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Publicado el 10 de agosto, 2019

Álvaro Bellolio: «Con la visa consular de turismo, la cantidad de venezolanos que entraba como turista se redujo bastante»

Autor:

Pilar Molina

El Jefe del Departamento de Extranjería y Migración detalla cómo se han aplicado las medidas para regularizar el ingreso a Chile. Subraya que este es un gobierno «pro inmigración» y critica a los extremos. «Están los movimientos más nacionalistas que creen que solo se generan condiciones negativas y, por otro lado, las personas y organizaciones que piden que entren todos», que finalmente «no se hacen cargo de los problemas de convivencia» ni que los inmigrantes «terminen abandonados en la calle».

Autor:

Pilar Molina

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La marcha anti inmigrantes que la Intendencia de la Región Metropolitana no autorizó; el anuncio del gobierno de concentrar la entrega de visas para venezolanos en Lima -y así descomprimir la crisis generada en Tacna-, y las cifras sobre visas consulares que próximamente entregará el Ejecutivo, son algunos de los temas que marcarán las próximos días.

Con un 7% de la población de Chile compuesta por inmigrantes, uno de los ejes de La Moneda ha sido «ordenar la casa» para poder regularizar la creciente entrada de extranjeros al país. Y es Álvaro Bellolio, Jefe del Departamento de Extranjería y Migración quien lleva esta agenda y que conversó con la periodista Pilar Molina en una nueva edición de La Mirada Líbero en radio Agricultura.

«Visibilizar y aplaudir los efectos positivos y hacerse cargo de los efectos negativos» de este fenómeno es uno de los objetivos que Bellolio plantea. Junto con ello, condena tanto los movimientos nacionalistas como el «buenismo-voluntarismo» de organizaciones que, con el discurso «que entren todos» no se hacen cargo de los problemas de convivencia ni de los peligros que enfrentan quienes llegan al país de manera ilegal.

-La Intendencia no autorizó la marcha anti inmigración que estaba citada para este domingo, argumentando que “no reúne las condiciones mínimas para garantizar el cuidado de nuestros ciudadanos”, y aclaró que había personas llamando a asistir armados. ¿Esa es la razón de por qué no le dieron la autorización?

Creo que, efectivamente,  era una marcha en donde había información que recopiló la Intendencia que podría ser peligroso, además coincidiría el Día del Niño y habría varias familias dando vueltas. Es razonable la postura. El Presidente lo dijo, también lo volvió a rectificar la Intendenta, que es corroborar el sano equilibrio entre el legítimo derecho a manifestación versus la condición de garantizar la seguridad. Ojalá, por supuesto, estas condiciones de seguridad de las marchas fueran hechas en todas las marchas y las mismas críticas que ocurren en estas, ocurrieran para todas, independiente de quien convoque. Pero hay que ir al fondo y el fondo es por qué hay personas que sienten que la migración genera una externalidad negativa para ellos o que los está afectando en su calidad de vida, por qué plantean un cierre de fronteras y por qué están en contra de la nueva legislación. Y  creo que es bueno empezar a pensar un poco en las razones. 

 -Pero quien la convocó dijo que estaba no incitando al odio, además hay constitucionalistas que han dicho que es legítimo plantear incluso la restricción a la inmigración o el cierre de fronteras. 

 -Así como hay organizaciones que a través de sus acciones constantemente han estado a través de una migración sin restricción, el «entre nomas, después vemos qué pasa», también existen posturas que opinan lo contrario. Desde el Ejecutivo creemos que tiene que ser una sana mezcla entre la postura migratoria que sea segura, que sea ordenada, que sea regular, que vea temas humanitarios, por ejemplo, la lógica de la reunificación familiar, de los menores, las mujeres embarazadas, con ver la capacidad y los incentivos que tiene el país para recibir a migrantes y el proyecto de vida que le estamos ofreciendo en Chile. 

Es importante entender que la migración sí tiene efectos. Tiene efectos positivos y negativos. Visibilizar y aplaudir los efectos positivos y hacerse cargo de los efectos negativos. Y ninguno de estos grupos extremos se hace cargo de ello».

-Hay quienes encontraron que el ministro del Interior, Andrés Chadwick, había sido muy blando frente a la marcha, porque habló revindicando el derecho a expresión y a reunión. Y la sensación que queda es como que el gobierno no ve con malos ojos que se hiciera esta marcha. ¿Le molesta este contenido xenófobo anti inmigración al gobierno o no?

-Es que el gobierno es un gobierno pro migración. Y esta marcha justamente critica el proyecto de ley que ha costado seguir avanzando y que ha sido criticado por ambos extremos. Porque también tenemos el extremo de las personas que piden la migración libre, este buenismo-voluntarismo del “que entren todos”. 

-¿Quién personifica esto?

-En general hay varias organizaciones. La izquierda más dura ha estado en estas condiciones, algunas organizaciones, activistas políticos que se hacen llamar representantes de migrantes también lo hacen. Y por el otro lado, tenemos justamente estos movimientos más nacionalistas que creen que la migración genera condiciones negativas y no les gusta el proyecto de ley. Pero si uno lo minimiza, si uno esconde la cabeza en la arena como hizo la administración anterior y no se hace cargo del tema, va a pasar lo mismo que pasó en Gran Bretaña, lo mismo que pasó en Estados Unidos, lo que ha pasado en Colombia, lo que ha pasado en Alemania, en Francia. Es importante entender que la migración sí tiene efectos. Tiene efectos positivos y negativos. Visibilizar y aplaudir los efectos positivos y hacerse cargo de los efectos negativos. Y ninguno de estos grupos extremos se hace cargo de ello. Los que dicen «entren nomas» no se hacen cargo de los temas de convivencia, no se hacen cargo de que hayan entrado cerca de 1 millón de extranjeros en los últimos cinco años donde el 90% entró como turista. No se hacen cargo. Y el otro movimiento tampoco se hace cargo de qué pasa con la reunificación familiar, qué pasa con los menores, qué pasa con los que legítimamente vienen a desarrollar su proyecto de vida y aportar al país.

Vemos que hay instituciones y políticos que siguen llamando a los venezolanos a venir a Chile como turistas cuando la intención real es residencia. Eso no da para más, y es súper importante entenderlo».  

-Muchos informes de organismos serios y académicos señalan que la inmigración es positiva. Joseph Ramos, el vicepresidente de la Comisión Nacional de Productividad, dice que son un 1% más agregado a la fuerza de trabajo. Eso significa medio punto del producto al año, que son 1.800 millones de dólares extra que se generan ellos. El Banco Central, en su informe de junio, señalaba que los inmigrantes están contribuyendo a aumentar el PIB tendencial. ¿Qué es lo más negativo en términos económicos, salvo que en el corto plazo puedan estar disputando en el área de la fuerza laboral? 

-En general, el estudio del Ipom apunta a que el capital humano de los migrantes que llega a Chile es mayor que el de los nacionales. Por lo tanto, genera un incentivo a su productividad. El desafío es la inclusión laboral. Hoy en día, por ejemplo, la convalidación de títulos está centralizada y de forma monopólica y brutal por la Universidad de Chile, en que se demora, en algunos casos, hasta dos años y solo en Santiago. 

-¿Y que falta para abrir eso?

-Está en el proyecto de ley. La propuesta del Ejecutivo fue que todas las universidades acreditadas por más de 6 años pudieran convalidar título. Universidades en Valdivia, en Concepción, en Valparaíso, en Antofagasta. Lo que pusieron los parlamentarios, es que eran solo universidades estatales. Yo encuentro bastante raro que universidades con menos de un año funcionamiento puedan convalidar títulos de Ingeniería, por ejemplo.

-La Universidad de Aysén, por ejemplo, podría convalidar títulos y tiene 300 alumnos… 

-Y la Universidad de Concepción, que es una de las mejores universidades en Ingeniería de Latinoamérica no convalidó un título. Eso demuestra también un poco la ideología que presentan ciertos diputados con este tema, pero nosotros queremos facilitar la inserción de los extranjeros en Chile. Cuando se tiene un crecimiento demográfico tan grande, es decir, de 2,6% de la población a más del 7%, en menos de 5 años, hay desafíos de convivencia.

Dar un permiso transitorio a personas que estaban de forma irregular en el país, sin verificar sus antecedentes, es un riesgo brutal».

-¿El boom migratorio le quedó grande a Chile? Considerando que los inmigrantes son el 7% de la población y en 2011 eran el 1,4%. Solo venezolanos son 400 mil y el gobierno tiene proyección que van a entrar 300 mil de aquí hasta este otro año…

-En la práctica esas son las proyecciones de cuál era el interés de venezolanos por entrar. Lo que muestran los datos, y que van a estar publicados en pocos días más, es que con la visa consular de turismo, la cantidad de venezolanos que entraban como turistas se redujo bastante fuerte. Y lo que está pasando es justamente lo que se quería. Que los venezolanos que entren a Chile entren ya con visa, de manera que tengan su visa y puedan obtener rápidamente su carnet de identidad y facilitar su inserción. El sistema, que es el sistema actual y que algunos defienden, el de turistas que no sinceran sus realidades para entrar al país, ha generado un sistema que los termina condenando muchas veces a la irregularidad y con grandes dificultades para insertarse. 

-¿Entonces el gobierno se equivocó al comienzo al establecer esta visa de responsabilidad democrática que los venezolanos entendieron que era como una invitación a venir al país? 

-Es que la visa de responsabilidad democrática es justamente esta visa consular. Es una visa que le entrega visa y rut. ¿Cuál es el problema principalmente? Es que, de los 400 mil venezolanos, 350 mil entraron como turistas. Y vemos que hay instituciones y políticos que siguen llamando a los venezolanos a venir a Chile como turistas cuando la intención real es residencia. Eso no da para más, y eso es súper importante entenderlo. 

-El plan de regularización se supone que terminaba en junio de este año y lo postergaron hasta octubre. Se dice que hay mucha gente que no tiene estampada la visa en sus documentos por problemas propios del Departamento de Extranjería, que les da número y no ha sido capaz de atenderlos. ¿Cómo se hace cargo el Departamento de Extranjería de eso y no les facilita, por ejemplo, a esas personas un permiso transitorio de trabajo?

-Hay varias cosas. Primero, dar un permiso transitorio a personas que estaban de forma irregular en el país, sin verificar sus antecedentes, es un riesgo brutal. O sea, nosotros hemos rechazado más de cinco mil visas, por ejemplo, a un sicario, que tenía una alerta de Interpol, o había una persona que tenía abuso de menores. Entonces darle permiso de trabajo a esas personas ¿para que vayan a trabajar a un jardín infantil? Es, a lo menos, irresponsable. Y justamente esa crítica es la misma de estas organizaciones que quieren que entren todos y que no se pongan restricciones, que son los jesuitas. Creo que es bueno evaluarlo y hemos visto en los últimos días, por sus acciones, y no por sus palabras. Porque sus acciones son súper claras y ellos han incentivado una migración sin restricción

 -¿Sin papel de antecedentes?

 -Sin papel de antecedentes. 

 -¿Qué se hace cuando los gobiernos respectivos no dan los papeles de antecedentes como es el caso de los haitianos o el caso también de Venezuela?

 -El gobierno de Haití hizo un esfuerzo importante y envió cerca de 50 mil certificados de antecedentes, los tenemos todos. Y  Venezuela entrega certificado de antecedentes y los apostilla de forma digital. Se demora en general entre 1 o 2 semanas. Entonces, también eso es un esfuerzo importante. Creemos que no pedir los certificados de antecedentes es una excusa justamente para esta migración de «que entren todos». Nos parece legítimo en Chile puedan pedir un certificado de antecedentes y hemos visto cómo ha existido un esfuerzo de los gobiernos para entregarlo. El gobierno de Chile les dio una oportunidad única para que regularizaran sus situaciones porque ya estaban acá. Nosotros legítimamente teníamos que validar sus antecedentes, porque hemos encontrado casos de personas que tenían antecedentes. El gobierno del Presidente Piñera ha dicho que no va a permitir que personas con antecedentes penales trabajen o residan en Chile y que legítimamente puedan ser expulsadas. Hay algunos que nos les importa que le gente tenga antecedentes penales. Pera el gobierno de Chile sí le importa. 

 –¿Qué porcentaje de los 300 mil inmigrantes que estaban irregular en Chile cuando asumió este gobierno, ha sido regularizado?

-En general, desde abril a julio del año pasado se inscribieron 155 mil personas que estaban irregulares y adicionalmente, en la misma fecha, 108 mil personas que también estaban irregulares, pagaron su multa o solicitaron sus permisos. 264 mil personas hicieron la solicitud para regularizar su situación. Las estimaciones hablaban ente 200 y 250, por lo tanto, los datos reales van en esa línea. El gobierno de Chile busca la regularidad y tener la documentación para que estas personas legítimamente puedan desarrollar su proyecto de vida, pero no vamos a aceptar personas que han tenido irregularidades, personas que no muestran sus antecedentes.

La convalidación de títulos está centralizada de forma monopólica y brutal por la Universidad de Chile, en que se demora, en algunos casos, hasta dos años en convalidar un título y solo en Santiago».  

Al gobierno se le ha criticado porque el Presidente, cuando fue a Cúcuta, parecía que era un acto de «bienvenidos los venezolanos» en Chile y después pusieron requisitos el 22 de junio. ¿Evalúa eso positivamente?  

 –Cuando el Presidente, de forma solidaria va a apoyar a los venezolanos y a criticar la dictadura que hay en Venezuela, porque hay algunos que no lo hacen, dice que efectivamente Chile es un país donde las personas de forma regular pueden entrar al país. ¿Cuál es justamente la oferta que hacemos si no dejamos ninguna restricción? Que entren venezolanos, que entren padres sin validar la documentación con su hijo, por ejemplo. Entonces, eso podría caer en tráfico de menores, que es algo que no queremos. Segundo, entran sin documentación por lo que no pueden obtener su visa acá en Chile. Es algo que tampoco queremos, porque los dejamos condenados a estar en las calles. Es muy cruel la lógica de generar una política del «entre nomas» sabiendo que va a ser muy difícil que se puedan insertar. 

Pero usted conoce la desesperación de los venezolanos…

Por eso hay visas humanitarias, con ciertas condiciones, pero ¿cuál es responsabilidad de un gobierno que deja entrar a 400 mil personas para dejarlas botadas en la calle? Y eso es lo que piden algunos. 

-Este es un tema regional. ¿Qué está haciendo Chile, en concreto, para que haya una respuesta regional? 

-En general, hay convenio con la ONU, creo que los organismos internacionales tienen que responder mucho. 

 

*Entrevista radial transcrita, editada y adaptada para periodismo escrito

Para escuchar la entrevista completa, pichar aquí.

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