Ignacio Hüe

Una polémica se ha suscitado tras los dichos del ministro de Educación, Marco Antonio Ávila, en entrevista con El Mercurio el pasado domingo, donde dijo que entre las prioridades de 2023 del Mineduc estaba presentar un proyecto de educación en afectividad y sexualidad integral, y aseguró que en Chile se necesita una «alfabetización sexual» impartida por los establecimientos.

Para analizar este tema, en un nuevo Especial Mirada Líbero, Ignacio Hüe, director del centro de Desarrollo Escolar de la Universidad Finis Terrae, asegura que con estas palabras del titular del Mineduc, “hay una amenaza y podría darse una suerte de adoctrinamiento sobre una determinada visión de la persona y de la sexualidad y, por lo tanto, se corre el riesgo de obedecer a una determinada ideología”.

En este sentido, el académico, licenciado en Filosofía, recuerda que este fue un tema que también se tomó el debate durante el anterior proceso constitucional. “Es cosa de revisar el borrador constitucional rechazado en septiembre pasado, el artículo 40 hablaba de que la enseñanza de afectividad y sexualidad tiene como finalidad el disfrute pleno y libre de la sexualidad, entonces si ese es el fin último seguramente estamos frente a un reduccionismo antropológico muy complejo, que plantea entender la sexualidad humana como una dimensión cuyo único objetivo es el goce, el placer. Podríamos estar abriendo, y ahí hay que tener atención, una puerta a una especie de pansexualismo, si se quiere entender por esto una determinada visión de lo que es la sexualidad».

De esta manera, Hüe aclara el concepto e indica que “estamos hablando de una determinada visión que abarca a toda la persona, a toda la sociedad, y que justamente reduce a la persona humana, y por lo tanto la educación que ella recibe, a que la sexualidad y el uso de esta dimensión queda reducida al goce y al placer, excluyendo toda la riqueza activa que hay en el ser humano, como ser corpóreo espiritual. Y, en ese sentido, si es que estos proyectos avanzan, me parece que se pueden ir transformando los centros educativos en centros que más bien educan para una determinada concepción de la persona y de su sexualidad. Siendo la educación algo tan relevante, me parece que podríamos transitar por un camino complejo”.

“El rol de los padres queda en detrimento de los centros educativos”

Se refiere también a la «amenaza» que significaría este proyecto para el derecho de los padres a educar a sus hijos, puesto que “habla de que los padres al entregar esta alfabetización estarían entregando una enseñanza dispar, no homogénea, y ahí hay una cuestión fundamental, puesto que la Constitución actual, en sus artículos 10, 11 y 19 consagra el derecho a la educación y la libertad de enseñanza, y en tal sentido se ha evitado un monopolio de la educación por parte del Estado, y estamos en un tema especialmente sensible que toca la raíz de la educación que quieren entregar los padres a sus hijos”.

Y agrega que con el concepto de «alfabetización sexual», «no estamos hablando sobre la enseñanza de letras y escritura, sino sobre una determinada visión de la persona, en este caso de la sexualidad y afectividad. El rol de los padres queda en detrimento de los centros educativos, puesto que, según menciona el ministro, ellos se sumarían, pero quien raya la cancha sería esta política de afectividad y sexualidad que, recordemos, ya fue rechazada en octubre del 2020 en la Cámara de Diputados y ahora, después de trámites legislativos, se vuelve a poner en la agenda».

“Es ahí donde justamente quisimos hacer un especial hincapié en que el derecho de los padres queda subordinado. El mismo ministro lo declara: que son los establecimientos los primeros educadores en estas temáticas, y ahí me parece que hay un problema complejo y necesario de abordar, con mucha humildad y apertura, y dejando espacio a la diversidad de proyectos educativos, consagrados en la Constitución, y que fue rechazado cuando se habló de una suerte de Estado Docente en el borrador constitucional, ya vimos cuál fue la respuesta que le dio la ciudadanía a ese tipo de visiones. Me parece una paradoja que se quiera valorar la diversidad y las disidencias sexuales en detrimento de la diversidad de proyectos educativos, y ahí hay algo que hay que volver a revisar y evitar la ideologización del debate”, puntualiza el profesor de la Universidad Finis Terrae.

Así, Hüe sugiere que “habría que trabajar fuertemente con buenos programas y resguardando la libertad de enseñanza, como está en la actual Constitución y como está en los tratados internacionales suscritos por Chile y que, por lo tanto, son vinculantes».

Apunta: «En Chile hay bases curriculares en orientación, que tienen previsto este trabajo de autocuidado, protección a la intimidad, desde primero básico a sexto básico, y luego se habla en la ley 20.418 del programa de educación sexual en Educación Media, está la política de convivencia escolar, por lo tanto me parece que lo que hay que hacer es perfeccionar lo que hay actualmente para lograr un mejor desarrollo, relevando el carácter de los padres como los primeros y principales educadores. Si eso está afuera me parece que la política va a carecer de algo sustancial”.

“Me parece que hay una ideologización del debate”

Frente a las críticas que ha recibido el ministro Ávila tras sus dichos de «alfabetización sexual», el académico asegura que esto se debe a que “se ha ideologizado el debate, de una u otra manera, en diversos momentos y procesos legislativos. Por ejemplo, en la discusión sobre la ley de garantías de la niñez se introduce un concepto bien complejo que tiene que ver con el interés superior de niños, niñas y adolescentes, donde la nueva ley lo entiende como la máxima satisfacción de derechos y garantías, también en una suerte de oposición al artículo 222 del Código Civil, que habla de que este interés superior de los niños tiene que ver con la mayor realización corporal y espiritual de la persona, ciertamente con el resguardo de sus derechos que emanan de la naturaleza humana. En ese sentido, me parece que hay una ideologización”.

Por otro lado, Hüe asegura que los dichos de Ávila pierden el foco de lo que realmente necesita la educación actualmente en Chile. “El ministro declara que el Ministerio puede hacer otras cosas, lo que me parece razonable, pero me da la impresión de que el ministro habla más bien desde lo que esto le significa al Ministerio. Yo esperaría que lo pensemos como sociedad desde lo que pasará y lo que significará a los centros educativos, y a los actores educativos, el cuerpo directivo, el cuerpo docente, estudiantes y sus familias, colaboradores, etc. Si bien se declara que la prioridad es recuperar los aprendizajes post pandemia, y en eso nadie está en desacuerdo, sin embargo todos estos focos lo que pueden hacer es desviar la atención de lo que se quiere en este momento en Chile”.

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