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Publicado el 21 de junio, 2019

El nieto de Salvador Allende que recibió a Bachelet en Caracas

Autor:

Emily Avendaño

Pablo Sepúlveda Allende estuvo entre la comitiva que recibió a la Alta Comisionada para los DD.HH. en la Cancillería de Venezuela. El médico, formado en Cuba y abierto simpatizante del chavismo, cuenta a El Líbero que en la ocasión le entregó una carta a la ex Mandataria con su visión sobre las razones de la crisis en ese país. Otra de las presentes fue María Lourdes Urbaneja, ex embajadora de Venezuela en Chile, quien conoce a Bachelet desde 2001 cuando ambas se desempeñaban como ministras de Salud, una de Chávez y la otra de Lagos.

Autor:

Emily Avendaño

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Hubo una foto que pasó inadvertida en el recibimiento de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, realizado el miércoles en la noche en la sede de la Cancillería de Venezuela, mejor conocida como la Casa Amarilla. La ex Mandataria aparece saludando a un hombre alto, vestido completamente de negro, quien resultó ser Pablo Sepúlveda Allende, el menor de los nietos del ex Presidente Salvador Allende.

Otra figura conocida por Bachelet también se unió a los actos protocolares: María Lourdes Urbaneja, ex embajadora de Venezuela en Chile, y conocida de larga data por la ex Jefa de Estado, cuando ambas eran ministras de Salud. Los dos se cuentan entre las primeras personas que saluda entrando a la Casa Amarilla, según las imágenes difundidas por el canal del Estado, Venezolana de Televisión (VTV).

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos se encuentra en la última jornada de su visita a Venezuela. Por su cargo en las Naciones Unidas tiene la misión de elaborar un informe sobre las violaciones a los DD.HH. en ese país, que presentará ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU el próximo 5 de julio. El viaje llega tras una invitación hecha por Nicolás Maduro, pues antes de su visita el gobierno de Venezuela se había negado en reiteradas oportunidades a que relatores independientes de la ONU o del Sistema Interamericano constataran in situ la crisis del país petrolero.

Bachelet llegó a Venezuela el 19 de junio, pasadas las 18:00 horas, a su salida del aeropuerto abordó una camioneta blindada con identificación diplomática, escoltada por varios vehículos de uso oficial, con rumbo al centro de Caracas, donde se encuentra la Cancillería, y si bien la intención del equipo de la Alta Comisionada era mantener la discreción, en la Casa Amarilla prepararon una presentación de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil Simón Bolívar, acto en el que estuvieron presentes Sepúlveda Allende y Urbaneja, quien hasta principios de este año se desempeñó como embajadora de Venezuela en México.

Pablo Sepúlveda Allende es médico, el menor de los nietos de Salvador Allende, y uno de los tres hijos de Carmen Paz Allende Bussi -quien siempre ha mantenido un bajo perfil frente a los medios- y Héctor Sepúlveda.

Vivo en Venezuela hace 10 años, y en la carta (que le entregó el miércoles a Bachelet) le solicito que en su informe mencione el bloqueo económico que está sufriendo Venezuela y que es en gran parte responsable de la crisis, le explico con cifras y datos la situación», relata Pablo Sepúlveda Allende, a El Líbero.

En abril de 2018 asumió como coordinador internacional de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad. En entrevista con El Líbero, Sepúlveda Allende relata que asistió a la Cancillería venezolana para entregarle una carta, de tres páginas, a la Alta Comisionada con su punto de vista sobre la situación de Venezuela, en donde le cuenta cómo era el país en el que vivió antes en comparación con el de ahora. «Vivo en Venezuela hace 10 años, y en la carta le solicito que en su informe mencione el bloqueo económico que está sufriendo Venezuela y que es en gran parte responsable de la crisis, le explico con cifras y datos la situación».

Antes del evento del miércoles, solo se había encontrado con la ex Presidenta en una oportunidad: «La saludé cuando mi abuela, la Tencha, murió el 2009. Ese año viajé a Chile y ahí la conocí en el velorio, que fue en el ex Congreso Nacional. Coincidimos en que yo estudié en el mismo colegio que su hijo. Ahora tuvimos una conversación acerca de cosas generales, sobre las elecciones en Bolivia, en Argentina, en Uruguay y de cómo veía ella a Chile ahora», relata a El Líbero.

Antes del viaje de la ex Mandataria, el nieto de Allende solicitó al gobierno de Maduro, en nombre de la Red en Defensa en la Humanidad, reunirse con Bachelet o enviarle una carta. Sin embargo, cuenta que no obtuvo respuesta del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela hasta el final, es por eso que no había preparado nada y elaboró el oficio a título personal. «Me sorprendió un  poco que pudiera ir a su recepción».

Como coordinador de la organización, el médico ha enviado varias misivas a la Alta Comisionada. La primera, cuando ella recién había asumido el cargo en septiembre de 2018. “Nos sorprende profundamente que Usted, como primera medida al asumir su nuevo cargo como Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, ataque al gobierno de Venezuela por la falta de alimentos y medicamentos, y lo responsabilice por el aumento de la emigración, hechos que a todas luces son promovidos por la guerra económica de EE.UU.”, señala el comunicado firmado en Suecia.

Los firmantes le recuerdan a la Alta Comisionada que sus declaraciones sobre Venezuela ocurren en un contexto de “ataques” al país petrolero por la política estadounidense. E insisten en que esta campaña mediática lo que busca es preparar a la opinión pública para una intervención militar en Venezuela. En febrero de 2019, nuevamente aparece como firmante de una carta dirigida a Bachelet, que comienza expresando la preocupación por el “bloqueo económico” de EE.UU. contra Venezuela.

“Es por todas y todos sabido que la excusa y justificación para el nefasto golpe de estado que derrocó al Presidente Salvador Allende, de triste memoria para Ud. y todo el pueblo chileno, sin duda alguna, fue la crisis económica -en aquella época no se hablaba de ‘crisis humanitaria’- concebida, organizada y financiada desde la Casa Blanca, como lo demostrara fehacientemente el propio Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos en un célebre informe. Hoy, en Venezuela, se vive una situación que, aunque difícil y compleja, está muy alejada del calificativo ‘crisis humanitaria’, como se la ha querido calificar y que, como confesara el ex embajador Brownfield, también ha sido provocada intencionalmente desde Estados Unidos”, argumentan también en nombre de la Red de Intelectuales y Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad.

De hecho, Sepúlveda Allende se muestra como un firme defensor del régimen venezolano, iniciado por Hugo Chávez y continuado por Nicolás Maduro. Tiene un mensaje fijado en su perfil de Twitter desde el 2 de febrero: “Demócratas y humanistas, gente de bien del mundo entero, sean de izquierdas o de derechas -aunque en la derecha es una contradicción- de lo que se trata aquí no es si nos gusta o no el gobierno de Nicolás Maduro. Se trata es de respetar el Derecho Internacional y la Paz”, y lo complementa con lo siguiente: “En estos momentos, cualquier posición intermedia o ambigua al respecto, es favorable al golpe de estado en curso y a la anunciada intervención militar”.

Su simpatía con el régimen de Maduro quedó demostrada en otro mensaje emitido en esa red social, en respuesta al titular de una entrevista hecha a Ricardo Lagos sobre Venezuela. El ex Presidente dice: «En este momento, lo que correspondería sería decirle a las FF.AA. que están para defender la Constitución que existe», a lo que el nieto de Allende contesta: “Sr. @RicardoLagos, es precisamente eso lo que hace la FANB en #Venezuela, defender la Constitución, ignorando los llamados GOLPISTAS como el que usted hace hoy”.

Ex pololo de una de las hijas de Chávez

Su simpatía no es reciente, en 2015 se vio envuelto en una polémica familiar al dirigir una dura carta contra su tía, la senadora Isabel Allende, entonces Presidenta del Partido Socialista (PS), quien cuestionaba la detención del dirigente opositor venezolano Leopoldo López y lo describía como un preso de consciencia. Tildó a su tía de reduccionista, desinformada y doble estándar. Para Sepúlveda Allende, el presidio de López (actualmente huésped de la embajada de España en Caracas, tras ser liberado por Juan Guaidó de su arresto domiciliario en la jornada del 30 de abril), está plenamente justificado. El médico argumenta que “La Salida”, acción de protesta convocada por López, “condujo a una fuerte ola de violencia callejera de tendencia fascista que duró varios meses y que costó la vida de 43 seres humanos además de millonarias pérdidas materiales”.

No obstante, el propio fiscal que llevó el caso de López denunció, desde el exilio, que el juicio al opositor se trató de “una farsa”, en el que estuvo sometido a “inmensas presiones y presentado “pruebas falsas”. 

El nieto de Allende, nacido en México cuando sus padres estaban en el exilio, también ha participado en encuentros del Foro de Sao Paulo. Por ejemplo, en el que hubo en La Habana, del 15 al 17 de julio de 2018, al que también asistieron, entre otras personalidades, los ex ministros de Michelle Bachelet, Claudia Pascual y Víctor Osorio, y representantes del Partido Comunista y el Frente Amplio.

Muchas páginas se escribieron en 2009 sobre el romance de Pablo Sepúlveda Allende y María Gabriela Chávez Colmenares, hija del fallecido Presidente de Venezuela Hugo Chávez. Al momento del romance María Gabriela Chávez cumplía funciones de Primera Dama en Venezuela. La relación se hizo público en abril de 2009, cuando llevaban tres meses de pololeo. “Ella lo vino a buscar a Chile en diciembre y el joven médico dejó su trabajo en Coquimbo para mudarse a Caracas”, reseñaban los diarios hace una década. Se conocieron en Caracas en un acto por el centenario del natalicio de Salvador Allende; y fue el propio Hugo Chávez quien lo presentó ante los medios de comunicación, durante su programa dominical “Aló, Presidente”. «¡Pablo!, médico chileno, compañero de María y nieto de Salvador Allende», lo presentó el ex Mandatario mientras recorría un centro de producción de medicamentos en Caracas. Sepúlveda Allende se mudó a Caracas y comenzó a trabajar en un consultorio bautizado con el nombre de su abuelo.

Un año después ya se informaba que la relación había terminado y que había sido convocado -junto a una veintena de médicos chilenos que estudiaron en la Escuela Latinoamericana de La Habana– a incorporarse a la Misión de Salud de Cuba en Haití.

La política chilena tampoco le es ajena. Ha sido un firme crítico del Partido Socialista del cual ha dicho que “no defiende los intereses del pueblo”.

“Se dedicaron a gobernar un modelo económico con la misma Constitución que dejó Pinochet, estando incluso Lagos o la misma Bachelet, sin cuestionarlo realmente. Han abandonado los ideales originales antiimperialistas, anticapitalistas de la construcción de una sociedad mejor, llámese socialista o lo que sea. Muchas personas del Partido Socialista incluso se han hecho amigos de otros que fueron pro dictadura”, señaló en entrevista para The Clinic publicada el 18 de febrero de 2016.

En junio de 2017 se anunció que formaba parte del comando de campaña de Alberto Mayol, quien entonces era uno de los precandidatos presidenciales del Frente Amplio. Y en septiembre de ese mismo año se informó que se sumaba al comando del senador Alejandro Navarro, quien también aspiraba a la Presidencia.

En hechos más recientes sumó apoyos a su prima Maya Fernández, en su carrera por la presidencia del Partido Socialista, quien se enfrentó a la lista de Álvaro Elizalde, en la que se encontraba su tía la senadora Isabel Allende.

La embajadora amiga

La otra conocida de Bachelet que la recibió en la Casa Amarilla fue María Lourdes Urbaneja, con quien se abrazó afectuosamente al verla. Urbaneja fue designada como Embajadora de Venezuela en Chile en octubre de 2006, en medio de un impasse diplomático, luego de que el anterior representante, Víctor Delgado, hiciera críticas a la Democracia Cristiana y emitiera comentarios sobre la contingencia política interna chilena.

Venezuela estaba en campaña para ser incorporada como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y Delgado dijo que no le extrañaría que la DC se opusiera al apoyo de Chile en esto, pues el partido ya había sido contrario «al proyecto socialista, progresista y renovador del Presidente Allende y se opone al mismo proyecto del presidente Chávez».

Antes de desempeñarse como embajadora, Urbaneja fue Ministra de Salud de Hugo Chávez, en los mismos años en que Bachelet ocupó esa cartera durante el gobierno de Ricardo Lagos.

Urbaneja es médico cirujano graduada en 1967 en la Universidad de los Andes, en Mérida (occidente), y se desempeñó como ministra de Salud y Desarrollo Social entre marzo de 2001 y septiembre de 2003. Posee experiencia en diseño y planificación de políticas públicas de salud y se integró a la diplomacia en 2004, representando a Venezuela en el Mercosur y Uruguay.

Fue fundadora del MIR en Venezuela, vivió junto a su esposo y dos hijos en Chile entre 1972 y 1973, atraída por el proceso encabezado por Salvador Allende. Tras el golpe, fue expulsada junto a unos 160 venezolanos, detalla La Tercera del 6 de octubre de 2006. Antes de abandonar el país, estudió un posgrado en neurología en la Universidad de Chile.

«Era imposible estar en Chile y no participar del proceso. Yo, que nací y me crié en la militancia, llegué en febrero de 1972 para vivir y palpar un proyecto de profundos cambios, que contaba con una amplia movilización social», cita el diario.

Su llegada como jefa de la delegación diplomática ocurrió en enero de 2007, pero en principio mantuvo un bajo perfil, pues no fue hasta marzo de ese año que recibió sus credenciales diplomáticas. No obstante, a su llegada tuvo encuentros “no oficiales” con el senador Alejandro Navarro.

El bajo perfil le duró poco, pues en junio de ese mismo año la Cámara de Diputados hizo una petición para aclarar las “supuestas actividades proselitistas del gobierno de Hugo Chávez en Chile”, las cuales estarían a cargo de la delegación diplomática venezolana. Esto después de que Urbaneja realizara “constantes giras” por todas las regiones del país.

“Lo preocupante es que estas visitas se han realizado con el apoyo de parlamentarios socialistas -una referencia al senador Navarro- que, con su diplomacia paralela, también están haciendo un tremendo daño a Chile en el extranjero», dijo en la ocasión el diputado UDI Iván Moreira. La denuncia del legislador señalaba que la embajadora había recorrido el país ofreciendo dinero y ayuda de Caracas a sectores mapuches, pescadores y pequeños empresarios, a cambio de exponer los principios de la revolución bolivariana de Chávez.

Urbaneja desestimó las críticas alegando que «el quehacer de la representación de la República Bolivariana de Venezuela en Chile es el quehacer rutinario, diplomático de los embajadores».

Dejó Chile en agosto de 2012, al ser designada por Chávez, para desempeñar labores diplomáticas en Ecuador.

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