Un comentario al aire, soltado en redes sociales, rápidamente dio fuerza a una idea: constituir una asociación gremial de docentes, distinta al Colegio de Profesores actual. La iniciativa es del profesor de historia y geografía, José Luis Velasco, quien logró congregar a más de 60 docentes para conformar la Asociación de Educadores de Chile (ASEDUCH).

Fue el 27 de julio cuando Velasco publicó a través de su cuenta de Twitter: «Soy profesor y trabajo como tal, pero no estoy en el Colegio de Profesores porque nunca me ha representado, como a la mayoría de mis colegas. ¿Les tinca que armemos otra Asociación Gremial de Profesores/as que se preocupe de las cosas importantes y sea un aporte a la educación y la sociedad?». El mensaje tiene casi siete mil «me gusta» y más de 2.400 reposteos. El tuit consiguió respuestas de otros docentes, a quienes Velasco convocó a un encuentro virtual para abordar la idea.

Aunque ya se podrían conformar como gremio -considerando que la legislación actual establece 25 personas como requisito para establecerse- esperan contar con mil inscritos para finales de septiembre y así concretar el acta de constitución.

«Nos hemos reunido un grupo de educadores, profesores en su mayoría, pero también asistentes, educadores de párvulo, incluso, algunos profesionales que ejercen docencia porque lo que queremos efectivamente es representar a todos los que trabajan en el sistema educativo», explica Velasco.

El profesor oriundo de Temuco lleva largo tiempo involucrado en la educación, se desempeñó se desempeñó como Director Académico y luego Vicerrector Regional de la Universidad Mayor, fue Director regional de Corfo y el 2007 creó la Sociedad Educacional Sur Austral, sostenedora del colegio Augusto Winter de Temuco, que con la Ley de inclusión quedó bajo la tutela de la Fundación Educacional Pueblo Nuevo, fundada y presidida por Velasco. Desde allí ha promovido el emprendimiento de proyectos educacionales de buena calidad y fue férreo opositor de la reforma educacional del Gobierno que eliminó el copago, la selección y el lucro en la educación escolar. Además, fue concejal de la comuna como independiente en un cupo Evópoli hasta el pasado 28 de junio.

En todo caso la idea de que existan dos agrupaciones que representen a los docentes no sería exclusiva de Chile. En otros países como Estados Unidos los gremios más relevantes de profesores son: la Asociación Nacional de Educación (NEA) y la Federación Estadounidense de Maestros (AFT). Al mismo tiempo, existen agrupaciones de maestros por Estado y grado educativo, que están aliadas al NEA o AFT como una forma de consensuar sus puntos de vista, mayor eficacia y aumentar su posibilidad de influencia en el sistema educativo.

Volviendo a Chile, Velasco explica que la principal motivación es «aportar decididamente a una mejor educación y, a través de ese aporte, seguir dignificando nuestra profesión». El docente destaca una diferenciación entre el actual Colegio de Profesores y la asociación que espera constituir: «Pensamos que tenemos que hacer una asociación gremial propia del siglo XXI, es decir, que trabaje en colaboración con las autoridades, los empleadores. Es muy propio del sindicalismo del siglo XX esta posición de estar en contra de las autoridades y los empleadores, siempre tratando de sacar una tajada para beneficio exclusivo de sus socios. Nuestra asociación tiene que trabajar por una mejor educación para Chile con todos los involucrados en el sistema».

Afirma que el gremio debería mantener la independencia de los partidos políticos, las autoridades de gobierno y municipales, porque «una asociación de educadores no tiene que ser ni de oposición ni de gobierno, tiene que ser de profesores preocupados de la educación y trabajar siempre con los gobiernos y las autoridades municipales para mejorarla».

A favor del retorno a clases

La propuesta tomó especial fuerza tras las declaraciones del Colegio de Profesores y su posición en contra del retorno a clases presenciales. No obstante, Velasco acusa que ya desde hace algunos años que el gremio no representa a la mayoría de los profesores. Ese «desapego», sumado a la «posición extrema anticlases presenciales que han sostenido y que va en contra de todas las recomendaciones y estudios que se han hecho en Chile y el extranjero», desde el punto de vista educativo y sanitario, lo llevaron a avanzar en la propuesta de una asociación externa.

Fue incluso posterior a las vacaciones de invierno, el pasado 25 de julio -cuando el país ya marcaba una baja en la tasa de contagios y reportaba 1.446 casos nuevos- que el presidente regional metropolitano del magisterio, Mario Aguilar declaró: “La gran mayoría no vuelve a las clases presenciales, porque han comprendido que es una decisión de alto riesgo”.

Más recientemente el Colegio de Profesores tildó de «traidores» a los diputados de oposición que rechazaron acusación contra el ministro de Educación Raúl Figueroa.

Frente a hechos de este tipo, Velasco afirma que no se entiende «cómo puede ser que nuestra principal preocupación sea que los niños aprendan, pero sin ningún argumento se plantan de manera reiterada y majadera en contra de las clases presenciales. Nosotros somos abiertamente partidarios de que se hagan todos los esfuerzos para la vuelta a clases, de manera segura, gradual y voluntaria».

Respecto a la rechazada acusación constitucional contra el ministro Figueroa, Velasco subraya que fue un error basado en una estrategia política para perjudicar al gobierno. «Lo lamentable es que hace perder el foco y el tiempo al ministro», critica.

Apunta a que las condiciones sanitarias han mejorado de forma que no existen argumentos «contundentes» para negarse a la presencialidad. «Siempre habrá un riesgo en los colegios y escuelas, pero no hay más riesgos de los que hoy los propios padres enfrentan a los niños cuando van al supermercado o al centro comercial. No podemos permitir que sí hagamos todas las actividades excepto la educación, eso no resiste ningún argumento», concluye.

Lo que viene para la asociación

En lo inmediato y con perspectivas a futuro, Velasco reconoce que se encuentran en un proceso aún inicial. Pero adelanta que con la asociación busca aportar en la discusión, investigación y la aplicación de políticas públicas que impacten positivamente en la educación. Eso sí, admite que hay un largo trabajo que hacer, ya que «lamentablemente pareciera que la directiva del Colegio de Profesores vive en un mundo paralelo».

Dentro de las definiciones programáticas que han establecido hasta ahora, ya cuentan con la carta de principios de la ASEDUCH que, dentro de otras cosas, cree en la familia como núcleo fundamental de la sociedad y primera entidad educadora, en donde las comunidades y centros educativos son un lugar de encuentro y desarrollo de la persona, que acoge y entrega seguridad a sus estudiantes, en la que los padres y apoderados pueden confiar y aprender. Al mismo tiempo, apuestan por la educación como un bien público, en el cual los niños y jóvenes tiene derecho a participar y los adultos la obligación de proveer.

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