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Publicado el 08 de mayo, 2015

Andrés Zaldívar: “Ojalá que en el equipo político se nombre a gente de mucha experiencia”

Autor:

Renato Gaggero

El senador de la DC se refiere al cambio de gabinete que anunció la Presidenta Bachelet y al rumbo que debe seguir su gobierno una vez que éste se realice.
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Renato Gaggero

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El senador Andrés Zaldívar sabe lo que es lidiar con la Presidenta Michelle Bachelet a diario. Lo hizo en 2006, cuando por cuatro meses fue su ministro del Interior y tuvo que salir del gabinete de forma abrupta tras las masivas marchas de los pingüinos. “Yo en esa oportunidad dije que la medida de la Mandataria no la consideraba aceptable, pero que estaba dentro de las facultades que tiene la Presidenta. Yo fui parte de la decisión que ella tomó, pero fui bien claro en que yo privilegiaba el proyecto común antes que el proyecto personal”, recuerda en conversación con “El Líbero”. A casi 10 años de ese episodio, el parlamentario de la DC se refiere a la situación política actual y a los últimos anuncios hechos por Bachelet.

Del cambio de gabinete dice que era un “secreto a voces”, reconoce que debió haberse anunciado “con mayor anticipación” y pide, sin dar nombres, que entre gente “de mucha experiencia” al equipo político. Del futuro, señala que se debe avanzar en el programa de gobierno y sus reformas, pero “buscando más acuerdos”. Y respecto de la idea de confeccionar una nueva Constitución, cierra la puerta a la asamblea constituyente y defiende el método institucional.

– ¿Qué le pareció que la Presidenta haya anunciado por televisión que había pedido la renuncia a todos sus ministros?

– Era un anuncio esperado, pero la forma en como se hizo no era la forma que uno esperaba, pero creo que ha provocado el efecto que ella seguramente buscaba, que era realmente provocar un impacto fuerte en la opinión pública, donde ella durante 72 horas va a tener el tema en su mano. Con esta determinación creo que ella asume el liderazgo al replantear cuál puede ser su nuevo equipo de gobierno y creo que este será un cambio importante, no un cambio menor, y que se dará básicamente en el ámbito del equipo político. Va a depender mucho de este ajuste la imagen que se entregue a la ciudadanía sobre dónde queremos ir. Con este cambio ella va a reforzar su equipo para llevar adelante las reformas que están pendientes y subsanar los vacíos y defectos que se han producido en el último tiempo con motivo de las denuncias que se han dado a conocer. Con esto ella trata de recuperar la confianza y la credibilidad de la gente.

– ¿Cree que con este golpe de timón va a lograrlo?

– Eso espero, porque es muy necesario. Todos estábamos de acuerdo, y era un secreto a voces que el cambio tenía que hacerse. Este golpe de timón debiera provocar una corrección y ese es el objetivo de ella. En este cambio de gabinete ella definirá casi todo lo que será el resto de su mandato presidencial.

– Usted habla de la forma en que se hizo el anuncio. ¿Cree que se cometió un error al no haber excluido de la petición de renuncia al canciller Heraldo Muñoz de forma inmediata, considerando que está en La Haya defendiendo la postura de Chile frente a Bolivia?

– Cuando la Presidenta hizo el anuncio ese tema seguramente no lo tuvo presente, pero efectivamente cuando ella habla de que los ministros ponen su cargo a disposición, los ministros siguen siendo ministros mientras no se les curse la renuncia. Pero fue bueno que se haya hecho la observación horas después y que se aclarara que el ministro iba a seguir en su cargo.

– ¿Usted cree que se dilató mucho la decisión de hacer este cambio de gabinete? Se lo pregunto porque en el primer gobierno de la Presidenta, ante una crisis bastante menor, ella hizo un ajuste a los cuatro meses de haber asumido donde justamente a usted le tocó salir del Ministerio del Interior.

– Personalmente siempre creí que este cambio debió haberse anunciado con mayor anticipación, pero soy muy respetuoso de los tiempos de la Presidenta (…). En 2006 dije que la medida de la Mandataria no la consideraba aceptable, pero que estaba dentro de las facultades que tiene la Presidenta. Yo fui parte de la decisión que ella tomó, pero fui bien claro en que yo privilegiaba el proyecto común antes que el proyecto personal.

– ¿Algún nombre en especial que le gustaría que entrara al equipo político?

– No voy a dar ningún nombre, porque desde que uno nombra a esa persona, la quema.

– ¿Y qué le parecería que eventualmente la Presidenta llamara a parlamentarios o alcaldes en ejercicio para integrar su gabinete?

– Respecto de los alcaldes no me parece mayor problema, pero respecto de los parlamentarios siempre he manifestado mi posición crítica al respecto, porque los diputados y senadores son elegidos por la gente para desempeñarse en esos cargos. No hay incompatibilidades en hacerlo, pero la verdad de las cosas es que nombrar a un parlamentario provoca que se tenga que nombrar a un reemplazante que no ha sido sometido a la votación ciudadana y se produce un problema. En Chile normalmente no se nombraban parlamentarios, salvo en tiempos de guerra.

– ¿Cree que hay un abanico importante de figuras del oficialismo, que no están en el Parlamento, entre las que la Presidenta puede escoger?

– Claro, puede encontrar perfectamente personas en el mundo no parlamentario que pueden asumir esa responsabilidad.

– ¿Y en estos tiempos difíciles, cree que hay que llamar a figuras de la vieja guardia de la Concertación, a esos que algunos en el oficialismo han llamado “dinosaurios”?

– Yo creo que no hay dinosaurios en política, los políticos siempre tienen vigencia, y el hecho de tener más años en la política, y no lo digo por ser yo parte implicada, no inhabilita a nadie, al contrario, muchas veces es bueno y espero que en este cambio de gabinete se mezcle la experiencia con la novedad.

– Entonces cree que debe entrar alguien con experiencia dilatada y con tonelaje político para enfrentar esta crisis…

– No voy a dar nombres para no quemarlos, pero yo personalmente creo que sí. Ojalá que en el equipo político se nombre a gente de mucha experiencia… ahora, desde ya yo me excluyo (ríe).

– En la Adimark y la CEP que se dieron a conocer esta semana se ve un deterioro importante en la imagen de la Presidenta, del Gobierno y en el apoyo a las reformas. ¿Qué camino se debe seguir tras esta vuelta de página: apretar el acelerador o replantear el programa y las formas?

– No es necesario abandonar la decisión de sacar adelante las reformas en el ámbito educacional y laboral, que son las que quedan, porque la reforma tributaria ya se hizo. Pero igual hay que hacerle caso a las encuestas en cuanto estas son elementos de juicio. Entonces hay que hacer una revisión no para suspender las reformas, sino para ver el tratamiento que les daremos. Para sacarlas adelante debe haber el mayor acuerdo posible y la mayor apertura para escuchar y recoger las inquietudes que puedan ser prudentes. Lo que me preocupa es que los sectores más críticos con las reformas son los sectores medios, entonces acá falta explicar mejor.

– Y en este deterioro del apoyo a las reformas, ¿cree que puede haber perjudicado el tono con que se inició el debate, lo de los “poderosos de siempre” o la “retroexcavadora”, por ejemplo?

– Claro que se cometieron errores, sobre todo con eso de la retroexcavadora y cómo se despachó la reforma tributaria en la Cámara en su primer trámite, que luego se rectificó en el Senado. Hay que buscar más acuerdo para sacar adelante las reformas que quedan.

– ¿Y qué le pareció este “proceso constituyente” que anunció la Presidenta la semana pasada en cadena nacional?

– Creo que es un error hablar de reformas constitucionales. Ya se sabe que tenemos que tener una nueva Constitución, pero para poder hacer un planteamiento al país hay que determinar con exactitud el procedimiento que se va a seguir. Y sobre esa base, debo decir claramente que hay que ceñirse estrictamente a la institucionalidad. En ese sentido, no hay asamblea constituyente si no hay acuerdo en el Parlamento con los quórums que la actual Constitución señala, y de acuerdo a los antecedentes que hay, ese quórum no existe. Hay que buscar un mecanismo institucional que sea participativo, en el cual este parlamento, o el que se elija el día de mañana con el próximo gobierno, sea el que lleve adelante el proceso. Yo he propuesto una comisión bicameral de 10 senadores y 10 diputados que sean los que tengan que escuchar a la gente, hacer los cabildos, y luego hacer el planteamiento al Parlamento, para que éste apruebe y luego que eso se vaya a un plebiscito.

 

FOTO: AGENCIA UNO

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