Un complejo momento se vivió en la Comisión de Sistemas de Justicia en pasado martes. Durante la votación para elegir a sus coordinadores, el convencional del Colectivo Socialista, Andrés Cruz, iba con ventaja en la votación, pero la intervención de la constituyente Natividad Llanquileo marcó un punto de inflexión. Cuestionó a dos convencionales por apoyar al abogado y ex fiscal de la Región del Biobío. «Dicen ser defensoras del pueblo mapuche y sin embargo en este momento están apoyando a una persona que se encuentra con una causa abierta por violación a los Derechos Humanos y que siendo fiscal pidió más de 100 años de cárcel para miembros del pueblo mapuche».

La convencional Llanquileo es hermana de Ramón Llanquileo quien es miembro de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) y que, junto a su líder Héctor Llaitul, fue acusado en 2010 por el entonces fiscal Andrés Cruz en una causa por atentado contra un fiscal (Mario Elgueta), robo con intimidación, homicidio frustrado y asociación ilícita terrorista. El persecutor pidió 103 años de cárcel para Llaitul y 65 para Llanquileo.

En conversación con El Líbero, el hoy convencional y ex fiscal Andrés Cruz relata el episodio vivido, y su experiencia como fiscal. Fue uno de los pocos constituyentes de izquierda que votó en contra de la declaración de la Convención a favor del indulto de los presos del 18-O y lamenta que no se haya concedido un minuto de silencio por la muerte del agricultor que murió quemado luego de que le incendiaran su vivienda.

-¿Por qué un ex fiscal se embarca en ser parte del proceso constituyente como convencional?

-Para mí este proceso es muy importante en términos del camino que hay que seguir para lograr el objetivo. Que sea un camino inclusivo, que tenga la representación de distintas miradas, no solo de una. Acá no se trata de creer que porque uno es mayoría va a tener que fagocitar a los que son minoría. Lo importante en una democracia constitucional es el respeto hacia las minorías. Existe lo que se llama el coto vedado, y ese coto vedado son los derechos fundamentales, que no son monopolio de nadie, de ningún sector. Todos los totalitarismos parte con las mejores intenciones, todos creen que la verdad que ellos sustentan debería ser única para todos, pero eso no es así. Y uno se da cuenta cuando uno tiene que desarrollar funciones tan delicadas como la de fiscal. Ahí se derrumban muchos de los estereotipos que uno puede tener, porque la comisión de delitos no tiene color.

Se está trabajando mucho sobre la suma de la solución de los problemas que tienen las distintas identidades, pero sin una perspectiva de conglomerado que representa a una República».

-En parte de su discurso de apertura usted dijo que «cuando se habla de promover un proyecto de sociedad hay que estar alerta. ¿Ve que se está empezando a empujar hacia un solo sector?

-Yo estoy alerta. Eso te puedo decir. Hay que tener cuidado con aquellos que se dicen que pertenecen a una diversidad y en el fondo, muchas veces, tratan de imponer un modelo por sobre todo el resto de las diversidades. Ese no es el rol que tiene que jugar una Constitución, es el peligro por jugarse por una identidad específica sin tomar en cuenta que la expresión pueblo es algo bien grande y bien variopinto, una multitud que no tiene una bandera específica.

-En su discurso habla de «mecanismos para gestionar la diversidad social, pero no imponer una de ellas como la única posible». Y Carlos Peña ha planteado que se habla mucho de ciertas identidades en la Convención más que un todo que trabaja junto,

-Efectivamente se está trabajando mucho sobre la suma de la solución de los problemas que tienen las distintas identidades, pero sin una perspectiva de conglomerado que representa a una República. Y eso es complicado cuando se habla de un país.

-Aprovechando que usted lo nombra, ¿qué opina que se haya sacado el concepto de República de Chile del reglamento?

-Eso constituye un aspecto respecto del cual hay que estar alerta de lo que se viene. Yo soy de aquellos que son profundamente republicanos. Creo en la República de Chile y creo que hay que tener en consideración que uno de los límites que se establecen en el trabajo que tiene que realizar la Convención, está justamente que no podemos modificar el carácter de República de nuestro país. Espero que esto del reglamento haya sido simplemente un gusto para evitar discusiones que se puedan dar el día de mañana en determinar hasta dónde se puede llegar con una nueva Carta Fundamental. 

-Usted también planteó «alejarse de los mesianismos dogmáticos e intolerantes» y también que hay que considerar que las «mayorías cambian».

-Lo que pasa es que las mayorías son contingentes. Esto es simplemente un contexto específico de un momento determinado. El día de mañana no cabe la menor duda que esto va a cambiar. Habrá otra mayoría, que será de otro carácter -y puede ser más pronto de lo que uno puede creer- y, entonces, la Constitución tiene que adaptarse a ese nuevo contexto. El objetivo es que lleguemos a acuerdos que tengan la posibilidad de poder sustentarse en el tiempo y no ser mera expresiones fanáticas de un momento determinado.

-Uno ve posturas como la suya que quizás son menos llamativas para las redes sociales, ¿cómo se trabaja con eso considerando la composición de la Convención?

-Creo que muchas personas pueden tener incluso discursos más maximalista, pero tienen un carácter más moderado, más templado, y en el trabajo de la Convención confío en que se van a materializar esas posiciones y vamos a superar estas posturas grandilocuentes que lo único que buscan es un «me gusta» en redes sociales. Y si uno no logra tener el lucimiento en redes sociales a muchos no les importa y dentro de ellos, estoy yo. Incluso puede haber reacciones súper contrarias a lo que uno sostiene, por ser de izquierda y tener estas posiciones dialogantes, pero no me arrepiento y la pelea la voy a seguir dando respecto de algo que constituye una convicción y que es que en democracia uno tiene que aprender que quien está frente a uno es un legítimo contradictor y que aunque piense de manera diferente tiene el mismo derecho que uno para forjar una Carta Fundamental, que tiene que ser producto de acuerdos forjados en diálogos y no de imposiciones.

-Habló de maltrato y de la cultura de la cancelación, ¿usted lo ha vivido directamente en la Convención? ¿O ha visto cómo se ha llevado a cabo con otros?

-En ambos casos y lo he visto de todos los sectores. Se ha funado a personas que pueden tener una posición distinta a la que uno levanta. Es muy lamentable que haya personas que sean tan sensibles frente a este tipo de presiones y eso es peligroso, sobre todo en el proceso que estamos viviendo. Hay que saber resistir, no claudicar frente a las presiones que uno pueda sufrir.

-En la Comisión de Sistemas de Justicia, cuando se votó por los coordinadores, en cinco ocasiones usted logró 8 votos de 19, solo le faltaron 2 para ser electo. ¿Qué pasó ahí?

-Hubo un momento en que me vi bloqueado y una convencional expresó el motivo y otro convencional dijo que otras constituyentes, por el hecho de haber votado por mí, habrían sido presionadas. 

-Natividad Llanquileo dijo que se sentía aludida y que ella había criticado a dos convencionales por votar por usted. Dijo: «Apoyan a una persona que se encuentra con una causa abierta por violación a los DD.HH. siendo ex fiscal y que solicitó más de 100 años de cárcel para personas del pueblo mapuche».. Sin nombrarlo, pero usted es el único ex fiscal de la Convención.

-Soy el único ex fiscal y claramente me estaba aludiendo. Ella reconoce que efectuó presiones, me parece lamentable tomando en consideración que yo no tengo ninguna causa abierta por violación de ninguna cosa. Al parecer hubo muchos que se vieron influidos por esta apreciación cuando yo ejercí como fiscal, persiguiendo hechos punibles. Y si yo volviera a estar en esas circunstancia volvería a perseguir las responsabilidades de quienes cometieron delitos contra otros seres humanos. Y no me importa el color de piel, ni la etnia, ni si pertenecen  o no a un pueblo originario. El principio de igualdad ante la ley hay que hacerlo efectivo sea cual sea la circunstancia más allá de la posición ideológica que uno sustente.

Hay que saber resistir, no claudicar frente a las presiones que uno pueda sufrir».

-Como fiscal, usted persiguió a la cúpula de la CAM y pidió 103 años para Héctor Llaitul e invocó la Ley Antiterrorista…

-Se invocó la Ley Antiterrorista para llevar a cabo la investigación que terminó con la condena de un grupo de individuos. Eso fue lo que ocurrió. El rol del fiscal es invocar las leyes que resulten aplicables para un caso en concreto, nos guste o no. De hecho, todos los convencionales fueron elegidos en virtud de la Constitución del 80 que tiene el mismo origen espúreo que ellos alegan sobre la Ley Antiterrorista y no tienen ningún problema en sentarse para ejercer un cargo amparado en esa normativa.

-Una Ley Antiterrorista que ha cambiado mucho, de hecho, en Piñera I se le hicieron muchas reformas

-Sí, hubo como 35 modificaciones.

-Además, en esa causa estaba el hermano de la convencional Natividad Llanquileo, Ramón Llanquileo, por quien la fiscalía pidió más de 60 años. ¿Ahí nace esta animadversión con usted?

-Me imagino, esta causa fue hace bastante tiempo, la verdad no recuerdo si había ese tipo de vínculo entre ellos. Sí recuerdo que ella era vocera, que utilizó mucho los medios de comunicación para dar cuenta de estas circunstancias, pero la verdad es que yo no tengo animadversión ni con ella ni con ningún pueblo originario. Uno no puede ceder frente a la presión o frente a posturas ideológicas o frente a reivindicaciones de ninguna naturaleza porque eso sería entregarle la solución del conflicto al más fuerte, al que dispara más rápido o al que tira más piedras. 

-En esa causa, los tribunales desecharon que la CAM fuera una asociación ilícita como sí lo presentaron ustedes desde el Ministerio Público. ¿Usted lo sigue manteniendo?

-Creo que todo tipo de organización que se vale de la comisión permanente de hechos punibles, de delitos, que tiene una jerarquía, que tiene una vocería, que tienen sujetos que prestan servicios de manera permanente, constituye una organización ilícita aquí y en cualquier parte. Es lamentable la falta de sensibilidad por parte de los tribunales de justicia para no reconocer que en estos grupos existe una permanente puesta en riesgo de bienes jurídicos protegidos y actualmente estamos viviendo justamente las consecuencias de no haber adoptado un criterio de carácter jurídico y menos militante en la resolución de este tipo de casos. En muchos aspectos los pueblos originarios tienen motivos para invocar mayor respeto y  un reconocimiento de carácter nacional. A lo que me refiero es que uno no puede dejarse avasallar por ese tipo de circunstancias para aceptar la comisión de hechos punibles de unos individuos en contra de otros. Y esto unido a que hay muchas comunidades pacíficas dentro de la región de La Araucanía y en Arauco que tienen las mismas demandas que los grupos más violentistas, pero que se han visto invisibilizados.

«Es lamentable que no se haya otorgado el minuto de silencio»

-¿Considera que fue un error que la mesa de la Convención no permitiera un minuto de silencio por el agricultor de Carahue que murió tras ser quemado en su casa?

-Es lamentable que no se haya otorgado el minuto de silencio porque hubo muchas otras reivindicaciones de otras conductas violentas por parte de muchas personas dentro de la Convención. En el fondo terminan midiéndose las vidas humanas, la sangre es igual de roja en todos, simplemente por el color de la ideología. Y eso es peligroso.

-En muchos de los discursos de apertura se gritó o se pusieron carteles con consignas como «libertad a los presos políticos», «no están todos», apoyo al indulto. ¿Cómo ve esa situación?

-Son parte de un eslogan y que tiene receptividad por parte de un sector importante de la comunidad y por eso se hacen. Yo no los comparto, yo fui de los pocos que votó en contra de la declaración para pedir indultos porque corresponde a situaciones que tienen que ser estudiadas y resueltas por otros poderes del Estado. 

Hay algunos que sostienen que debería haber con respecto a los pueblos originarios un sistema de justicia diferenciado  de aquel que es aplicable al resto de los nacionales. Yo no tengo esa perspectiva».

-¿Cuáles son sus objetivos en la Comisión de Sistemas de Justicia?

-Me mueve la modernización de los órganos de la jurisdicción, la modernización y democratización del Ministerio Público; la modernización, democratización y eventual mantención del Tribunal Constitucional, habría que ver el reemplazo por otro tipo de sistema de control de constitucionalidad que habrá que debatir dentro de la comisión. Y, sin lugar a dudas, la existencia de otros órganos autónomos. Mantener la autonomía del Banco Central, una reestructuración de la Contraloría, la consagración de una Defensoría del Pueblo, del Ciudadano, que pueda aglutinar todas las defensorías que actualmente funcionan en el país. Y la incorporación de otro tipo de entidades que puedan servir para realizar un adecuado control de la gestión del Estado y de la defensa del ciudadano.

-Y que la comisión se llame «Sistemas de justicia» con «s», ¿puede haber más de un sistema de justicia?

-Es un buen punto y está vinculado con lo que hemos conversado que está relacionado con el pluralismo jurídico. Hay algunos que sostienen que debería haber con respecto a los pueblos originarios un sistema de justicia diferenciado  de aquel que es aplicable al resto de los nacionales. Yo no tengo esa perspectiva, de hecho malamente se cita el Convenio 169 de la OIT que expresamente señala que hay que aplicar la justicia de los pueblos originarios con preferencia a otro tipo de sistema, pero siempre y cuando no atente en contra de los derechos fundamentales. No es una licencia el pertenecer a un pueblo originario para establecer cualquier tipo de justicia. Siempre tenemos que entender que hay una plataforma que son los Derechos Humanos y que hay que respetar. Y dentro de la consagración de los Derechos Humanos se encuentra el concepto de debido proceso y sobre eso muchos nos sentimos profundamente comprometidos. Y esa es una pelea que vamos a dar.

-¿También se relaciona esto con lo plurinacional? Porque se está dando por hecho, pero aún no se ha debatido

-Exactamente, es algo que yo entiendo que es un eje que se ha recepcionado muy bien. Y puede ser objeto de un «me gusta» en redes sociales, pero hay que tener cuidado que uno está discutiendo sobre la base de la creación de una Constitución y esto no es un grupo de amigos de WhatsApp. Es algo mucho más importante que implica la proyección de nuestro país. Hay una enorme tradición jurídica que uno no puede echar por la borda simplemente por un discurso de moda.

-Usted salió electo independiente apoyado por el Partido Socialista que en la Convención se llama Colectivo Socialista ¿Lo han apoyado?

-Si, me siento respaldado por el Colectivo Socialista, no tengo nada que decir.

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