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Publicado el 19 de septiembre, 2019

Acusación constitucional y crispación política: Las reflexiones de un ex presidente del Senado y una ex ministra de Educación

Autor:

El Líbero

El embajador Sergio Romero (RN) fue presidente de la Cámara Alta en dos oportunidades y a Mariana Aylwin (ex DC) le correspondió estar a cargo de una de las carteras más complejas. Ambos dirigentes responden a El Líbero cómo enfrentar el actual ambiente polarizado que vive la política.

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Cuando en octubre se vote la acusación constitucional contra la ministra de Educación, Marcela Cubillos, la atención estará centrada en los diputados. De ellos dependerá si avanza o no al Senado, donde eventualmente se resolverá.

La labor de la Cámara Alta es bien conocida por Sergio Romero (RN). Por 20 años fue senador y en dos oportunidades, presidente del Senado. Desde Italia, donde ejerce como embajador, se refiere al actual ambiente de la política que en las últimas semanas se ha polarizado teniendo como uno de sus factores, la acción contra Cubillos.

Con otro signo político, la ex diputada Mariana Aylwin (Progresismo con Progreso) contesta también a El Líbero cómo debe enfrentarse la actual crispación. Y lo comenta también desde la experiencia como ex ministra de Educación del  gobierno del Presidente Ricardo Lagos.

Para Romero, un facto clave es el cambio en el sistema electoral. «Así se introdujo un escenario que abrió los males que hoy lamentamos», señala. En tanto, Aylwin subraya: «Si bien es cierto que gran parte de la oposición está en una posición obstruccionista, hay que generar espacios de encuentro que puedan favorecer las conversaciones».

Serio Romero, ex presidente del Senado: Valores y principios republicanos

«Cuando alguien busca una explicación de lo que está sucediendo en la política nacional, se encuentra invariablemente con un factor humano. Y este factor, que siempre ha existido, tiene ahora un comportamiento diferente y claramente personalista.

Entonces, alguien también se preguntará el porqué de este cambio y las respuestas probablemente variarán, y se podrán ensayar varias hipótesis que no niego puedan confluir en este cambio de visión de los actores.

Hace ya un tiempo, y que coincide con los inicios de esta nueva etapa del acontecer cortoplacista y mezquino de la acción política nacional, hubo un cambio del sistema electoral que probablemente ha pasado, sin ser relacionado con el oportunismo e inmediatez del actual comportamiento, en especial, parlamentario y que se grafica con una frase del actual titular del Senado y referente de la oposición, Jaime Quintana, quien señala: “Más que ganar en titulares, los diputados deben enfocarse en analizar el mérito de acusación a Cubillos”. En esta frase, que encabeza una entrevista, se resume lo que está ocurriendo y que no es más que dejar de lado la capacidad técnica de análisis por la inmediatez de obtener una nota de carácter personal.

Ya no hubo el interés por sobresalir siendo un estudioso de sus iniciativas, sino que ahora, por la extensión y número de los electores que representa, ya no habrá ese incentivo, sino que ganando en titulares de acción y en presencia en redes sociales cualesquiera fuese la entidad e importancia de su actuar».

Cuando se aprobó el nuevo sistema electoral en Chile y se estableció un reemplazo del anterior -que sin duda ya había cumplido con un aporte a una etapa de la transición chilena- se hizo sin mucha discusión técnica, pero sí claramente política y de oportunidad, un nuevo ‘traje de payaso’ que estableció arbitrarios y desmedidos distritos y circunscripciones que claramente favorecían a la mayoría que allí se confabuló para aprobarla. Así se introdujo un escenario que abrió los males que hoy lamentamos. Para la mayoría de los nuevos parlamentarios electos por el nuevo sistema fue no solo ver aumentar significativamente su número, sino también la extensión territorial de su representación. Ya no hubo el interés por sobresalir, siendo un estudioso de sus iniciativas, sino que ahora, por la extensión y número de los electores que representa, ya no habrá ese incentivo, sino que ganando en titulares de acción y en presencia en redes sociales cualesquiera fuese la entidad e importancia de su actuar.

Este sistema electoral arbitrario es absurdo, ya que incentiva exactamente al contrario de lo que debe ocurrir entre quienes son electos y los que los eligen. Ahora lo que manda es impresionar y llamar la atención de cualquier modo y en ello se podrían escribir varios tomos de oportunismo y farsas, que no solo han desprestigiado a la institucionalidad, sino que la han distanciado de la gente. Uno de los elementos que se han usado para ello es demoler la institucionalidad republicana para llamar la atención y así criticar los fallos de tribunales o presentar iniciativas claramente inconstitucionales sin tener para ello el más mínimo escrúpulo.

Una visión de Estado y un diálogo positivo es el mejor futuro para las instituciones republicanas y parte de una realidad que permitió una transición ejemplar, para una democracia más real que la que hoy conocemos».

Todo lo anterior está afectando a la actual institucionalidad y hoy solo parece interesar cómo se consigue un buen titular o una mención en redes sociales, que se inundan de fake news o que son simplemente mentiras que, reiteradas, se convierten en reales. Sin duda hay muchas otras razones que avalan el actual estado de la política, pero no cabe duda que lo que ayer fue un Encuentro de los Grandes Acuerdos como Chile conoció en un Senado en el que participé durante 20 años y presidí en dos oportunidades, hoy es un accionar de muchos en un sentido negativo contrario a lo que hizo un grupo de chilenos, que, como es el caso de Edgardo Boeninger, prestigiaron el diálogo y los acuerdos.

Una visión de Estado y un diálogo positivo es el mejor futuro para las instituciones republicanas y parte de una realidad que permitió una transición ejemplar, para una democracia más real que la que hoy conocemos. Es necesario revertir el populismo y la liviandad.

Hay que volver a tener Representantes y Representados y también recuperar la seriedad y capacidad de mirar a futuro y sin prejuicios, laborar por Chile y recuperar los valores y principios republicanos para un Chile que nos pertenece a todos».

Ex ministra de Educación Mariana Aylwin: «Hay que generar espacios de encuentro que puedan favorecer las conversaciones»

«La sensatez está en desuso. Uno le pediría al mundo político que retome algo de sentido común. El país se está estancando por la falta de voluntad de encontrar caminos de entendimiento.

El Presidente de la República tiene un rol fundamental que desempeñar en la búsqueda de acuerdos para aprobar los proyectos necesarios para avanzar y enfrentar con suficiente apoyo la coyuntura internacional.

Si bien es cierto que gran parte de la oposición está en una posición obstruccionista, hay que generar espacios de encuentro que puedan favorecer las conversaciones».

Eso implica hablar menos públicamente y dedicar más tiempo al diálogo con la oposición. Si bien es cierto que gran parte de la oposición está en una posición obstruccionista, hay que generar espacios de encuentro que puedan favorecer las conversaciones. En algunos temas, tal vez los Ministros puedan convocar a personas de las mismas que trabajaron transversalmente con participación de técnicos y políticos. Esto es válido para la reforma laboral, de pensiones, los temas de infancia que están entrampados, entre otros.

El gobierno debiera enfrentar la acusación constitucional contra la Ministra de Educación, solo desde argumentos jurídicos y no dejarse arrastrar por la dinámica descalificadora.

Se requiere cuidar el lenguaje, no picarse, ponerse por encima, dejar pasar aquellas palabras provocadoras o descalificadoras…Y persistir, persistir, persistir  en una línea de búsqueda de puntos en común.

El gobierno debiera enfrentar la acusación constitucional contra la Ministra de Educación, solo desde argumentos jurídicos y no dejarse arrastrar por la dinámica descalificadora».

Mantener encuentros institucionales con los partidos es necesario, aunque no se logre alinear a todos sus parlamentarios. Se trata de buscar una estrategia de convencer, más que de vencer. Puede sonar ingenuo, pero cuando la confrontación se responde con confrontación, no hay ninguna posibilidad de avanzar.

Es excelente luchar por mayor igualdad, pero si las decisiones son inviables o tienen consecuencias  que no se consideran, puede que el remedio sea peor que la enfermedad».

Por cierto que los partidos de oposición pueden y deben contribuir, lo cual requiere de liderazgos capaces de poner racionalidad en los debates. Esto implica más realismo, las ideas son nortes que guían. Pero la política no se hace con puras ideas, por buenas o bien intencionadas que sean. Es excelente luchar por mayor igualdad, pero si las decisiones son inviables o tienen consecuencias  que no se consideran, puede que el remedio sea peor que la enfermedad. En síntesis, más sensatez y buena voluntad».

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