Yunier Suárez, activista Derechos Humanos y promotor de la plataforma ciudadana Cuba Decide en Europa, en conversación con El Líbero, enfatizó la crítica situación de los prisioneros políticos en la isla, señalando que actualmente más de 1.150 cubanos están encarcelados por motivos políticos, muchos de ellos detenidos arbitrariamente y víctimas de procesos judiciales sin garantías.

Desde Cuba Decide se proponen cambiar el sistema y restablecer el Estado de Derecho, y para ello plantean una hoja de ruta que pasa por la movilización ciudadana y un plebiscito vinculante para iniciar una transición a la democracia. “Los cubanos no estamos pidiendo que nadie haga el trabajo por nosotros, lo que sí estamos pidiendo es que nos acompañen a hacer el trabajo que tenemos que hacer”, subraya Suárez. Y es que el activista atribuye como una de las razones de la durabilidad de la dictadura cubana a la tolerancia internacional, especialmente de países que miran con “romanticismo” a la revolución cubana. 

“Es inentendible que países de la región, que países sobre todo con gobiernos de izquierdas que llegan al poder usando la democracia y gracias al voto popular de la gente, refrenden que en mi país haya esa barbaridad de la democracia de partido único o que en mi país el Partido Comunista figure en la Constitución como ente rector de la sociedad, del Estado y está por encima de la Constitución”, lamenta.

Al respecto, Suárez cuestionó las declaraciones de Jeannette Jara, candidata presidencial del Partido Comunista, quien entrevistada por CNN diferenció los regímenes de Cuba y Venezuela y calificó el sistema cubano como democrático. “Creo que Cuba tiene un sistema democrático distinto del nuestro… Hay un partido único, no es el único sistema así, cada pueblo tiene que definir su gobierno”, aseguró la candidata. La noche del domingo, en el debate con los candidatos presidenciales del oficialismo para las primarias del 29 de junio, organizado por TVN, Jara nuevamente evadió el tema y evitó calificar a Cuba como una dictadura. «Creo que cada uno de los países tiene su sistema y sin duda en ningún caso son perfectos», dijo la aspirante a la Presidencia.

Para Suárez, tales afirmaciones representan un grave desconocimiento de la realidad cubana y son una amenaza para la democracia en cualquier país. 

“En mi opinión quien tenga al régimen cubano, a la dictadura de Fidel Castro, de Raúl Castro y de Miguel Díaz Canel como un crisol, como un paradigma, debería estar inhabilitado para hacer política, porque si tan buena fuera la democracia en mi país, las balsas irían de Miami a La Habana y no al revés”, advierte.

“La comunidad internacional ha sido muy insolidaria con los reclamos de libertad y de derechos del pueblo cubano”

–Cuba Decide busca hacer un plebiscito en la isla para que sean los propios cubanos los que decidan su destino. ¿No es esa una utopía, si pensamos que la dictadura coarta cualquier intento de libertad?

–El principal motor de Cuba Decide es la movilización ciudadana, y la movilización ciudadana pasa por el no reconocimiento del régimen cubano como garante de absolutamente nada. La movilización ciudadana que nosotros impulsamos, y el objetivo de nosotros, que es el cambio de sistema en la isla hacia la democracia y el Estado de Derecho, pasa por el desconocimiento de ese régimen, la no subordinación a ese régimen y mucho menos el permiso del régimen para hacer el cambio de sistema. Obviamente nosotros no somos tontos, no somos inocentes. Sabemos que el régimen no va a favorecer en nada que esto ocurra, y precisamente por eso nuestra apuesta es la ciudadanía, los individuos que conforman las diferentes organizaciones de la sociedad civil como garantes y como actores principales de ese cambio, de esa movilización. Proponemos un plebiscito vinculante como herramienta democrática, es una herramienta, no la inventamos nosotros, es una herramienta democrática. Desde Cuba Decide entendemos que los cubanos son los únicos que tienen el derecho a decidir su futuro. Tienen que tomar acción en ese cambio hacia un futuro más justo más próspero para todos y los cubanos necesitamos decirle a la comunidad internacional que estamos haciendo ese cambio, que todos los cubanos estamos de acuerdo en ese cambio y en ese sentido el plebiscito vinculante tiene un rol fundamental, porque no solamente hace falta cambiar el sistema en Cuba hacia la democracia y el Estado de Derecho, sino también hace falta que la comunidad internacional lea cuál es el horizonte al que los cubanos queremos ir. Porque durante muchísimos años la comunidad internacional ha sido muy insolidaria, en mi opinión, con los reclamos de libertad y de derechos del pueblo cubano. El romanticismo que ha permeado a aquella revolución cubana, el romanticismo del que han sido víctimas muchos líderes en la comunidad internacional sobre la revolución cubana, ha hecho que se desviara la mirada de lo que realmente estaba pasando y lo que sigue pasando, desgraciadamente ahora a niveles muy, muy crueles. Estamos hablando de un país sumergido absolutamente en la crisis, probablemente, más grande que ha tenido. Y esa falta de solidaridad ha hecho que el autoritarismo, que el totalitarismo de los comunistas en La Habana haya andado a sus anchas en 65 años de dictadura totalitaria. La negación de derechos es tal, la falta de participación en la vida política es tal que el régimen ha coartado todo tipo de libertades dentro de la isla. Hoy día ninguna organización puede pretender hacer un cambio transicional en Cuba de ninguna manera que no sea desconociendo ese régimen, sus normas, sus leyes, su Constitución aberrada, que dicho sea de paso la Constitución cubana hoy autoriza al régimen a utilizar las armas contra los ciudadanos que intenten cambiar ese sistema, que intenten apostar por un sistema más justo. Desde luego, no es para nada utópico, nosotros no apostamos por el romanticismo, sino por los hechos concretos, apostamos por la movilización ciudadana, apostamos por la lucha no violenta para forzar al régimen a tener que someterse a la voluntad soberana.

–¿Y cuál es la situación actual con el tema de la prisión política?

–Si no me fallan los números, hay 1.158 personas que cumplen prisión política en mi país en este momento. Al menos 120, 125, son mujeres encarceladas por protestar, por salir a la calle, por protestar y reclamar los derechos más básicos para sus hijos. Muchos de ellos son consecuencia de las protestas del 11J (del 2021). Muchos de ellos juzgados bajo juicios amañados, sin ningún tipo de prueba. Muchos de ellos fueron a prisión porque salían en algún video en las redes sociales, que fueron usados por el régimen para identificar a los protestantes y a los manifestantes, juzgados por barbaridades como sedición, como alteración del orden público, y condenados a nueve, a 14, a 25 años de prisión por exigir libertad… Desde el centro de denuncia de la Fundación para la Democracia Panamericana, nosotros hemos monitoreado en los últimos dos meses más de 400 acciones represivas contra ciudadanos. Acciones represivas que van desde el hostigamiento policial, detenciones arbitrarias, casas sitiadas de activistas pro derechos humanos (…). Hay un patrón que hemos identificado desde el centro de denuncia, en el cual la negación de asistencia médica contra prisioneros políticos, contra ciudadanos encarcelados por motivos políticos, está siendo un mecanismo de tortura dentro de las prisiones. Casos como el de Jorge Bello Domínguez, por ejemplo, una persona diabética, con grandes problemas de salud, y está siendo negado de recibir la insulina para su tratamiento. Félix Navarro, en la última llamada que se publicó de él con su mujer, le decía que estaba fatal, que se sentía muy mal, que no iba a sobrevivir y no están siendo atendidos. Sin contar los casos de asesinatos bajo custodia estatal, como Manuel de Jesús Guillén Espluga, asesinado a golpes por los carceleros que lo custodiaban. Estamos tocando las puertas de la comunidad internacional y les estamos diciendo: este es el momento de ponerse del lado del pueblo cubano. Es el momento de apoyar un cambio democrático en Cuba; pero también es el momento de actuar contra los que están cometiendo violaciones de derechos humanos graves dentro de la isla, de un gobierno que ejerce el terrorismo de Estado, contra sus ciudadanos todos los días. La comunidad internacional tiene que pronunciarse, no solamente acompañar, no basta acompañar al pueblo cubano en esta lucha, sino también enviar el mensaje correcto al régimen cubano. La lucha de los cubanos es un problema de seguridad regional también. No estuviéramos hablando del colapso de la democracia en Venezuela si no estuviéramos hablando antes del régimen cubano. No estuviéramos hablando de un éxodo masivo de cubanos en condiciones muy, muy lamentables por toda Centroamérica hacia los Estados Unidos si no fuera un éxodo forzado como una herramienta de alivio de presión del régimen cubano.

“Hasta que la cabeza del pulpo, que es La Habana, no sea cortada, cercenada, no habrá posibilidad de estabilidad democrática en la región”

–Estamos hablando de una crisis de servicios dentro de la isla, de una crisis de derechos humanos, del éxodo y de la desestabilización que causa el régimen por su influencia por ejemplo con Venezuela. Entonces, ¿por qué han pasado 65 años y la dictadura se mantiene?

–Personalmente creo que en gran medida tiene que ver con la tolerancia que ha tenido nuestro hemisferio con el régimen cubano. No solo en nuestro hemisferio, también Europa ha tenido mucha tolerancia. Hoy las grandes instituciones defensoras de derechos humanos tienen enormes grupos de agentes de la seguridad del Estado disfrazados de diplomáticos, de funcionarios, trabajando en esas organizaciones. Lo vemos en el Observatorio Internacional de Derechos Humanos, y vemos cómo han plagado los países con misiones médicas, por ejemplo, con agentes de la seguridad de Estado disfrazados de médicos y así han exportado el terrorismo a toda la región. Se ha romantizado. Y hay una responsabilidad mayor cuando ese romanticismo no permite a ciertos sectores políticos reconocer que ese proyecto de revolución de los años 50 no funcionó, que después de 65 años solo se ha generado desde la isla éxodo, terrorismo, apoyo a organizaciones terroristas, entrenamiento a organizaciones terroristas, intervención en países de la región. El régimen venezolano está hoy soportado por agentes de la seguridad del Estado cubano. El régimen cubano es el amplificador del Kremlin en Latinoamérica. El régimen cubano de manera indirecta ha forzado a soldados cubanos, a ciudadanos cubanos a estar hoy peleando contra Ucrania en el frente ruso. O sea, estamos hablando de que evidentemente no solo es un problema regional. El pueblo cubano ha sido víctima, pero el pueblo venezolano ha sido víctima, el pueblo nicaragüense ha sido víctima, el pueblo de Bolivia está siendo víctima, el pueblo de Colombia está siendo víctima y si seguimos bien el hilo probablemente nos demos cuenta de que hasta que ese hilo no sea cortado, hasta que la cabeza del pulpo, que es La Habana, no sea cortada, cercenada, no habrá posibilidad de estabilidad democrática en la región, porque el régimen cubano lleva 65 años ejerciendo técnicamente como un patrón desestabilizador en toda la región. En todos los lugares por donde sigues el hilo conductor del régimen cubano, solo se lee de gobiernos desestabilizados, una intolerancia con las democracias, una ruptura, una desestabilización estatal para convertir ese terreno en un terreno fértil a esas políticas de no observancia, de no mires hacia este lado, preocúpate por lo que sucede en tu territorio y no mires lo que está pasando en la isla en el medio del Caribe. Y, por otro lado, los cubanos no estamos pidiendo que nadie de ningún país del mundo, vaya a solucionarnos la papeleta. Nosotros tenemos un acuerdo para la democracia en Cuba. Y cuando digo nosotros, me refiero a más de 150 organizaciones de la sociedad civil. Tenemos la plataforma Pasos de Cambio que hoy mismo acaba de publicar las líneas de acción, los call to action, para que los gobiernos de la región apoyen la ruta a seguir para una transición democrática en Cuba. Y es muy clara. Es la movilización ciudadana como primer punto. Es la no negociación. No tenemos nada que negociar, no hay nada que debatir. Ustedes han tenido 65 años para hacerlo y es hora de que se larguen del poder, de que salgan del poder y dejen a los cubanos construir una Cuba en democracia, construir un Estado de Derecho a la altura y con los valores probablemente de las democracias de hoy. No queremos reinventar nada, tenemos las herramientas para hacerlo, hay unos pasos a seguir que la comunidad internacional debe apoyar, desde las presidencias, pero también desde sus instituciones democráticas.

“Chile es un país que tiene un gobierno que ha pasado de puntillas por encima de lo que realmente está sucediendo en Cuba”

–¿Qué esperan de la comunidad internacional?

–Los cubanos no estamos pidiendo que nadie haga el trabajo por nosotros, lo que sí estamos pidiendo es que nos acompañen a hacer el trabajo que tenemos que hacer. Acompañar a los cubanos en ese proceso transicional, en ese cambio hacia la verdadera libertad, hacia los derechos de todos, es entender, primero, que ese proyecto revolucionario fracasó, es entender cuál es la voluntad de cambio de los cubanos, es entender que los cubanos no empezamos esta lucha hoy, sino que seis generaciones llevan luchando por la libertad en Cuba, es entender que los cubanos queremos entrar a esa comunidad internacional y jugar con las reglas justas, porque lo que viven los cubanos de hoy es la negación a las reglas justas con las que juegan los países democráticos que hoy aún guardan silencio ante lo que está sucediendo en Cuba. Es inentendible que países de la región, que países sobre todo con gobiernos de izquierdas que llegan al poder usando la democracia y gracias al voto popular de la gente, refrenden que en mi país hay esa barbaridad de la democracia de partido único o que en mi país el Partido Comunista figure en la Constitución como ente rector de la sociedad, del Estado y está por encima de la Constitución.

–¿A qué gobiernos se refiere? 

–Chile es un ejemplo de ello. Yo creo que Chile es un país que tiene un gobierno que ha pasado de puntillas por encima de lo que realmente está sucediendo en Cuba. Y creo que tiene que ver directamente, y esto es mi opinión personal, con ese romanticismo de una revolución que se vendió muy bien, que construyó una narrativa fantástica y hoy día para algunos interlocutores de la política internacional y de nuestra región, les cuesta romper la coraza y decir ‘yo compré esto y fui timado, yo fui engañado por esto’. Habría que plantearse seriamente si hay intereses más allá, habría que buscar qué está pasando en el contexto político chileno. Quiénes están jugando las fichas que se están jugando… Yo no descartaría que haya injerencia del régimen cubano. Yo creo que ya hoy nadie debe asombrarse de esto, porque ese ha sido su principal modus operandi: hacer injerencia en todos los gobiernos de la región. Crearon el Foro de Sao Paulo para eso. No lo digo yo, lo dijeron ellos. Entonces, yo creo que pasar de puntillas, más que un acto indulgente, por usar una palabra medianamente decente, puede ser una puñalada, un cuchillo de doble filo para el pueblo chileno. Los chilenos necesitan ver también el ángulo desde el que los cubanos hemos visto cómo opera el régimen cubano, porque no hay nada de inocente en el régimen cubano, no hay nada solidario en el régimen cubano. El régimen cubano no es para nada solidario, ha participado en la esclavitud moderna, vendiendo a sus propios ciudadanos como médicos, y cobrando, y a esos mismos ciudadanos les retiraban los pasaportes, los prohibían de entrar a su país si desertaban de las misiones. O sea, no hay nada, nada que pueda decir que el régimen cubano ha obrado de buena fe. Jamás. Nos han forzado al mar y nos hemos muerto comidos por tiburones. Nos han forzado al exilio y no nos deja entrar a nuestro país a algunos. Encarcela, mata y ha hundido en la miseria a uno de los países más prósperos que tenía la región en su momento. Yo no creo que la respuesta sea la indulgencia, ni las medias tintas, yo creo que hay que hablar del régimen cubano como lo que es: es un estado terrorista, patrocinador del terrorismo, que ha entrenado desde ETA, hasta las guerrillas en Colombia, ha entrenado en mi país a terroristas, a criminales, ha participado activamente en el narcotráfico y yo creo que no se puede pasar de puntillas. Hay una dictadura en Cuba que humilla y que mata, que viola sistemáticamente los derechos humanos. Y esa vara de medir no puede ser distinta para Venezuela o para Nicaragua que para Cuba.

–¿Qué piensa cuando escucha al Presidente Gabriel Boric ser tan crítico de dictaduras como la de Venezuela y la de Nicaragua, y omitir a la de Cuba?

–En mi opinión personal es terrible escucharlo. Yo lucho todos los días de mi vida para que los cambios en los pueblos, dígase el mío, dígase el venezolano, dígase el que sea, transiten hacia un Estado justo, hacia un Estado de derechos, hacia una democracia estable y saludable, y se construyan desde la concordia ciudadana y desde la justicia, una justicia imparcial, una justicia redundantemente justa. Ese es mi ángulo de ver esto. Entonces, para que eso suceda, los criminales tienen que ser señalados como criminales, tienen que ser puestos ante la justicia, y los pueblos tienen que saber que quienes le hicieron esto a Cuba, a Venezuela o a Nicaragua, por citar algunos ejemplos, no fueron sus pueblos, fueron sus gobernantes. Si queremos construir un hemisferio seguro en el futuro tenemos que primero señalar a los culpables de que nuestro hemisferio desgraciadamente hoy no lo sea y eso pasa por señalarlos a los tres en igual medida porque no estuviéramos hablando de un régimen de Maduro heredado de Chávez, si Chávez no hubiese sido el pupilo de Fidel Castro. Entonces, es inaceptable, es ofensivo hasta cierto punto para los que han muerto en esta batalla por los derechos y por la libertad de mi país. Por la memoria de toda esa gente, que fue asesinada por el Estado, ahí están Oswaldo Payá, Harold Cepero, Orlando Zapata; una lista enorme de gente que ha sido asesinada bajo ese proyecto de revolución que muchas de estas personas compraron. Entonces, sí, es duro, pero mi lucha no tendría sentido si yo no tuviera una fe enorme en que el cambio es posible. Mi lucha no tendría sentido si yo no creyera que incluso los que hoy pasan de puntillas sobre el tema de Cuba, mañana puedan ser observantes de ese cambio hacia la democracia en mi país. Puedan ser garantes de ese cambio hacia la democracia en mi país. Porque a observar ese cambio, a acompañarnos en ese cambio a los cubanos están invitados todos, incluso Gabriel Boric.

“Lo único que ha generado el comunismo en el mundo ha sido muerte”

–En Chile hay elecciones presidenciales a finales de año, y a finales de este mes hay elecciones primarias de la izquierda. La candidata del Partido Comunista, Jeannette Jara, dijo en una entrevista que «Cuba tiene un sistema democrático distinto del nuestro». ¿Qué piensa de una candidata a la Presidencia que todavía se refiere a Cuba como un sistema democrático?

–Independientemente de lo que a mí me pueda provocar a nivel visceral, a nivel emocional, este tipo de declaraciones, yo quiero que quien escuche y preste atención a esta barbaridad sea el pueblo chileno, el votante chileno. El votante chileno tiene que coger su papeleta y tiene que hacer en ella una lista de los terribles recuerdos, la terrible memoria que tiene el comunismo en el mundo. Los más de 100 millones de muertos, los cientos de pueblos exterminados, el holodomor ucraniano. El pueblo chileno tiene que entender lo que el comunismo es. Porque no hay nada hermoso en el comunismo. No existe un país en el mundo, en la historia de la humanidad, que haya desarrollado bajo el sistema comunista prosperidad. No existe. Lo único que ha generado el comunismo en el mundo ha sido muerte, muerte, miseria y más muerte. Es lo único que ha generado en el mundo. Es igual a la muerte de los pueblos, es igual a la muerte de las libertades. No ha habido un solo líder que se haya elegido con ideas comunistas, que haya sido una persona sana y de bien, desde el Che Guevara, que era un psicópata, asesino, criminal, que asesinó en mi país, que creó los campos de concentración en Latinoamérica. Mi apuesta personal es la de la ciudadanía, es la de la movilización ciudadana, precisamente porque la movilización ciudadana empieza por educar a la gente, pueden existir izquierdas y derechas, absolutamente sí, pero la gente tiene que saber muy bien a quién vota, de dónde viene quién vota y cuáles son los paradigmas de las personas que votamos, porque, en mi opinión, quien tenga al régimen cubano, a la dictadura de Fidel Castro, de Raúl Castro y de Miguel Díaz Canel como un crisol, como un paradigma, debería estar inhabilitado para hacer política, porque si tan buena fuera la democracia en mi país, las balsas irían de Miami a La Habana y no al revés. Si tan buena fuera la democracia en mi país, hoy Cuba no tendría casi tres millones de cubanos exiliados. Si tan bueno fuera el sistema democrático en mi país, hubiese habido alternancia política. Si tan bueno fuera el sistema democrático en mi país y de verdad el Partido Comunista fuera la añoranza de todos los cubanos, hoy en mi país no existirían más de 1.158 prisioneros políticos solamente por salir a la calle a gritar patria, vida y libertad.

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