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Publicado el 13 de noviembre, 2018

El millonario negocio del secuestro: la dimensión menos publicitada de Palma Salamanca

Autor:

Javiera Barrueto

La retención forzosa e ilegal de Cristián Edwards, Nancy Michelle Kendall y Diego Fernández de Cevallos son tres casos en que ha participado el ex frentista asilado en Francia. Dos de ellos fueron realizados en México, antes de huir a Paris. En estos hechos también estuvieron involucrados ex militantes del FPMR, quienes exigieron entre 1 y 30 millones de dólares por el rescate.

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Javiera Barrueto

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Han pasado 11 días desde que la Oficina Francesa de Protección a los Refugiados y Apátridas (OFPRA) le otorgó asilo político al ex frentista Ricardo Palma Salamanca, condenado por el asesinato del senador Jaime Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards, en septiembre de 1991. Pero esa no ha sido su única participación en este tipo de delitos. A su haber ya son por lo menos tres casos de secuestro en que se pidieron millonarias recompensa para liberar al rehén.

Tras escapar en helicóptero de la Cárcel de Alta Seguridad, el 30 de diciembre de 1996, el “El Negro” -como le dicen sus amigos- se trasladó hasta uno de los principales lugares turísticos de México, San Miguel de Allende, un lugar donde se mantuvo, hasta el año pasado, en contacto y colaboración con uno de los principales líderes del grupo subversivo autodenominado Frente Patriótico Manuel Rodríguez, Raúl Escobar Poblete.

El año pasado ambos reaparecieron en México cuando Escobar fue detenido por la captura de la francesa americana, Nancy Michelle Kendall. Y con la aprehensión se ponía en jaque a unas de las principales agrupaciones ligadas al secuestro. De hecho, a Escobar -conocido como el “comandante Emilio”- se le atribuye su involucramiento en al menos cuatro casos similares.

Un acto macabro: Mutilar el dedo de una rehén para presionar por recompensa

Fueron 39 días durante los que Kendall (70) permaneció en cautiverio. En ese periodo fue torturada y se le cortó el dedo meñique para presionar a su esposo Alain a que les entregara un millón de dólares a cambio de la liberación. Pero su captura no habría sido al azar. Seguimientos, análisis patrimonial y la cercanía con sus amigos y familiares eran parte del análisis previo al secuestro.

En medio de las negociaciones entre la banda integrada por Palma Salamanca, “Emilio” fue atrapado cuando un taxista aseguró que una camioneta blanca lo seguía, poco después de recibir una encomienda para que la llevara al restaurant Nirvana, donde su dueño, Juan Carlos Escalante y Alain, esperaban el mensaje de los secuestradores.

La policía tendió una emboscada y detuvo al hombre que seguía al taxista. Precisamente en esta intervención descubrieron que el paquete llevaba unas cartas para el marido de la secuestrada y el dedo que le cercenaron. Luego de 36 horas descubrieron que el detenido era Raúl Escobar Poblete, quien se había cambiado la identidad a Ramón Guerra Valencia.

Tras la detención, los secuestradores dejaron en libertad a Kendall. La Procuraduría continuó investigando las relaciones del “comandante Emilio”, hasta que dieron con Esteban Solís -la falsa identidad de Palma Salamanca en México- quien desapareció de su domicilio: había huido a Francia.

Incluso, fue la misma Procuraduría la que congeló las cuentas bancarias de Escobar y Solís y de sus parejas. De hecho una propiedad de 2 mil 718 metros cuadrados de superficie, inscrita por Solís, en 2004 fue incautada por el organismo mexicano.

El plagio de un ex candidato presidencial en México

Siete años antes otro secuestro se sumaba al historial Palma Salamanca. Fue acusado de capturar al ex candidato presidencial de México, Diego Fernández de Cevallos. La esposa del ex frentista y Raúl Escobar son acusados por el mismo delito.

“Me encuentro bien, gracias a Dios, estoy fuerte, y mi vida seguirá siendo la misma”. Esa fue la reacción del político mexicano tras haber sido dejado en libertad. El 14 de mayo de 2010 el abogado del Partido Acción Nacional (PAN) fue secuestrado en su hacienda, en el estado de Querétaro. Ese día los plagiadores esperaron a que el “jefe Diego”, como se le conoce, bajara de su camioneta y lo capturaron para más tarde dejar abandonado el auto con rastros de sangre.

Tres días después fue la misma familia del senador la que hizo el llamado para que los captores se contactaran y pudieran negociar su libertad. Una semana después del secuestro, la fiscalía mexicana informó que no investigaría el secuestro. “Respetando la voluntad de la familia Cervantes de Cevallos (…), la Procuraduría General de la República consciente de cuál es el bien que se debe privilegiar; hace del conocimiento a la opinión pública que ha decidido suspender las investigaciones”, manifestaron por esos días.

Los primeros días de julio, a casi dos meses de la captura, trascendió que la familia del ex candidato presidencial se encontraba negociando con los secuestradores, pero con la exigencia de que las autoridades se mantuvieran fuera de las investigaciones. En ese momento trascendió que la cantidad solicitada para liberar a Cervantes de Cevallos bordeaba los 30 millones de dólares.

Finalmente, el 20 de diciembre de 2010, la Procuraduría confirmó que el político había sido liberado. “Por lo que se refiere a los secuestradores, por supuesto que como hombre de fe, ya perdoné, y como ciudadano creo que las autoridades tienen una tarea pendiente pero sin abuso, sin atropello”, fueron parte de sus primeras reacciones. El hecho fue considerado como uno de los secuestros de mayor impacto en México.

Los 145 días de Cristián Edwards en un caja de 2 x 3 metros

Un secuestro emblemático en que participó Palma Salamanca fue el de Cristián Edwards del Río, hijo del dueño de El Mercurio, el 9 de septiembre de 1991. Fueron tres frentistas armados quienes tomaron por sorpresa al ejecutivo periodístico cuando se retiraba del trabajo. Lo envolvieron en un saco de dormir y lo introdujeron a un vehículo. Por esos días pidieron la suma de cuatro millones de dólares para devolverlo con vida.

La operación estuvo cargo de Raúl Escobar, además de los ex frentistas Ricardo Palma Salamanca, Mauricio Hernández -quien está preso en Brasil cumpliendo una condena de 30 años por el secuestro del empresario Washington Olivetto-, Juan Gutiérrez Fischmann -autor intelectual del asesinato de Jaime Guzmán y quien todavía permanece prófugo-, y Galvarino Apablaza -quien actualmente cuenta con refugio político en Argentina y es otro de los autores intelectuales del asesinato del fundador de la UDI.

Recién cinco meses después del secuestro y tras haber permanecido 145 días en cautiverio en una caja de 2 x3 metros, sin ventilación y soportando fuerte ruido todo el tiempo, el 1 de febrero de 1992 Edwards fue dejado en libertad tras el pago de 1 millón de dólares de la época. Meses más tarde, cinco miembros implicados en el delito fueron arrestados por la Brigada Investigadora de Organizaciones Criminales (BIOC) y entre ellos se encontraba Palma Salamanca.

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