Ha sido su tema en los últimos meses, pero esta vez el alcalde de Recoleta Daniel Jadue fue más allá. El excandidato presidencial del Partido Comunista llamó directamente a crear “frentes antifascistas en los barrios y comunas”.

Fue en su programa semanal de los miércoles en la tarde, que transmite vía YouTube, donde habló de la materia.

Cuando estaba analizando -y celebrando- el triunfo presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, Jadue reparó en el bolsonarismo y cómo algunos grupos habían salido a las calles a pedir que se anulara la elección. “En Brasil hay muchos que quisieran que pasara un golpe”, dijo el alcalde.     

Y continuó: “Y ese es el peligro que hay en Chile. La ultraderecha, la ultraderecha que tiene un programa que fracasó en 44 días en Inglaterra y que fracasa donde se ha puesto, es capaz de cualquier cosa para seguir con su programa neoliberal y eso hay que detenerlo».

“Por eso el otro día hice un llamado. Hay que empezar a armar en todas las comunas, en los barrios, frentes antifascistas para detener esta maraña que va creciendo como una mancha de aceite, para salirle al paso de las noticias falsas, de las campañas de odio y tratar de retomar el rumbo que traía Chile”.

“Liderazgos como el de Jadue se nutren precisamente de ambientes extremos de polarización»

Estas declaraciones las hizo el miércoles 2 de noviembre y en ellas hace referencia a otro momento donde llama a formar este “frente antifascista”. Eso ocurrió, un mes antes, el 1 de octubre en el evento cultural que organiza en su comuna “Mil guitarras para Víctor Jara”.

La ocasión era especial. Era un día antes de la primera vuelta presidencial en Brasil. En el escenario, Jadue mezclaba el anuncio del show con parte de su discurso político.

“En estos tiempos -dijo- donde algunos afirman que crece el fascismo, nosotros decimos no pasarán y vamos a seguir construyendo un tremendo frente antifascista para pararlo en cualquier parte del mundo donde el fascismo se levante y nos quiera volver a perseguir y nos quiera volver a maltratar y hacer desaparecer”.

¿Cómo se entiende este reiterado discurso del dirigente del PC en el que apela a luchar contra algo que, para muchos él mismo representa, lo mismo que su colectividad?

El analista político Mauricio Morales, explica: “Liderazgos como el de Jadue se nutren precisamente de ambientes extremos de polarización. Tal como la derecha radical busca un enemigo que generalmente es la izquierda, en la izquierda radical sucede exactamente lo mismo. La exacerbación de ese ánimo de polarización trae como consecuencia que los actores moderados pierdan fuerza en el debate, y que los temas de discusión queden en manos de actores polares”.

El académico de la Universidad de Talca, añade: “Lo que intenta Jadue es conquistar a los electores más intensos de izquierda que ven en el gobierno de Boric una especie de claudicación programática en materia de cambio social. Una forma de reunir a esos electores pasa precisamente por este tipo de declaraciones”.

De hecho, el alcalde de Recoleta se ha dedicado a criticar al Ejecutivo, no solo a los ministros de Socialismo Democrático, sino al mismo Mandatario. En particular tras la aprobación del TPP-11. “El Presidente quedó en deuda con Chile, con su coalición (…) No estamos haciendo el programa comprometido y estamos avanzando en la dirección exactamente contraria: con las concesiones, con militarización de La Araucanía, con el TPP11, no retiramos las querellas, seguimos apostando a la continuidad de la institucionalidad de Carabineros con todos los problemas que tiene… entonces uno dice ¿en qué estamos? Hay dudas en la ciudadanía”. Declaraciones que, incluso, lo han llevado a enfrentarse con su correligionaria, la vocera de Gobierno Camila Vallejo.

Liderazgo con «cierta dosis de mesianismo»

De esta forma, Jadue apunta sus dardos tanto a sectores del oficialismo como a la oposición. Pero tildando a toda ella de “fascista”.

Así lo explica el analista Morales: “El 44% de Kast en la segunda vuelta corresponde a la sumatoria entre la derecha tradicional y la derecha radical. En ningún caso ese 44% pertenece al partido de Kast. Por ende, acá claramente hay una especie de exageración discursiva en Jadue que lo hace aparecer casi como un salvador frente al avance de la derecha”.

Señala que “este mensaje deslinda el populismo. Es decir, formar un frente de contención ante el avance de la derecha, pero con organización barrial, sin intermediación de partidos, y con un liderazgo con ciertas dosis de mesianismo”.

El diputado José Carlos Meza (Partido Republicano por el Distrito 9) critica la postura del dirigente comunista. «Contrario a lo que piensa Daniel Jadue, lo que hay que hacer en todas las comunas y barrios es ayudar a los chilenos que más sufren y levantar liderazgos que permitan vencer, democráticamente, a los dirigentes del Partido Comunista que los han condenado a la miseria y el abandono», dice.

El también excandidato a alcalde por Recoleta, señala: «La izquierda más radical, que lideran el Partido Comunista y el Frente Amplio, es la que gobierna hoy en Chile y que ha sido incapaz de hacerse cargo de la crisis económica y la crisis de inseguridad».

El paso de Jadue en la “cumbre antifascista” que organizó Maduro en Venezuela

Lo de “populista” y “mesiánico” que hace notar Morales no es casual. A mediados del mes de abril se llevó a cabo en Caracas, Venezuela, la Cumbre Internacional contra el Fascismo, donde uno de los exponentes fue precisamente Jadue quien intercambió elogios con el líder del régimen, Nicolás Maduro.

Según consigna una publicación de El Siglo, el excandidato presidencial señaló que la “nueva mentalidad de guerra” de Estados Unidos contra Rusia y China responde a “una construcción ideológica del fascismo”, que relacionó con la postura de considerarse “el mejor de todos los países del mundo y querer mantener esa supremacía a toda costa”.

Luego de que Maduro valorara su trabajo en la comuna de Recoleta, Jadue elogió a las “Fuerzas Armadas Bolivarianas”, al régimen en general y señaló “parece que aquí las cosas funcionan distintas a como cuentan los medios”.

También sostuvo un encuentro con el ministro del Poder Popular para las Comunas y Movimientos Sociales, Jorge Arreaza.

Riesgos de los «frentes» de Jadue: «colectivos» venezolanos y los Comités de Defensa de la Revolución en Cuba

Han sido identificados y condenados por organizaciones de Derechos Humanos, por la prensa y los mismos venezolanos que han sido víctimas de ellos. Se trata de los «colectivos», grupos civiles que -se supone- defienden las ideas de la revolución chavista. El punto es que nacieron como «organizaciones comunitarias» y hoy se les indentifica como «organismos paramilitares» en Venezuela.

Visten de civil, están en terreno y amedrentan a ciudadanos que disientan del régimen y a periodistas que buscan realizar su trabajo en libertad. Según cuentan profesionales venezolanos es común que lleguen en sus motos con actitud amenazante y los vigilan cuando salen a terreno a alguna pauta periodística.

También se ha documentado los ataques que los colectivos realizan contra quienes se manifiestan en las calles. Así por ejemplo quedó en uno de los informes que dirigió Michelle Bachelet como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

«Los grupos armados civiles progubernamentales conocidos como colectivos han contribuido al deterioro de la situación, al imponer el control social y ayudar a reprimir las manifestaciones. La Oficina ha documentado 66 muertes durante las protestas realizadas de enero a mayo de 2019, de las cuales 52 son atribuibles a las fuerzas de seguridad del Gobierno o a los colectivos». Es parte de uno de los documentos de la ONU emanado en 2019.

En Cuba, conocidos son los Comités de Defensa de la Revolución, que nacieron en 1960. El régimen los define como «organización de masas que tiene dentro de sus objetivos movilizar a todo el pueblo en las tareas de defensa de la Revolución y de las conquistas del socialismo, mediante el trabajo directo con las personas y las familias de la comunidad».

En la práctica, por décadas han cumplido un rol de vigilancia entre vecinos. Así lo definió el periodista y escritor cubano, Carlos Alberto Montaner: «El Estado comunista, a la manera soviética, creaba las instituciones adecuadas para mantener el control de la sociedad: en cada calle y en cada barrio se instalaban Comités de Defensa de la Revolución, que eran organismos dedicados a la vigilancia de todos los vecinos, acompañados por milicias populares y una fortísima presencia de la Seguridad del Estado, la temida policía política. En el terreno laboral, el control de la ciudadanía lo ejercían el aparato sindical y el Partido Comunista, mientras que otras organizaciones de masas, como la Federación de Mujeres y la Federación Estudiantil Universitaria, se utilizaban para mantener el orden y la obediencia entre sus millones de afiliados. Más que instituciones para servir a la sociedad, se trataba de verdaderos establos en los que se recluía a las personas para asegurar su obediencia a las directrices del gobierno. Toda manifestación de inconformidad era severamente reprimida».

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