Al interior del Socialismo Democrático se ha instalado un profunda molestia debido al costo que han tenido que pagar tras la crisis política que generaron los indultos otorgados por el Presidente Gabriel Boric. En el sector se sienten engañados, luego del empoderamiento con el que supuestamente llegaron las ministras del Interior, Carolina Tohá, y de la Segpres, Ana Lya Uriarte, y el nuevo rumbo que había tomado el Gobierno.

Sin embargo, el peso del nuevo comité político -que asumió tras el plebiscito del 4 de septiembre- no ha podido contrarrestar, dicen, la fuerza del denominado círculo íntimo del Mandatario, quienes siguen influyendo de forma paralela en la agenda, en una fórmula de trabajo, que manifiestan fuera de micrófono, sigue anclada en la política universitaria.

Comité político versus círculo de hierro

Al interior de La Moneda, explican, se han configurado dos niveles de tomas de decisiones. Por un lado las instancias formales de un Gobierno y donde el liderazgo del gabinete lo asumió en septiembre pasado la ministra del Interior Carolina Tohá (PPD). Ahí su mano derecha ha sido la ministra de la Segpres Ana Lya Uriarte (PS). Ambas llegaron con el objetivo de ordenar al gobierno y aportar la experiencia de los gobiernos de la ex Nueva Mayoría y la ex Concertación.

Por otro lado, sin embargo, y con menos publicidad tras la derrota en el plebiscito de salida del 4 de septiembre, el Presidente mantiene un grupo de hierro al interior de La Moneda con el que se reúne de manera habitual, analiza las decisiones, conversa y resguarda la línea ideológica del gobierno.

A este grupo se lo sindica como el responsable de las desprolijidades de los indultos entregados por el Presidente, de las explicaciones posteriores que han complicado aún más al Gobierno y que han dejado con poco piso político a las ministras Tohá y Uriarte.

¿Quiénes son?

Parte de este grupo lo conforman la vocera de gobierno Camila Vallejo, y el ministro de Desarrollo Social Giorgio Jackson. Ambos comparten con el Presidente sus inicios en la dirigencia estudiantil y en las movilizaciones por la educación del 2011. Vallejo, pese su militancia en el Partido Comunista, se ha transformado en su mano derecha al interior del comité político y no pocos destacan la presencia de la ministra en giras y actividades del Presidente, «como si fuera una ministra del Interior», apuntan en La Moneda.

También figura la ministra de la Mujer Antonia Orellana, quien si bien no viene del círculo de fundadores del Frente Amplio, se ha transformado en una de sus ministras más cercanas. Orellana jugó un rol clave para desarticular la polémica cuando, durante la campaña presidencial, acusaron de acoso a Boric. También defendió al Mandatario cuando lo quisieron expulsar de Convergencia Social, tras firmar el Acuerdo por la Paz del 15 de noviembre, que habilitó el primer proceso constitucional.

Orellana estuvo en el ojo del huracán hace algunas semanas al conocerse que su influencia había sido importante para que el gobierno no nominara a Ángel Valencia para Fiscal Nacional.

El grupo también lo integra el jefe de asesores del Segundo Piso, el exdiputado Miguel Crispi. El sociólogo es uno de los fundadores de Revolución Democrática, junto a Jackson, a quien conoció como dirigente estudiantil en la Feuc.

La llegada de Crispi al Segundo Piso se dio tras la salida de Lucía Dammert, y en el oficialismo fue visto como un intento de tener en ese puesto clave a alguien proveniente del mundo del FA y «de confianza».

Otra pieza clave es Carlos Durán, el nuevo jefe de gabinete del Presidente, y quien encabezaba la Dirección de Estudios del Segundo Piso. En el Socialismo Democrático generó incomodidad su llegada, ya que lo veían como parte de los responsables de los errores cometidos por el Gobierno.

Hasta la semana pasada el grupo también lo conformaba el ahora ex jefe de gabinete del mandatario, Matías Meza-Lopehandía, único miembro del grupo que ha pagado el costo político de la polémica por los indultos, al haber tenido que renunciar a su cargo junto con la exministra de Justicia, Marcela Ríos.

«El poder tiene que estar en el gabinete»

Más allá de que el Presidente cuente con un círculo de confianza, en el PS y el PPD, cuestionan que este grupo se ha convertido en un centro de toma de decisiones paralelo al gabinete y que sigue funcionando con una lógica de «dirigencia universitaria» sin tomar en cuenta los costos políticos.

«El círculo íntimo del Presidente, que viene por años con él, ha mantenido una conducta de saltarse la estructura de gobierno que tiene el país. Primero es el Presidente y segundo es la ministra del Interior. Saltarse esto tiene efectos nocivos en la agenda del gobierno», asegura a El Líbero el senador PS Gastón Saavedra, agregando que «no han superado la etapa juvenil. Esto no es la Fech».

En la misma línea, su par de bancada Juan Luis Castro sostiene que «hay un componente de desorden generado por el propio Presidente al escuchar voces y cercanos que están influyendo mucho y han causado errores. Más que cambios puntuales, es que el modelo que se ha seguido para gobernar ya no tiene fondo. El poder tiene que estar en el gabinete».

En el sector resienten que la decisión de los indultos se tomó en otras esferas del Ejecutivo, pasando por alto a la titular de Interior y dejándola, de paso, sin capital político para el acuerdo de seguridad que estaban ad portas de cerrar con Chile Vamos. Peor aún, tras la polémica se han dado una seguidillas de vocerías y declaraciones que han complicado más el panorama, mientras Tohá intenta retomar la agenda de seguridad en el Congreso con proyectos como el de infraestructura crítica.

Una de estas fue la intervención de la ministra Vallejo, reconociendo que si el Presidente hubiera estado en conocimiento de todos los antecedentes, «habría sido distinto» lo ocurrido con los indultos.

«No quisiera entrar en esa especulación, creo que ella (la ministra Vallejo) fue bastante clara. Esto tiene una serie de elementos bastante más detallados que tienen que ver con equipos que operaron, carpetas, comunicados de prensa, minutas que se hicieron, que yo no estoy ahí encima, no es mi ministerio, entonces no quiero entrar en ese detalle», dijo Tohá ayer en T13 radio al ser consultada por la polémica.

De ahí que en los últimos días se haya instalado con fuerza la idea de un cambio en Palacio. Según se ha conversado en al interior del Socialismo Democrático, este no debería pasar por un cambio de nombres, sino por un cambio en la forma en que ha funcionado el gobierno y que «seguiría anclado a las lógicas universitarias».

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