El sistema de salud tal como ha estado concebido hasta ahora, donde tanto en el ámbito público como privado la atención está centrada en la enfermedad y la consulta específica -que por lo demás no diferencia si la naturaleza de la misma obedece a una condición aguda o crónica-, no será capaz de responder a las necesidades que nos impondrá el envejecimiento de la población y el incremento en la prevalencia de enfermedades crónicas.

Para el año 2028, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), habrá más personas mayores de 64 años que menores de 15 años. Por otro lado, el 50% de los fallecimientos ocurridos en 2025 se produjeron a causa de enfermedades del sistema circulatorio o tumores, según evidenció el Ministerio de Salud (Minsal).

Datos como estos instalan una necesidad evidente de adaptarnos a una realidad que proyecta una demanda asistencial incremental y más compleja. Ante ese escenario, no podemos esperar encontrar respuestas en los modelos de siempre, que se fundan en atenciones aisladas. Por el contrario, el verdadero imperativo es impulsar una nueva forma de entregar salud, trasladando el centro de atención desde los hospitales hacia la comunidad; incorporando a la atención presencial asistencia y seguimiento digital; y transitando desde lo curativo a lo preventivo, desde el curar al cuidar. En síntesis, concebir un nuevo modelo de atención preventivo, participativo, personalizado y predictivo con la ayuda de la ciencia de datos e IA.  

Para que ese nuevo modelo, que pone en el centro el cuidado y la administración de la población, se transforme en realidad, es fundamental la creación de espacios de integración entre instituciones clínicas y universitarias que puedan tender puentes entre la práctica y el rigor científico. Los desafíos que enfrentamos en salud como los señalados, requieren del trabajo conjunto e interdisciplinario entre quienes desarrollan e impulsan la investigación, innovación y formación profesional con el campo clínico, donde se entrega la atención directa y se verifica el uso del conocimiento al servicio de las personas.  

Creemos que las alianzas docente-asistenciales con objetivos y alcances acotados al intercambio del conocimiento deben dar paso a la configuración de “clústeres” multidisciplinarios que dejen atrás los antiguos convenios de intercambios básicos para transformarse en equipos que, de manera conjunta, buscan respuesta desde sus disciplinas a los desafíos que la sociedad y la salud nos imponen, vinculando la formación con la investigación aplicada, la innovación tecnológica, la vinculación con el medio y la generación de políticas públicas  

Un ejemplo concreto de este nuevo estándar es la alianza estratégica sellada entre la Clínica Las Condes (CLC) y la Universidad Andrés Bello (UNAB) por un horizonte de veinte años. Este proyecto implica la apertura de la clínica para el paso práctico de estudiantes de pre y postgrado, con infraestructura de vanguardia que abre espacios para la investigación biomédica, simulación clínica avanzada, innovación e investigación vinculada a la ingeniería y ciencia de datos.

Esta unión traza la ruta hacia el cambio que Chile exige con urgencia. No es solo un acuerdo institucional, sino que un compromiso con el futuro del país y la capacidad para seguir creando espacios virtuosos donde la excelencia técnica y el corazón de la medicina se encuentren al servicio del paciente y sean la base de un nuevo modelo de atención.

Doctor, director médico de Clínica Las Condes

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1 Comment

  1. Ummm, bien elevado, académico y largo plazo. Por el titulo del artículo pensé que la estrategia era fortalecer la atención primaria, fuertes incentivos para la prevención y exámenes periodicos, foco en los niños y jóvenes estudiantes para cambiar a cultura de comida y vida sana.

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