En el mundo, los “clásicos” son generalmente duelos donde dos equipos participantes están más o menos a la par: tienen una historia pareja en su nivel futbolístico y mantienen una buena dosis de rivalidad. Por eso son llamados “clásicos”, ya que son pleitos especiales. En esta oportunidad me atrevería a decir que albos y azules están en un muy mal momento futbolístico. Universidad de Chile ha perdido encuentros que pudo haber ganado o empatado. A Colo Colo le ha sucedido lo contrario, ha ganado y empatado apenas, con una participación importante de la “suerte”, cuestión que les ha faltado a los Chunchos.

La gran diferencia, aparte de los 16 puntos (de perogrullo), es que unos están extraviados en el fondo y los otros casi al tope de la tabla; es cierto que están preocupados, pero con una enorme ilusión.

En estas circunstancias, ante Colo Colo la U. de Chile puede salvar en parte su pésima campaña (aunque es difícil llamarla campaña), pues un triunfo ante su eterno rival sin duda mejoraría los ánimos y la autoestima.

En mi opinión es prudente no citar a Johnny Herrera. Ha sido responsable en muchos de los goles que le han convertido al equipo: en casi todos los encuentros no ha superado la nota 3. Nadie puede desconocer la trayectoria del portero; es sin duda un ídolo y un líder, muchas veces positivo, otras veces no tanto.

En mis años como dirigente, tuve la oportunidad de conocer a algunos “caudillos” y, como todo el mundo, tenían luces y sombras. Cuando estaban en la cima de su nivel futbolístico y de la fama, eran respetados y queridos, pero cuando comenzaba el ocaso y el final de la carrera estaba cerca, ya la cosa era distinta, su influencia y liderazgo se desvanecía.

En el plantel azul seguramente las opiniones estarán divididas en relación a si Herrera debería haber jugado o no el “clásico”, como también lo estarán en Colo Colo con la presencia de Jorge Valdivia y Esteban Paredes. Los compañeros de estos “líderes” jamás van a reconocer las divisiones que provocan estos caudillos en los planteles y lo más probable es que lo desmientan. Después de años, algunos jugadores “desclasifican” temas relacionados a lo que les comento. No me cabe duda que a Herrera le están pasando y le pasarán cuentas que muchos le deben tener anotadas y que ahora, so pretexto de la baja futbolística, se las cobrarán sin piedad.

Al final, no veremos a Johnny atajándole un penal a Esteban Paredes, como tampoco al “tanque” colocolino convirtiéndole un par de goles al “Samurái” azul y así podrá estar cada vez más cerca del récord de Chamaco Valdés. Para los albos, convertirle goles a Herrera no es lo mismo que a Fernando de Paul, aunque valgan igual.