La presencia de manifestantes en las calles del entorno del Congreso, mientras los constituyentes intentan empezar con la redacción de una propuesta de Constitución, podría parecer la materialización de un anuncio realizado el año pasado.

Fue el 4 de diciembre de 2020 cuando el Partido Comunista llamó a “rodear la Convención”. En la ocasión, el presidente de la colectividad, Guillermo Teillier, presentó un informe al inicio del XXVI Congreso del Partido Comunista, en el que detallaba los lineamientos que debía seguir el partido.

El documento de 25 páginas, leído por Teillier, señala: «La táctica de los defensores de la Constitución del 80, será atrincherarse en el tercio que graciosamente se les concedió. Ese es el mismo mecanismo de veto existente en la constitución de la dictadura. De allí la necesidad rodear con la movilización de masas el desarrollo de la Convención Constitucional, impidiendo que las cocinas y el tecnicismo legal oscurezcan el sentido final de dicho organismo».


Además, Teillier señaló que la derecha “intenta revitalizar la democracia de los acuerdos (…) para acotar los cambios y para restringir la incidencia del pueblo en el proceso constituyente”. También acusan otro «riesgo»: “Los sectores neoliberales que profundizaron este sistema buscan que la nueva Constitución sea un nuevo “acuerdo nacional”, privilegiando los entendimientos con la derecha, para mantener el capitalismo salvaje y sus correlatos con el poder transnacional”.

La táctica de los defensores de la Constitución del ‘80, será atrincherarse en el tercio que graciosamente se les concedió. Ese es el mismo mecanismo de veto existente en la constitución de la dictadura. De allí la necesidad rodear con la movilización de masas el desarrollo de la Convención Constitucional, impidiendo que las cocinas y el tecnicismo legal oscurezcan el sentido final de dicho organismo», se lee en el documento.

En ese minuto, sectores tanto de la oposición como del oficialismo catalogaron las declaraciones como “antidemocráticas”, mientras que el PC declaró que lo expresado en el texto se trataba de una “metáfora política”. Sin embargo, con solo tres días de funcionamiento de la Convención -que hasta el martes no lograba comenzar a sesionar-, las manifestaciones ya han presionado la situación.

La sesión de instalación se vio afectada por este ambiente. Los constituyentes de la Lista del Pueblo llegaron una hora tarde por caminar junto a los manifestantes desde Plaza Italia. Luego, la sesión debió ser suspendida ya que constituyentes de izquierda y escaños reservados denunciaron que sus familiares estaban «siendo reprimidos por Carabineros» en la marcha. Un grupo de constituyentes salió a acompañar a quienes marchaban, ubicándose alguno de ellos frente a un carro lanzaaguas.

Amenazando que no sesionarían hasta que se retiraran las fuerzas especiales de Carabineros, se escuchaba a varios convencionales decir que esperarían «hasta la noche si era necesario». Alejandra Perez (Lista del Pueblo) llamaba a la gente a manifestarse, diciendo que «nada había cambiado».

El segundo día no convocó a tantas personas, pero no por eso fue menos grave. A un lado del Congreso de Santiago se oía a un grupo de personas cantando el himno nacional con megáfonos, a raíz de la “funa” que recibió el emblema nacional por parte de unos convencionales el día anterior. Mientras, al otro lado del edificio, se reunió un grupo de gente por la liberación de los “presos políticos”, como llaman a los detenidos post 18-O. La sesión realizada el día lunes tenía como fin discutir si la Convención debía redactar una declaración política para apoyar el indulto a quienes están enfrentando tribunales por distintos delitos tras el estallido.

El ambiente se veía relativamente tranquilo…  hasta que un constituyente fue rodeado por un grupo que protestaba, cuando salía del edificio por calle Morandé. Ruggero Cozzi (RN) fue rodeado por manifestantes que lo agredieron cerrándole el paso. Entre gritos, le recriminaban que hubiera dicho que no había presos políticos en Chile -algo confirmado por Human Rights Watch–  mientras él pedía que lo dejaran avanzar. Tras ser golpeado por la espalda con un megáfono, el constituyente debió ser escoltado por carabineros. Otra constituyente de Chile Vamos recibió gritos fue Teresa Marinovic. Un grupo de manifestantes, entre los que se encontraba la activista Florencia Lagos, hija del alto dirigente del PC, Juan Andrés Lagos, la esperó afuera del Congreso de Santiago y comenzó a funarla.

Esta experiencia, y el llamado a «rodear» no es algo nuevo. Hace diez años, se vivió un escenario similar en el proceso constituyente ecuatoriano y boliviano. En este último, los convencionales que no estaban de acuerdo con los lineamientos de Evo Morales tuvieron noches en las que no podían retirarse del recinto porque afuera los estaban esperando para atacarlos.

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