El Presidente de Ecuador, Daniel Noboa, declaró como organizaciones terroristas a combatir durante el actual conflicto armado, a 21 bandas criminales. Ninguna opera en Chile, pero al menos tres de sus miembros han pasado por nuestro país en los últimos años. Uno era de “Los Lobos”, otro de los “Chone Killers” y, el último, de los “Latin Kings”, todas sangrientas organizaciones a las que ese país le declaró la guerra.
El primero está en proceso de extradición, el segundo fue expulsado y el tercero, extraditado.
Los casos de los ecuatorianos son de entre 2019 y 2023
El caso más reciente corresponde a la captura de Carlos Fernando Castillo Procel (27), que tal como recordó El Líbero el jueves, era uno de los 10 delincuentes más buscados de Ecuador y pertenecía a la banda de “Los Lobos”. Se le buscaba por ser el autor intelectual de un homicidio en 2018 y a Chile entró por un paso no habilitado para luego instalarse como peluquero en Puente Alto.
El segundo caso es el de Diego Saltos Vera, cuyos tatuajes dejaron en evidencia su pertenencia a los “Chone Killers”. Saltos fue detenido en Iquique en 2022 cuando su ex pareja lo denunció por sustracción de menor, al no haberle devuelto al hijo de ambos.
Según relata El Mostrador, al ser detenido la policía notó que entre sus varios tatuajes, Saltos tenía uno que decía “The Chonekillers Ben 10” y un crucifijo tatuado en la cárcel, anteriormente. En ese momento el ecuatoriano habría contado que la marca era parte de una iniciación en la banda, que consistió en varias pruebas. En octubre la justicia dejó constancia de que protagonizó una riña en el Penal de Alto Hospicio, pero tanto él como su contrincante terminaron con heridas leves. Luego, se le expulsó.
El tercer caso data de 2019, cuando Interpol detuvo a un ecuatoriano en Quinta Normal, “quien contaba con notificación roja por un homicidio cometido en su país. Víctima y victimario ejercían como líderes de la organización criminal ‘Latin Kings’”, informaba ese año la Policía de Investigaciones.
El hombre había entrado por un paso no habilitado a Chile en 2018 y tras ser detenido fue recluido en Santiago 1, a la espera de su extradición, que se concretó en octubre de 2020.
“Los Choneros” es otra de las bandas terroristas ecuatorianas que ha tenido alguna relación con Chile, pero no en terreno nacional. Según las autoridades de Ecuador, ellos estuvieron detrás del secuestro de cinco días que en 2022 sufrió un marino chileno que se había avecindado recientemente en Guayaquil. Le cortaron dos dedos.
No hay asentamientos de estas bandas criminales en Chile
Aunque estos tres delincuentes ecuatorianos tuvieron un paso por Chile, de momento no se conoce que hayan instalado sus redes criminales en el país.
“Según lo que nos ha reportado Gendarmería de Chile, no hay ningún antecedente concreto y preciso de que alguno de los ecuatorianos que están privados de libertad en las cárceles chilenas tengan un vínculo relevante con alguna de las organizaciones ecuatorianas”, explicó a El Líbero el director de la Unidad Especializada en Crimen Organizado de la Fiscalía Nacional, Ignacio Castillo.
Se considera clave la información de Gendarmería, porque es en las cárceles donde queda en evidencia la real pertenencia delictual de los imputados y su organización. A raíz de lo ocurrido en Ecuador, Gendarmería realizó allanamientos en todos los penales esta semana.
Según consignó el Informe del Observatorio del Narcotráfico de la Fiscalía Nacional de 2022, “el control de los penales está entre los objetivos de los carteles mexicanos Jalisco Nueva Generación, Sinaloa, como se ha visto en Ecuador, y en Chile puede serlo perfectamente del Tren de Aragua”.
Hay que recordar que además del Tren de Aragua y Sinaloa, Jalisco Nueva Generación también está presente en Chile y tendrían redes con otra de las organizaciones terroristas ecuatorianas: “Los Tiguerones”.
Combatir la corrupción: la clave para evitar el crecimiento de las organizaciones delictuales
Cerrar las grietas de todo tipo de corrupción y segregación carcelaria, son a juicio de la investigadora de Athena Lab, Pilar Lizana, dos factores decisivos para evitar no sólo que sigan llegando bandas criminales transnacionales, sino también para que no prosperen las de origen chileno, cuyos rubros no sólo están ligados al narcotráfico sino también a los recursos naturales, como el salmón, la merluza, el cobre y las algas (en Coquimbo), advirtió.
En el caso de Ecuador, recuerda, fue la debilidad del Estado lo que llevó a las bandas criminales a instalarse allí como productores de cocaína, pues estas organizaciones necesitan la estructura del Estado para traficar. Posteriormente, tomaron el control de las cárceles, lo que dio paso a un aumento explosivo de la violencia y a la crisis actual.
¿Qué tan atractivo les es Chile para el negocio? Primero, dice, hay que considerar que el Presidente Noboa logró un acuerdo transversal para perseguir a los terroristas, que incluye amnistías e indultos a las policías y las Fuerzas Armadas “dejando de lado los problemas ideológicos, dado que la crisis de seguridad superó todos los niveles”. Esto, avizoró, provocará que los criminales intenten huir del país. Lo segundo, es que Chile tiene un apetecido prestigio internacional que hace que la mercancía que sale de nuestros puertos sea menos fiscalizada que la de otros países latinoamericanos, lo que supondría reducir considerablemente las pérdidas y aumentar ganancias del narcotráfico.
Hace unos días el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, destacó que el caso de Chile no es comparable con Ecuador porque no hay carteles. “No tenemos grupos del crimen organizado nacionales que hayan llegado a equipararse a los grandes carteles del narcotráfico transnacional latinoamericano, pero eso no significa que no puedan llegar a transformarse en ellos, ahí va a depender de las acciones que realice el gobierno», opinó Lizana.
En ese sentido y para evitar que las bandas crezcan, «es fundamental combatir no solamente la corrupción del crimen organizado -porque yo escuchaba a muchas personas hablar de que hay que combatir la corrupción del crimen organizado porque el crimen organizado va a buscar corromper al Estado, eso es real- pero cuando tenemos hechos de corrupción, por ejemplo lo que pasó con las fundaciones que no es una corrupción que proviene del crimen organizado, es una señal de que es posible corromper al Estado, entonces a la corrupción hay que combatirla totalmente, no hay que dividir si es corrupción del crimen organizado o corrupción de platas políticas o corrupción de la categoría que uno le quiera poner».
Lo segundo es la segregación de las cárceles, lo que se ve impedido por la falta de espacio que hay en los penales. Una vez solucionado ese sobreúso, dijo la investigadora, hay que separar a la población penal por «la calidad de ese delincuente. Es decir, si se ha definido que un delincuente no tiene posibilidad de reinserción y tiene una alta posibilidad de reincidir y es un peligro para la sociedad, ese delincuente tiene que cumplir su pena dentro de la cárcel y en un lugar en particular para que no pueda reclutar a delincuentes (…) las cárceles deberían cortar la cadena del delito y no lo están haciendo».



