Para el próximo 15 de noviembre, misma fecha en la que se efectuará en Chile un debate presidencial a solo seis días de las elecciones, está prevista una manifestación en Cuba en contra del régimen comunista de ese país. Ya lo han dicho algunos analistas, esta protesta es un flanco para Gabriel Boric, abanderado de Apruebo Dignidad  en cuya coalición se encuentra el Partido Comunista, partido que históricamente ha expresado su apoyo a la dictadura que está asentada en La Habana.

La movilización, que está generando expectativas incluso en el ámbito internacional, es convocada por Archipiélago, un movimiento que utiliza las redes sociales como plataforma y que surgió hace tres meses, luego de las protestas del 11 de julio en Cuba que dejaron un muerto, varios heridos y cientos de detenidos.

«Archipiélago tiene una existencia digital virtual, es irrelevante dónde se ubiquen sus miembros porque es un activismo virtual. Es descentralizado, lo cual es un desafío para el régimen cubano porque no tiene un adversario a quien poder detener, torturar, mandar a la isla de Los Pinos», explicai el respecto Fernando Wilson, profesor de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez y doctor en Historia.

«No tienen estructuras a través de las cuales poder reaccionar, de la misma forma que los grupos anarquistas en Chile para el estallido y que con posterioridad han sido tremendamente difíciles de poder desarticular por parte de las fuerzas de orden», agrega el académico en cuento a las formas actuales en las que determinados grupos pueden emplear el internet para coordinar acciones de calle.

«Por una Cuba plural, con todos y para el bien de todos», es la descripción que sobre sí indica el movimiento Archipiélago en su cuenta en Facebook, que es privada, que cuenta con 31.800 miembros y que fue creada hace 12 semanas, justo después de las manifestaciones de julio .

En Twitter, Archipiélago tiene 10.400 seguidores. La cuenta fue abierta en agosto de este año y procura posicionar las etiquetas #15N, #YoMarcho, #CubaEsDeTodos, #TodosSomosArchipiélago.

«Archipiélago aspira a servir como plataforma para impulsar el debate y el diálogo entre cubanos para encontrar consensos. Pretende ser una vía para, sin violencia y en total soberanía, buscar una salida cívica a la crisis. Propone un espacio donde quepamos todos sin tener que pensar igual, ni someter nuestros criterios a la hegemonía de una élite o un grupo de poder». Así define Yunior García Aguilera, dramaturgo fundador de Archipiélago, en lo que consiste en su movimiento.

Nuevas formas de protesta: lo digital versus lo presencial

Wilson explica las fortalezas de Archipiélago, como un movimiento que convoca desde plataformas digitales. «Es un grupo en el cual se coordinan agentes locales y allí radica su fortaleza y la dificultad del régimen de poder contenerlo. Mientras las ‘Damas de Blanco’ se basan en la acción directa, en su presencia, en su testimonio, en su resistencia contra la represión; Archipiélago busca una arquitectura siempre cambiante, que permite transmitir el mensaje de coyuntura, en una transmisión que es siempre fluida porque utiliza las herramientas que están disponibles en el momento y la circunstancia específica. Es la respuesta a los intentos de censura y de contención de redes digitales por parte del régimen cubano», indica.

En su criterio, la existencia de Archipiélago pone de manifiesto que en Cuba hay un descontento de base. «La existencia de este grupo demuestra que los eventos del 11 de julio no fueron coyunturales, sino que tiene una plataforma de descontento estructural que es capaz de ir adaptándose y mutando», señaló.

«En Cuba hay un archipiélago de voces»

«Cuba dejó de ser, desde el punto de vista político, una isla. Es momento ya de reconocer la diversidad de pensamientos e ideologías que pugnan en el mismo terreno. Es hora de respetar esa pluralidad y de abrir espacios legítimos para el disenso y la confrontación cívica de ideas y proyectos», indica Archipiélago en su declaración de principios.

En criterio del periodista y analista internacional Juan Ignacio Brito, el nombre de este movimiento tiene un carácter simbólico. «Es una metáfora, la idea de que Cuba es una archipiélago, no solamente una isla; que no es un régimen monolítico, sino que en Cuba hay un archipiélago de voces y no una sola voz, que es la voz oficial del régimen», dice.

«Lo que ellos pretenden es integrar distintas voces, generar una especie de propuesta de consenso y  llevarla a un plebiscito, que es una ilusión, porque es prácticamente imposible que el gobierno lo acepte», agrega.

Logran convocar a pesar de la represión y la censura del régimen cubano

«Hay que considerar que en Cuba el acceso a redes sociales es bastante restringido. Lo que ha hecho Yunior García es el lanzamiento de mensajes cortos, que rápidamente son bloqueados, pero que alcanzan a ser vistos por alguna gente y que luego se transmiten por otras plataformas o se lanzan otros nuevos», explica Brito.

En este sentido Wilson coincide en considerar que Archipiélago es una reacción a las restricciones de libertades que impone el régimen cubano. «Representa una dinámica de asociatividad horizontal sobre la base de la iluminación digital. Es decir, buscar redes de contacto autónomas, más allá de aquellas que controla el Estado y de los apagones del servicio de internet formal. Utiliza dispositivos como internet satelital o redes alternas», subraya.

En consonancia con la horizontalidad de la que habla Brito, en Facebook, Archipiélago cuenta con 10 administradores, que son los que lideran los grupos, y 21 miembros moderadores, que tienen las mismas funciones que los anteriores, pero que no pueden cambiar la configuración del grupo, ni añadir o eliminar a alguno de los administradores. El objetivo de este manejo es tratar de garantizar que sean varias las personas que puedan hacer las publicaciones, en caso de que algunas de ellas sean detenidas por el régimen.

«El gobierno cubano puede cerrar el internet oficial, pero no puede cerrar la internet como estructura global, por lo tanto esta gente busca otros modos de acceso, probablemente con IP de países vecinos, generando de esa manera la capacidad de interconexión y de rearticulación», agrega Brito.

La realidad de la que habla Pedro, lo llamaremos así por razones de seguridad, se corresponde con el análisis que hacen los expertos. Pedro es un cubano que está residenciado en Chile y que logra comunicarse cada semana con sus familiares que viven en la isla.

«En Cuba hasta ahora no había internet ni nada porque Fidel tenía todo eso escondido, pero ya la gente ve que en el mundo entero tienen internet y que los demás puede ver todo lo que pasa en otros países países. Ya en Cuba están cansados: no hay comida, no hay medicamentos. Los de esos movimientos son quienes ponen las cosas por las redes sociales, cuando se puede. Quienes están fuera de Cuba lo van regando. Allá la misma gente que tiene internet se lo dicen a quienes no tienen y así se va regando la bola. Así se entera le gente», relata.

Explica las razones por las cuales las convocatorias se tienen que hacer de esa manera: «Nadie va a ir por las calles o por las casas hablando de eso porque en Cuba  de tres gentes dos son seguridad del Estado o de cada tres gentes dos son informantes, entonces tú no sabes con quién vas a hablar, no sabes si le están hablando a un informante».

En efecto, pese a las restricciones en cuestión, ya en redes sociales Archipiélago ha dictado algunas pautas para la «Jornada cívica por el cambio», como denominan las manifestaciones del 15-N. El movimiento ha llamado a quienes estén en las calles en esa fecha a realizar actividades pacíficas en señal de protesta: a aplaudir a las 3:00 pm por quienes tuvieron el valor de salir el 11 de julio, a no ver el noticiero el día de las manifestaciones ni los dos posteriores, a salir a la calle el 15-N usando una prenda de color blanco, así como a colgar sábanas blancas en los balcones «para hacerles saber a quienes salen a la calle que los apoyas».

El régimen la declaró ilegal, pero Archipiélago solicitó el permiso

Una nota particular de la manifestación que se espera en Cuba el 15-N es que Archipiélago, con fundamento en la Constitución de ese país, solicitó el pasado 22 de septiembre permiso ante el gobierno para salir a la calle. El régimen, con fundamento en esa misma carta magna, negó el permiso el 12 de octubre y declaró ilegal la actividad.

«Solicitamos la autorización para efectuar una marcha contra la violencia en todas sus manifestaciones, a favor del respeto a los derechos humanos del pueblo cubano y la liberación de los prisioneros políticos en pos de la resolución de nuestras diferencias de manera democrática y pacífica», indicó el movimiento en cuestión en el documento que presentó ante el régimen cubano.

«Inicialmente estaba prevista para el 20 de noviembre, pero esta fecha fue cambiada para el 15 porque el 20 el gobierno convocó a un ejercicio militar», explica Brito.

«No se reconoce legitimidad en las razones que se esgrimen para la marcha. Los promotores y sus proyecciones públicas, así como los vínculos de algunos con organizaciones subversivas o agencias financiadas por el gobierno estadounidense, tienen la intención manifiesta de promover un cambio de sistema político en Cuba», se indica en el documento que emitió el gobierno de la isla.

«Si bien se invoca un derecho constitucional, este no puede ejercerse en contra de los demás derechos, garantías y postulados esenciales de la propia constitución, lo que determina el carácter ilícito de la marcha», se señala en ese mismo texto.

«En Cuba la gente está calladita, pero en la expectativa de qué a a suceder»

Pedro, que sigue de cerca lo que se habla en susurros en la isla porque se comunica desde Chile con sus familiares que aún están en Cuba, asegura que la convocatoria sí está llegando. «La gente está en esa espera de qué va a pasar. En Cuba la gente está calladita, pero en la expectativa de qué a suceder, porque ya el gobierno está tomando medidas, tratando de desactivar esa red de gente a ver si no sucede nada el 15 de noviembre», dijo.

Y si en Cuba hay expectativas por lo que puede ocurrir, en Chile también puede haber efectos producto de esas manifestaciones. «Todo va a depender de qué tamaño sea la manifestación y de cuál sea su capacidad de sacar gente a la calle o no. Si es que algo pasara, claro que va a ser un tema a tocar en el debate de ese día, porque ya en la noche vamos a saber qué pasó en Cuba. Va a ser un tema que sacarían los candidatos desde Provoste hacia la derecha. Kast y Sichel podrían sacar al pizarrón a los dos de la izquierda, especialmente Boric que en lo personal creo que no comparte estos hechos, pero lleva unos socios, como el PC, que naturalmente tienen cercanía con La Habana», asevera Brito.

 

FOTO TOMADA DE LA CUENTA EN FACEBOOK DE YUNIOR GARCÍA AGUILERA, FUNDADOR DE ARCHIPIÉLAGO

Deja un comentario

Cancelar la respuesta