Publicado el 8 diciembre, 2020

La vez que la amenaza del Partido Comunista de rodear una convención constituyente sí se cumplió

Autor:

Daniela Bas

La estrategia dada a conocer por el PC de “rodear con la movilización de masas el desarrollo de la Convención Constitucional” no es nueva en la región. Así se llevó a cabo la Asamblea Constituyente en Bolivia durante los años 2006 y 2009, cuando los disturbios fueron la tónica y se registraron tres muertos y cientos de heridos. Incluso algunas sesiones se realizaron bajo custodia policial.

 

 

Autor:

Daniela Bas

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Las declaraciones expresadas por el presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, en el 26º Congreso de la colectividad siguen generando polémica. Con la lectura de un documento de 25 páginas, que será su “carta de navegación inmediata, que abarca el período de decisiones históricas en nuestro país”, como la elección presidencial y el proceso constituyente, el líder del partido informó su estrategia política.

El PC reafirmó la postura, marcada tras el resultado del Plebiscito del 25-O, de apoyar las movilizaciones sociales para influir en las decisiones que se tomarán a futuro, sobre todo durante la redacción de la nueva Constitución para Chile.

Planteó la necesidad rodear con la movilización de masas el desarrollo de la Convención Constitucional, impidiendo que las cocinas y el tecnicismo legal oscurezcan el sentido final de dicho organismo. Amplias mayorías nacionales están legítimamente indignadas con las negociaciones de espaldas al Pueblo y excluyentes. Y estarán muy atentas a esos procesos”.

Y advirtió que la “táctica de los defensores de la Constitución del ‘80, será atrincherarse en el tercio que graciosamente se les concedió” y por ello esbozan la necesidad de contrarrestar la influencia de la derecha con las demandas de “la movilización social”.

“La lucha social sostenida, la manifestación cultural contraria a los parámetros neoliberales y la desobediencia expresada en la protesta social ha dado frutos importantes y ha generado condiciones para una ruptura democrática y constitucional que imprime a la disputa política un carácter emancipador por parte del pueblo chileno”, se señala en el documento que leyó Teillier.

Sectores tanto de la oposición como del oficialismo catalogaron estas declaraciones como “antidemocráticas”, mientras que el PC declaró que lo expresado en el texto se trata de una “metáfora política”. “Es hacerle honor al pueblo de Chile que con su lucha y demandas ha abierto paso a este proceso constitucional. Y lo que nosotros decimos es que debe seguir siendo protagonista el pueblo de Chile”, argumentó Teillier. 

La explicación no calmó los ánimos. Durante la jornada de ayer, el senador Felipe Harboe (PPD) criticó duramente las declaraciones en Radio Infinita. “Lamento que el PC una vez más se ponga al margen de un proceso democrático”, declaró. Y siguió: “Si quieren participar que presenten candidatos, pero de ahí a estar amenazando con rodear la Convención Constituyente no corresponde”.


Pero para algunos el tema de “rodear con la movilización de masas el desarrollo de la Convención Constituyente”, expresado por el timonel del Partido Comunista, no es algo nuevo. Sucedió en Bolivia hace unos 10 años, cuando en esa nación vivieron su propio proceso constituyente.

En el año 2006 se eligió a los representantes y se constituyó la Asamblea Constituyente en Bolivia, pero durante un año no se aprobó ningún artículo de la nueva Constitución por falta de consenso entre sus miembros. Las manifestaciones comenzaron el 2007 y se mantuvieron hacia el final del proceso en 2009.

En agosto del 2007, cuando los asambleístas decidieron retirar de su agenda el tratamiento del tema de la capitalidad y suspender las plenarias comenzaron las protestas. Para el fin de ese mes una numerosa marcha se reunió en la plaza principal de Sucre y hubo actos violentos como el intento de quemar una de las puertas de la Prefectura. Desde ese momento, se hacía notar el objetivo de los manifestantes de impulsar sus demandas desde la calle, de la mano del Movimiento al Socialismo, partido político de Evo Morales.

El ambiente de conflicto se mantuvo y se agudizó el 23 de noviembre cuando los constituyentes pudieron retomar las sesiones en el Liceo militar Edmundo Andrade, descrito entonces como un “cuartel”,  luego de tres meses. En ese momento, cientos de bolivianos repudiaron la decisión de la Directiva de la Asamblea de sesionar en un recinto militar y comenzaron a enfrentarse con las fuerzas del orden. Esa jornada terminó con más de 150 heridos principalmente por intoxicación de gases y heridas de balín.

Todo está dentro de un edificio que va moviéndose de lugar en función a que en las afueras del edificio hay revueltas sociales. (…) La violencia que acompañó ese proceso fue enorme”, señala la historiadora Loreto Correa, investigadora de la Anepe.

La historiadora chilena Loreto Correa, investigadora de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE), señala a El Líbero que “el gran problema sobre el funcionamiento, y no lo digo yo lo dice Franco Gamboa (analista político boliviano y representante de las Naciones Unidas ante la Asamblea Constituyente de Bolivia), es que todo está dentro de un edificio que va moviéndose de lugar en función a que en las afueras del edificio hay revueltas sociales”. Y asegura: “La violencia que acompañó ese proceso fue enorme”.

“Hay un finado, que descanse en paz, pero tenemos que continuar”

Durante el día siguiente de los cientos de heridos, siguieron las revueltas y se confirmó el primer fallecido a las 18:30 de la tarde, pero las sesiones continuaron. “El prefecto David Sánchez irrumpió en la plenaria de la Asamblea Constituyente y pidió a la presidenta, Silvia Lazarte (MAS), detener la sesión. La constituyente se negó y continuó la lectura del índice del texto para su aprobación ‘en grande’. La señora Lazarte se dirigió a los asambleístas: ‘Hay un finado, que descanse en paz, pero tenemos que continuar’”.

Durante una sesión de emergencia convocada por el MAS bajo custodia policial, fue cuando se aprobó el proyecto constitucional a puertas cerradas y sin la presencia de la oposición. Mientras, los disturbios continuaban. A las afueras de los salones había conflictos, destrucciones y saqueos a varias unidades policiales. “A consecuencia, la población fue privada de los servicios de orden público, seguridad ciudadana y protección de las garantías constitucionales”, dice el texto de la Defensoría. El balance final de esos días fue de tres muertos y alrededor de 300 heridos.

“La Constitución boliviana se aprobó en un cuartel en Sucre”, dice Loreto Correa. La historiadora asegura que “el desplazamiento de esta Asamblea Constituyente y de los propios constituyentes fue un hecho lamentable porque impidió la discusión a fondo de algunos temas que hoy día son problemas para Bolivia”, ya que, según sus palabras, se impusieron los planteamientos Masistas. Así, lo que comenzó siendo “la primera Constitución nacida a partir de la soberanía del pueblo, terminó literalmente en una batalla ideológica campal”, declara Correa.

Después de esta aprobación de la Constituyente a fines del 2007, comenzó un caótico 2008 donde predominó la violencia e incertidumbre. Por ello, tuvo que intervenir el Congreso y modificar al menos 100 artículos de los aprobados por el MAS en una sesión que duró 18 horas continuas. Durante ésta, los opositores se instalaron en el Parlamento con frazadas para dormir y sus artículos personales, porque temían salir y luego no poder entrar al hemiciclo rodeado por movimientos sociales partidarios al gobierno. 

Ese día, los opositores establecieron que el referéndum constitucional se realizaría el 25 de enero de 2009, con el que dieron fin al proceso que duró casi 3 años.

Según Correa, “la violencia del proceso constituyente boliviano estuvo en la calle, en las principales ciudades del país, en términos de violencia estatal” y perjudicó el proceso constituyente, ya que existía un amedrentamientos de los manifestantes y organizaciones sociales hacia los asambleístas.

Consultada por el documento presentado por Teillier, Correa declara que “el llamado que hace el Partido Comunista es a la desestabilización del sistema actual para que la constituyente obre en función de la presión social”. Y lo califica como “gravísimo”, ya que “no se puede pensar con la gente tirando piedras en las calles, porque no es que la movilización social sea pacífica, la palabra paz no la ponen en el documento”, argumenta.

Según la historiadora “es un llamado a la sedición y a la desestabilización del sistema”, en cuanto “dice el documento claramente que hay que borrar el neoliberalismo. Lo que quieren es provocar una discusión constitucional que se vea lo más alejada del modelo neoliberal imperante”.

  1. Sergio Menares dice:

    Lo opuesto al liberalismo o neo-liberalismo se llama ´´comunismo´´. Es posible un liberalismo o neo-liberalismo con justicia social ? Es posible y se llama Socialismo Democratico. No nos olvidemos que los comunistas quieren la destruccion de la Democracia para instalar su dictadura Marxista contra todos.

  2. Veronica Munita Bennett dice:

    El PC demuestra una vez más que utiliza la democracia sólo en la medida que le conviene. Porque si la voluntad popular apunta hacia otro lado, prefiere la calle, la violencia y la fuerza para imponer sus ideas. En este contexto, lo más absurdo que he escuchado en el último tiempo es a Daniel Jadue señalando en un programa de TV que el PC es el partido más democrático de Chile.

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