Publicado el 28 de marzo, 2020

Cómo piensan y cómo viven la cuarentena por coronavirus 8 figuras que son referentes en Chile

Autor:

El Líbero

Primero fue el distanciamiento social y ahora la cuarentena obligatoria. De distintas formas, el covid-19 ha obligado a recluirse en sus casas a más de un millón de chilenos. En primera persona relatan a El Líbero cómo ha sido esta experiencia el exministro de Hacienda, Eduardo Aninat; la presidenta del Tribunal Constitucional, María Luisa Brahm; el ex presidente de Codelco, Gerardo Jofré; el arquitecto Mathias Klotz; el director del CEP, Leonidas Montes; la presidenta del CNTV, Catalina Parot; el embajador en Italia, Sergio Romero, y la astrónoma Mónica Rubio.

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Redescubrir la cocina, retomar lecturas que estaban pendientes, tejer algo sin forma que puede terminar en una larga bufanda, echar de menos, estar solo, estar en familia. Tomar conciencia de lo frágil que es construir una sociedad y pensar en el mundo que vendrá después de esta crisis. Así de concreto… y así de amplio es lo que ocurre en una cuarentena y que ocho destacadas figuras compartieron con El Líbero. En primera persona, y con fotos enviadas desde su aislamiento, relatan cómo ha sido el día a día en confinamiento.

Eduardo Aninat, ex ministro de Hacienda: «Por chat socializamos sobre el Nuevo Mundo que vendrá después de esto»

Estamos cumpliendo el pedido de las autoridades con bastante rigor. Tenemos un horario fijado para cosas en común, repaso de prensa, tareas del hogar, y… música, lecturas y mucha conversa, sobre todo de tarde. Dos excepciones: nos escapamos algún rato al jardín sin acercarnos a nadie. Y, antes de la cuarentena obligatoria, salíamos a dar una larga vuelta por la manzana una vez al día por calles vacías.

Tres elementos nos han ayudado bastante para la convivencia sana y para sentirnos útiles en el encierro. Primero: hago algunas clases a distancia de Economía y Responsabilidad Social Empresarial para la Universidad del Desarrollo. Ayer tuve la satisfacción de tener 29 alumnos en línea haciendo comentarios y activos. Segundo: sigo en detalle los eventos internacionales en economía, finanzas y salud (pandemia en sus efectos). Y tercero: ejercito con mi PC algunos escenarios prospectivos que comparto sea con amigos de mucha confianza y, cuando corresponde, con algunas autoridades nacionales.

Vemos una o dos series de Netflix y las comentamos. Y luego viene largo chat y conversas con parientes y amigos: socializamos sobre el Nuevo Mundo que vendrá después de esto.

Mantenemos optimismo siempre. Leemos libros históricos o filosóficos simples que nos ayuden a entender.

Buena compañía, buena vida serena. No estoy tan seguro que este modus vivendi pudiera seguir así de darse la obligación de mantenerlo ¡seis meses!

Hay que tener fe: confiar y esperar.

María Luisa Brahm, presidenta del TC: «Usamos la aplicación Zoom para plenos y salas»

Mi rutina cambió la semana del 9 de marzo. Fue de locos. En el Tribunal Constitucional estábamos abocados a la rutina y a las reformas constitucionales. El jueves me di cuenta que la situación sanitaria iba a empezar a empeorar rápidamente. Cité a la Secretaria del Tribunal -que es la Jefa de Servicio-, y al Ministro Presidente del Comité Paritario para empezar a tomar medidas. Al día siguiente de esa reunión, en mi casa, el día sábado, me di cuenta que el tema del coronavirus iba avanzando veloz, por lo que me reuní el domingo en mi casa con un par de colaboradores cercanos para prepararnos para la semana.

Cuando ya se declaró fase 4 hicimos un pleno extraordinario para autorizar los alegatos vía remota, y también modalidades especiales de trabajo flexible y remoto. Sin embargo, el trabajo en el TC sigue siendo exactamente igual, las causas se tramitan con normalidad, el contacto es a distancia, pero frecuente.

Personalmente voy todos los días al Tribunal. Salgo a las 7 de mi casa y no vuelvo antes de las 21 horas. Respecto a los ministros, la mayoría se conecta online y otros acuden presencialmente. Como funcionarios públicos en cuarentena, excepcionalmente podemos circular con credencial.

La justicia no puede detenerse. Estamos bien organizados, usamos la aplicación Zoom para plenos y salas, y alegatos remotos. Respecto al acontecer nacional e internacional me informo principalmente por Twitter -aunque no soy activa desde el punto de vista de escribir ahí-, pero sí es la plataforma que más me acomoda porque yo decido a quién seguir. También leo El Mercurio y La Tercera. Los fines de semana no salgo de mi casa, todo se compra por Cornershop.

Para el cumpleaños de mis hijos elegí los regalos por internet. Los fines de semana trabajo al menos la mitad del sábado y domingo. Recreacionalmente lo que me gusta es el jardín, las plantas, las suculentas. Las cosas manuales son mi despeje. Leer materias que no sean de trabajo hoy no puedo, no me da el tiempo, y generalmente me duermo viendo una serie en Netflix. 

Algo que me muestra la fragilidad de toda esta situación es que este lunes 30 tenía programada la cuenta pública del Tribunal, que creo habría sido bien power porque estimo que mi presidencia ha sido fructífera en tiempos normales, de conflicto y de crisis sanitaria.

Gerardo Jofré, ex presidente de Codelco: «Tuve mi primera clase de piano virtual y resultó excelente»

Para empezar, estoy muy feliz de estar tranquilos solos con la Meche. Es una oportunidad única de disfrutar a concho su compañía. Nos fuimos los primeros días a la playa, no por veranear, sino porque ahí teníamos un departamento más manejable, además de la posibilidad de caminar al aire libre sin riesgos de contagio porque allá no había nadie. Luego, acatando la orden de la autoridad, regresamos a Santiago.

Hemos dejado a nuestros empleados en su casa para menor riesgo. Mucho trabajo doméstico acá, y el cuidado de los perros. Reconozco que es barato el servicio doméstico considerando el valor que aporta. Pero nos entretenemos haciendo distintas tareas y sobre todo, cocinando. El tema de mantenernos libres de contagio es complejo ya que entran compras de vez en cuando y todo tiene riesgo de traer el coronavirus, pero vamos organizándonos cada vez mejor. Hacemos gimnasia a diario. He logrado trabajar en equipo a distancia en los diferentes frentes a los que me dedico, con excelentes resultados.

Anoche tuve mi primera clase de piano virtual y resultó excelente. Aprendí el Submarino Amarillo de una. La Meche también está con clases virtuales de Historia con su profesora de siempre -la Rosita Larraín- y súper bien. Además, estamos desde hace tiempo los dos estudiando idiomas en Duolingo: Ella inglés, yo alemán e italiano. ¡No falta entretención!

Yo siempre leo varios libros en paralelo. Ahora estoy con foco en “Pensar el Malestar” de Carlos Peña, y “El Día que me Mataron” de Pepe Rodríguez, ambos muy interesantes. Hemos tenido también un poco de tiempo para escuchar música. Esta noche, haremos un aperitivo virtual con los hijos. En suma, tiempo para aburrirnos en este encierro, no hay.

Mathias Klotz, arquitecto: «Mi hija de tres años me dice: ‘Papá, quiero estar con amigas’. ¿Cómo le explico?»

Anoche (jueves) comenzó a regir la cuarentena total, en un amplio sector de la capital y por primera vez en mi vida, amanezco bajo este régimen.

Aparte de la tranquilidad creciente que ya había experimentado al dormir, desde la implementación del toque de queda, esta mañana el silencio ha sido la primera grata sorpresa de este viaje al que nos adentramos con más miedos que certezas, y respecto del cual me parece indispensable tener un plan. 

Se supone que este aislamiento total no será fácil y que como sociedad es posible que aumenten la violencia intrafamiliar, la depresión, la ansiedad, la angustia y todo tipo de  patologías, pero también es posible que se transforme en una pausa reflexiva, en un momento de encuentro, en un tiempo de crecimiento, en un proceso de autoevaluación.

En lo personal, intentaré enfrentarlo como una oportunidad, por cierto ineludible e impuesta por las circunstancias, pero “Así es el Mundo” como dice mi hija de tres años cuando no puede explicar algo.

Respecto de mis hijos adultos que ya están comenzando su vida universitaria o terminando el colegio, creo que esta situación así como la que vivimos a contar de octubre, les será dura, pero de gran utilidad para tomar conciencia del enorme esfuerzo que significa construir una sociedad y de su profunda fragilidad. 

Para el gobierno, sin duda es y ha sido una oportunidad, y si maneja la crisis de la manera que lo ha hecho, es muy probable que recupere más apoyo de lo que la oposición hubiera imaginado en su peor pesadilla. (Por fin vemos que el Gobierno, gobierna).

Para la oposición, y aquí incluyo a parte importante de Chile Vamos, me gustaría, (aunque no tengo mayores esperanzas), que después del brote, el sentido y el bien común prevalezca sobre los intereses personales, y tengamos un Congreso preocupado y ocupado en mejorar la vida de los chilenos con acciones y políticas de Estado que sean tan ambiciosas como viables y sostenibles en el tiempo. 

Basta de demagogia escolar. (Nada más patético que la hipocresía que vivimos de gran parte del Congreso a contar de octubre y del desfile interminable de alcaldes y todo tipo de autoridades que se pasean por los matinales para agarrar cámara, a contar del arribo del virus)  

Por mi parte, mi plan es modesto y comienza por ordenar en una lista de prioridades, una nueva rutina que me permita seguir trabajando, hacer las tareas básicas del hogar,  y programar esas horas adicionales que no perderé desplazándome de un lugar a otro, en tiempo ganado para mejorar, valorar y aprovechar mi familia y mi casa.

Como en toda travesía, solo sé cómo y de dónde estoy partiendo, pero en ningún caso claridad de dónde voy a llegar. (Tal vez esta suerte de retiro planetario saque algo bueno de cada uno). Todos esos animales que han aparecido deambulando donde hace tiempo no los veíamos, me parecen un buen augurio y tengo fe. 

Por el momento mi hija de tres años, sentada al lado mientras escribo, me acaba de decir: «Papá, quiero estar con amigas». ¿Cómo le explico?

Leonidas Montes, director del CEP: «Con nuestro grupo de amigos de la filosofía estamos leyendo a Tucídides sobre la peste en Atenas»

Todo ha cambiado con el coronavirus y muchas otras cosas también cambiarán. Ahora se trabaja desde la casa. Poco a poco uno se va acostumbrando a las reuniones virtuales. Tanto en educación como en trabajo, esta crisis es también un salto forzado al futuro. Mis hijos ya están a caballo con sus clases virtuales de universidad y colegio. De vez en cuando nos conectamos con amigos. Y con nuestro grupo de amigos de la filosofía, liderado por Oscar Velásquez, estamos leyendo a Tucídides sobre la peste en Atenas. Aunque se echa de menos el contacto físico, el rostro del otro y su mirada expresiva, las nuevas herramientas de comunicación nos permiten educarnos y trabajar.  

En lo personal sigo muy al tanto de todo lo que estamos haciendo en el Centro de Estudios Públicos, donde con un equipo humano maravilloso de 30 personas estamos en permanente contacto haciendo lo que sabemos hacer, y descubriendo cosas nuevas. Me he dedicado también a ordenar mi biblioteca, lo que me tiene muy contento. Además he tenido el placer de almorzar y comer en familia, y sobre todo de volver a cocinar, una afición que tenía postergada. 

En fin, todo este enclaustramiento es también una oportunidad para reencontrarnos con nuestra familia y nuestros seres queridos. Y, por supuesto, valorar las cosa simples.

Catalina Parot, presidenta del CNTV: «Los días de más  estrés me pongo a tejer y la verdad es que no sé qué estoy tejiendo»

Los días en que he permanecido en mi casa he mantenido -en lo posible-, una rutina diaria para dar continuidad al trabajo y cumplir con las obligaciones que tiene el Consejo Nacional de Televisión. Muchas de las reuniones han sido a distancia, incluso las sesiones del consejo, lo cual ha sido todo un descubrimiento, especialmente para mí que no tenía mucha confianza en lo que podía lograrse a través de las redes.

En las mañanas escucho radio, veo noticias de Chile y del mundo y sigo los comunicados oficiales sobre la situación del coronavirus en el país. No me pierdo los noticieros de la tarde y la noche y estoy atenta a las instrucciones que se entregan para prevenir el contagio.

Los días de más  estrés me pongo a tejer y la verdad es que no sé qué estoy tejiendo, crece y crece, seguro terminará en una bufanda eterna. Me gusta mucho trabajar en el jardín. Estar en contacto con la naturaleza es una buena forma de pasar el tiempo. Estoy terminando de leer varios libros que estaban en mi iPad y tenía pendiente leer, entre ellos “La Araucana” de Alonso de Ercilla y Zúñiga, e “Historia de la filosofía universal”de Bertrand Russell.         

Sergio Romero, embajador en Italia: «Celebramos nuestro aniversario 53 de matrimonio, más sentido y profundo que otros anteriores»

La invitación a la reflexión y a la meditación que nos invita El Líbero, nos lleva inevitablemente a pensar que esta crisis mundial creará un mundo que no será nunca igual al que teníamos cuando ella termine. Necesariamente habrá una nueva mirada, distinta y más comprensiva de nuestros prójimos, de mayor igualdad, de mayores valores y principios que a veces olvidamos en el tráfago de nuestras actividades anteriores. ¡Ya todos los chilenos nos dimos virtualmente las manos, sin saber qué sería de unos y de otros!

romeroMientras, algunos movemos nuestras humanidades en un desesperado intento por decir que hacemos ejercicios físicos y practicamos en “el encierro» un gracioso Tai Chi, celebramos, con Splitz, el aniversario 53 de matrimonio, ahora más sentido y profundo que otros anteriores; miramos lo ocurrido con ansiedad y temor a lo desconocido.

Mucha paciencia y amabilidad ya que el enclaustramiento no es fácil. La libertad está limitada y el individuo se rebela naturalmente a ello. Pero lo más impactante traído a nuestro país en especial, es que ello nos llevará a todos a sentirnos más iguales y ¡qué falta nos hacía! Todos seremos más tolerantes y más respetuosos con los demás. De qué sirven los odios y los resentimientos y eso solo sería alcanzar un estado superior en nuestra cultura y en una sociedad que estaba perdiendo el cariño a su país y a su tierra.

La lectura a veces dejada por lo vertiginoso de nuestro quehacer también nos motiva a pensar: ¿por qué no lo seguiremos haciendo si es tan importante como alimento al espíritu, a nuestra cultura y por qué no seguir trabajando desde la distancia y priorizando así a nuestras familias que al final son las que dejaremos como aporte a una sociedad más humana y más cristiana?.

Bendito “este virus” ¡no el otro! Ojalá que este nos vacune e inmunice de la enfermedad que se  estaba apoderando de un Chile que no conocíamos , ni queremos ahora conocer. ¡Feliz encierro! Y a seguir practicando Tai Chi, hace bien también para el alma nacional.

Mónica Rubio, astrónoma: «Esta nueva rutina puede ser no solo agotadora sino también muy solitaria»

Einstein decía: “Es en las crisis donde nace la iniciativa, los descubrimientos y las grandes estrategias”. Por ello veo con optimismo que los avances de la ciencia y tecnología nos permiten hoy seguir funcionando, educando, trabajando y comunicándonos con nuestros seres queridos a distancia. La incorporación acelerada de estos avances en nuestra sociedad, la cual cambiará sin duda, nos permitirá enfrentar con soluciones innovadoras los enormes desafíos que se vienen una vez superada esta crisis.

Llevo más de dos semanas trabajando desde mi casa y debo reconocer que si bien, muchas veces lo hacía, de noche o en fines de semana, en esta oportunidad ha sido mucho más intenso, con menos interrupciones, mucho mayor concentración, y quizás termine siendo mucho más productiva, pero también quede más cansada. Tengo que encontrar un mejor equilibrio y hacer otras cosas, por ejemplo, una actividad física, escuchar más música, leer o simplemente caminar. No sé cómo va ser cuando esto se prolongue, esta nueva rutina puede ser no solo agotadora sino también muy solitaria.

Por otra parte, el confinamiento por el coronavirus, nos permite detenernos, parar la actividad a veces frenética en la cual uno está inmerso y constatar lo frágil que somos en este planeta. Nos da tiempo para reflexionar, reconocer las cosas que nos importan en la vida, las que valen la pena. En estos días he gozado el aire diáfano de Santiago y la cordillera omnipresente y esto me acerca a la naturaleza, a su belleza, a su ritmo. Al contemplar el cielo estrellado me conecto con la inmensidad y silencio del universo y me ubico. Echo de menos eso sí, el no poder estar con toda mi familia, algo que no puede ser reemplazado por los avances del mundo digital. Me encantaría poder abrazarlos.

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