Desde hace seis años el Ministerio de Educación, contraviniendo lo establecido por ley, no ha categorizado a los establecimientos educacionales reconocidos por el Estado según el grado de cumplimiento de los estándares de aprendizaje. Esto quiere decir que no hay información oficial actualizada sobre cuántos colegios y liceos del país tienen desempeño alto, medio, bajo o insuficiente.
La última vez que se efectuó la «Categoría de desempeño de la educación básica y media» fue en 2019. La clasificación no se ha hecho durante todo el gobierno de Gabriel Boric ni en los últimos dos años de mandato del Presidente Sebastián Piñera, en ese último caso por la pandemia.
María Teresa Romero, directora ejecutiva de Escuelas Abiertas, advierte sobre la gravedad de que la clasificación de los colegios no haya sido efectuada durante todo este tiempo. «Hoy tenemos niños atrapados en colegios que, según la ley, probablemente ya no deberían estar funcionando», señala en entrevista con El Líbero.
Las alarmas que enciende Romero se fundamentan en lo que señala la Ley del sistema nacional de aseguramiento de la calidad de la educación parvularia, básica y media y su fiscalización.
Esta norma indica que la categorización de los establecimientos educaciones debe efectuarse anualmente por parte de la Agencia de Calidad de la Educación, que responde al Mineduc. Aún más, el artículo 31 de la ley señala que si un establecimiento educacional permanece por cuatro años consecutivos en la categoría insuficiente, dicha instancia certificará que sea ese el nivel de desempeño y «con el solo mérito del certificado, el establecimiento educacional perderá, de pleno derecho el reconocimiento oficial al término del respectivo año escolar».
La directora de Escuelas Abiertas afirma que se deben retomar de inmediato las categorizaciones de los colegios. «No podemos seguir condenando a miles de niños a escuelas que no cumplen su misión esencial: enseñar«, asevera.
«En 2019 hubo 512 establecimientos con más de 126.000 estudiantes en nivel de desempeño insuficiente»
-¿Qué implica para el país no contar con esta categorización?
-Es muy grave porque no tenemos información pública del nivel en que están los colegios, qué cantidad de niños no están aprendiendo adecuadamente, cuáles son los lugares a los que se deben prestar apoyos y, lo más importante, no se pueden tomar decisiones de cómo recuperar establecimientos en términos de aprendizajes.
-¿Cuántos colegios quedaron en la categoría de insuficiente en la medición de 2019, que es la última que se tiene?
-En 2019 la Agencia de Calidad de la Educación reportó un total de 512 establecimientos con más de 126.000 estudiantes en nivel de desempeño insuficiente: 343 de básica y 169 de media. Algunos de ellos mostraban previamente un nivel de desempeño mejor, mientras que otros llevaban varios años en ese nivel. Según las últimas mediciones oficiales, había 120 establecimientos de básica que llevaban cuatro años en nivel insuficiente y 107 de enseñanza media que llevaban tres años consecutivos en esa categoría. También se contabilizaron 86.442 estudiantes de básica en la categoría de aprendizaje insuficiente reiterada, así como 39.969 de educación media. Es decir, en el 2019 un total de 126.411 niños estudiaron en colegios en los que sistemáticamente no lograron aprender lo mínimo.
-¿Hay alguna certeza de que esos colegios mejoraron su categoría?
-Lamentablemente, debido a que no ha habido una nueva ordenación de colegios para determinar su clasificación de estándar de desempeño, no podemos saber si actualmente esos colegios continúan entregando mala educación a los niños o si mejoraron. Tampoco se sabe si aumentaron los establecimientos que no están enseñando correctamente.
«Si un colegio mantiene por años la categoría de insuficiente debe perder su reconocimiento oficial y cerrar»
-¿Actualmente puede haber estudiantes que están en colegios que tal vez, según la ley, ya habrían perdido el reconocimiento oficial por encontrarse en la categoría de insuficientes?
-Exactamente, y como no se ha evaluado de forma continua, no sabemos cuáles son. Esto es gravísimo, porque significa que el Estado está faltando a su deber de proteger el derecho a aprender de esos estudiantes. La ley es clara: si un colegio mantiene por años la categoría de insuficiente debe perder su reconocimiento oficial y cerrar. Eso significa que el Estado tiene que reubicar a los estudiantes en escuelas que sí puedan garantizar aprendizajes y bienestar.
-¿Qué consecuencias se generan por el hecho de que los estudiante tengan seis años en colegios que no han sido categorizados y que no se sabe si aún deberían tener el reconocimiento oficial?
-Que tenemos generaciones enteras que han pasado por la escuela sin garantías mínimas de aprendizaje. Eso significa brechas más profundas, menor empleabilidad, más frustración y menos oportunidades. Es hipotecar el futuro de Chile al desentenderse de los más vulnerables.
-¿Por qué no se efectuaron más las categorizaciones?
-Primero, porque en 2019, debido a las dificultades que trajo el estallido, no se rindió correctamente el SIMCE de 4° básico, lo que impidió contar con la información necesaria para la ordenación. Luego vinieron los dos años de pandemia, en los que se decidió suspender la aplicación del SIMCE. A partir de esa fecha el Ministerio de Educación, a través de la Agencia de la Calidad, no ha vuelto a informar ni publicar la ordenación de colegios según su desempeño. Esto ocurre porque no se contaba con las tres mediciones consecutivas requeridas para hacerlo, pero además porque una de las condiciones para retomar la aplicación del SIMCE en 2022 fue que éste no tuviera consecuencias. En 2024, cuando ya no existía ninguna de esas restricciones, al parecer no existió la voluntad para hacer una ordenación.
«Lo primero es retomar de inmediato la categorización de desempeño»
-¿Qué se hubiera podido hacer de haberse efectuado anualmente las categorizaciones que ordena la ley?
-Lo relevante era haber podido identificar a tiempo las escuelas que no están entregando conocimientos y habilidades suficientemente adecuados a los niños. En estos casos, en primer lugar, lo que se hace es informar a la comunidad y las familias sobre la situación del colegio. Luego, se realizan visitas evaluativas por parte de la Agencia para hacer seguimiento y finalmente se presta apoyo técnico pedagógico para superar dicha condición. Por último, si luego de cinco años consecutivos, no se logra cambiar de nivel de desempeño el colegio podría perder su reconocimiento oficial.
-¿Y ahora cómo se soluciona esta situación?
-Con voluntad política y decisión real. Lo primero es retomar de inmediato la categorización de desempeño, hacerla pública y acompañarla de consecuencias, como lo establece la ley. Lo segundo es aplicar medidas concretas. Primero, desplegar los apoyos que permitan instalar mejores capacidades en los colegios. Esto puede incluir fortalecer sus equipos actuales, reemplazarlos por otros o incluso evaluar cambiar la administración. Hay ejemplos interesantes de esto, Inglaterra lo hizo de manera exitosa con su programa Academies. La experiencia del Reino Unido consistió en que colegios públicos de mal desempeño fueran traspasados a una organización privada de positiva trayectoria demostrada. Existe un casos de éxito en nuestro país también. Por ejemplo en la ciudad de Iquique, en la que dos colegios que tenían muy bajo desempeño fueron cedidos a la administración de la Fundación Collahuasi en conjunto con SNA Educa y en tiempo récord lograron resultados de desempeño académico excelentes.

