido del humor (59%).
Pero, ¿qué pasa con los símbolos patrios que rodean estas fiestas? En entrevista con El Líbero, Guillermo Parvex, escritor que conoce bien la historia nacional y autor de una docena de libros, novelas e investigaciones abordó el significado del patriotismo y sus posibles amenazas, además de la vandalización de la que han sido protagonistas nuestros monumentos.
El escritor sostuvo que «muchos confunden ser patriota con ser Manuel Rodríguez, Bernardo O’Higgins o Arturo Prat. Ellos fueron grandes patriotas en una época muy especial en la cual se lucieron en sus campos de batalla, pero el patriota puede serlo viviendo todos los días en su profesión».
«Ser patriota es amar este país -con sus problemas, con sus crisis, con sus catástrofes- y servir a este país», afirmó.
-Según la encuesta Black & White un 83% de los habitantes del país se siente «muy orgulloso» o «bastante orgulloso» de ser chilenos. ¿Cómo está la valoración de lo chileno?
-Concuerdo con que una gran mayoría se siente orgulloso de ser chileno, pero lamentablemente eso no lo exterioriza. Quizá es un sentimiento muy interno, pero no se exterioriza permanentemente. Las críticas hacia Chile, hacia cómo somos, son muchas, pero también es parte del carácter de nuestra raza. Nos quejamos mucho y también tenemos poca personalidad en el ámbito exterior. Y eso se evidencia mucho con nuestros vecinos, que siempre hemos tratado de llevar una política amistosa, de buenos hermanos, sin importar mucho las consecuencias que eso traiga. Entonces, creo que por eso tiene su orgullo de ser chileno, yo creo que es cierto, pero se guarda muy en el fuero interno de cada uno.
-Usted ha estudiado nuestra historia, ha investigado a fondo a varios héroes de la patria. ¿Qué es el patriotismo y cómo se entiende hoy, en un mundo tan global?
-Es difícil manifestar o vivir un patriotismo que no caiga en extremos como el nacionalismo o el patrioterismo, que son cosas distintas. Ser patriotero no es lo mismo que ser patriota. Ser patriotero o ser patriota, entre comillas, muchas veces se confunde y se termina con una actitud que es más chauvinista que patriota. Creo que ser patriota es, primero, amar este país -con sus problemas, con sus crisis, con sus catástrofes, etc- pero es querer este país y servir a este país, son dos cosas. Porque muchos confunden ser patriota con ser Manuel Rodríguez, Bernardo O’Higgins o Arturo Prat. Ellos fueron grandes patriotas en una época muy especial en la cual se lucieron en sus campos de batalla. Pero el patriota puede serlo viviendo todos los días en su profesión. El periodista, la periodista, el médico, la abogada, etc., pueden hacer patria y ¿cómo la pueden hacer? Haciendo las cosas bien, por el bien del país.
-¿Y hay amenazas al patriotismo actualmente? ¿Qué rol juega la migración? ¿Puede ser una amenaza al sentimiento patriota?
-Sí, claro que puede ser cuando es mayoritaria, cuando es muy consistente, como es el caso de Chile, donde tenemos una población extranjera muy importante y a la que no se le inculca un comportamiento acorde al país al que llegaron y, entonces, empiezan a deformar las costumbres, deformar las tradiciones y se va perdiendo la esencia de nuestra chilenidad, por decirlo de alguna manera. Yo no postulo que el migrante deba ser un patriota obligadamente, porque muchos están forzadamente en este país, pero sí tendrían que acostumbrarse y aquilatar y asumir las costumbres y tradiciones chilenas mientras estén aquí.
«No hay que arriesgar la figura de Baquedano»
-Usted ha escrito mucho sobre la guerra del Pacífico, donde la figura del general Baquedano tuvo gran relevancia. Y la estatua del general Baquedano ha estado en la palestra al menos hace cinco años, tras la vandalización del monumento, y luego su retiro en 2021 de Plaza Italia, después de 93 años en el lugar. ¿Qué ha pasado con el respeto a los símbolos patrios?
–Hay muchos símbolos que no se respetan por ignorancia. En el caso en general Baquedano, fue el blanco de muchas protestas, de muchos atentados al propio monumento, por considerarlo que era un genocida y eso demuestra que no había un conocimiento de la trayectoria ni de la personalidad del general Baquedano. Él no fue un genocida. Trataron de mezclarlo con la guerra de La Araucanía, que él había asesinado a miles de mapuches, y eso no es así. Él estuvo destinado un tiempo en Los Ángeles, pero nunca combatió contra mapuches, entonces por ese lado no fue genocida.
Y en la Guerra del Pacífico fue el más importante general, que llevó al triunfo a Chile, en una guerra no buscada por nosotros. Porque también hay voces que decían que Baquedano era el brazo de la oligarquía que trató de invadir estos territorios y resulta que Chile no buscó esa guerra, todo lo contrario. Chile estaba en una caótica situación militar y económica, por lo tanto, era el momento más inadecuado para iniciar un conflicto. Y fue un conflicto que partió muy mal, muy lento, hasta que asume la comandancia en jefe, o como general en jefe, el general Manuel Baquedano, y llevó a las tropas a la victoria final. Y hay que ver lo que significó eso para Chile.
-En notas de prensa sobre el funeral del general Baquedano la gente se volcó a las calles. Era una personalidad muy querida…
-Era muy querido y admirado. Y hay otra cosa respecto al funeral, que aquellas voces contrarias al general Baquedano decían que él había sido una persona sin ningún escrúpulo con sus tropas y que las había lanzado siempre al combate, sin importar el número de bajas. Eso no fue así. Él actuó de una manera muy inteligente en cuanto a estrategia, y eso queda demostrado en el afecto que la tropa le tenía al general Baquedano, y cuando digo la tropa, era aquel soldado raso, porque cuando es el funeral de don Manuel Baquedano, son más o menos 5.000 veteranos de guerra, la mayoría de ellos muy pobres, que acompañan a su general al Cementerio General. Ahí se desvirtúa la otra razón para sacar a Baquedano, de que había sido una persona muy cruel con su tropa.
-Ahora volviendo a la actualidad. Las autoridades decidieron modificar el diseño de la plaza Baquedano, por lo que inevitablemente vuelve la pregunta de si el monumento al general tiene que volver o no a su lugar de origen. ¿Qué piensa usted? Debe volver?
-Es bien difícil la respuesta, porque si debe volver y va a seguir siendo objeto de vandalizaciones, creo que es mejor no exponerlo. Pero es una pena, porque si miramos todos los países civilizados, tienen sus monumentos y los respetan, salvo algunas excepciones. Pero creo que acá no hay que arriesgar la figura de Baquedano, pero tampoco es justo que esté en un patio del Museo Histórico, donde lo ve la gente que va al museo solamente. Y hay otro hecho que a mí me hace pensar que hay que buscarle una reubicación, que es que ese monumento, que costó muy caro, fue hecho con la erogación popular de más de 147.000 personas de todas las clases sociales que aportaron para construirlo. También hay un compromiso con toda esa gente del siglo XIX que legó este monumento a la sociedad de Chile.
-A propósito de esto mismo, la ministra del Interior dijo hace algunas semanas que la posibilidad de reponer la estatua del general Baquedano le causaba miedo. ¿Qué le parecen sus declaraciones? ¿Siguen nuestros monumentos en riesgo?
-Yo creo que sí, porque fue una cosa tan publicitada la vandalización continua del monumento que colocarlo ahí es volverlo a exponer. Ahora, creo que hay que reubicarlo en un lugar que no sea el epicentro de todas las protestas ciudadanas. En un lugar posiblemente más tranquilo, más seguro. Yo concuerdo con lo que dice la ministra, que da un poco de miedo volverlo a poner en la plaza que lleva su nombre. Podría encontrarse un lugar más seguro porque todos sabemos que la Plaza Baquedano es el epicentro de lo bueno y de lo malo. Si ganamos un partido de fútbol, cosa que no ocurre hace tiempo, la celebración era en Plaza Baquedano. Si lo perdíamos, la protesta era en Plaza Baquedano. Todas las marchas culminaban o comenzaban ahí. Entonces, creo que el lugar no es hoy el adecuado, por respeto al monumento.
-Usted acaba de publicar un nuevo libro, “Teniente Hernán Merino, centinela de la Frontera”, que trata de un incidente en Laguna del Desierto, en 1965. ¿Cuál es la importancia de este hecho? ¿Por qué era necesario relatar esta historia?
-El Teniente Merino, su memoria, su nombre, está vivo en la ciudadanía. Tenemos escuelas Teniente Merino, calles, poblaciones, etc. Pero no había claridad absoluta en qué es lo que pasó con el Teniente Merino. Había algunos libros escritos sobre su muerte, pero yo quise ir más allá y ver las causas. Las causas fueron, como lo dice la portada, una conspiración militarista argentina, que no era matar al Teniente Merino, sino que era crear un grave conflicto fronterizo con Chile, para alejar a Eduardo Frei Montalva del Presidente argentino Arturo Illia, y también, para mejorar la decaída imagen de los militares argentinos con fin de volver a dar un golpe de Estado, como ocurrió un par de meses después.

Totalmente de acuerdo con Guillermo Parvex, cuando define a un «Patriota» y agregó aquí, como lo definimos cuando escribimos el Acta Fundacional de «Patriotas por Chile», el año 2019, lo que nos permitió en diciembre de 2020, ser oficialmente un Partido en Formación inscrito en el SERVEL.
Patriota:
Un patriota es una persona que siente un amor genuino por su país y lo demuestra a través de acciones que buscan el bien común y el progreso de la nación.
Valora y respeta la historia, las instituciones, y trabaja activamente para mejorar su país, defendiendo sus valores y derechos fundamentales.
Suele tener una visión crítica y constructiva, buscando el bien de la nación sin caer en extremismos o manipulaciones.
2. Patriotero:
Un patriotero es alguien que exhibe un amor exagerado o superficial por su país, a menudo para fines personales o de forma demagógica.
Suele caer en actitudes nacionalistas extremas, y a veces utiliza el patriotismo como una excusa para excluir o denigrar a otros, o para justificar conductas que no contribuyen al verdadero bienestar del país.
Su «patriotismo» puede ser más de palabra que de acción, y a menudo está cargado de una visión simplista y fanática de lo que significa amar a la patria.
En resumen, mientras que el patriota actúa con responsabilidad y compromiso por el bienestar de su nación, el patriotero puede utilizar el patriotismo como una fachada para intereses personales o actitudes excluyentes.
Más antecedentes en :
https://patriotaslater.blogspot.com/2024/08/ensayo-el-patriota-republicano-critico.html?m=1
Excelente entrevista al escritor, don Guillermo Parvex. Estoy 100% de acuerdo con él en cuanto al significado de ser patriota y también que no de debe devolver la estatua del General Baquedano a la Plaza Baquedano por ningún motivo. Hay que buscarle un lugar más seguro donde podamos admirarla todos los chilenos que queremos y estamos orgullosos de nuestro país, símbolos patrios, héroes, folclore, y costumbres.