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Terminó el peritaje subacuático del helicóptero Robinson R44, que piloteaba el ex Presidente Sebastián Piñera antes de capotar y, lamentablemente, fallecer. Ahora, según detalló la fiscal regional de Los Ríos, Tatiana Esquivel, lo que corresponde es una segunda etapa, en la que se reflotará la aeronave para que “esta sea periciada en seco, en tierra, por la Dirección General de Aeronáutica Civil”. El objetivo de esto es demostrar si el motor sufrió alguna falla técnica.

Asimismo, tampoco se descarta que en los próximos días la Fiscalía y la PDI recurran a Estados Unidos para obtener información acerca de los detalles técnicos del vehículo, como protocolos de mantención y especificaciones de algunas piezas del helicóptero comercializado por la empresa Robinson Helicopter Company.

Y es que por más avezado que haya sido como piloto el ex Mandatario, el helicóptero Robinson R44 no goza de buena reputación. Un reportaje publicado por el diario estadounidense Los Ángeles Times, en 2018, da cuenta de que si bien se trata del helicóptero civil más vendido del mundo, “tiene un largo historial de accidentes mortales”.

Los peritajes

Las pericias hechas a más de 25 metros de profundidad incluyeron la fijación fotográfica y por video del helicóptero bajo el agua, para evitar mover la aeronave. En este procedimiento, también se evaluó las condiciones de elementos internos como cinturones y radios y se revisó el perímetro de la nave en búsqueda de elementos de interés.

El paso siguiente es el reflote, que estará a cargo de la empresa Oxxeon, estrategia que debe tener el visto bueno de la Gobernación Marítima de Valdivia. Una vez en la superficie, la Fiscalía trasladará el helicóptero a Santiago para analizarlo pieza por pieza. 

Además, se solicitarán informes meteorológicos para conocer la velocidad de los vientos y la intensidad de las lluvias de ese día.

El helicóptero quedó sumergido a 28 metros y a 200 metros de la orilla del Lago Ranco. Se trataba de un vehículo con capacidad para cuatro personas (el piloto y tres pasajeros) y que soportaba una carga de poco más de 400 kilos. Además, tenía una longitud de 8,96 metros, una altura que supera los tres metros. La sola aeronave pesaba 658 kg, alcanzaba una velocidad crucero de 200 km/h y una altura máxima de 4.300 metros.

El historial “mortal” del helicóptero Robinson R44

Si bien el reportaje de Los Ángeles Times destaca que el Robinson R44 es una de las mejores opciones entre escuelas de vuelo, empresas de turismo, departamentos de policía y pilotos recreativos, “también es excepcionalmente mortal”. 

De acuerdo con el reportaje publicado en 2018, este vehículo estuvo involucrado en 42 accidentes fatales en los EE.UU. entre 2006 y 2016, “más que cualquier otro helicóptero civil”. El medio llegó a esta conclusión tras revisar los informes de accidentes de la National Transportation Safety Board (NTSB, o Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, en español). 

“Eso se traduce en 1,6 accidentes mortales por cada 100.000 horas de vuelo, una tasa casi un 50% más alta que la de cualquier otro de los doce modelos civiles más comunes, cuyas horas de vuelo son rastreadas por la Administración Federal de Aviación”, asegura el diario.

“Decenas de pilotos y pasajeros de R44 han muerto en incendios evitables posteriores a accidentes, o en helicópteros que cayeron del cielo cuando repentinamente perdieron sustentación. Otros han muerto cuando las palas del rotor principal se desprendieron en vuelo”, agregan. 

Las cifras presentadas por Los Ángeles Times detallan que más de 600 personas han muerto en accidentes de Robinson en todo el mundo desde 1982. Esto ha llevado a la presentación de unas 65 demandas que, según el mismo diario, se han resuelto en su mayoría con acuerdos confidenciales. 

La defensa de los fabricantes 

Las conclusiones de Los Ángeles Times fueron rebatidas por Robinson Helicopter Co., argumentando que la FAA subestima las horas de vuelo de los R44, lo que genera una tasa de accidentes inflada. El mismo diario al obtener la versión de la compañía, subraya que estos aseguraron ser “seguros y confiables cuando vuelan dentro de sus límites operativos”.

No obstante, el diario también especifica que incluso utilizando las horas de vuelo estimadas por la compañía (casi un 40% más que las de la FAA), “el R44 todavía tenía la tasa más alta con 1,17 accidentes fatales por cada 100.000 horas de vuelo”.

Dice el medio que al ser consultada la empresa señalaron que habían hecho esfuerzos para reducir la tasa de accidentes. Asimismo, argumentaron que la gran mayoría de los accidentes obedecían a fallas de los pilotos, no de la máquina, por ser estos en muchos casos estudiantes o aficionados.

«Cuando la gente dice que los nuestros tienen más accidentes que los demás, bueno, los nuestros no los llevan personas profesionales», cita el diario a la compañía. «Los nuestros vuelan mucho, mucho más en el punto de entrada del mercado».

Dudas persistentes

El reportaje de Los Ángeles Times también se hace cargo de estas afirmaciones y al respecto concluye que las dudas sobre la confiabilidad de la aeronave, así como las muertes que han ocurrido, también obedecen a aspectos técnicos, como el diseño de rotor único o los tanques de combustible. “Los registros de la NTSB detallan muchos de estos accidentes de bajo impacto con R44, en los que docenas de ocupantes murieron o sufrieron quemaduras graves, cuando los tanques de combustible totalmente de aluminio, ubicados detrás de la cabina, explotaron, en accidentes en los que de otro modo habrían podido sobrevivir”, dice el texto.

El diario además sostiene que si bien la empresa participa en investigaciones de la NTSB que involucran a sus helicópteros, para ese momento en que el reportaje fue publicado en 2018, “no analiza sus hallazgos para determinar las causas de los accidentes. Tampoco conserva registros detallados de accidentes o incidentes, ni compila datos estadísticos para rastrear problemas recurrentes ni contar cuántas personas han muerto o han resultado heridas en sus helicópteros”, lo que preocupa a expertos en seguridad de la aviación.

A lo que desde la empresa respondieron, según Los Ángeles Times, que mantienen informes de accidentes y otros registros “sólo durante el tiempo que la FAA nos lo exige” y que desecharlos no impide su compromiso con la seguridad.

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