Actualidad Informativa es presentado por:
Publicado el 12 de marzo, 2019

Apagón en Venezuela: cómo en 10 años se fue arruinando el sistema eléctrico hasta llegar al colapso que agrava la crisis de Maduro

Autor:

Bastián Garcés y Penélope Villela

Pese a que el régimen chavista acusó a Estados Unidos de hackear el sistema, las causas se remontan a 2008. Falta de inversión, poca planificación, nulo mantenimiento de las instalaciones forman parte de la trama tras el corte de luz, en un país que tiene la cuarta central hidroeléctrica más grande del mundo. En apagones anteriores, la empresa eléctrica estatal incluso culpó a iguanas, golondrinas y zarigüellas de causar las interrupciones del servicio. No obstante, hace menos de un mes un grupo de trabajadores advirtió que existía un alto riesgo de producirse un colapso generalizado.

Autor:

Bastián Garcés y Penélope Villela

Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Hospitales que funcionan a oscuras, personas que recolectan agua en ríos contaminados, metro sin servicio y un país que quedó en silencio, reflejan las consecuencias del apagón que afecta desde el jueves pasado a Venezuela. La zona cero del corte de suministro eléctrico es la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, ubicada en el Embalse de Guri (a unos 700 kilómestros al sureste de Caracas). El complejo es el cuarto más grande del mundo, con una producción total de 10.235 Megawatts, que equivale a la energía generada por todo el sistema eléctrico chileno.

La situación se produce en momentos en que la delegación de la comisión de avanzada de la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, visita dicho país para constatar la crisis humanitaria. Y probablemente deberán reseñar en su informe que al menos 20 personas  han fallecido debido a la falta de electricidad.

Si bien está claro dónde se produjo el apagón y sus causas -que se remontan 10 años atrás-, el régimen chavista optó por culpar a Estados Unidos y un “ataque cibernético”. “El Sistema Eléctrico Nacional ha sido objeto de múltiples ataques cibernéticos que ocasionaron su caída y han impedido los intentos de reconexión nacional“, afirmó Nicolás Maduro, en su cuenta de Twitter este domingo, algo que fue replicado por otros miembros de su gabinete que, incluso, culpaban al senador republicano Marco Rubio.

Sin embargo, los antecedentes del apagón se remontan al año 2008  cuando se comenzó a desarrollar la crisis energética que desembocó en el corte de electricidad que afecta a Venezuela desde el jueves pasado.

La falta de planificación que desembocó en la falla del sistema eléctrico que se arrastra desde 2008

“En 1999, Venezuela tenía uno de los sectores eléctricos más desarrollados de América Latina”, se lee en el documento “Crisis en el Sistema Eléctrico Nacional“, elaborado por la comisión eléctrica del Colegio de Ingenieros de dicho país en 2016. En el texto se menciona que “el deterioro de la industria eléctrica es un proceso que se inició hace aproximadamente 12 a 15 años, alcanzó su clímax en 2009-2010, y desde entonces se ha hecho crónico”. Una frase que al día de hoy parece una profecía autocumplida.

Los inicios de esta crisis se pueden rastrear a 2008, año en el que Vanezuela vivió los primeros apagones eléctricos. En su momento, el gobierno de Hugo Chávez culpó al fenómeno de El Niño -que produjo una disminución en las precipitaciones-, por afectar los niveles de las centrales hidroeléctricas, como la Simón Bolívar, que incluso llevó a la administración de entonces a tomar medidas como el racionamiento de energía.

Al respecto, en 2010 el medio venezolano Prodavinci publicó que “los efectos de El Niño eran impredecibles, pero para mediados de 2009 Corpoelec (Corporación Eléctrica Nacional, la empresa estatal a cargo de la energía) estaba sobreexigiéndole al Guri para contrarrestar la inoperatividad intermitente de muchas de las plantas termoeléctricas“.

El texto, además, indicaba que “un adecuado mantenimiento de las termoeléctricas, mejor planificación de las plantas nuevas para optimizar su aporte al sistema interconectado y un patrón de consumo menos agresivo hubieran detenido la crisis“. Y explicaba que se necesitaba de una “mejor gerencia del sector eléctrico, que ha tenido que lidiar con la unificación de 14 filiales de Corpoelec, luego de que el Estado tomara las plantas que eran administradas por el empresariado venezolano en 2007″.

Ese mismo año, la situación de cortes de luz se volvió a repetir en el país caribeño. En abril de 2010 se produjo un apagón en el estado Anzoátegui que fue causado, según la Corporación Eléctrica Nacional -en manos del chavismo-, por una iguana que mordió un cable de alta tensión causando la suspensión del servicio. Aunque no fue la única vez que las autoridades acusaron a un animal de estar detrás de la falta de electricidad.

Según dio cuenta El Estímulo en agosto del año pasado, en 2011, Corpoelec señaló que una bandada de golondrinas causó un problema similar en el estado de Mérida. Un año después, la estatal afirmaba que una zarigüeya había sido la culpable de dejar sin luz a Ciudad Guyana. El animal “se introdujo en la instalación y royó el cableado de esta celda (subestación Oeste-Aeropuerto), provocando un cortocircuito y el posterior incendio de la celda“, señaló en 2012 la entonces subcomisionada de Distribución, Comercialización y Uso Racional de la Energía de Corpoelec-Bolívar, Dalila Liccioni.

Cuatro años después, en 2016, la fragilidad eléctrica venezolana se agudizó. Otra vez el culpable fue la naturaleza, o así lo afirmó el gobierno de Nicolás Maduro quienes volvieron a culpar al fenómeno de El Niño. “Estamos en una situación de verdadera emergencia eléctrica“, afirmó el líder chavista en mayo de ese año, quien impulsó nuevamente una política de racionamiento eléctrico.

Algo que fue respondido por Francisco Martínez, presidente de la Federación de Cámaras de Venezuela (Fedecámaras), quien señaló al medio mexicano El Universal que “todo se debe a una pésima planificación eléctrica y una gerencia realmente irresponsable, de muy baja eficiencia y que obedece a los intereses del partido de gobierno (Partido Socialista Unido de Venezuela). A partir de 2000, el país gastó 95 mil millones de dólares en su sistema eléctrico, casi el doble de 1950 a 2000, y nadie sabe dónde está el resultado de esas inversiones. Esto es un desastre”.

Un diagnóstico que fue compartido por el Colegio de Ingenieros de Venezuela, que en su informe Crisis en el Sistema Eléctrico Nacional afirmaban que “los racionamientos de energía que se producirán en 2016 serán responsabilidad exclusiva de Corpoelec y del Gobierno Nacional, por la incapacidad en adecuar la infraestructura de generación térmica e hidroeléctrica para enfrentar el fenómeno de El Niño, este año”. Ya en ese año, el organismo vislumbraba que “el proceso de deterioro del sistema eléctrico continuará por la insuficiente inversión y bajo mantenimiento, comprometiendo aún más la calidad del servicio eléctrico“.

En el documento, el gremio apuntaba a seis causas como claves en la crisis eléctrica: el predominio de lo político sobre lo técnico y económico; la centralización de la industria eléctrica -que había pasado a ser completamente estatal-; la alta indisponibilidad de plantas térmicas; los insuficientes ingresos que inviabilizaban la prestación del servicio; una operación ineficiente del Sistema Eléctrico Nacional, y un uso inadecuado de los recursos financieros aportados.

Pese a estos datos, el gobierno de Nicolás Maduro ha seguido levantando tesis de sabotajes. Así ocurrió tras el corte de luz que afectó a Caracas el 31 de julio del año pasado. Ese día Maduro afirmó “hoy sabotearon el sistema eléctrico de Caracas, y la respuesta del pueblo de Caracas fue moral, apoyo, comprensión; no pudieron, ya al mediodía teníamos restituido (el servicio), a pesar que fue difícil saber dónde fue el corte; estamos detrás de las pistas y es cuestión de horas para que capturemos a los responsables materiales”.

Versión que fue desmentida por Domingo González, secretario de organización del Sindicato de Trabajadores Electricistas, quien afirmó  que “no siempre que haya algo del corte eléctrico se puede decir que es un sabotaje (…) le estamos pidiendo al Ejecutivo que apruebe recursos para activar la empresa (Corpoelec) que está en la ruina, porque se ha dejado hace años de invertir en la industria eléctrica“. De hecho, González fue más allá y detalló: “Los aislamientos de las líneas de alta tensión están sucios y cuando llegan las lluvias sirven de puente para hacer cortocircuitos”.

Este año la escena se repitió pero con un apagón ha afectado a todo Venezuela, que se ha extendido por más de 90 horas y que ha dejado un saldo de más de 20 personas fallecidas a causa de la falta de electricidad.

Aixa López, fundadora Comité de Afectados por los Apagones afirmó a El País que “venimos haciendo un seguimiento del problema y esta es la puesta en escena de la falta de mantenimiento del sistema“. Además la dirigente “las turbinas del Guri en las salas de máquinas 1 y 2 son 20. Solo están operativas cinco para darle luz a todo un país. Tenemos una crisis gravísima en los hospitales, donde los seguros privados se han solidarizado”.

Por otra parte, diversos medios han desmentido un posible hackeo a la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar de Guri. Según comentó José Aguilar, ingeniero y experto en el sector eléctrico, a El Pitazo el sistema no puede ser manipulado desde el exterior, debido a que no está conectado a ninguna red. Esto debido a que las instalaciones fueron construidas durante la década de 1970, razón por la que su funcionamiento es análogo.

El mismo medio da cuenta que Guri es “un área fuertemente custodiada por miembros de la Fuerza Armada. Opera un comando especial y un grupo del Ejército, un comando de la Guardia Nacional y la seguridad interna de Corpoelec, lo que hace imposible ingresar al área para cometer un sabotaje“.

Otro aspecto que destaca la publicación es que funcionarios de Corpoelec confirmaron que el jueves se registró un incendio forestal que afectó a las tres líneas de 765 kilovoltios que conectan Guri con las subestaciones Malena y San Gerónimo B, lo que “pudo generar un sobrecalentamiento en las líneas y a su vez un rechazo de carga que dispara las protecciones de las turbinas que alimentan esas líneas en Guri“.

Incluso una fuente experta en el tema afirma a El Líbero que en caso de estar conectada con otras centrales el servicio debió haberse repuesto de forma más rápida ya que al ser una central que funciona con agua no debe enfriar su mecanismo para volver a funcionar, algo que sí tiene que ocurrir con las instalaciones térmicas y a carbón.

Otro aspecto importante es que, según comentan fuentes expertas en el tema, la central de Guri aporta cerca del 80% de la electricidad consumida por el país, razón por la cual su funcionamiento es de vital importancia para Venezuela.

A mediados de febrero, Damarys Cervantes, funcionaria de Corpoelec, advertía de la situación que vivía el sistema eléctrico. En una entrevista afirmó a VPI Televisión que “los trabajadores  no cuentan con los insumos mínimos necesarios para ejecutar los mantenimientos. Tenemos compañeros en las áreas de trabajo con las botas de seguridad rotas, despegadas”. Cervantes también aseguró: “Los mantenimientos que se están ejecutando, tanto en la parte de transmisión como en la de generación, es en un 50% porque no hay un insumos para realizarlos, y cuando hablo de insumos estoy hablando de equipos que quedan en condiciones de riesgo, y nosotros los trabajadores en esas condiciones tenemos que meterle la mano a esos equipos porque tenemos un compromiso con el país”.

En esa misma nota, habló José Ceveño, trabajador jubilado con 30 años de servicio de Ederca, antecesora de Corpoelec, quien explicó que “lo que hemos visto que ha ocurrido a nivel nacional con respecto al parque de generación es que tanto el hidroeléctrico como el térmico están en el suelo, no resisten un apagón“. Además, el experto en electricidad indicó que el sistema “no soporta una falla por muy mínima que sea porque las instalaciones, las máquinas generadoras están en el suelo producto de la desinversión, de que no se le realizan los mantenimientos y los equipos están obsoletos”. De hecho, Ceveño hizo una premonición: “En cualquier momento podemos caer en un apagón generalizado en todo el país y va a ser muy difícil la recuperación de este sistema con los equipos que contamos“.

Informes de Derechos Humanos que documentan la crisis energética

La crisis eléctrica tiene directa relación con  la calidad de vida de las personas en Venezuela, lo que ha quedado reflejado en diversos informes de Derechos Humanos.

Según un documento hecho por el Alto Comisionado por los Derechos Humanos en 2017, el príncipe jordano Zeid bin Ra’ad, la crisis eléctrica comenzó luego de que la “República Bolivariana de Venezuela ha experimentado una agudización de la crisis económica”, en 2014, y agrega que “el deterioro de la situación económica ha causado una hiperinflación y una grave escasez de alimentos, medicamentos y energía eléctrica”.

Otro informe entregado por CodeVida, junto a otras ONG venezolanas, evidencia la carencia que había en los hospitales y colegios. “Los cortes de luz, intensificados los dos últimos años por la caída de las capacidades de energía eléctrica en el país, también constituyen un aspecto de enorme preocupación dado que al menos 33% de los hospitales públicos no cuentan con plantas para mantener encendidos equipos de soporte vital en caso de fallas, dentro de áreas críticas como emergencias, quirófanos y unidades de cuidado intensivo”, se explica en el documento hecho en 2018.

En cuanto a los establecimientos educativos dice que, a parte de las deficiencias que hay de material necesario para la vida escolar, como baños aptos, salas, mesas y sillas para menos del 80% de los alumnos, entre otros, hay “cortes eléctricos continuos” y que “en los estados fronterizos las fallas de los servicios públicos en centros educativos pueden ubicarse en 83% de las escuelas, afectando el acceso a internet, la energía eléctrica, la telefonía fija y móvil”.

En 2012, hubo 23 denuncias por fallas eléctricas en centros de salud pública en Venezuela. Y en 2017 la cantidad de acusaciones llegó a 195.

La crisis existente ha generado que quienes viven en Venezuela enfrenten dificultades inaceptables para satisfacer sus necesidades más básicas de alimentación, vivienda, salud y educación”, dice en el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Ello, luego de explicar las carencias que hay en país, siendo una de ellas las fallas eléctricas, lo que provocó que en 2016 los alumnos faltaran al 22% de las clases por apagones, esta causa quedo segunda en la lista y solo fue superada por la falta de agua (30%).

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: