El exembajador y ahora exfuncionario de la Cancillería, José Miguel Capdevila, dio a conocer ayer, a través de una carta al director en El Mercurio, que el ministro Alberto van Klaveren le solicitó en julio la renuncia tras 43 años en el servicio exterior.

En el contenido de la misiva firmada por el canciller, se le informaba que la medida era adoptada por «pérdida de confianza del Presidente de la República».

La solicitud de renuncia al exembajador, y como relata en la carta, fue el epílogo de un largo proceso que comenzó con una denuncia en su contra el año 2022, por un supuesto maltrato laboral en contra de dos funcionarias de la delegación de Chile en Francia, donde ejercía como embajador.

Se trata de un caso inédito, dicen fuentes del círculo diplomático, ya que se le pidió la renuncia un año y medio antes de que jubilara, algo que prácticamente no se hace nunca, salvo que se trate de algo de extrema gravedad, que no era el caso. Capdevila tiene 63 años, y los diplomáticos de carrera jubilan a los 65.

El conocimiento de la petición de renuncia a Capdevila se da en medio de los cuestionamientos al gobierno por el manejo que ha tenido en los casos de denuncia de abuso sexual y violación en contra del exsubsecretario Manuel Monsalve y la denuncia por divulgación de fotografía íntimas en contra del Presidente Boric, lo que llevó al exembajador a acusar una «doble moral» por parte del gobierno.

“Así son los tiempos que vivimos en Chile, los de la cancelación en nombre del género, cuando el sujeto no pertenece a mi domicilio ideológico, naturalmente. Distinta suerte corren los ‘amigos del poder’, como hemos visto en los casos donde autoridades de primera línea son ‘amparados’ en la complicidad de La Moneda. La doble moral que borra con el codo lo que ayer escribieron con la mano”, se lee en la misiva de Capdevila.

Los puentes cortado con Van Klaveren y la solicitud de reunión que quedó sin respuesta

No es la única decisión de Cancillería respecto a Capdevila que ha causado sorpresa en el círculo diplomático. Al exembajador se lo sacó de Francia pese a que en el marco del sumario en su contra por el supuesto maltrato laboral nunca hubo una resolución que solicitara la suspensión de sus funciones.

Tras su salida, se le envió a Canadá -país que rechazó la solicitud de agreement– y luego retornó a Santiago sin funciones, pese a ser un funcionario de carrera y un embajador adscrito, a quienes usualmente se le asignan algunas tareas específicas a la espera del resultado del sumario.

«Las autoridades del ministerio me mantuvieron durante un año en mi casa sin asignación de funciones, algo que contraviene mis derechos laborales y el estatuto administrativo», denunció Capdevila en la carta.

En el entorno del exembajador y de Cancillería señalan que, tras la denuncia en su contra, Capdevila quedó con los puentes cortados con el ministerio.

En abril de 2023, cuando todavía era embajador y ya había comenzado el sumario en su contra, Capdevila le pidió una reunión al canciller a través de su jefa de gabinete para informarle y conversar sobre la visita que el Presidente Boric realizaría a Francia, en las siguientes semanas. Sin embargo, y pese al tenor de la solicitud, esta ni siquiera habría sido respondida.

Un mes después, de hecho, y en la antesala de la visita del Presidente Boric, Van Klaveren decidió sacarlo de la embajada de Francia. En el entorno de Capdevila aseguran que el ministro nunca se contactó con él, y su único contacto fue con la subsecretaria, Gloria de la Fuente.

El rol de la ministra Camila Vallejo

En la carta, Capdevila acusa que «esto nunca fue la búsqueda de la verdad administrativa, solo el previsible epílogo de una persecución política, atizada con perspectiva de género, del ‘yo te creo amiga’ y la intervención de una influyente ministra en apoyo de las funcionarias».

Fuentes de Cancillería reconocen que el caso estuvo rodeado de presiones provenientes del mundo feminista del gobierno y de funcionarias del ministerio que presionaron a favor de las denunciantes.

Respecto al rol de una «influyente ministra», fuentes de la embajada de Chile en Francia aseguran que parte importante del avance de la denuncia y las decisiones que se tomaron en torno a Capdevila, tuvieron que ver con el papel que jugó la ministra Camila Vallejo.

La ministra Vallejo realizó una visita a París en noviembre de 2022, en el marco de la agenda “contra la desinformación y fortalecimiento de las democracias”.

Fuentes de la embajada aseguran que Vallejo aprovechó el viaje para reunirse con las denunciantes y el marido de una de ellas, que también es funcionario diplomático.

En el encuentro le habrían transmitido a la ministra que había una situación de maltrato grave, y que el gobierno no lo podía dejar pasar. Algunas fuentes señalan que Vallejo habría conversado el tema con Cancillería. Desde la Segegob, sin embargo, señalan a El Líbero que la ministra no tuvo ninguna relación con el caso, pese a su visita a Paris, y que no conversó el tema con Cancillería.

En marzo de 2023, el Ministerio de Relaciones Exteriores ordenó abrir el sumario en contra del embajador Capdevila, que terminó con su salida de París, el congelamiento de sus funciones y luego con la solicitud de renuncia a su labor diplomática.

El sumario terminó en una sanción del 20% de una remuneración.

El polémico perfil de una de las denunciantes

En círculos diplomáticos coinciden en que la denuncia estaba llena de inconsistencias y que una de las denunciantes, Paula González, tenía un polémico perfil, tanto en sus misiones anteriores como en París.

En el entorno diplomático aseguran que años antes la propia González levantó un caso de maltrato laboral en contra de la exembajadora ante Naciones Unidas en Ginebra, Marta Maurás.

Mientras Maurás era embajadora en Ginebra, González cumplía su primera misión diplomática fuera del país como tercera secretaria en la embajada. La denuncia terminó sin resultados.

En París, en tanto, la funcionaria también habría enfrentado un caso de maltrato laboral, esta vez como victimaria, y que habría terminado con la renuncia de una secretaria como acusa Capdevila en la carta: “Paradojalmente, una de ellas (denunciante) fue responsable directa, luego de mi partida de París, de la renuncia de una antigua secretaria de la embajada por maltrato laboral, antecedente que obra en poder de la subsecretaria de la Fuente”.

Se trataría del caso de una secretaria de esa embajada que llevaba 11 años en el cargo y que hizo efectiva su renuncia el 30 de octubre de 2023, luego de enviar una carta a la Cancillería. Quienes conocieron el contenido de la misiva dicen que en esta informaba que ella no había observado ningún tipo de maltrato por parte del exembajador, que a ella no se le tomó testimonio y y que producto del maltrato laboral ejercido por González decidía renunciar.

Fiscal feminista y otra que tenía relación con una de las denunciantes

La presión feminista estuvo presente desde el inicio de la investigación en contra de Capdevila. De hecho, la primera fiscal que se nombró a cargo de investigar, Paula López Kirby, es parte de la Asociación de abogadas feministas (ABOFEM).

En el marco del primer proceso constitucional, la organización publicó un documento titulado «Poder Constituido, Poder Deconstruido», donde López aparece como parte del equipo de trabajo.

López, sin embargo, debió dejar el caso ya que según el estatuto administrativo no cumplía con las normas para llevar adelante un sumario en contra de un funcionario de mayor grado. En reemplazo se nombró como fiscal a Carla Serazzi Chang, cuya designación también fue cuestionada ya que había trabajado y conocía desde hacía años a una de las denunciantes.

“El sumario instruido adoleció de la objetividad e imparcialidad necesarias. Se designó a una abogada vinculada a un colectivo feminista como primera fiscal, y luego a una embajadora de carrera que había sido jefa de una de las denunciantes en una representación diplomática. Durante el proceso mi abogado refutó todos los cargos de las denunciantes, fundamentando mi inocencia. Sin embargo, el fallo de la subsecretaria, refrendado por el ministro, determinó una sanción muy menor, casi simbólica, en proporción a los cargos formulados”, aseguró en la carta el ex embajador.

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3 Comments

  1. Conocí al Embajador despedido cuando ejercía en la misión de Chile en Perú. Gran diplomático con extensa carrera. Una injusticia más de este gobierno.

  2. Querian a toda costa enviar al amigo del presidente como embajador, ya que estaba echando de menos a su polola que estaba en Paris, asi que lo ayudaron echando al Embajador y mandado al amigo. Asi se arreglan las cosas en este gobierno.

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