Terminar con el Crédito con Aval del Estado y condonar a los deudores actuales es parte del “santo grial” que exigen los líderes del Frente Amplio para evaluar un eventual apoyo al candidato presidencial, Alejandro Guillier.

El senador le ha hecho varios gestos al FA en ese sentido, como sacar de la primera línea del comando a Sergio Bitar, quien fue el ministro del Presidente Ricardo Lagos que diseñó e impulsó dicha iniciativa en 2005.

En un guiño electoral, Guillier sostuvo el pasado jueves que dicho crédito “es impagable para cientos de miles de familias chilenas. El Estado generó un mecanismo que pareció eficiente, pero cayó en manos del sistema. La banca no está para que vivan mejor los chilenos, está para aumentar las utilidades. El CAE terminó ahogando a las familias”.

Pero si para el FA eliminar el CAE es una de sus principales consignas, la DC piensa diferente, ya que su ex presidente interino (renunció el sábado), Matías Walker, dijo que «a todos nos gustaría condonar el CAE, pero tampoco podemos generar expectativas ahora que no se pueden cumplir. La responsabilidad fiscal también es un principio, que cuando no se respeta afecta a los más pobres. No todas las propuestas del Frente Amplio son viables«.

Y es que el costo de su eliminación supera los US$8 mil millones, todo lo que recauda la reforma tributaria de Bachelet, y un monto que casi triplica, por ejemplo, el presupuesto del Ministerio de Vivienda y Urbanismo en un año.

Si ahora el Crédito con Aval del Estado es un anatema para la izquierda, tuvo amplio respaldo político cuando se aprobó como ley en 2005 con una tasa del 6%, en un escenario donde había otros créditos que tenían tasas de dos dígitos que dejaban fuera a cientos de miles de personas.

De hecho, en el discurso presidencial del 21 de mayo de ese año, Ricardo Lagos lo destacó como un mecanismo que permitiría el ingreso a la universidad a “600 mil jóvenes y no solamente a aquellos jóvenes que estudian en universidades del Consejo de Rectores”, que eran las únicas que tenían crédito con aval del Estado.

Las cifras detrás del mito del CAE: El 60% de los deudores del CAE pertenece al 20% más rico de la población

Más allá de las consignas sobre el CAE, desde que se implementó en 2006 ha beneficiado a 874.270 estudiantes, y a mayo pasado estaban en etapa de cobro del financiamiento solicitado 304.230 casos, de los cuales el 61% estaba al día en el pago de las cuotas.

De acuerdo a la comisión Ingresa (órgano público a cargo de la administración del CAE), el promedio de deuda por estudiante es de $ 5,7 millones. Esta cifra se explica porque la mayor parte de quienes están pagando el crédito egresaron de carreras cursadas en institutos profesionales y centros de formación técnica, que duran entre dos y cuatro años.

Para el director ejecutivo de Acción Educar, Raúl Figueroa, estos datos muestran que “si bien es cierto que existen casos de morosos con deudas grandes, la realidad del grueso es que se trata de créditos que no representan sobre endeudamiento”.

Según un estudio de dicha fundación, el 60% de los deudores del CAE pertenece al 20% más rico de la población. El análisis precisa que de los 189.687 egresados acogidos al Crédito con Aval del Estado que estaban al día en sus pagos (requisito para optar al cambio), solo el 17% (32.715) solicitó la rebaja de sus cuotas.

El 83% restante de los deudores el costo del CAE representa menos del 10% de sus ingresos. “El monto que tienen que pagar los jóvenes es bastante llevadero. La cuota representa en promedio entre 3% a 6% del ingreso de quienes pagan el CAE. La idea de un sobre endeudamiento desmedido no tiene sustento en la evidencia”.

Un postulante al CAE de una familia perteneciente al 20% más pobre, con un ingreso promedio de $ 326.580, luego de su paso por la educación superior tiene un ingreso individual promedio que va desde $ 506.596 a $ 356.451. Así, por sí solo recibe, en promedio, un sueldo que representa entre el 155% y 109% del ingreso del grupo familiar de origen”. Es decir, duplica el dinero que ganaba su familia al momento de entrar a la universidad.

Raúl Figueroa ha planteado públicamente que ello desmitifica gran parte de las críticas hacia el sistema de créditos subsidiarios. “Como mecanismo de ayuda para acceder a la educación superior, un sistema de crédito subsidiado por el Estado es mejor alternativa que la que propone el gobierno. Se tiende a decir que solo con gratuidad se solucionan los problemas de acceso a la educación superior, y lo que demostramos es que incluso a través de un crédito, quienes estudian con CAE, una vez que egresan tienen una condición de remuneración mucho más favorable que la que tenían cuando ingresaron.

Según Figueroa, las correcciones aplicadas al CAE en 2012 y que permitieron rebajar la tasa de interés de un 6% a un 2% y hacer la cuota mensual contingente al ingreso, con un tope de un 10%, lograron una considerable mejora en las condiciones para los deudores.

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