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Publicado el 28 de marzo, 2019

El premio Pulitzer que se va al tacho de basura luego del informe Mueller

Autor:

Bastián Garcés

Tras dos años de investigación, el fiscal especial Robert Mueller entregó sus conclusiones en las que señala que ni Donald Trump ni su equipo de campaña conspiraron con Rusia para alterar las elecciones presidenciales de 2016. Con el informe, además, se pone en jaque el rol que jugaron medios estadounidenses en la cobertura de la llamada «trama rusa», por la que el Washington Post y de New York Times ganaron el Premio Pulitzer en abril del año pasado.

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Bastián Garcés

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«Por una investigación profunda, reporteada sin descanso, de interés público, que mejoró dramáticamente la comprensión nacional de la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 y sus conexiones con la campaña de Trump, el equipo de transición del Presidente electo y su eventual transición». Fueron las palabras que describieron el Premio Pulitzer otorgado a The New York Times y The Washington Post en abril del año pasado. Los periódicos estadounidenses se alzaron con la categoría de periodismo nacional por la cobertura que realizaron respecto a la supuesta intromisión de Rusia en los comicios de 2016, en los que Dondal Trump derrotó a la demócrata Hillary Clinton.

El galardón fue otorgado de forma conjunta a ambos medios por las investigaciones periodísticas que realizaron, y que suman casi 20 reportajes que fueron publicados entre febrero y diciembre de 2017. En ellos, el Post y el Times, dan cuenta de las supuestas reuniones que sostuvieron diferentes miembros del equipo de campaña de Trump con altos persones rusos y en las que habrían recibido información privilegiada respecto a la carrera presidencial de Clinton.

A raíz de esto, la estabilidad del Presidente estadounidense se puso en jaque e incluso se apuntó a un posible juicio político en su contra. A raíz de esto se inició una investigación, encabezada por el fiscal especial  Robert Mueller, la que tras dos años de indagaciones «no estableció que miembros de la campaña de Trump conspiraran o se coordinaran con el gobierno de Rusia en sus actividades de interferencia en las elecciones», según una carta que el fiscal general William Barr envió al Congreso estadounidense.

Respecto a la arista de una posible obstrucción de Trump a la justicia, Mueller señaló en el texto que «si bien este informe no concluye que el Presidente cometiera un delito, tampoco lo exonera». Sobre las pruebas, Barr afirmó que «no es suficiente para establecer que el Presidente cometiera un delito de obstrucción de la justicia».

Fueron 675 días de investigación, encabezados por Mueller quien tuvo a su cargo un equipo de 19 abogados, quienes luego de realizar más de 2.800 citaciones y 500 entrevistas a testigos no pudieron acreditar ningún delito contra el Mandatario. Sin embargo hay una tercera arista que se puede desprender de las conclusiones del informe Mueller: el rol que tuvieron los medios de comunicación en la cobertura y difusión de la llamada «trama rusa».

«Los principales medios de comunicación de los Estados Unidos querían que la historia fuera cierta, entonces simplemente eliminaron la necesidad de evidencia»

Tanto The Washington Post como The New York Times destacaron el Pulitzer obtenido en abril del año pasado en sus sitios web. «El equipo del The Times fue reconocido con el premio nacional por cambiar la comprensión nacional de la interferencia de Rusia en las elecciones de 2016, investigando si hubo colusión entre la campaña del presidente Trump y Rusia y si Trump había tratado de obstruir la investigación», escribió el periódico neoyorquino. Mientras que el medio de propiedad de Jeff Bezos afirmó que las historias premiadas con el galardón «expusieron información secreta o no revelada que alteraron el mapa político de Estados Unidos«.

Casi un año después, el Pulitzer conjunto vuelve a la palestra en Estados Unidos a raíz de las conclusiones del informe Mueller. De hecho, en un análisis realizado por The Washington Times se desmenuza el impacto que tuvieron los medios en la crisis política que vivió el Presidente Trump.

En el texto, el periodista Joseph Curl, quien reporteó durante una década para The Washington Times los asuntos de la Casa Blanca, sostiene que luego de que se hiciera público el informe «los medios de comunicación no han ofrecido disculpas, ni siquiera una excusa, por el hecho, por haber interpretado tan mal la historia durante tanto tiempo» y agrega que «los principales medios de comunicación de los Estados Unidos querían que la historia fuera cierta, entonces simplemente eliminaron la necesidad de evidencia, prueba, ya sabes, hechos«.

«Todo esto es un desastre para el Cuarto Poder de los Estados Unidos, especialmente para las elecciones», sostiene el reportero quien en su análisis da cuenta de que el presidente de CNN Worldwide, Jeff Zucker, envió un correo electrónico a The New York Times afirmando que estaba «completamente cómodo» respecto a la cobertura que realizó su cadena respecto a la «trama rusa» y en el que afirmó: «No somos investigadores. Somos periodistas, y nuestra función es informar los hechos tal como los conocemos, que es exactamente lo que hicimos«.

Brian Stelter, rostro de CNN en Estados Unidos, sostuvo respecto al resultado de la «trama rusa» que «hay una gran diferencia entre preguntar y decir. … Pero la especulación en realidad también tiene valor. Ayuda a abrir nuestros ojos, ayuda a abrir nuestras mentes a lo que es posible». Stelter fue uno de los que más impulsó las denuncias contra Donald Trump.

Al ser consultado sobre esta frase , Juan Ignacio Brito, decano de la facultad de Comunicación de la Universidad de Los Andes, señala: «Estoy en completo desacuerdo porque, ¿cuál es el límite de la especulación? Si es que la información que nosotros entregamos es pura especulación no cumple el rol que tiene que cumplir, lo que tiene que producir la información es certeza no incertidumbre».

En tanto, Marcela Aguilar, directora de la Escuela de Comunicaciones de la Universidad Finis Terrae, sostiene que si bien «el informe no encontró colusión, eso no significa que lo fue que publicado por los diarios haya sido necesariamente falso». No obstante, la periodista señala que «la guerra comunicacional entre la administración y estos medios va a seguir adelante«, porque «se han posicionado como la voz de la oposición».

Sobre este mismo punto, Brito afirma que en la «trama rusa» algunos medios y otras instituciones, como un sector de la inteligencia de Estados Unidos, «se dejaron llevar más por el deseo que por la objetividad«. «Es evidente que Trump no es del agrado del Washington Post ni del New York Times, en términos políticos y personales y, a su vez, Trump los detesta. Dada esa configuración es que los medios, en una buena dosis movidos por su postura respecto al Presidente, hicieron y dijeron cosas que hoy deberían lamentar«, explica el decano de Comunicación U. Andes.

En ese sentido, la directora de Comunicaciones de la Finis Terrae agrega que «hay una exploración de los medios respecto a sus propios límites y su función social, hay una lectura por parte de ellos de que tienen que ser mucho más jugados en su línea editorial, que sus lectores conforman una comunidad valórica y de visión de mundo», razón por la cual trabajan «mucho más para ellos que al final son sus sucriptores, que para los antiguos valores del periodismo del siglo XX que son la neutralidad, la imparcialidad y el balance de las fuentes«.

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