-Creo que las coaliciones están de acuerdo en lo sustantivo, que el proyecto es perfectible y son ellas las encargadas de dar las garantías de que eso se va a llevar adelante. Cuentan para ello, respetando las legítimas opciones que hay para el plebiscito, con el respaldo del Gobierno -dijo el Presidente Gabriel Boric en una actividad en la tarde del lunes en Independencia cuando fue consultado por el proyecto de nueva Constitución.

-¿Pero ve viable que se llegue a un acuerdo previo al plebiscito en un documento único de las dos coaliciones? -le preguntó una periodista. 

-No solo lo veo viable, sino que lo insto.

Estas palabras con las que remató el Mandatario, promoviendo un acuerdo entre Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático, según analistas, es una «salida de emergencia» ante la consolidación de las cifras del Rechazo por sobre el Apruebo, según la Cadem del domingo.

En su postura, además, le pone urgencia: antes del 4 de septiembre. ¿A quién va el llamado? Si bien lo dice para todo el oficialismo, es el Partido Comunista el que ha planteado en más de una ocasión que los cambios al texto de nueva Constitución de la Convención deben analizarse después del plebiscito.

Su mismo presidente, Guillermo Teillier, reiteró el pasado sábado esta línea: «Nos parece que es de la mayor conveniencia que toda reforma se haga después del plebiscito», dijo en El Mercurio. Agregó: «¿Por qué atribuirnos nosotros la facultad de llegar a un acuerdo antes? ¿No estaríamos sobrepasando la soberanía popular?».

Y hasta este lunes esa era también la postura del Mandatario. De hecho, el 25 de julio Boric había optado por alinearse con el Partido Comunista. «Todo es perfectible, pero vamos a llevar adelante ese proceso después del plebiscito», dijo hace una semana, dejando de lado la mirada del PPD y del Partido Liberal. Por esos días el diputado Vlado Mirosevic, había planteado dar garantías a la ciudadanía con un paquete de medidas previas al plebiscito, en línea con el “aprobar para reformar”. Y el PPD ya había hecho público su texto «Aprobar y mejorar: Compromisos ante la ciudadanía sobre qué mejorar».

Pero ahora, el escenario cambió. Y Boric retomó el «modo» centroizquierda.

«El proyecto de nueva Constitución es un documento del Partido Comunista»

Para el analista político Kenneth Bunker, con su última declaración, el Mandatario «admite que el Rechazo va ganando». Subraya: «La única alternativa que va quedando para rescatar al Apruebo es decir que hay que arreglar el documento. Es un costo internalizado y en esa línea va avanzando Boric».

Advierte: «Obviamente, esto va a generar rencillas internas. El proyecto de nueva Constitución es un documento del Partido Comunista, es básicamente un documento ideológico, comunista, de los pueblos originarios, y movimientos sociales que fueron utilizados para construir este texto».

Es por esto, advierte Bunker, que «le va a generar costo internos a Boric, pero el cálculo de perder el plebiscito sería un peor costo». De ahí que el Presidente este apelando «a la centroizquierda, a la socialdemocracia, porque entiende que tiene que generar acuerdos transversales para hacer cambios antes al texto y no después».

La pregunta que surge es si el Partido Comunista se sumará a esos cambios. El experto electoral y exdiputado Pepe Auth abordó el tema en el Podcast Constituyente de El Líbero. «El Partido Comunista es pragmático. Probablemente no lo va a aceptar, pero tampoco va a poner la proa. Después no va a sumarse. Va a dejar que los aprobistas hagan su prueba para corregir”.

Tampoco cree que se sumen a algún cambio concreto el analista Darío Paya. En el mismo podcast plantea que «el PC y otras expresiones radicales que estuvieron representadas en la Convención están también en el Gobierno y lograron un texto que jamás se imaginaron conseguir. Ahora lo tienen al alcance de la mano y están dispuestos a correr el riesgo de todo por nada».

La disyuntiva de Boric ¿romper al coalición de Gobierno o perder el plebiscito?

Si bien el Partido Comunista dijo que «todo era perfectible» tras las palabras del Presidente Boric, entre los analistas y quienes conocen de cerca la coalición oficialista, ven muy difícil que el PC se abra para hacer «cambios estructurales» al texto de la Convención.

De hecho, las declaraciones siguen en la línea de priorizar el plebiscito. Esa fue la línea del secretario general del PC, Lautaro Carmona al comentar los dichos del Mandatario. «Lo que corresponde es que la dirección del partido intercambie el alcance, la urgencia, los plazos que eso implica, en la disposición de que como partido vamos a asumir colectivamente nuestra responsabilidad, de que nada afecte concentrar la energía en lo primero, que es ganar el 4 de septiembre».

El analista político, Mauricio Morales, es taxativo: «En caso de que el Presidente cumpla su palabra e inste a un acuerdo para implementar reformas a la Constitución, una vez entrada en vigencia, eso va a traer como consecuencia -si es que las reformas al texto Constitucional son muy profundas- una tremenda guerra civil al interior de la coalición de Gobierno».

«Lo que el Presidente debe sopesar es qué es más costoso: romper la coalición que está sosteniendo al Gobierno, Socialismo Democrático y Apruebo Dignidad, o perder el plebiscito», apunta el también académico de la Universidad de Talca. Agrega: «Ese es el cálculo que debe hacer el Presidente. Porque hay un grupo dentro del Gobierno que no está dispuesto a realizar ningún tipo de reforma a la Constitución, y que se inclina por la alternativa de aprobar e implementar, algo que en las encuestas de opinión equivale al 10% aproximadamente, si miramos los resultados de la última encuesta Cadem». 

También los sondeos de opinión pública son clave en el análisis de Max Colodro. «En la Cadem del domingo se rompió una cierta tendencia en el aumento del Apruebo y caída del Rechazo. Además, bajó la aprobación al Gobierno». Ante esto, el analista dice que en La Moneda «entienden que va a seguir bajando la evaluación si no se da un compromiso con eventuales reformas para implementar después del 4 de septiembre, aunque el PC está en desacuerdo con eso e insista en defender el texto constitucional, y crea que con eso va a concitar el respaldo suficiente para ganar».

Esto último, Colodro lo considera un error puesto que tanto la gente que aprueba como la que rechaza «está apostando a reformas después del 4 de septiembre».

Aprobar la Constitución de la Convención: «la batalla de las batallas» del Partido Comunista 

Lo fijaron el 17 de mayo de 2022. Ese día se llevó a cabo Pleno del Comité Central del Partido Comunista. Allí definieron que el 4 de septiembre se libraría «la batalla de las batallas» y enumeraron, además, los temas que el PC había instalado en la Convención.

Se lee entre sus resoluciones: «No cabe duda que la batalla de las batallas en estos próximos meses, es desplegar todos nuestros esfuerzos por aprobar la nueva Constitución elaborada por la Convención Constitucional, el próximo 4 de septiembre, fecha que tiene también un carácter simbólico porque es la fecha que en 1970, triunfó en las elecciones el compañero Allende».

Y agregan: «Queremos en primer lugar expresar el reconocimiento del Pleno al trabajo de nuestros convencionales quienes han aportado y defendido aspectos fundamentales de la nueva constitución obteniendo avances estratégicos para la democracia».

Luego, enumeran una serie de aspectos que el Partido Comunista logró instalar en el debate de la Convención: «Un presidencialismo atenuado; la superación del Senado; la creación de la cámara de las regiones; la iniciativa popular de ley; la revocatoria del mandato de autoridades; el establecimiento de la asamblea constituyente; FF.AA y carabineros no deliberantes; gobiernos regionales; justicia tributaria; autonomías indígenas; normas anticorrupción; avances en derechos sociales como el derecho a la vivienda, derecho al trabajo, titularidad sindical, negociación ramal; derecho a la seguridad social; educación pública, término del estado subsidiario; justicia tributaria progresiva; Corte constitucional».

«Todo lo señalado -agregan- significa una transformación profunda al actual estado subsidiario y neoliberal, dando paso a un nuevo estado democrático de derechos».

Subrayan: «El triunfo del apruebo estaría directamente vinculado al éxito del gobierno y ganar el 4 de septiembre debe ser un triunfo sobre las fuerzas del rechazo, que están en contra de las transformaciones que Chile requiere».

El rayado de cancha que el Partido Comunista le hizo a Boric antes de asumir la presidencia

A tan solo un mes de la primera vuelta presidencial de 2021, el presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, hizo sentir su peso en el entonces candidato presidencial Gabriel Boric.

Durante esos días, le mandó un mensaje tras algunos cuestionamientos al programa de gobierno de Apruebo Dignidad, y que Boric se había comprometió a “evaluar”. En esos días se conversaba sobre cómo captar votantes para una eventual segunda vuelta. Pero Teillier salió al paso: «El programa de Apruebo Dignidad se tiene que cumplir y no en la medida de lo posible».

Finalmente, dicha evaluación no llegó, tampoco hubo cambios sustanciales. “Su sombra siempre ha estado. Teillier es el Partido Comunista”, dice el cientista político Kenneth Bunker.

Boric y Teillier conmemoran un año desde el triunfo del apruebo

La conducta de Boric la reafirma el analista Mauricio Morales: “Siempre se ha notado la mano del Partido Comunista en el Gobierno tanto a nivel estratégico como de contenidos».

De ahí que se entienda cómo en más de un «gallito» Boric-PC ya estando en el Gobierno, haya sido el partido de Teillier quien termina por imponerse.

Es por eso que un acuerdo concreto firmado por todo el oficialismo con detalles sobre qué reformar del texto constitucional de la Convención, se vea difícil. Al menos por parte del Partido Comunista. De hecho ya se está hablando solo de «mínimos comunes» como lo planteó ayer martes el ministro de la Segpres, Giorgio Jackson. Hoy miércoles se reunirán los presidentes de los partidos oficialistas.

El IFE del PC

El 30 de junio del 2022, el Ejecutivo le dijo no al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), sumando una tensión a las relaciones entre el Gobierno y el Partido Comunista, ya que desde un inicio de la administración, la bancada de diputados y senadores de esa colectividad, venía solicitando ayudas sociales.

Quien sacó la voz fue la jefa de bancada de diputados del PC, Karol Cariola: “Como comité, hace meses que hemos venido planteando avanzar en propuestas, desde el Gobierno. El costo de la vida y la inflación han aumentado. Esa realidad la viven los más pobres, las familias más vulnerables, que están sin trabajo, las adultas y los adultos mayores”.

Luego a esto, el propio Boric desde Arica descartó entregar el IFE durante el invierno, argumentando que esto se transformaría en una presión inflacionaria. En una entrevista concedida a Arica TV agregó que “la propuesta que se hace aumenta aún más la inflación y no se puede pretender entregar una solución que agrava aún más el problema”. 

Finalmente el Gobierno, si bien no implementó un «IFE invierno» sí entregó un bono invierno y extendió el IFE Laboral, entre otras medidas. El Partido Comunista se anotaba un punto.

El encuentro en la casa de Boric para «arreglar» el quinto retiro

Uno de los primeros entuertos legislativos que enfrentó el Gobierno una vez instalado, fue un posible quinto retiro de los fondos de pensiones. Un Boric contra las cuerdas por un eventual impacto en las arcas fiscales de concretarse, encontró en Teillier la persona que estratégicamente le definió el camino a seguir.  

En abril, el líder del PC tenía la misión de alinear a los suyos en la Cámara de Diputados. “Confío plenamente en el gobierno, en nuestros parlamentarios y sus bancadas que van a encontrar una fórmula para salir adelante”, declaraba en los días previos a la votación del quinto retiro.

La tensión se sentía en el ambiente, pues no existía claridad sobre qué iba a ocurrir en el Congreso. De aprobarse, era un golpe fuerte para el Gobierno. No obstante, lo que no muchos sabían es que en un encuentro en la casa del Presidente en el barrio Yungay, Teillier lo convenció que la forma de frenar un quinto retiro, y tener los votos necesarios en el Congreso, era presentar un proyecto alternativo que contemplara un giro acotado de fondos para pagar deudas de pensiones alimenticias y créditos hipotecarios, entre otros.

Boric aceptó la propuesta del Partido Comunista y el Gobierno presentó el proyecto tal como se le sugiriera al Mandatario. Pese a que finalmente la iniciativa fue rechazada en la Cámara Baja, y la única que diputada PC que votó distinto fue Marisela Santibáñez, Teillier logró ordenar a los suyos y que Boric siguiera sus delineamientos.

Para Morales, esto se explica de la siguiente manera: “Desde los contenidos, la influencia del PC también es elocuente, especialmente en sus posturas frente a la situación económica del país y la reforma al sistema de pensiones en que pretende avanzar hacia un sistema con mayor presencia del Estado”.

De hecho, 73% de las propuestas tributarias de la campaña de Daniel Jadue como abanderado presidencial del Partido Comunista, están en la actual reforma tributaria del Gobierno.

Grossman «no es del gusto del PC ni de su órbita»

El último gaffe de la Cancillería fue no apoyar al jurista chileno Claudio Grossman para que intregrara la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Aunque el gobierno dio su versión oficial para responder a las críticas transversales por tal decisión, el periodista y columnista Ascanio Cavallo agrega el factor comunista a la trama.

En su columna del fin de semana en La Tercera, se lee: «Grossman fue militante del Mapu, participó de la Concertación, fue el agente que llevó la parte final de la defensa (triunfante) en la demanda de Bolivia y ejerció como abogado de la familia de Jaime Guzmán para insistir en la extradición de Galvarino Apablaza desde Argentina. Por lo tanto, no es del gusto del PC ni de su órbita. Es un connotado dirigente judío, con lo cual no ha de ser del gusto de otro sector oficialista. No se puede prescindir de estos datos facciosos para ver el caso».

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