El partido ante Perú por las clasificatorias al mundial de Qatar deja entrever varios aspectos positivos de nuestra selección. Primero, la consolidación de una defensa que combina a dos históricos, Mauricio Isla y Jean Beausejour, con los noveles Pablo Díaz y Guillermo Maripán. A esto se suma el trabajo de Francisco Sierralta, en este caso suspendido. También es interesante ir comprobando partido tras partido el progreso de César Pinares, que en el mediocampo está siendo un muy buen tridente con Arturo Vidal y Erik Pulgar.

Y en la delantera -ante la ausencia de Alexis Sánchez- funcionaron relativamente bien Jean Meneses, el histórico Fabián Orellana y Felipe Mora. Este último pareciera que fue el encargado de recibir y monopolizar todas las infracciones del plantel peruano; de las 16 faltas cometidas por la selección del país vecino, al menos diez fueron recibidas por Mora.

En la tercera fecha de las eliminatorias hubo resultados negativos para el país, como el empate 1-1 entre Argentina y Paraguay y el triunfo de Ecuador 3-2 ante Bolivia en La Paz, lo que generó un escenario desafortunado, porque los del medio (ecuatorianos) y guaraníes son rivales directos de Chile. Esto, porque son con los que disputaremos un cupo para estar en la cita mundialista del 2022, ya que se da por descontado que Brasil, Argentina y Uruguay son los que tienen “la obligación” de asistir.

Cabe también mencionar dos hechos puntuales: la anulación de un gol legitimo a Lionel Messi por parte del VAR, treinta segundos después que el árbitro y el guardalíneas -a un metro y medio de la jugada- no cobraron una supuesta falta de un jugador argentino a uno paraguayo. A mi parecer, el VAR no está para ser criterioso -ese es el rol del árbitro-, sino que debe actuar como un ente técnico.

A esto se suma el partido entre Brasil y Venezuela, donde los pentacampeones derrotaron al débil equipo venezolano 1 a 0. La “verde amarela” nos tiene acostumbrados en estos partidos donde, por una diferencia futbolística, valórica y de jerarquía de plantel, denota que no se esfuerza al máximo para tener un abultado marcador a su favor. Muy por el contrario, siempre van y juegan con lo justo, con la calculadora en la mano, para no demostrar del todo su gran poderío. Esta actitud va en desmedro del espectáculo deportivo.

Para concluir, solo quiero destacar una vez más, el importante triunfo chileno ante Perú, que, sin jugar del todo bien, y con dificultades en los segundos tiempos, esta vez sí logró vencer no repitiendo lo sucedido ante Uruguay y Colombia. Fundamentalmente, le debemos esta victoria al “abuenamiento” y mística lograda entre Claudio Bravo y Arturo Vidal, transformándose ambos en los héroes de la jornada. Esperamos que ante Venezuela, el próximo martes, se reedite la costumbre de ganar.

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