Imagen de 2025 de encuentro entre Boric, Sánchez y Petro

Tráfico de influencias, malversación, corrupción en los negocios y apropiación indebida. No hay que confundirse, no son los temarios que se abordarán en los plenos de la Global Progressive Mobilisation, la cumbre que reúne en Barcelona a lo más graneado de la izquierda mundial. No. Esos cuatros delitos son los que se le imputan a Begoña Gómez, esposa del Presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, quien será el anfitrión del encuentro.

Un contexto complejo para el líder del PSOE mientras recibe a cerca de 3 mil participantes, entre ellos un importante grupo de chilenos que van desde el ex Presidente Gabriel Boric, pasando por la exvocera Camila Vallejo, las timoneles del FA y del PS, Constanza Martínez y Paulina Vodanovic, la exsenadora Isabel Allende, hasta exministros concertacionistas como Ricardo Solari y Heraldo Muñoz.

El evento, que se llevará a cabo hoy y el sábado, se autodefine de esta manera: “En un momento en que el mundo se enfrenta a una coyuntura crítica, Global Progressive Mobilisation (GPM) ofrece una alternativa necesaria a las fuerzas conservadoras y de extrema derecha. Esta plataforma tiene como objetivo hacer que las soluciones progresistas sean visibles y creíbles, demostrando que son la clave para la prosperidad de la humanidad”.

A nivel de líderes y referentes de estos grupos, participarán los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Colombia, Gustavo Petro, y de México, Claudia Sheinbaum, entre otros. Algunos lo harán vía telemática como el alcalde de Nueva York, el socialista demócrata Zohran Mamdani. Y no podía faltar quien es una de las referentes del Frente Amplio, la economista Mariana Mazzucato, que en su visita a Chile en 2022, dijo: “Somos muchos economistas en el mundo que estamos mirando a Chile como un experimento muy importante para matar al neoliberalismo”. Demás está decir que el gobierno de Boric no “mató al neoliberismo” y, de hecho, le entregó la banda presidencial a alguien que sí cree en él como José Antonio Kast.

Pero volvamos a España. Sánchez no sólo enfrenta el proceso de su esposa, sino que a raíz de este se produjo una crisis entre el gobierno y el Poder Judicial. El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños (PSOE), lanzó duras críticas al juez que lleva la causa, Juan Carlos Peinado. Así lo consignan medios españoles: “El ministro de Justicia dice que el juez Peinado ‘avergüenza’ a parte de la ciudadanía y de la judicatura y que un tribunal ‘imparcial’ e ‘independiente’ resolverá esta decisión judicial”.

Lo anterior es una de muchas críticas que el Ejecutivo ha realizado contra los jueces que llevan casos de corrupción.

Esto no es menor en medio de una cumbre que dice defender la democracia, siendo que su país anfitrión pone en duda la separación de los poderes del Estado.

De hecho, los jueces de Madrid emitieron una declaración en apoyo al juez que lleva la causa de la esposa de Sánchez “frente a los ataques profesionales y personales que está recibiendo en los últimos días y el cuestionamiento permanente de su labor jurisdiccional y de su independencia judicial, como consecuencia de una investigación concreta”. Y agregan: “Lejos de respetar la independencia judicial y la separación de poderes, de manera constante, tratan de socavar la confianza de los ciudadanos en los jueces”.

El caso de Begoña Gómez se suma al llamado “caso Koldo”, que involucra a altos miembros del PSOE y exintegrantes del gobierno de Sánchez que habrían cometido ilícitos para adquirir suministros de mascarillas en medio de la pandemia. Actualmente el juicio está en su fase oral en el Tribunal Supremo.

Sánchez, el anti Trump amigo de las autonomías y reciente aliado de China

En más de una ocasión el gobierno de Sánchez ha estado a punto de caer, pero el líder del PSOE siempre logra sacar cartas bajo la manga. La última para formar gobierno fue que no tuvo problemas para ir por los votos de los partidos nacionalistas (que van desde ex etarras hasta cercanos al centro político) que, según entendidos, buscan en La Moncloa una sola cosa: más recursos desde el Estado para sus autonomías… a cambio de eso, le entregan sus votos a Sánchez. Lo anterior, más su cercanía con la izquierda más extrema como los ex Podemos, ha generado fuertes divisiones en su colectividad. De hecho, el ex Presidente Felipe González rompió abiertamente con Sánchez.

Pero quien sí se mantiene cercano a él, es otro ex Mandatario socialista: José Luis Rodríguez Zapatero quien optó por una “carrera internacional” tras dejar el poder en España. Su desempeño, cercano al chavismo y luego al madurismo le ha traído duras críticas de sectores democráticos. A pesar de eso, ha sido pragmático vendiéndose como un “puente” para Venezuela. Y es precisamente él quien es el mentor de Sánchez.

Quienes conocen la política española no descartan que siga ahora ese mismo camino: Sánchez estaría preparando su carrera internacional liderando al progresismo. Sus “no” a Trump y a la OTAN le pueden traer réditos.

A eso se suma su reciente visita a China. Algunos medios españoles comentan que tras sellar 19 acuerdos entre ambas naciones, “España se posiciona como plataforma clave para la proyección china dentro de la Unión Europea”.

En un artículo de El Español, se lee: “El Ejecutivo presenta este bloque de acuerdos como una estrategia para ‘equilibrar’ una relación económica ‘todavía muy asimétrica’. Sin embargo, en la práctica, se configura un complejo entramado de mecanismos diplomáticos, económicos, académicos y culturales que anclan a España en la órbita de Pekín en múltiples ámbitos”.

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