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Publicado el 27 de febrero, 2019

Bachelet dilata visita a Venezuela pero sí acepta darle una mano a López Obrador en México, su primer viaje oficial a Latinoamérica

Autor:

Javiera Barrueto

La Alta Comisionada ha trabajado junto al gobierno mexicano el Plan Nacional de Seguridad, un proyecto que es clave para la administración de AMLO. En abril, cuando  llegue a México, le daría su apoyo oficial. Este país ha sido uno de los principales respaldos de Nicolás Maduro en la región, lo que ha evidenciado al restarse de las cinco declaraciones del Grupo de Lima donde califican de “ilegítima” la gestión chavista.

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Javiera Barrueto

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Los primeros días de abril la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet se trasladará más de 9 mil kilómetros para llegar desde Suiza a México. El viaje será su segunda “visita-país” -como definen en su oficina- luego de que el 7 de diciembre del año pasado estuviera en Sudáfrica.

Para su estadía en México tiene contemplado permanecer cinco días en ese país, según afirmaron desde el Alto Comisionado a El Líbero. Allí abordará la estrategia que AMLO está llevando a cabo para atacar la violencia y la corrupción, particularmente en el área policial. Este punto es clave para el Mandatario mexicano, de hecho fue uno de los principales ejes de la campaña del líder del partido Morena para ganar las elecciones presidenciales del año pasado, lo que quedó demostrado en su propuesta Plan Nacional de Seguridad y Paz.

El proyecto, entre otros puntos, plantea crear la Guardia Nacional, organismo que se encargará de la prevención del delito, la preservación de la seguridad pública y el combate a la delincuencia en México. A cargo de la Guardia Nacional estarán los oficiales de las Fuerzas Armadas. El pasado 21 de febrero la iniciativa fue aprobado por unanimidad en el Senado, tras arduas gestiones desde el gobierno.

Desde el Alto Comisionado afirmaron haber revisado el texto del Plan Nacional de Seguridad y que se encuentra en proceso de análisis. “Entendemos los importantes desafíos de seguridad que enfrenta México y la complejidad de abordar las diversas causas de la violencia endémica que ha afectado al país durante muchos años”, señaló el viernes Rupert Colville, vocero del Alto Comisionado a través de un comunicado.

Además, se destacó que la oficina de derechos humanos “ha estado muy involucrada” en las discusiones del Plan y que ya le entregaron a México sus precisiones. “Tendremos que ver hasta que punto se han tenido en cuenta nuestros puntos de vista antes de seguir comentando”, se lee en el texto. Tras la colaboración del Alto Comisionado con el gobierno mexicano, se espera que Bachelet entregue “su visto bueno” el Plan Nacional de Seguridad impulsado por AMLO.

A este trabajo conjunto se suma que en estos días la subsecretaria para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la cancillería mexicana, Martha Delgado, se reunirá en Ginebra con la Alta Comisionada. Según informa la prensa de esa nación “dialogará sobre los términos de cooperación y asistencia técnica para la inclusión de altos estándares en derechos humanos en la formación y operación de la Guardia Nacional”.

El apoyo de AMLO a Maduro

La visita de la ex Jefa de Estado a la región se dará en medio de la crisis humanitaria que enfrenta Venezuela. Durante las últimas semanas, varios dirigentes, incluyendo el gobierno del Presidente Sebastián Piñera, le han reiterado la necesidad de que se pronuncie al respecto. Incluso, tal petición quedó establecida en las conclusiones de la última declaración del Grupo de Lima.

Recién el domingo, tras el intento de ingresar ayuda humanitaria a Venezuela, Bachelet condenó la violencia y el saldo de cuatro muertos y más de 300 heridos. “El gobierno venezolano debe obligar a los cuerpos de seguridad a dejar de emplear el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes desarmados y ciudadanos comunes”, dijo a través de un comunicado la Alta Comisionada.

Desde que la ex Mandataria asumió su cargo en Ginebra, sus únicas visitas a América han sido solo a la sede de Naciones Unidas en Nueva York. De este modo, con la confirmación de su viaje a México, este será su primer destino latinoamericano.

Esta nación, desde enero, optó por tener una posición distinta al resto de los miembros del Grupo de Lima. Y, luego, de la mayoría de las democracias del mundo que consideran ilegítima la administración chavista. AMLO se ha restado de las cinco declaraciones realizada por los miembros del grupo. Y ayer, luego de que se dejara en libertad al periodista mexicano Jorge Ramos, detenido en Venezuela, López Obrador, si bien solidarizó con el profesional, se mantuvo en esa misma línea. “México va a ser respetuoso de las decisiones que tomen otros pueblos y otros gobiernos, a nadie nos gusta que nuestros vecinos o quienes vivan en la colonia, se metan en los asuntos de nuestras familias, se metan en nuestras casas”, dijo.

El respaldo a Maduro comenzó a evidenciarse el 4 de enero pasado, cuando los gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía, instaron al gobernante chavista a que no asumiera la presidencia el 10 de enero y reiteraron que el proceso electoral desarrollado el 20 de mayo de 2018 carecía de legitimidad. En la ocasión, México no firmó la declaración.

Seis días después, el 10 de enero, Nicolás Maduro tomó posesión de su segundo periodo presidencial. Ocasión en la que contó con el respaldo de unos pocos aliados y con la presencia de solo cuatro Presidentes latinoamericanos: Evo Morales, de Bolivia; Miguel Díaz-Canel, de Cuba; Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador y Daniel Ortega, de Nicaragua. Así, mientras los integrantes del Grupo de Lima y la Unión Europa optaron por no acudir ni enviar representantes, México mandó al encargado de negocios de la embajada de ese país en Venezuela, Juan Manuel Nungaray.

Paralelamente, la Organización de Estados Americanos (OEA) acordó “no reconocer la legitimidad del período del régimen de Nicolás Maduro”. La declaración fue aprobada por 19 países, entre ellos Argentina, EE.UU., Colombia, Chile, Ecuador, Canadá y Brasil; en tanto votaron en contra Venezuela, Nicaragua, Bolivia y algunos de los países del Caribe. Y el punto disidente lo dio México, que se abstuvo.

Ya solo tres días después que Maduro asumiera su segundo periodo presidencial, la tensión entre el gobierno y la oposición aumentó en Venezuela tras la detención del Presidente encargado Juan Guaidó, por el servicio de inteligencia. México, a diferencia del Grupo de Lima, no condenó el hecho.

El 13 de enero declararon mediante un comunicado, que no fue firmado por México, “su más contundente rechazo a cualquier acción que afecte la integridad física de los miembros de la Asamblea Nacional de Venezuela, de sus familias y colaboradores, y frente a cualquier presión o coacción que impida el pleno y normal ejercicio de sus competencias como órgano constitucional y legítimamente electo en Venezuela”.

Otra  ocasión donde se evidenció cómo México se apartaba del Grupo de Lima fue el pasado 23 de enero. Ese día 11 países reconocieron a Guaidó como Presidente encargado de Venezuela, señalando a través de un texto que “apoyan el inicio de transición democrática en Venezuela en el marco de su Constitución, a fin de realizar nuevas elecciones, en el más breve plazo, con la participación de todos los actores políticos y con las garantías y estándares internacionales necesarios”. Además se lee en el documento que “reconocen y expresan su pleno respaldo al Presidente de la Asamblea Nacional Juan Guaidó quien ha asumido en la fecha como Presidente encargado de la República Bolivariana de Venezuela”.

La última diferencia se generó el lunes, ocasión en la que México no participó ni firmó la última declaración del Grupo de Lima, donde ejercieron más presión sobre Bachelet y propusieron el envío de un experto independiente a Venezuela. En el documento condenaron “las acciones deliberadas del régimen ilegítimo de Nicolás Maduro que, sin considerar el sufrimiento de la población ni los insistentes llamados de la comunidad internacional, han impedido, el 23 de febrero, el ingreso de artículos de primera necesidad”.

En tanto, ayer el canciller chileno Roberto Ampuero aterrizó en México. La agenda incluyó una reunión con la senadora y presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores para América Latina y el Caribe, Vanessa Rubio. Ella ha sido crítica a la estrategia asumida por AMLO ante la situación de Venezuela. “México puede jugar un papel importante en tratar de que haya una transición en Venezuela que los lleve al restablecimiento del orden democrático y sobre todo a restituir la democracia en ese país”, dijo Rubio el pasado 24 de enero.

En la agenda de Ampuero también estaba previsto un encuentro con el Subsecretario para América Latina y el Caribe, Maximialiano Reyes y con el Secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard. Además de la agenda bilateral, desde Cancillería, señalan que una de las razones del viaje del ministro se enmarca en la política de acercar posturas por el tema de Venezuela.

Durante estos casi dos meses en que México ha optado por un camino paralelo, su apuesta ha estado enfocada en apoyar iniciativas que lleven a un “diálogo pacífico y con la participación de los actores involucrados” en crisis que enfrenta Venezuela. Sin embargo, la vía de las conversaciones pareciera no haber generado un consenso entre el gobierno y la oposición venezolana. Desde 2013 se han realizado tres mesas de diálogo, donde no hubo garantías del chavismo y todas fracasaron.

Los lazos de AMLO en Chile: visita a La Moneda y amistad con ME-O

En abril no será la primera vez que Bachelet y AMLO se reúnan. El 1 de agosto de 2017, cuando Andrés Manuel López Obrador era candidato presidencial por el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), visitó a la ex Mandataria en La Moneda para “compartir puntos de vista sobre la situación económica y de desarrollo social”.

Los lazos más estrechos, López Obrador los tiene con Carlos Ominami y Marco Enríquez- Ominami. De hecho tras el encuentro que sostuvo con Bachelet en La Moneda, se reunió con el líder del PRO, quien por esos días también era candidato presidencial. Tienen vínculos desde hace varios años. Por su parte, Carlos Ominami escribió, el 7 de julio, una columna en La Tercera titulada “Vamos AMLO”, donde afirmó que “lleva las de ganar. Que es una promesa para México y América Latina y para que se concrete deberá cumplir con condiciones muy exigentes”. Y agregó que “Andrés Manuel es un dirigente histórico de la izquierda mexicana. Con su apoyo y el respaldo de una gran mayoría del pueblo tiene ante sí la posibilidad de hacer historia”.

Precisamente fue el mismo Ominami quien impulsó el lunes pasado la declaración titulada “La situación en Venezuela y la política exterior del Gobierno de Sebastián Piñera”, donde dirigentes de la oposición -entre ellos la ex jefa de gabinete, Ana Lya Uriarte- critican la estrategia de Piñera en Venezuela. En la misiva se lee: “La democracia supone el respeto a la voluntad soberana de la Nación”. hace cuatro días sacaron un segundo comunicado donde relativizaban la violencia ejercida por el chavismo que impidió la entrega de ayuda humanitaria, además de reiterar sus críticas al Mandtario. “No se entregó ninguna ayuda humanitaria significativa y no se obtuvo la división de las Fuerzas Armadas de Venezuela”, aparecía en el documento. Incluso plantearon: “Las fuerzas policiales y militares actuaron de manera bastante contenida. La confrontación a la que apostaban los inventores del ‘operativo humanitario’ no se produjo”.

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