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Publicado el 22 de junio, 2019

Ex ministro Segpres de Bachelet y crisis del PS: “El problema tiene que ver con la democracia interna y la probidad”

Autor:

Javiera Barrueto

Gabriel de la Fuente encabezó la creación de la ley de partidos políticos -como parte de la Agenda de Probidad- impulsada durante el gobierno anterior. Hoy, a tres años de que entrara en vigencia, dirigentes del Partido Socialista responsabilizan al proceso de refichaje como una de las causas del polémico padrón de San Ramón. Sin embargo, para el ex secretario de Estado los problemas de su colectividad obedecen a que “hay prácticas que muchas veces las normas no son capaces de regular por la falta de convicción de muchos militantes”.

Autor:

Javiera Barrueto

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Hace tres años Gabriel de la Fuente tuvo la misión de ser el “puente” entre los partidos políticos y el gobierno para sacar adelante la Agenda de Probidad y Transparencia. Por esos días se reunió, durante la administración de Bachelet, en más de una ocasión con los secretarios generales de las colectividades, puesto que no había consenso en torno a un punto: el refichaje de los militantes.

Y hoy, ese proceso vuelve a ser tema tras las polémicas elecciones del Partido Socialista. Sus dirigentes apuntan a la reafiliación como uno de los principales focos del problemático padrón electoral en San Ramón, comuna donde se anularon los sufragios tras denuncias por irregularidades y supuestos vínculos de algunos militantes con el narcotráfico. Sin embargo, para el socialista y ex ministro Segpres, Gabriel de la Fuente, la respuesta no está ahí. La dificultad de fondo, explica, es “la falta de cultura democrática”. Además califica este capítulo como “la crónica de una muerte anunciada. Todos estos problemas se sabían”.

-¿Cuál cree que es la razón por la que las últimas elecciones de los partidos políticos han sido cuestionadas?

-El tema de la Agenda de Probidad y Transparencia que emprendió el gobierno de la Presidenta Bachelet, a partir de las recomendaciones de la comisión Engel, estableció una ley de partidos políticos. Se establecieron muchas normas vinculadas con la transparencia y se creó un estándar mínimo democrático dentro de los partidos. En lo formal, uno ve que la mayoría de los partido ha cumplido el conjunto de las normas. El problema de las elecciones de los partidos es otro: mayor formación política de los militantes y particularmente que tengan sembrados valores vinculados con la democracia. Y tiene que ver con prácticas que son reñidas con la probidad y que algunos han tendido a naturalizar. Hay una serie de prácticas que lamentablemente muchas veces las normas no son capaces de regular porque tienen que ver con una falta de convicción profundamente democrática de muchos militantes. Lo que es peor, son las prácticas del clientelismo político y eso resulta muy difícil de regular.

Si no se le pone atajo a la posibilidad de que personas vinculadas con la comisión de delitos y, en particular con el narcotráfico, estén en los partidos, se está permitiendo que se genere una enfermedad que es como un cáncer».

-En el caso específico de las elecciones del Partido Socialista en la comuna de San Ramón, ¿es complejo sacar de raíz el clientelismo?

-El caso de San Ramón tiene una doble dimensión. Efectivamente hay un problema clientelar a todas luces. Llama profundamente la atención que una comuna constituya casi el 10% del padrón nacional y más del 20% en la Región Metropolitana. Ahí hay un problema de clientelismo grave que hay que atacar. Es un problema de todos los partidos, no estoy minimizando con esto lo de San Ramón, pero ahí ocurre otro problema adicional al del clientelismo, que son militantes vinculados con temas de delitos o narcotráfico. Si no se le pone atajo a la posibilidad de que personas vinculadas con la comisión de delitos y, en particular con el narcotráfico, estén en los partidos, se está permitiendo que se genere una enfermedad que es como un cáncer.

-El padrón de San Ramón representa casi el 10% del total de los militantes del PS, ¿debió la mesa del partido haber tenido la iniciativa de investigar ese padrón para evitar estos dificultades?

-Todos estos problemas podrían haberse previsto, es como una crónica de una muerte anunciada. Todos esto se sabía. No nos olvidemos que el problema de San Ramón y la vinculación de algunos militantes con el tema del narcotráfico salió en 2017 y la dirección de esa época, que es la misma de ahora, dice que el Tribunal Supremo actuó con celeridad, lo cual es cierto, se hicieron las denuncias ante los organismo competentes, pero no se hizo nada más. No se asume la gravedad intrínseca del problema. ¿Qué debería haber ocurrido? Inmediatamente se debería haber establecido una auditoría del padrón.

En San Ramón hay un problema clientelar a todas luces. Llama profundamente la atención que una comuna constituya casi el 10% del padrón nacional».

-Usted escribió en el prólogo del libro «Hacia una nueva Agenda de Probidad» que esa reforma «marca un hito en la historia del sistema político de nuestro país». Después de estas semanas, ¿queda en jaque el objetivo de la ley?

-No creo que queden en jaque los objetivos de las leyes. No solamente tienen que ver con la ley de partidos políticos, también está el fortalecimientos del Servel, un Servel autónomo, el financiamiento de la campañas, los chilenos ya no vieron las calles llenas de propaganda inútil que al final no se distinguía ningún candidato… El punto es que tú puedes tener leyes muy perfectas, pero si chocan con culturas que atentan contra ellas, resulta muy difícil generar las necesarias regulaciones y cortafuegos, porque lo que lo que hay que hacer es tratar de construir una cultura democrática y de probidad.

-¿Esa cultura política se está perdiendo entre los dirigentes? Camilo Escalona señaló, por ejemplo, que «se debe modificar la actual ley de los partidos políticos».

-Es echarle la culpa al empedrado, tiene que modificarse la cultura de los militantes, ser más exigentes a la hora de aceptar a un militante, no puede bastar la sola adscripción a una ficha en la cual están enumerados algunos principios básicos. Los partidos, con la ley que creamos con la Presidenta Bachelet, son personas jurídicas de derechos públicos. Son entes paraestatales, tienen que ser mucho más rigurosos en la selección de aquellos que quieran entrar a militar. No estoy diciendo que haya que elitizar a los partidos. Lo que digo es que hay que tener requisitos que aseguren que aquellos que quieren entrar a los partidos están movidos porque tienen una convicción profunda.

Entiendo la desazón de muchos militantes que han entregado parte importante de su vida al partido y a la causa del socialismo que vean que esa trayectoria puede ser mancillada a partir  de problemas vinculados con el narcotráfico o el clientelismo».

-Con el cuestionamiento al refichaje, ¿queda en entredicho uno de los temas del legado de la ex Presidenta?

-Creo que no se cuestiona, pero esos dirigentes que creen que el problema está en la ley de partidos políticos están equivocados. El problema más bien tiene que ver con la democracia interna de los partidos, con la probidad y con cómo estos acatan las leyes. Cualquier persona que mire las leyes que sacamos durante la presidencia en materia de probidad se da cuenta que ahora está plenamente vigente. Todos los cuerpos legales son perfectibles, eso no me cabe la menor duda. Perfeccionar los cuerpos legales me parece siempre adecuado, pero ojo no le echemos la culpa  a la falta de ley o a la mala regulación cuando lo que se trata, en el caso que estamos viviendo en el PS, es de falta de cultura democrática.

-Eduardo Engel y Alberto Precht plantearon que el organismo que coordine las elecciones de los partidos políticos debería ser el Servel. ¿Ve viable esa opción?

-Fue parte de la discusión durante la ley de partidos políticos porque hoy día se permite en la propia ley, y los partidos lo han hecho, que le piden al Servel nombrar veedores en algunas de las comunas para que revisen y certifiquen la calidad del proceso. Eso hoy día está permitido, algunos quieren que esto sea obligatorio. Si fuese obligatorio tenemos inconvenientes prácticos porque requeriríamos tener personal del Servel de una magnitud bastante elevada, pero eso podría ser resuelto de alguna manera. Durante la discusión parlamentaria de los proyectos lo que se adujo es que la intervención del Servel podría significar una suerte de vulneración de la autonomía que tienen los partidos políticos.

-Fernando Atria señaló que el partido va directo al suicidio. ¿El partido se dirige a una crisis sin retorno?

-Espero que no, son 86 años del Partido Socialista, es un partido que está en la historia patria y en la historia más emancipadora de nuestro país, de las luchas sociales por más justicia e igualdad. Sería un despropósito que a partir de un mal manejo, de una falta de sentido democrático echáramos por la borda esa historia y particularmente todo el esfuerzo de miles de hombres y mujeres que han abrazado al socialismo.

No le echemos la culpa  a la falta de ley o a la mala regulación cuando lo que se trata, en el caso que estamos viviendo en el PS, es de falta de cultura democráctica».

-Ya hay algunos «desencantados». Se publicó que Óscar Guillermo Garretón dejará la militancia y hace algunas semanas el diputado Marcelo Schilling también se abrió a esa alternativa. ¿Cómo ve que algunas figuras ya estén dando un paso al costado?

-Lo lamento profundamente que algunos renuncien al partido bajo esta circunstancia. Uno esperaría que todos tratáramos de resolver el problema, de contribuir con buenas ideas para salir de esta situació, no con un parche porque esto amerita soluciones muy profundas y drásticas. Sin embargo, entiendo la desazón de muchos militantes que han entregado parte importante de su vida al partido y a la causa del socialismo que vean que esa trayectoria puede ser mancillada a partir  de problemas vinculados con el narcotráfico o el clientelismo. Entiendo esa desazón, pero más bien llamaría a todos los militantes a tratar de ayudar y contribuir a resolver a los problemas de fondo que están detrás de este proceso electoral.

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