Tras meses de negociaciones, distintas fuerzas políticas representadas en el Congreso alcanzaron un acuerdo para seguir adelante con el proceso constitucional.

En él se definió que sea un órgano compuesto por 50 personas elegidas más un grupo de 24 expertos designados por el Congreso quienes tengan la labor de redactar una nueva propuesta de Constitución.

Para analizar los alcances de este acuerdo, conversamos con Germán Concha y Sebastián Soto, ambos abogados constitucionalistas y académicos de la Universidad Católica.

En Mirada Líbero, Sebastián Soto indicó que lo acordado ayer “es un buen acuerdo, tiene muchos elementos para encaminarnos por fin en la solución del problema constitucional”. Y explicó que “en primer lugar, no hay un experimento electoral: la formula del órgano es conocida, replica en alguna medida el Senado. También hay política y técnica, dos elementos fundamentales en pactos constitucionales. Y, por último, algo que subyace a todo el acuerdo es un tono que valida y valora el consenso”.

Germán Concha, en tanto, reafirmó lo dicho por Soto y señaló que “es un camino que busca ponerle término al proceso, pero además tratando de controlar o de evitar toda esta situación refundacional. En la medida en que eso desaparezca de la conversación, y entendamos que hay que trabajar en conjunto, esto va a funcionar”.

Los expertos, un puente

El acuerdo determinó que se elegirá un Consejo Constitucional, conformado por 50 personas elegidas, y esto, a juicio de los dos abogados, es un factor clave. Soto planteó que “implica que quienes vayan a ser electos requieren un caudal de votos mayor que antes, lo que, sumado a la inexistencia de esta idea ajena completamente del sistema electoral, como fueron las listas de independientes, permite confiar en las coaliciones de partidos políticos que son las fórmulas que las democracias sólidas tienen para canalizar la representación”.

En este sentido, recalcó que “lo que pasó en la elección de convencionales aún es objeto de estudio, donde muchas personas del electorado más propio de la centroderecha se ausentaron y eso es garantía de problemas. Nunca una comunidad política o un sistema electoral va a poder reflejar posiciones moderadas si quienes participan son solo los extremos. Y por eso, además de las reglas, el llamado es a seguir involucrado en la participación, y eso es fundamental”.

Por otro lado, Germán Concha, aseguró que el “el rol de los expertos es muy importante, porque se les pide que preparen una suerte de borrador, lo que evita la sensación de hoja en blanco, da estructura; permite que se entronque la tradición institucional chilena. Pero, además, exige una cierta disposición de los expertos. Hay varias personas que en teoría uno puede decir que eran expertos en la Convención, y no vamos a decir que colaboraron en que el texto tuviera sensatez y espíritu cívico. Entonces, también los expertos deben entender que su tarea es hacer ese puente entre la política y los elegidos en representación del país”.

Del mismo modo, Soto recalcó que “la decisión de los partidos y del Congreso al momento de designar a expertos está llamada a generar una comunidad que hable un lenguaje común, que tenga un ánimo consensual, de solucionar pronto este problema constitucional (…). Los expertos debieran buscar un diálogo fluido más que posiciones atrincheradas»

Y agregó que “los expertos van a tener el lápiz y las bases fijan el marco dentro del cual se pueden escribir muchas cosas, pero el Consejo tiene la decisión y probablemente los expertos hagan diversas propuestas y el consejo va a definir. Por eso, va a permitir un diálogo fluido entre la política, que es la que tiene la decisión, y la técnica, que es la que debe asesorar en la mayor medida posible la definición política”.

Un llamado a la participación

Soto aseguró que “el problema constitucional debe ser resuelto y, por eso, restarse del acuerdo a mi juicio es un error. Las directivas de los partidos de Chile Vamos avanzan en algo que parece necesario por el momento. Se alejan de la inercia, el problema muchas veces de nosotros de centroderecha es que creemos que es mejor no hacer nada. Y lo que ha hecho Chile Vamos es lo correcto. Por eso, celebro este acuerdo y que las fuerzas de Chile Vamos hayan concurrido a buscar por fin una solución al problema constitucional”.

Asimismo, Concha recordó que «es bien simbólico que tres años y un mes después de uno de los momentos más oscuros de la institucionalidad chilena, que es el 12 de noviembre del 2019, cuando se produce aquella declaración de la oposición, que dice que la reforma constitucional está en la calle, que es la negación máxima de la institucionalidad y un ataque a la línea de flotación del estado de derecho, que sean capaz de decir que ‘así no’ y sea por la vía institucional, es positivo. Lo más meritorio es que el sistema se reencauza hacia la vía institucional”.

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