Tras la primera Cuenta Pública del Presidente José Antonio Kast, el alcalde de Providencia, Jaime Bellolio, conversó con El Líbero sobre el tono del discurso, los anuncios en seguridad y el impacto que podrían tener algunas medidas para los municipios, como el anunciado Registro de Vándalos e Incivilidades y el plan para intervenir barrios críticos.

También, abordó las señales que, a su juicio, debe dar el gobierno tras los primeros meses de instalación, y se refirió a los ajustes en el Ministerio de Seguridad, con la llegada de Martín Arrau como ministro y la solicitud de renuncia a los subsecretarios Andrés Jouannet, de Seguridad Pública, y Ana Victoria Quintana, de Prevención del Delito. Una decisión que el edil interpretó como parte del intento del Ejecutivo por acelerar su agenda en una de sus áreas más prioritarias.

Además, se refirió a uno los puntos más sensibles del proyecto de Reconstrucción para los alcaldes: la eliminación de contribuciones en la primera vivienda a los mayores de 65 años. «Si se reducen sin ninguna focalización, Providencia dejaría de recaudar $18 mil millones», advirtió.

«Kast sorprende en no caer en una retórica polarizante, que era lo que esperaba la oposición»

¿Qué le pareció la Cuenta Pública y cuál es su lectura?

-Yo soy de esas personas que ven las cuentas públicas hace mucho tiempo. Yo creo que esta es una que muestra bien el carácter de esta primera impronta que ha querido darle el Presidente Kast, que sorprende en no caer en una retórica polarizante, que probablemente era lo que estaba esperando la oposición. Estaban esperando ir a pelear, pero de repente escuchan que quien está dando el discurso no fue a pelear, fue a decir otras cosas, fue a decir parte de su concepto de país, de estas emergencias que emergen dentro, no solo como algo que es urgente, sino que también algo que está presente en el actuar del gobierno durante estos casi 90 días. También, deja muy claramente identificado que hay un proceso de reconstrucción que tiene que ver con lo económico, pero que también tiene que ver con la disminución de la permisología, la generación de empleo y la familia como algo central. Y ahí, relacionado con la subsidiariedad y aspectos que resuenan muy bien para quienes creemos que el Estado tiene un rol, pero también tiene que dejar hacer, y tiene que apoyar aquellos espacios en los cuales se necesita ayuda, pero abrir la cancha para que sea la innovación, el emprendimiento y la creatividad las que se puedan expresar de buena manera.

-¿Logró expresar un sello propio?

-Creo que fue una Cuenta Pública que demuestra bien el carácter del Presidente Kast. Yo estaba acostumbrado a escuchar otras en las cuales había muchas medidas, números, temporalidad, particularmente las que me tocó estudiar letra a letra con el Presidente Piñera. Pero es legítimo que cada Presidente tenga su propia impronta. Y, luego los ministros y subsecretarios, han salido a explicar las distintas medidas. Hay un cambio en lo comunicacional. Lo que ocurría casi siempre es que el Presidente daba la Cuenta Pública, hacía algunos anuncios, y luego él mismo concentraba un par de entrevistas en medios de comunicación. Acá el Presidente Kast lo hizo antes, y por tanto dejó una cancha abierta para que fueran los subsecretarios y los ministros quienes salieran a explicar las distintas medidas. Permite copar y no caer solo en la contingencia del debate, sino que también sobre las medidas específicas. Así que ha resultado bien.

-¿Cree que la Cuenta Pública va a lograr ordenar políticamente al gobierno o todavía siente que está buscando afirmarse?

-Va a depender de lo que pase en estos días. Todavía es muy pronto como para tener una respuesta muy acabada, porque son 86 días. Todavía no cumplen tres meses como tal y uno les quiere exigir como si llevaran un año. Obvio, todos estamos ansiosos, todos queremos la medida súper concreta.

«En seguridad ya no hay otra oportunidad más«

-Pero después del temprano cambio de gabinete, y con las críticas que se han dado en seguridad, ¿ahora se podría generar un cambio?

En seguridad ya no hay otra oportunidad más, y creo que el gobierno así también lo interpreta, por algo pone al ministro que estaba teniendo la mejor gestión a cargo de la seguridad, como Martín Arrau. Lo estaba haciendo muy bien en Obras Públicas. Ahora cambia, y uno ha visto una impronta en el ministro Arrau que ha sido muy adecuada: primero decir que esto no parte con nosotros, que no hay ‘borrón y cuenta nueva’, sino que hay políticas que se vienen haciendo que se pueden continuar, y otras en las que hay que apretar el acelerador a fondo. Y es un poco lo que dijo el Presidente Kast en su discurso. Eso ordena las propias huestes, pero también permite proyectar hacia la oposición. Por eso creo que fue bueno el discurso. Había cosas que eran evidentes, como esta herencia económica que se recibe de un gobierno que calculó mal los cuatro años, cuatro veces los ingresos y, por tanto, cuatro veces mal también los gastos. Eso está presente, pero no como un ‘te lo dije’, sino que como ‘vamos a tener que hacernos cargo de esto’.

-¿Y en temas de seguridad?

-Me pasa que hoy día se releva más, a partir de la Cuenta Pública, la seguridad, porque hasta ahora todo el discurso en estos casi primeros 90 días ha sido más bien lo económico, que es muy importante, que es una herencia que se recibe como un fuerte cachetazo. Pero no puede ser lo único que haga presente un gobierno de derecha. En eso me gusta que hoy día se esté interpretando bien a la ciudadanía en su urgencia en materia de seguridad. Me encantaría escuchar con más detalle a la ministra de Desarrollo Social, que es muy talentosa, y a la ministra de Educación. Se mencionan algunas cosas dentro de este concepto de ir barrio a barrio, calle a calle, así que los alcaldes nos sentimos interpretados en esa idea, en donde educación, desarrollo social, vivienda y transporte juegan un rol que es muy importante para la calidad de vida. Así que, creo que sí ordena, y lo que esperamos en las próximas semanas es que ya empecemos a ver los resultados.

«Evidentemente Arrau está muy empoderado«

-El ministro Arrau le pidió la renuncia a los dos subsecretarios de su cartera, a Andrés Jouannet y Ana Victoria Quintana. ¿Es una señal de empoderamiento?

-Es el Presidente quien, a través de su ministro, le pide la renuncia a los subsecretarios, porque la atribución la tiene el Presidente. Pero claramente él tiene este derecho a poder armar su equipo y se nota que hay un cambio de mando y un cambio de timón en Seguridad y evidentemente el ministro está muy empoderado, de tal forma que el Presidente le tiene que haber dicho ‘sí, usted tiene esta cancha libre para poder cambiar ese equipo’. Y ya se ha notado en esta semana, casi 10 días lleva el ministro Arrau, y ha sido muy intenso no solo en reunirse, sino que también en hacer acciones concretas. Eso es súper potente. Se nota que no es solo pronunciar la estrategia, sino que ejecutar esa estrategia. Y eso es lo que están esperando las personas. Veo que Kast puso toda la carne en la parrilla en este caso. Puso al mejor ministro, que en estos cortos dos meses y algo que llevaba ya en Obras Públicas se notaba que venía muy a caballo, que venía estudiando este tema desde antes, que tenía un buen equipo, y lo pone en algo que es la principal promesa por la cual la ciudadanía escogió este gobierno, que tiene que ver con seguridad, no solo en lo retórico, sino que en lo que se acciona.

Me gustó la referencia que hace el Presidente al orden portaliano, pero al mismo tiempo después agrega a Andrés Bello. Para quienes somos liberales clásicos eso es muy importante. Es verdad que tiene que haber un orden, pero va al mismo tiempo que la libertad. Entonces, cuando él dice que está este orden, la patria, la relevancia sobre nuestro país, pero al mismo tiempo están nuestros derechos civiles, que son tan importantes e individuales, entonces la lógica de Andrés Bello cuadra bien. El carácter no es solo autoritarismo, hay que hacer valer el Estado de Derecho, pero al mismo tiempo proteger los derechos de las personas.

«Durante cuatro años no manifestaron absolutamente nada y ahora están calentando motores»

-Se convocó una marcha paralela a la Cuenta Pública, y hubo protestas en la noche a las afueras de Plaza Baquedano, en una convocatoria realizada por organizaciones como la ACES, la Confech y la Coordinadora Feminista 8M. ¿Cómo lee esto?

-Llegaron unas 200, 300 personas máximo ayer a Plaza Baquedano. La convocatoria que ellos estuvieron haciendo durante la semana era a través de redes sociales, pero también estuvieron repartiendo volantes. Se notaba que tenían harta plata para hacerlo. Hay alguien que está empujando esta idea de producir desorden. Es legítima la manifestación dentro de una democracia. Lo que pasa es que uno se sorprende de que durante cuatro años no hayan manifestado absolutamente nada, y de repente vuelven a aparecer. Lo que uno ve es que están calentando motores (…) siguen en esa misma lógica, tienen que validarse como agrupación en alguna demanda en particular. Hay temas, por supuesto, con los cuales legítimamente el movimiento estudiantil puede estar en desacuerdo, pero lo que uno vio ayer eran más bien banderas de partidos políticos, militantes, muy activistas, que además se citaron en la ‘Plaza Dignidad’ y, como no la encontraron, tuvieron que irse a otro lugar, porque lo que existe es la Plaza Baquedano, que es el lugar de encuentro de los chilenos y chilenas por 100 años. Esa es la que está en Providencia. La otra no existe.

-¿Están calentando motores para qué?

-Creo que el movimiento estudiantil, como ha sido manejado por el Partido Comunista y el Frente Amplio, estuvo dormitando una larga siesta de cuatro años. No los vimos en ninguna de las acciones que fueron evidentes durante los últimos cuatro años, en que había faltas graves, sin embargo, ahí no aparecían. Entonces, evidentemente hay un activismo que es en contra. Lo que yo veo es que están tratando de juntar fuerzas, de juntar malestar. Yo no me compro estos cuentos de un nuevo estallido social, porque es la ciudadanía la que se dio cuenta de que el estallido social le produjo grandes problemas a ellos mismos, no solo en su expectativa, sino que en su calidad de vida. Nosotros fuimos una de las comunas más dañadas en términos de nuestro espacio público. Arrasaron con todos nuestros monumentos, pero también con los emprendedores, con los pequeños locales, con la calidad de vida de las personas mayores que viven en torno al Parque Bustamante, Bellavista, etc. Y nosotros hemos hecho un esfuerzo muy grande por recuperar el espacio público.

-¿En ese sentido, qué le pareció este anuncio de un Registro de Vándalos e Incivilidades que hizo el Presidente?

-Me parece que es adecuada la manera en la que se ven las incivilidades. Uno ve esta teoría de las ventanas rotas, es decir, que cuando hay algo en el espacio público que empieza a deteriorarse, luego hay incivilidades, luego hay potenciales delitos y pueden transformarse en crímenes. Eso es calle a calle, barrio a barrio, como dijo el Presidente Kast. En los municipios estamos muy enfocados en evitar esas incivilidades y al mismo tiempo en recuperar el espacio público. Es la razón por la cual nosotros quisimos traer de vuelta a Baquedano… Entonces, tener sanciones y que estas incivilidades no sean algo inocuo, hay distintas categorías, algunas más sencillas y otras que producen más efecto, y me parece adecuado. Sí, hay que ponderar bien cuáles son las consecuencias y eso tiene que ser a través de la justicia. Pero parece bien que haya una sanción punible.

-¿Va a generar un efecto?

-Déjame ponerlo sencillo. La ley dice que las incivilidades son una falta y hay algunas que podrían ser un eventual delito. El problema es que tienen penas tan bajas que terminan no siendo perseguidas y por tanto se da una sensación de impunidad. Cuando eso ocurre, se generan muchas más de esas incivilidades. Tú requieres ver una manera de empujar hacia afuera esa incivilidad, de forma que no se transforme luego en delitos más graves. Entonces parece bien que haya un registro. Sí, hay que ponderar muy bien cuáles son los tipos de consecuencias de estar en ese registro y qué tipo de pérdida, multas u otros se pueden hacer para desincentivar realmente la pérdida de los barrios en las comunas.

«Llaman a estas grandes movilizaciones para generar un problema de gobernabilidad»

-¿Y puede haber un germen octubrista que vuelva a aparecer? Se lo pregunto también por la violencia en los liceos. La semana pasada, jóvenes salieron con overoles blancos, atacaron el Instituto Nacional y lanzaron bombas molotov.

-Hay grupos anárquicos y otros de extrema izquierda que no se han detenido nunca, inclusive estuvieron en el año anterior y antepasado también en los mismos colegios, y hoy día han retornado con más fuerza. Ese espíritu octubrista ha estado presente. Lo que pasa es que hay algunos otros que quieren generar un ambiente en el cual esto pueda aparecer con mucha más fuerza. En el caso de los colegios de Santiago Centro ha sido brutal. Eso no ha parado, no paró el año pasado. Y este año, como ya destruyeron muchos de los liceos emblemáticos de Santiago Centro, algunos quieren hacerlo con los liceos de Providencia. Vimos el caso de tres estudiantes, porque estaban inscritos en nuestros colegios, que intentaron quemar el Liceo 7, y a ellos nosotros les pusimos una querella. Ellos ya están identificados, espero que eso siga su trayecto con harta velocidad para evitar que vuelva a pasar. Sí nos ocurrió que hay una verdadera silla musical de la violencia, en su plena expresión. Uno cree que ahí también hay que ponerle un coto, hay que decir basta. Si creemos en el mérito, en el talento y en la calidad de la educación pública como una manera en la cual se premia ese esfuerzo, hay que decir que no se aguanta ningún tipo más de violencia. Ese anarquismo, esa lógica extrema que justifica permanentemente la violencia ha estado presente.

Lo que ocurre es que hay otros que tratan de generar un medio ambiente. Son otros, que no son los que se van a encapuchar, sino que tratan de paralizar clases, que tratan de salir permanentemente fuera de los colegios o fuera de las universidades, que llaman a estas grandes movilizaciones nacionales para ir calentando motores, a ver si se puede generar un problema de gobernabilidad con el gobierno. Esa es una muy mala manera de hacer política (…). Yo esperaría que haya una oposición que legítimamente esté en desacuerdo (…). Entonces, ahí nosotros hemos estado bien intensos trabajando con nuestros docentes, con nuestra comunidad educativa, para que tengamos clases. La mejor manera de reimpulsar la educación pública es que no haya espacio para ningún tipo de violencia.

«Si se reducen sin ninguna focalización las contribuciones, Providencia dejaría de recaudar $18 mil millones«

-Respecto al Plan de Reconstrucción Nacional, uno de los puntos más sensibles para los alcaldes ha sido la eliminación de contribuciones en la primera vivienda a los mayores de 65 años. ¿Qué impacto podría tener para Providencia y para el Fondo Común Municipal?

-Sobre la ley en general, yo creo que es una buena noticia que haya un plan económico que pretenda que Chile salga del letargo en el cual ha estado en el último tiempo y, por tanto, que es como volver a arar la tierra, de forma que volvamos a ver brotes que luego puedan crecer y cosechar en el futuro (…). Pero siendo alcalde, es imposible que no te cambie la mirada. La comuna de Providencia es una comuna en la que viven 150 mil personas, pero nosotros le tenemos que entregar servicios a 2 millones de personas todos los días. Bienes públicos que no son exclusivos para los residentes, sino que es para toda la Región Metropolitana y a veces también para el resto del país. Hay un «gasto común» de la ciudad, un derecho de ciudad. Hoy día, lamentablemente, está asociado a un impuesto al patrimonio, que es el impuesto territorial. Esto existe en prácticamente todo el mundo, entonces no es algo novedoso.

-Pero, hay críticas de que esto es un doble impuesto…

-Yo quiero recordarles que también hay otro doble impuesto, por ejemplo, el del auto con el permiso de circulación, porque hay un derecho a las calles. Y ahí está el punto central. Providencia entrega el 47% de todo su presupuesto al Fondo Común Municipal. Nosotros aportamos $135 mil millones al Fondo Común Municipal y nos quedamos con en torno a $150 mil millones para administrar todo esto. Hay cuatro comunas en Chile que entregamos el 65% de las patentes comerciales y de todas las contribuciones. Entonces, lo que nos ocurre es que si se reducen sin ninguna focalización las contribuciones para las personas mayores, Providencia dejaría de recaudar $18 mil millones. Ese es nuestro cálculo: $12 mil millones que nosotros enviábamos al Fondo Común y $6 mil millones que quedaban en nuestro presupuesto. Eso es mucho dinero. Es el 80% de lo que invertimos en seguridad. Es el 80% de lo que invertimos en educación. Es mucha plata.

-¿Han conversado con el gobierno?

-Lo que le hemos dicho al ministro de Hacienda, que nos escuchó el otro día, es que necesitamos los datos. Segundo, hay personas en Providencia que sí necesitan esta ayuda. La creó el Presidente Piñera, y en Providencia hay personas que no califican, porque el valor fiscal de su propiedad aumentó de manera sorpresiva, sin ninguna razón aparente, no han mejorado su calidad de vida, y no queremos que ellos terminen siendo expulsados de la comuna porque se instaló el metro a un par de cuadras, o porque se hizo al lado un edificio más nuevo. No guarda relación con la realidad… Hay un problema grave de liquidez. Las personas bajaron sus ingresos y tienen que pagar más contribuciones.

-¿Y qué se puede hacer al respecto?

-Veamos qué hacemos con estas comunas que perdemos una cantidad muy importante de dinero y que tenemos esta escala metropolitana. Y una manera es que, en vez de que nosotros entreguemos el 65% de nuestros ingresos de contribuciones o de patentes comerciales, entreguemos el 60%, igual que como lo hacen todas las otras comunas. Otra forma es que seamos compensados por la población flotante que nosotros recibimos todos los días (…). Quedó abierta esta puerta y yo ya he tomado contacto con varios senadores para que la propuesta que nosotros estamos haciendo pueda ser materializada, ojalá en este proyecto de ley.

-¿Están a la espera de una definición al respecto? Los alcaldes de Lo Barnechea y Ñuñoa han dicho que van a apoyar la eliminación de las contribuciones siempre y cuando se compense o se arme una propuesta alternativa.

-Nosotros ya tenemos cerca de 7 mil personas que hoy día están exentas de contribuciones en Providencia por el beneficio que creó el Presidente Piñera. Lo que ocurre es que hay otras personas adicionales que hoy día están topadas por el avalúo fiscal. Entonces, esa es una cosa que se debería cambiar. Ahora, a mí sí me parece que hay personas que tienen altos ingresos, que tienen propiedades y que sí tiene que seguir existiendo ese derecho de ciudad. Y hay una discusión más larga que se la presentamos al ministro Quiroz, que es lo que los alcaldes han llamado esta Ley de Rentas 3, que en vez de que sea un impuesto territorial, hablemos de un derecho a la ciudad (…). Lo que esperamos es, obviamente, nosotros podemos hacer el mejor esfuerzo por ver dónde ahorramos. Sin embargo, justamente el problema es que aquellos municipios que terminamos más castigados y no hay compensación son aquellos que hemos hecho un esfuerzo gigantesco por prestar servicio a toda la región. Creemos también que hay un gasto común de la ciudad, que es este derecho de ciudad que tiene que discutirse también en el largo plazo.

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1 Comment

  1. Lo único importante es que los adultos mayores de 65 años, que tengan una propiedad donde viven, no paguen ninguna contribución por ese bien raíz. El resto, tendrá que buscar ajustes, reducir grasa, menos pagos de horas extras, entre otros muchos ítem

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