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Publicado el 19 de agosto, 2018

Camilo Escalona: «Hay que hacer una propuesta de país. Eso madura en varios años. Ni siquiera estoy seguro de que la tengamos de aquí al 2021»

Autor:

Javiera Barrueto

El vicepresidente del PS señala que la oposición necesita una «idea fuerza» para «reconstituir una mayoría que nos legitime para gobernar». Sobre las alianzas en el sector, el ex senador comenta que «no se puede excluir a la DC», pero tampoco «ignorar al Frente Amplio».

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Javiera Barrueto

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Milita desde los 13 años en el Partido Socialista. Fue presidente de la colectividad y del Senado. Y en su última carrera electoral, para ocupar un escaño en el Congreso por la Región de Aysén, fue derrotado. Hoy, Camilo Escalona, vicepresidente del PS, descarta que el partido vaya por un sentido «obstruccionista».

Sin embargo, admite, que la ex Nueva Mayoría le falta una propuesta de país. «Sin una idea fuerza no vamos a caminar juntos», afirma Escalona. Y es en ese camino que asegura que se debe integrar tanto a la Democracia Cristiana como al Frente Amplio. Señala, además, como «error» la partida de Gutenberg Martínez -uno de sus principales interlocutores en época de la Concertación- de la DC.

En conversación con «El Líbero», el ex senador Camilo Escalona, aborda el escenario del PS y de la ex Nueva Mayoría.

-Con la designación de la ex Presidenta Bachelet en la ONU, desde los partidos de la ex Nueva Mayoría se ha dicho que habrá espacio para que surjan nuevos liderazgos. 

-Es lo más natural, la oposición fue derrotada en la elección presidencial y desde ese mismo día, en la noche, hay un espacio enorme para nuevos liderazgos. Es propio del sistema político chileno y entran todas las personas en esa posibilidad. ¿Quién quedará finalmente? Es muy temprano para especular. En la política chilena han habido variedad de situaciones, liderazgos que duraron mucho tiempo como el ahora recordado ex Presidente Frei Montalva.

-Desde los partidos se ha destacado el legado de la ex Presidenta…

-En el socialismo nosotros tenemos varios nombres: Paula Narváez que por razones de trabajo debe irse a Panamá ahora, cosa que sentimos mucho porque es una pérdida de una figura pública muy significativa. Tenemos al ex ministro Máximo Pacheco que ha recorrido Chile. Está listo para la próxima partida el ex ministro José Miguel Insulza, también el propio presidente del partido, Álvaro Elizalde, tiene sus simpatía. Fernando Atria entiendo que también quiere volver a intentarlo.

-¿Y cuál es su percepción de los nombres que ya están sonando? ¿Se están posicionando?

-Siento mucho que Paula Narváez se vaya porque es una figura joven y de mucho potencial, lamento que los esfuerzos que hizo para tener una ocupación profesional acá no le resultaran. Las otras figuras pueden crecer. He conversado con Pacheco, está muy entusiasmado con la presentación del libro que ha hecho. Insulza se hace el leso, pero también entiendo que está en lo suyo. No olvidemos a Guillier, que entiendo que también tiene una red de trabajo que se mueve en todo el país. Es muy bueno que haya una cantidad significativa de figuras públicas. 

-Óscar Guillermo Garretón destacaba que en esta oposición dura Álvaro Elizalde figuraba bajo en las encuestas, mientras que Insulza lo superaba, por la colaboración con el gobierno. ¿Qué significan para usted los números?

-Óscar Guillermo Garretón está totalmente equivocado. Primero, el partido socialista no tiene una posición obstruccionista. Hemos insistido hasta el cansancio que en régimen democrático la institución que por excelencia se dialoga es el Parlamento. No corresponde que nosotros vayamos a dialogar en las oficinas del Gobierno, es insano. El propio Insulza, como ministro del Interior, llevó acabo la más importante negociación en materia político institucional entre el entonces ministro del Interior y el actual ministro del Interior, Andrés Chadwick, y el lugar que se juntaron fue la comisión de Constitución Legislación y Justicia del Senado. El diálogo es en el Parlamento. Nosotros no tenemos por qué ir a las oficinas de La Moneda, eso es un grave error, es una completa distorsión. Nosotros estábamos en La Moneda como coalición, hasta el 10 de marzo, y el pueblo decidió que ya no estemos.

Lo que intentó Piñera fue cooptar a la oposición, es decir, meterla en una suerte de cogobierno falso, haciéndoles creer que ellos estaban cogobernando en el Palacio de La Moneda».

-Pero también hay partidos de la ex Nueva Mayoría que estando en la oposición han conversado con el Gobierno.

-Esa confusión no la tiene solo el Gobierno, sino que también algunas personas de la Nueva Mayoría. Es atractivo ir a esas enormes oficinas, sobre todo las que están en La Moneda y la guardia de Palacio, los Carabineros que tienen un uniforme tan bonito y esas botas, y todo una cosa tan marcial. Sí, es fácil equivocarse, pero desde el punto de vista institucional no hay error posible. Que vayan a algunas reuniones no hay problema, pero lo que quería Piñera era otra cosa. Lo que intentó fue cooptar a la oposición, es decir, meterla en una suerte de cogobierno falso, haciéndoles creer que ellos estaban cogobernando en el Palacio de La Moneda.

-En el partido el senador José Migeul Insulza y el diputado Marcelo Díaz dijeron que hay que conversar con el gobierno en los puntos que se pueda llegar a acuerdos.

-En Valparaíso. A la gente le gusta ir a esas oficinas pomposas y que el Carabinero en la puerta lo salude y se cuadre. En democracia la oposición no se puede cooptar.

-¿Usted cree que Marcelo Díaz quiere algo «pomposo»?

-No digo nada de Marcelo Díaz. Lo que digo es que en democracia tiene que haber oposición. Y su escenario principal es el Parlamento.

No se puede excluir a la DC, tenemos que hacer todos los esfuerzos para reconocer su papel y su rol; pero también surgió una fuerza nueva que no se puede ignorar que es el Frente Amplio».

«Estamos en la oposición porque fuimos minoría, entre otras razones, por la obsesión de tener siempre un empleo de cargo fiscal»

-¿Hoy la oposición cuenta con propuestas?

-En política no todo es poder y si vamos a hacer un programa para que sea fecundo, tiene que ser consultado. Tiene que recibir las opiniones de la vertiente cultural que nosotros somos. Hay que ir rehaciendo las bases de un proyecto de sociedad que nos permita volver a ser mayoría, pero no por los cargos. Es una propuesta de país la que hay que hacer. Eso madura en un plazo de varios años. Ni siquiera estoy seguro que lo tengamos de aquí al 2021. Al menos para el 2021 tendremos una mirada de país que proponer en las elecciones que haya. Estamos en la oposición porque fuimos minoría, y entre otras razones por esto, por la obsesión de tener siempre un empleo de cargo fiscal. Lo que tenemos que hacer es una propuesta de sociedad que nos permita reconstituir una mayoría que nos legitime para gobernar.

Osvaldo Andrade en entrevista con «El Líbero» dijo que podían surgir liderazgos, pero que había una falta de propuestas. Entonces, ¿coincide?

-Van de la mano. Habitualmente cuando hay buenas propuestas esas se asocian con alguna figura o con un nombre. La capacidad de modernizar el sistema energético se asocia a un nombre que es Pacheco. ¿Será él el candidato presidencial o no? Eso está por verse. La defensa que hizo Narváez de los últimos meses de Bachelet le dio un piso político muy significativo, ¿eso suficiente eso para la candidatura presidencial? Se necesita más que eso.

La sustancia es que el sistema de partidos sobre el cual se logró gobernar Chile durante 20 años se erosionó de tal manera que está hoy desautorizado y disperso».

-Andrade también sostuvo que si volvían a ofrecer lo que ya ofrecieron iban a «hacer el loco».

-Ahí discrepo. Considero que la base conceptual del programa de Bachelet el 2013 se mantiene. La base conceptual es la desigualdad que hay en Chile y no solamente se mantiene esa base conceptual, sino que aumentó. Esa es una idea, la base conceptual, luego naturalmente hay que elaborar un programa que son cómo las condiciones de Chile del año 2022 un gobierno va a enfrentar la tarea de darle gobernabilidad democrática a Chile. Sobre las bases que se hizo el segundo gobierno de Bachelet están vigentes.

Genaro Arriagada dijo que «si la situación de la derecha es preocupante, la situación de los partidos de la Nueva Mayoría es aterradora». ¿Cuál es su percepción del proyecto?

-Yo discrepo, creo que puedo compartir la sustancia pero no un término tan extravagante.

-¿La sustancia en qué sentido?

La sustancia es que el sistema de partidos sobre el cual se logró gobernar Chile durante 20 años se erosionó de tal manera que está hoy desautorizado y disperso. Le ganamos a Pinochet porque estábamos todos juntos, incluido el PC, o sea toda la oposición fue capaz de confluir en la política del NO. Y eso presupuso el gobierno de Aylwin, que yo creo que fue el más propio de esa etapa, el primer gobierno democrático de la transición tenía que resolver un gran tema y eso sí estoy de acuerdo con Garretón y en sus reflexiones: luego de la catástrofe del año 73 la civilidad democrática tenía que demostrar que era capaz de volver a gobernar Chile. Por eso digo que la base conceptual es distinto que el programa mismo. El gran esfuerzo que se necesita ahora es poder establecer cuál va a ser esa idea fuerza que nos va a unir. Yo sostengo que enfrentar la desigualdad en Chile.

Lo que veo es al ministro Felipe Larraín muy complicado porque el Presidente todos los días el aumenta los gastos y él dice que no tiene plata para gastar tanto, ¿cómo lo va a hacer?».

-¿Una de las primeras tareas es definir la idea fuerza?

-Sí, sin una idea fuerza no vamos a caminar juntos. En eso estoy de acuerdo con Andrade.

«No se puede excluir a la DC, tenemos que hacer todos los esfuerzos para reconocer su rol. También surgió una fuerza que es el Frente Amplio»

-¿Esas ideas fuerzas se puede lograr con una coalición desde el Frente Amplio hasta la Democracia Cristiana?

-Ese es el ideal. Coincido con Elizalde y a título de qué vamos a excluir.

-Pero desde la DC ya han dicho que no quieren integrar una alianza con el FA.

-No estoy diciendo que el año 2021 vamos a tener una alianza así, no. Pero es nuestro ánimo, idea, que no haya exclusiones y establecer un acuerdo con todos en este ancho democrático. Puede ocurrir que no se dé, pero mientras más amplio mejor. En el escenario que estamos no son las diferencias de los años 70, no son antagónicas, si la Guerra Fría ya se terminó, hasta Cuba saca la palabra comunismo de la Constitución. Pero hay que tener la voluntad política de resolverlas porque si cada cual quiere simplemente imponer el criterio propio entonces el problema no tiene solución. No quiero dar una imagen falsa de que esto sea fácil de resolver, puede que simplemente el afán de imponer la posición de cada uno es imposible que lleguemos a acuerdo y no haya solución. Mi convicción es que las diferencias no son insalvables.

-Usted y Gutenberg Martínez fueron dos interlocutores del PS y de la DC, ahora que él ya no está en la DC…

Se equivocó al irse de la DC. Él se equivocó profundamente. No sé cuánto lo pensó. Es un error. Inventar un partido en este tiempo simplemente porque a un grupo de personas se le ocurre organizar un partido es un grave error. La Democracia Cristiana es parte de la historia de Chile. Mire lo que decían en el caso de los socialistas, ¿qué decían en noviembre y diciembre? Esta es la última elección de los socialistas, llegó la decadencia. ¿Y? Acá estamos, no óptimos, pero pasamos la prueba. Los partidos históricos tienen una gran resiliencia.

(Gutenberg Martínez) Se equivocó al irse de la DC.  Creo que inventar un partido en este tiempo simplemente porque a un grupo de personas se le ocurre organizar un partido es un grave error. La Democracia Cristiana es parte de la historia de Chile».

-Pero Martínez rechazó cualquier acuerdo con el PC…

-La incompatibilidad de acuerdos con el comunismo era en los 60. En ese tiempo las diferencias eran antagónicas, en la época de la Guerra Fría eso no tenía solución.

-Esas conversaciones entre usted y Martínez le dieron estabilidad a la coalición. ¿Se puede volver a eso mismo?

-El acuerdo socialista democratacristiano le dio estabilidad a la Concertación, por eso a mí me han pasado tantas cuentas y me han descalificado tanto. Pero era otra época, porque la DC salió a la transición con más del 40% del electorado, eran una fuerza incontrarrestable, y eso se fue modificando. Ellos fueron bajando, nosotros fuimos subiendo. El país cambió, escapan a mis posibilidades de interpretar el por qué la DC tuvo tan drástico descenso electoral. No se puede excluir a la Democracia Cristiana, tenemos que hacer todos los esfuerzos para reconocer su papel y su rol; pero también surgió una fuerza nueva que no se puede ignorar que es el Frente Amplio. Por eso es que hay que hacer un esfuerzo para agruparlos a todos.

El partido socialista no tiene una posición obstruccionista. Hemos insistido hasta el cansancio que en régimen democrático la institución que por excelencia se dialoga es el Parlamento».

«Veo al ministro Felipe Larraín muy complicado porque el Presidente todos los días el aumenta los gastos»

-¿Hizo una buena lectura el Presidente Piñera para realizar el cambio de gabinete?

-Él se dejó llevar por su prisa y falló. Podía esperar perfectamente uno o dos meses más. No tenía para qué apresurarse a hacer una cosa a la rápida. Segundo, tiene que leer lo que escribieron los ministros que va a poner, como el caso de Mauricio Rojas. Esto fue un autogol completo.

-Usted fue un histórico en las discusiones de Presupuesto y de Hacienda y el gobierno anunció la simplificación de la Reforma Tributaria. ¿Cuáles son sus expectativas?

-Lo que veo es al ministro Felipe Larraín muy complicado porque el Presidente todos los días el aumenta los gastos y él dice que no tiene plata para gastar tanto, ¿cómo lo va a hacer? El gobierno tiene una disociación entre lo que dice y lo que hace. No cabe duda que Chile necesita una política que vaya controlando el gasto porque después los países entran a vivir para pagar las deudas y eso es un infierno. No se puede gastar en todo a lo que los gobernantes se les pasa por la cabeza. Veo al ministro Larraín muy complicado en ese ámbito.

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