¿Qué será del Presidente de la República en la futura Constitución? Salvo que seguramente figurará en el nuevo texto, nada sabemos con certeza sobre las funciones y atribuciones que tendrá en la nueva Carta Fundamental.

Su existencia es casi segura desde el momento que, conforme a los límites que tiene la Convención Constituyente, Chile seguirá siendo una República. A su cabeza, entonces, aunque sea un mero Jefe de Estado, tendrá que existir el Presidente de la República, quizá acompañado de una vicepresidenta, o viceversa, para lograr la paridad de género. No creo que surja un ejecutivo colegiado como en Suiza, por lo que el Presidente no corre peligro de desaparecer, como sí lo están otros órganos del Estado: el Senado en caso que se cree un Congreso unicameral, o el Tribunal Constitucional si la Convención lo elimina. 

Si Chile mantiene un sistema presidencial de gobierno, la elección del Presidente será idéntica o similar a la fórmula actual. Elección directa por la ciudadanía a una o dos vueltas, según obtenga en la primera votación mayoría absoluta o bien, como en Argentina, una distancia considerable con el candidato que le sigue. Quizá varíe la duración en su cargo y se plantee la posibilidad de ser reelecto.

El Presidente gobernará, los ministros serán de su confianza y participará en el proceso legislativo, con menos atribuciones seguramente que ahora. Y quizá, lo que sería una provechosa innovación, cuente con un jefe de gabinete de su confianza para coordinar la labor de los ministerios. Así lo permitió la Constitución de 1980, pero no se aprovechó, y lo contempla el proyecto constitucional Bachelet presentado al término de su mandato.

Su papel, sin embargo, cambiaría mucho si la nueva Constitución introduce el sistema semipresidencial de gobierno, como en Francia. El Presidente, en tal régimen, sería elegido también por sufragio universal directo, a una o dos vueltas, pero no estaría solo a la cabeza del Ejecutivo.

Junto a él estaría un jefe de gobierno, pero no de su confianza sino -probablemente- de la Cámara de Diputados, cuya aceptación sería necesaria para su nombramiento y que tendría atribuciones para hacerlo cesar en su cargo mediante la aprobación de un voto de censura o la negativa a otorgarle su confianza cuando lo solicitare. 

Esta forma de gobierno plantea un par de problemas de muy difícil solución. El primero es distribuir las atribuciones del Ejecutivo en dos cabezas, el Presidente de la República que es el Jefe de Estado pero que tiene poderes propios, y el Jefe de Gobierno, que tiene por su parte otros. ¿Cuáles cada uno? Y el otro problema es quizá más grave. Puede ocurrir, y en países que tienen un sistema semipresidencial ha sucedido, que el Presidente y el Jefe de Gobierno tengan posiciones políticas diferentes.

Diverso por completo sería el Presidente de la República en un régimen parlamentario. No debiera ser elegido por sufragio universal para que no tenga el peso político que da la elección directa por la ciudadanía, y sería un mero Jefe de Estado. Como lo es el Rey en España o el Presidente de la República en Italia. Quien gobierna en estos países es el Jefe de Gobierno, llámese como se llame, y sus ministros, todos de confianza del Parlamento, integrarán un gobierno de coalición ya que es excepcional que un solo partido tenga mayoría en la cámara política.

En nuestro país tenemos en unos meses más elecciones conforme a las normas de la Constitución vigente y quien sea elegido Presidente de la República asumirá en marzo como Jefe de Estado en un sistema presidencial de gobierno. Pero su papel podría cambiar radicalmente si el próximo año tenemos una nueva Constitución. En una de esas se verá forzado a compartir el poder con un Jefe de Gobierno de confianza de la Cámara de Diputados, y que puede ser su rival político si el sistema de gobierno es el semipresidencial. O peor aún para sus aspiraciones políticas que le llevaron a La Moneda, verse transformado en un mero Jefe de Estado sin poderes de gobierno en un sistema parlamentario.

¿Lo pensarán los candidatos presidenciales? Bueno sería que en algún foro se lo pregunten los periodistas.

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